jueves, 13 de julio de 2017

21 veces al mes - Ánxel Vence

21 veces al mes - Ánxel Vence

Los americanos, que siempre están inventando cosas, han descubierto una eficacísima técnica para la prevención de los tumores de próstata. Consiste en que los varones eyaculen un mínimo de 21 veces al mes, solos o con la ayuda de alguna/algún cómplice. Con terapias como esta da gusto atender a los consejos de los facultativos.
Quienes nos incitan a ejercer el amor propio (y ajeno) por el bien de la próstata son los científicos de la Escuela de Salud de la Universidad de Boston. Después de seguir durante 18 años a 32.000 caballeros que hicieron de conejillos de Indias, los investigadores han llegado a un par de jubilosas conclusiones.
La primera consiste en que los hombres habituados a alcanzar el antes citado mínimo de 21 efusiones al mes corren menor riesgo de que se les averíe la próstata. La segunda, igualmente consoladora, es que incluso aquellos que no lleguen a esa cifra mágica estarán más protegidos frente a la enfermedad. El ejercicio de la castidad ha dejado de ser una virtud para convertirse en un factor de riesgo, si hemos de creer a los autores de este dilatado estudio.
Esto ya lo intuía el letrista de Siniestro Total cuando popularizó su famosa -y saludable- canción: "Al que eyacula, Dios le ayuda". Treinta años después, la ciencia ha venido a convalidar esa teoría que creíamos meramente humorística.
Los eruditos de Boston han devuelto también el crédito al Gobierno gallego que hace una década difundió una guía de consejos sexuales en la que recomendaba la masturbación como fuente de salud. Dado que la Xunta estaba formada entonces por socialistas y nacionalistas, muchos pensaron que tales ideas eran cosa de rojos; pero qué va.
Injustamente criticados en su momento, los autores de aquel manual sobre las artes de manos hacían notar las muchas ventajas del antiguamente llamado vicio solitario. No solo mejora la circulación de la sangre y renueva la de otros fluidos que no será preciso citar, sino que, a mayores, constituye una variante de relación sexual sin riesgo alguno de contagio de enfermedades más o menos secretas.
Nada que no hubiera descubierto ya, muchos siglos antes, el mismísimo Galeno de Pérgamo, médico de gran influencia histórica al que se atribuye el latinajo: "Semen retentum, venenum est". O lo que es más o menos lo mismo: el semen no eyaculado nos envenena.
Lo que los investigadores de la Universidad de Boston acaban de confirmar tras casi veinte años de estudios es precisamente la veracidad de ese aserto. Quedan por fin desmentidas así las tenebrosas advertencias de algunos clérigos que atribuían a la masturbación el reblandecimiento de la médula espinal e incluso la ceguera.
Los expertos bostonianos han perfeccionado, además, las teorías de Galeno y de la Xunta, al constatar que no solo la práctica onanista sino también la del coito ejercen un efecto igualmente salutífero sobre los varones que incurren en una y otra. El apunte es de mucho interés. A fin de cuentas, la masturbación puede ser todo lo buena que se quiera; pero no es menos verdad que fornicando se consiguen los mismos beneficios y, además, conoce uno gente y amplía su círculo social.

Intriga un poco, si acaso, la razón por la que los científicos han cifrado exactamente en 21 -y no en 20 o 19- al mes el número de eyaculaciones oportunas para la salud. Tampoco es cosa de entrar en los arcanos de la ciencia.

martes, 20 de junio de 2017

Rogelio Martín, enfermo de ELA: «Es malo buscar todo el día a la muerte»

Rogelio Martín, enfermo de ELA: «Es malo buscar todo el día a la muerte»

Nadie mejor para conocer la esclerosis lateral amiotrófica que un afectado, cuyas ganas de vivir son un ejemplo para los demás
La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una enfermedad neurodegenerativa en la que las neuronas que controlan los músculos del movimiento voluntario mueren. La consecuencia es una debilidad progresiva que avanza hasta la parálisis total del enfermo, incluida la capacidad de comer, hablar o respirar. En la actualidad no tiene causa ni cura conocida.
Este miércoles se conmemora el Día Mundial del ELA y nadie mejor para conocer de cerca la enfermedad como un afectado. En la residencia de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Salamanca (Asdem) vive Rogelio Martín, enfermo de ELA desde octubre de 2012. Tiene dificultades para hablar y es uno de sus cuidadores, Alex, quien ayuda a traducir sus palabras. Pero no resulta complicado entenderle. A veces se complica la comprensión pero es por las veces que se echa a reír. «Es una persona muy alegre», apuntan sus cuidadores, a los que les llama la atención su vitalidad. De hecho, muestra orgullo los pequeños huertos que tiene en el exterior de la residencia. En concreto, uno de hierbas aromáticas y otro con una gran variedad de verduras: tomates, pimientos, cebollino o guisantes, entre otras plantas.
«La risa es una terapia que cura», destaca este afectado de esclerosis lateral amiotrófica
Rogelio se desplaza en silla de ruedas por sus problemas de movilidad, debidos al ELA y a la artrosis que padece desde hace años. Él se encarga del cuidado, y cuenta con una almohada vieja para apoyarse en el suelo cuando tiene que tratar la tierra. «Utilizo posos del café», reconoce con orgullo. Este huerto simboliza sus ganas de vivir y de hacer cosas. «Se pasa aquí gran parte del día», comentan sus cuidadores. De hecho, muestra con entusiasmo los frutos que ya dan algunas plantas, como los pimientos de padrón. Y a la hora de hablar de su enfermedad lo tiene claro:«Es malo buscar todo el día la muerte», sentencia. De hecho, para Rogelio, la risa es una terapia «que cura», por ese motivo nunca la pierde, y no deja de bromear con su cuidador.
Este enfermo de ELA reconoce que no le gusta quedarse quieto y que hagan las cosas por él. De hecho, en la residencia de Asdem intenta ser lo más independiente que su enfermedad le deja, como por ejemplo a la hora de vestirse o asearse. Rogelio Martín tiene 68 años y fue en octubre de 2012 cuando recibió el diagnóstico de la esclerosis lateral amiotrófica. Fue al médico porque empezó a tener dificultades para hablar. Los primeros años siguió viviendo solo en su localidad natal, el Barco de Ávila, pero llego un momento en que la enfermedad le impedía cocinar y llevar una vida normal en solitario. A esta residencia llegó el 23 de diciembre de 2015, como él mismo recuerda. Su rutina diaria comienza a las siete de la mañana y es el más madrugador de los residentes.«Me voy a dormir a la una de la madrugada, después de la partida de dominó», relata. Además del huerto, Rogelio tiene otra afición: la escritura. De hecho, en su mochila de la silla de ruedas, lleva varias.
En su testamento vital pide que no se le reanime en caso de empeorar y necesitarlo
Otro de los síntomas del ELA son los problemas de deglución, de hecho, hace seis meses, los médicos recomendaron a Rogelio que se colocase una gastrostomía percutánea (PEG) para facilitar su alimentación, pero se negó. Para él, comer es un placer, y mientras pueda, seguirá haciéndolo de la misma forma que siempre. Le gusta comer ensaladas, donde incluye los productos de su huerto. En la residencia le han dado recomendaciones para no tener problemas a la hora de comer, como hacerlo con la cabeza más baja y dedicándolo el tiempo que requiera. Rogelio ha escrito ya su testamento vital, porque su deseo es que si su situación empeora no sea reanimado ni reciba tratamientos paliativos. En la actualidad, espera que le receten ‘Sativex’, un medicamento basado en el cannabis, en formato de spray, y que en alguna ocasión ya ha probado sus efectos.

Él quiere lleva una vida lo más normalizada posible, y donde viven se han adaptado a ello. «Todo lo que puede lo hace y sino también», subrayan desde Asdem.

lunes, 29 de mayo de 2017

El ciego que me enseñó a ver - José Iribas

El ciego que me enseñó a ver  - José Iribas

Hoy vuelve a visitar Dame tres minutos Jesús Portilla, que en su día publicó aquí el post ¡Papá, cuánto duele crecer!“.
Jesús nos habla hoy de un ciego que enseña a ver.
Me ha traído a la memoria a Xabier, ese joven invidente del que te hablé en esta entrada del blog. También me he acordado de otros posts como Lo que nos une o ¡Reconcíliate! Te lo mereces“, donde se menciona aquello de que solo se ve bien con el corazón…
Agradezco a Jesús su generosa aportación y os dejo con él.
Tuya es la palabra, amigo.
El ciego que me enseñó a ver
Podría ser un cuento o una historieta de esas que te cuentan, pero no, esta es una vivencia personal en un viaje reciente que he disfrutado con mi mujer y unos amigos.
La verdad es que me sorprendió ver que, entre el grupo que íbamos a recorrer diferentes ciudades que prometían una belleza singular, se encontrara una persona ciega. El pensamiento que enseguida vino a mi mente fue: ¿cómo va a disfrutar este hombre de tanta belleza?
Pero por su semblante, por su sonrisa y por su alegría, estaba claro que había venido por su propia voluntad sin que nadie le hubiera forzado, ni amigos, ni su propia mujer, que le acompañaba.
Todos sabemos, hemos oído o nos han contado, que cuando se pierde uno de los sentidos, los demás se agudizan, pero aún así, llama la atención —o por lo menos a mí me la llamaba—, que determinadas bellezas que están ahí para verse, sean visitadas por alguien que no puede ver.
La verdad, es que me parece fantástico, digno de admiración y un gran ejemplo, comprobar que las maravillas que nos proporciona este mundo y sus diferentes lugares, están ahí para que las disfrutemos todos y que nada ni nadie ponga impedimento alguno para recrearse, para admirar y para ver, aún sin poder ver.
Y es cierto, para mí —y seguro que para todos—, fue una gran lección comprobar día tras día que quien más veía más era el ciego, ciudad tras ciudad, pueblo tras pueblo, iglesia tras iglesia, paraje tras paraje y rincón tras rincón.
No había momento y lugar, en que la expresión de su cara no me transmitiera la belleza que sentía en su interior a través de sus sentidos totalmente expectantes.
La brisa del mar, el frescor sobre la piel, el calor del sol, las fragancias de los jardines, el aroma de bollos recién hechos, el trinar de los pájaros, el deambular de la gente, el silencio de una iglesia, el replicar de las campanas, las observaciones y comentarios de la gente…
Y seguro que él percibía muchos más sonidos, muchas más experiencias y muchas más sensaciones, que quedaban reflejadas en su cara y en sus gestos, expresándonos con ellos que él estaba allí con nosotros, gozando de las mismas maravillas pero percibidas de otra manera que provocaban en él un deleite especial.
En ‘El podio de los triunfadores’, intento con cada artículo haceros sentir dónde se encuentra el verdadero triunfo. Este es un ejemplo más que tal vez alguno no termine de entender, sin darse cuenta de que todo lo que hace crecer, te lleva a triunfar.
Pasamos por la vida sin ver, sin oír, sin sentir y tenemos que cruzarnos con una persona con dificultades de movilidad para que nos enseñe a movernos, con un sordo para que nos enseñe a escuchar o con un ciego para que nos enseñe a ver.
¿Cuántas veces —como decía en un anterior artículo—, oigo pero no escucho, busco pero no encuentro, formo imágenes que después no son, construyo pensamientos que se deshacen mirando pero no viendo, y poniendo delante de mí árboles que no me dejan ver todo lo maravilloso que esconde el bosque?

Solo cerrando los ojos e intentando poner a funcionar todos mis otros sentidos, fui capaz de comprender que este ciego estaba viendo mucho más que yo. Porque no solamente brilla lo que la luz alumbra, sino también lo que la oscuridad esconde. Muchas gracias Enrique..

viernes, 26 de mayo de 2017

Lo que quiero ahora - Ångeles Caso

 Lo que quiero ahora - Ångeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada. O todo.

viernes, 19 de mayo de 2017

Fran Rivera, postorero y mártir - David Torres

Fran Rivera, postorero y mártir - David Torres

Fran Rivera, que este año se corta la coleta en Ronda, se está despidiendo de los toros por la puerta grande. Concretamente, la de la pantalla de 50 pulgadas donde cada semana sale a hombros de una multitud, igual que la efigie de aquella Virgen que contaba Buñuel, que la sacaban en procesión para que terminara con la sequía y, como seguía sin llover ni gota, la tiraron al lecho seco del río y la hicieron mierda. Cuando se está acostumbrado al sonido de la gloria, el caso es que lo silben a uno. A Rivera, misacantano en los ruedos televisivos, de momento le caen broncas y pitos pero, si sigue por ese camino, no tardará mucho el día en que le corten las dos orejas. Las suyas.
Tampoco es el primer torero que canjea la sangre y la arena por un oficio menos épico y menos folklórico. Joaquín Miranda, que de joven fue banderillero en la cuadrilla de Juan Belmonte, tiró por los riscos de la política y llegó a ocupar el cargo de gobernador civil de Huelva después de la guerra. Tiempo después, Belmonte asistía a un festival benéfico que presidía Miranda cuando un amigo suyo señaló hacia arriba y le preguntó si era verdad que ese señor había sido banderillero suyo.
-Sí, señor- dijo Belmonte.
-¿Y cómo se puede llegar de banderillero a gobernador?
-Ya ve usted. Degenerando.
En efecto, a fuerza de caer pendiente arriba, Fran Rivera ha terminado por demostrar que Paquirrín es, contra todo pronóstico, el intelectual de la familia. Ya sabemos que el toro no sufre, pero para demostrarnos que el torero tampoco, Fran Rivera se arriesga en cada tertulia a que lo empitonen vivo. Hace apenas un mes, en uno de esos programas con los que Antena 3 patrocina la lobotomía (y que lleva el vejatorio título de Espejo público, para que no le quepa duda a quien lo vea), el diestro formuló en tono retórico la paradójica cuestión de si para ser antitaurino hay que dejar de ducharse. Diversos especialistas concluyeron que no tiene mucho que ver una cosa con la otra. El propio Rivera va siempre niquelado y peinado, como si se hubiera caído en la marmita del champú cuando era pequeño, y aun así, cada vez que habla, hay tormenta de caspa.
Esta semana vislumbramos nuevamente el peligro de ducharse siete veces al día, cuando Rivera, obnubilado por sus excesos higiénicos, dijo que le encantaría que volviera la mili, que es una lección de vida y un orgullo eso de ir de español por el mundo. En lo de la lección de vida lleva más razón que un santo, que en la mili yo aprendí a no dar ni palo al agua, sin contar barrigazos, novatadas y borracheras. Eso sí, ducharnos nos duchábamos un montón. Pero los teóricos neoliberales que abogan por el despido libre nunca le agradecerán bastante a Rivera que vuelva a proponer la esclavitud obligatoria y patriótica. De hecho, ya están preparando la opción de trabajar un año gratis, como los becarios de Jordi Cruz, cuando no la de trabajar gratis toda la vida. En el programa político que presentó el martes Susana Díaz -y que redactó el lunes por la tarde, entre tapa y tapa-, la Lorzana Andaluza ofrece una propuesta cultural basada principalmente en el chiringuito. No debiera descartar la posibilidad de proponer a Rivera para la cartera de Cultura, Morcilla, Toreo y Postoreo.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Sí, yo soy ciclista… ¡No me mates, por favor! - Federico Quevedo

Sí, yo soy ciclista… ¡No me mates, por favor! - Federico Quevedo

Lo que espero de ti es que me respetes, que nos respetes. Que tengas paciencia, porque lo que estamos haciendo nos supone un esfuerzo, un sacrificio muchas veces

No me gusta salir solo con la bici, le tengo mucho respeto a la carretera y siempre pienso que yendo en grupo a los ciclistas se nos ve más y disminuimos el riesgo de accidente, además de que en caso de que este ocurra nos ayudamos unos a otros. Pero hace un par de fines de semana tenía que hacer un entrenamiento muy concreto de cara al Campeonato de España de Triatlón de Media Distancia que se celebró este pasado fin de semana en Pamplona —el Half Triathlon Pamplona-Iruña—, y como el compañero que iba a venir conmigo se indispuso esa noche, el domingo por la mañana agarré mi bici a las 9:30 y me lancé a la carretera.
Todo iba muy bien, mi intención era hacer un recorrido de unos 75 kilómetros dirección Navalcarnero y vuelta por Villaviciosa, pero me equivoqué de camino. No había hecho nunca esa parte de la ruta, creyendo que había carretera entre Navalcarnero y Villaviciosa seguí adelante y acabé en el arcén de la A-5. Menos mal que era bastante ancho y, consciente de mi error y de que aquello me podía costar un disgusto, me lancé a por la primera salida que encontré, cuando a los pocos metros un coche de la Guardia Civil de Tráfico se situó delante de mí y encendió primero los intermitentes y después las luces amarillas del techo señalizando a los coches que se situaran a la izquierda.

Pensé que, con toda la razón del mundo, me iban a parar y a multarme, pero lejos de ser así me fueron escoltando unos 50 metros por delante hasta que señalicé mi desvío a la derecha para tomar la carretera hacia Villaviciosa, y entonces simplemente dijeron adiós y siguieron su camino. No lo comprendí hasta que llegué a casa y leí la noticia que ya me habían enviado a mi WhatsApp: una conductora ebria había matado a dos ciclistas —el tercero moriría días después— y herido a otros en Oliva. No ha sido el único atropello en estos dos fines de semana: el sábado, seis ciclistas fueron arrasados en Tarragona y el domingo, cuando volvía de Pamplona a Madrid, en Navarra caían otros dos bajo las ruedas de otro vehículo conducido por una conductora borracha.

Este fin de semana fue un nuevo periodo negro para el ciclismo con el atropello de un grupo que dejó dos muertos y tres heridos graves. La autora conducía borracha. No me sorprende

El sábado, a la orilla del Pantano de Alloz, donde íbamos a comenzar el Half Triathlon de Iruña, más de 1.000 triatletas guardamos un minuto de silencio por nuestros compañeros de Oliva y solo unos pocos minutos después cogeríamos nuestra bicis para lanzarnos a tumba abierta camino de Pamplona por una ruta de 85 kilómetros con tráfico. Poco, es verdad, y en una ruta muy vigilada, pero ¿quién vigila al que de manera descontrolada y bajo los efectos del alcohol o las drogas, o ambas cosas a la vez, pone sus manos en un volante?
Yo salgo con mi bici casi todos los domingos, con mi grupeta o solo algunas veces, me puedes encontrar por la sierra, haciendo puertos, o por cualquier carretera cerca de Madrid. Llevo un casco amarillo unas veces, negro otras, y ahora ya sé que lo próximo que tengo que hacer es poner una luz roja en la tija de mi bici para que cuando tú, conductor, vengas por detrás, me veas. Lo que espero de ti es que me respetes, que nos respetes. Que tengas paciencia porque lo que estamos haciendo nos supone un esfuerzo, un sacrificio muchas veces, que lo hacemos porque queremos, faltaría más, pero la inmensa mayoría de nosotros no vivimos de la bici, aunque muchos vivimos gracias a la bici.

Estos últimos días la carretera se ha teñido de negro para la bicicleta con la muerte en Valencia de dos ciclistas, la de Scarponi o el accidente de este martes de Chris Froome

Por eso te digo, te decimos todos: no nos mates. Aprende a convivir con nosotros, y nosotros te lo pondremos fácil. Te ayudaremos a adelantarnos cuando veamos que tienes espacio para hacerlo, incluso aunque haya línea continua porque, ¿sabes?, puedes hacerlo, puedes rebasarla dejando un metro y medio —y si dejas dos, te lo agradeceremos aún mas— entre el coche y nosotros y nadie te va a multar por ello, pero sí te pueden multar si no lo haces, te pones nervioso y empiezas a tocar la bocina —está prohibido, otra cosa que los conductores no saben— y a gritarnos.
Aprende a convivir con nosotros, y nosotros te lo pondremos fácil. Te ayudaremos a adelantarnos cuando veamos que tienes espacio para hacerlo
Somos vulnerables… Tú llevas entre las manos una máquina de matar, y nosotros vamos sobre una máquina en la que podemos morir. Y la mayoría de nosotros tenemos familias, mujeres, novias, hijos, madres que rezan por que volvamos cada vez que salimos por la puerta con los bolsillos del maillot cargados de geles y barritas y la bici a cuestas. No debería ser así, nadie reza para que vuelva un 'runner' que sale a correr el domingo por la Casa de Campo, que también se está volviendo imposible para todos los fines de semana a la vista de lo peligrosas que se han vuelto las carreteras.

Los heridos en las vías interurbanas españolas aumentan en el 70% de las provincias. El número de fallecidos, en cambio, está en su mínimo histórico


Diecinueve ciclistas muertos en lo que va de año es mucho, cuatro más que en todo el año 2016. Un número suficientemente alto como para que tú, conductor, te lo tomes en serio y lo tengas presente cada vez que nos veas en tu camino… Cuánto vas a perder por ponerte un rato detrás de nosotros, ¿uno, dos… tres minutos quizá? Nosotros podemos perder la vida. Y lo suficientemente alto, también, como para que las autoridades competentes, el Gobierno, empiecen a tomar medidas que pasan por invertir para ampliar los arcenes de muchas carreteras y endurecer las penas para casos como los de estos últimos fines de semana. Ni un ciclista más muerto en las carreteras, ni uno más… Y nos uniremos si hace falta cuantas veces sea necesario para reclamarlo.

lunes, 8 de mayo de 2017

El premio José Luis Alvite - Ceferino de Blas

El premio José Luis Alvite - Ceferino de Blas

El premio periodístico que lleva el nombre de José Luis Alvite es el más auténtico de cuantos se dedican a la profesión. La mayoría de los que se convocan reúnen otras connotaciones, como puede ser el Miguel Delibes, que está mixtificado por ser el titular más novelista que periodista, o el Julio Camba, por razones análogas. Otros del tipo del José Couso a la libertad de prensa, hacen hincapié en motivaciones como la trágica muerte del fotógrafo gallego más que en la dimensión profesional. 

Es evidente que son premios justificados, por estar dedicados a unos personajes que se han ganado el ser recordados por la creación de estos galardones con su nombre, que prestigian con sus trayectorias profesionales. 

Pero el José Luis Alvite añade a los argumentos aportados que se premie al periodismo puro en la persona de un profesional de los pies a la cabeza, que en su vida no ha hecho otra cosa que buen periodismo, desde el difícil cometido del columnismo. Y que sus exitosos libros sean la recopilación de los artículos, sin que le haya dado por la incursión a otros géneros literarios. 

En su vida en las redacciones, Alvite abarcó todos los géneros, desde los sucesos a la información local, pero lo que le valió la admiración de los lectores, el aprecio de los críticos y el respeto de los compañeros, es haber creado un mundo diferente, en el Savoy. Una metáfora a la que tuvo la inteligencia de arrastrar a sus seguidores, de forma que se sintiesen inmersos en ese espacio onírico, y gozasen de la suerte de sentirse en otra atmósfera, como si estuvieran contemplando una película de época. Y al acabar la lectura experimentasen la sensación de haberse sumergido en un mar de nubes, a veces oscuras como las que preludia una tormenta, pero casi siempre bellas como las que colorea una puesta de sol sobre las Cíes. 

Un acierto de la Asociación de Periodistas de Galicia, el grupo que Arturo Maneiro creó hace veintitrés años como nexo de unión entre las viejas Asociaciones de la Prensa y el nuevo Colegio Oficial de Periodistas, cuando la carrera de periodismo dejó de estudiarse en las antiguas escuelas y pasó a las facultades universitarias. 

La microhistoria gallega de la profesión recuerda que aquella bienintencionada pretensión de convertir la Asociación en Colegio, como ocurría con otras profesiones -abogados, físicos, médicos... -, no fue posible porque, según cuentan, en el Colegio se empezó a abrir la puerta a no licenciados universitarios, cuando uno de los menesteres de los Colegios es la tutela de la profesión e impedir el intrusismo. 

Así nació la Asociación de Periodistas de Galicia, que convoca los premios Diego Bernal, otro periodista, periodista, que formó parte del grupo de fundadores de este colectivo profesional, que ya va por su XXII edición, y el José Luis Alvite. Dos nombres de comunicadores santiagueses que prestigian la profesión. 

Otro argumento de por qué es el más periodístico de los premios conecta con la herencia familiar. Hubo Alvites periodistas desde principios del siglo pasado, y el apellido siempre estuvo ligado al FARO, del que fueron corresponsales en Compostela. Un Alvite llegó a rizar el rizo, y fue corresponsal a la vez del FARO y "La Voz de Galicia". 

Era una personalidad muy activa y el más dinámico de los promotores de erigir una estatua a Rosalía de Castro en Compostela, por lo que vino a Vigo a lograr la participación de la ciudad en la empresa. Por falta de dinero el monumento a la poetisa tardó en terminarse y no se inauguró hasta 1917. 

Otro Alvite escribió, en 1921, las crónicas de la tragedia del "Santa Isabel", frente a la isla de Sálvora, por las que los lectores de este periódico se enteraron del mayor naufragio ocurrido en las costas españoles. 


Por estas y más razones que pueden aportarse, es de justicia reseñar el acierto de la Asociación de Periodistas de Galicia de haber creado el premio Alvite. En la primera edición se lo concedió al columnista y politólogo, José Luis Barreiro, y en la segunda, la pasada semana, a Ánxel Vence Lois, maestro de periodistas y el mejor articulista que luce en esta ahora de buenos columnistas en Galicia. Enhorabuena Ánxel, y que tu ingenio no deje de deleitarnos.

jueves, 16 de marzo de 2017

Bragueta de Rey - Raúl del Pozo

Bragueta de Rey - Raúl del Pozo

En fútbol y en corrupción, los españoles estamos en los primeros puestos de la Champions League, cuando la mentira sigue siendo un arma obligatoria y no dimite nadie. Antiguamente, los ciudadanos escribían el nombre de los políticos indeseables en una concha de terracota y se les condenaba al destierro. Aquí haría falta una ley del ostracismo para evitar que sigan mandando los que estén pringados. La Justicia es la que ha hundido a los soberbios y ha castigado a los corruptos. Siguen funcionando los tribunales, con las martingalas de los leguleyos y la tardanza de los juicios; los corruptos tardan mucho en desaparecer. Los casos de Mas y de Pedro Antonio Sánchez son la prueba de que a los presuntos implicados no los podemos echar ni con los bomberos.
Los políticos están sometidos a un riguroso control por parte de los tribunales y de la prensa. En algunos casos se les aplican los castigos del Santo Oficio, que ahora llaman "pena de telediario". Sin embargo, frente a la vigilancia de la corrupción hay un respeto a la vida privada de los gobernantes, al contrario de otros países como Francia, donde se describen todas las amantes del presidente Hollande. En España, a los políticos se les miran las carteras, no las braguetas. Sólo conocemos, como si fueran las cuentas del rosario, las amantes del Rey Juan Carlos I, rubias y morenas, princesas o cupletistas, extranjeras o murcianas; sin contar los polvos de asiento de coche o de ascensor.
Los ídolos del mundo siguen siendo, según el Papa, el dinero, el placer y el poder. De eso saben mucho la Iglesia y la monarquía. Curiosamente, han abdicado en nuestro tiempo un Papa y un Rey: Juan Carlos I y el Papa Benedicto XVI. Juan Carlos se fue a la Historia después de ir a ver a Corinna a un pueblo cercano a Londres; luego se trastabilló delante de los militares en el discurso de la Pascua y se cortó la corona de un reinado que fue una referencia de la democracia global. Abdicó en el año 2014 por matar elefantes y tener una novia rubia.
Ok Diario ha publicado las grabaciones del Cesid en las que el Monarca confesaba su amor por Marta Gayá. Felicito a Inda por la exclusiva, aunque pienso que va siendo hora de que dejemos a ese gran Rey en paz. La Constitución defiende el derecho a la intimidad de todos los ciudadanos y los políticos nos acusan de machistas o amarillos cada vez que contamos sus rollos, líos y sabaneos. Así que también Juan Carlos tiene derecho a que no le recuerden cada día los momentos gloriosos de su reinado.

Además de tirarse a todo lo que se movía, hizo algo que no se había hecho desde Carlos V, en Yuste. Se fue como Diocleciano, el que hizo las termas de Roma para 3.000 personas con gimnasios, jardines y bibliotecas. Aquel emperador enfermó y pidió su abdicación. Luego recobró la salud, le invitaron a volver al poder y respondió: "El trono no vale tanto como la tranquilidad y el placer de cultivar mi jardín".

jueves, 9 de marzo de 2017

Sexo, tráfico y parejas en la autovía - Ánxel Vence

Sexo, tráfico y parejas en la autovía - Ánxel Vence

Una pareja de la Guardia Civil sorprendió a otra pareja (ésta última menos formal) que practicaba los dulces trances del amor en los márgenes de una autovía de Galicia. Los beneméritos no dudaron en provocarles un coitus interruptus para averiguar si el varón había ingerido alcohol antes de meterse en tratos carnales con su amada. Dio positivo y, como consecuencia, el asunto acabó en los tribunales. 

No se trata, naturalmente, de que esté penada la ejecución de la cópula bajo la influencia del gin tonic o cualquier otra clase de bebida. Hasta ahí podíamos llegar. Lo que pretendían los agentes encargados de velar por el buen orden de la circulación era averiguar si el presunto conductor -y efectivo amante- había conducido hasta allí con alguna copa de más. 

La historia, tan abruptamente interrumpida por las fuerzas del orden, tuvo por fortuna un final de lo más feliz. Los jueces consideraron indemostrable que el detenido fuese el conductor del vehículo y lo absolvieron con todas las bendiciones. 

Aun así, nadie le va a quitar a la pareja no uniformada el apuro en el que la pusieron los dos miembros de la otra pareja al terminar por la vía del susto con sus efusiones amorosas. Admirable parece incluso que el hombre conservase la suficiente presencia de ánimo para soplar en el alcoholímetro después de tan desconsiderada interrupción. En circunstancias delicadas como esas, lo normal es que cualquiera dé gatillazo incluso a la hora de soplar. 

Quizá se tratase de un exceso de celo -que no de celos- de los guardias que se ocupan de regular el tráfico en las carreteras. Después de todo, el coche estaba aparcado y los amantes eligieron para su esparcimiento una discreta zona situada más allá de las alambradas que cercan la autovía. 

Igual la cruzada antialcohólica se nos está yendo de las manos. Bien está que se controle y reprima el uso del alcohol al volante, dados los graves riesgos que ello implica para la integridad de las personas, por supuesto. Otra cosa es que se persiga a los automovilistas literalmente hasta el catre -o los bordes de una autovía- para hacerles una prueba de alcoholemia. Aunque para ello sea preciso interrumpir una actividad amatoria que exige un mínimo de intimidad. 

Visto el lance desde un punto de vista positivo, no queda sino concluir que vamos avanzando. En otras épocas más duras, los amantes que con tanta urgencia se entregaron a los placeres horizontales hubieran sufrido muy probablemente algún reproche penal. Ahora corren tiempos más liberales, afortunadamente. Lo único punible es el uso de alcohol en combinación con el coche, aunque tal vez hubiera sido deseable una mayor comprensión de los guardias frente a las expansiones propias del amor. 

Faltó romanticismo en este caso. Lejos de estar perseguida, la práctica del amor al aire libre debiera ser objeto de protección por las autoridades. El Bosco, un suponer, no hubiera podido pintar su extraordinario Jardín de las Delicias si los guardias de su tiempo irrumpiesen en el cuadro para pedirles el DNI a quienes allí practican todas las variantes de la lujuria. 


Felizmente, la juez del caso de la autovía ha tomado en cuenta las circunstancias a la hora de evaluar si había o no delito. Y el amor triunfó sobre el Código de la Circulación. Aún quedan románticos. 

domingo, 26 de febrero de 2017

Juegos sexuales de riesgo - Isabel Vicente

Juegos sexuales de riesgo - Isabel Vicente

La imitación de prácticas vistas en "Cincuenta sombras más oscuras"

Los bomberos de Londres han lanzado una alerta entre la población para que dejen de imitar prácticas sexuales vistas en "Cincuenta sombras más oscuras" que anda estos días proyectándose en los cines. Avisan los bomberos de los peligros que conllevan según qué actividades así como el de algunos cacharros usados así a las bravas. Por lo visto, desde 2013, cuando se estrenó "Cincuenta sombras de Grey", el cuerpo de bomberos londinense se ha gastado ya más de 450.000 euros en atender emergencias sexuales y ahora con la segunda parte de la saga erótica, vuelven a sonar los teléfonos en los servicios de urgencias para pedir ayuda ante situaciones de lo más escabrosas. Más de cien personas llamaron porque no podían liberarse de las esposas al no encontrar la llave del candado, que ya hay que ser descuidados, o tener una pareja con dudoso sentido del humor o mucha mala leche que te deje enganchado a la cama. Los bomberos realizaron en este tiempo 810 salidas para ayudar a hombres a quitarse anillos metálicos del pene, y mira que se ha informado del riesgo que conlleva su uso. Y luego están las veces en que tuvieron que ayudar a un hombre a sacar el pene de una tostadora y a otro que había encajado el miembro en una aspiradora y no podía sacarlo. Impagable como tema de conversación en la cena de Nochebuena. Yo no he visto la película pero ¿de verdad alguien mete el pene en una tostadora? No sé.
Si me viera en una situación de ese tipo creo que preferiría que me dejaran ahí de por vida antes que explicarles a los bomberos cómo había acabado en semejante trance sabiendo que durante toda la vida iba a ser el centro de sus burlas cada vez que se juntaran dos en la barra del bar.

Películas y libros como estos de Grey no pueden ser buenos, y no lo digo solo por el coste en las arcas de los bomberos de medio mundo. Ni siquiera por la dudosa calidad literaria o cinematográfica de la saga, ni porque los que somos normalitos en la cama, es decir, la mayoría, nos podemos volver locos intentando imitar las proezas sexuales de Grey y Anastasia y, al final que nos pase como a una chica inglesa, que acabó en la mesa de operaciones porque intentó sacarse un vibrador con las pinzas de la barbacoa. Lo peor es lo de la manía por dominar. Tengo una amiga más que harta de que su pareja le insista para que se deje esposar y recibir azotes "flojitos", convencido, tras ver la película, de que los juegos sexuales sádicos son algo normal aunque ella no sienta ninguna atracción por el masoquismo. De esto también deberían alertar los bomberos. Si no te van estas prácticas, mejor mandar con su madre al Grey de turno.

viernes, 17 de febrero de 2017

Pensiones: nudo gordiano - Amando de Miguel

Pensiones: nudo gordiano - Amando de Miguel

A este paso, en unos pocos años quiebra del todo la Seguridad Social.
En la política abundan los nudos gordianos, que solo se desatan dando un tajo. Este de las pensiones de los jubilados es uno de ellos. Con el esquema demográfico actual carece de solución, aunque solo sea por lo lentos que son los cambios en la natalidad y mortalidad. Ni el gran Houdini podría resolver un asunto tan intrincado.
De momento, resulta un sarcasmo la circular que ha enviado el Gobierno a los nueve millones de pensionistas. Dice fríamente que su pensión va a subir este año (y se supone que los siguientes) un 0,25% como promedio. Al mismo tiempo, las previsiones sobre los precios es que suban más de un 2% anual. Es decir, en términos reales (que es lo que importa) los pensionistas van a cobrar cada vez menos. Y no les da vergüenza a las autoridades escribir una circular como la que digo. Se podrían haber ahorrado la cartita, y así las pensiones podrían haber subido un 0,26%.
Por un lado, la situación es más grave para los jubilados porque sus necesidades aumentan. Lo que antes (ahora se dice "anteriormente") podían ser lujos (calefacción, teléfono, internet, ciertas medicinas y tratamientos de salud), ahora son bienes imprescindibles. Bien es verdad que, por otra parte, muchos jubilados de hoy cuentan con un patrimonio (casa, coche, ahorros) que no tenían sus equivalentes de hace más de medio siglo. Por tanto, se hace difícil calcular el famoso poder adquisitivo de los jubilados, no de las pensiones, como suele decirse. La sensación de la mayor parte de los mayores es que van a menos, se sienten estafados por el Fisco con el oprobioso 0,25%.
La sensación de estafa se redobla al comprobar que el monto de las pensiones se considera una retribución laboral a la hora de gravarla con el impuesto correspondiente del IRPF. Representa claramente una doble imposición, pues en su día los jubilados ya pagaron la retención correspondiente de sus sueldos. Es un caso flagrante de resignación social ante los desmanes del poder.
Nos encontramos ante un problema insoluble por una razón demográfica. Cada vez hay más jubilados y menos empleados cotizantes. A este paso, en unos pocos años quiebra del todo la Seguridad Social. Ya ha ocurrido en algunos países. Da vergüenza de que ahora nos toque a nosotros.
Se ha apuntado la solución de un nuevo impuesto para pagar el déficit actual de las pensiones, que tienen que tirar del fondo de reserva, a punto de agotarse. Estamos ante un claro ejemplo de abulia administrativa. Un sarcasmo todavía más duro sería reducir el monto (ahora dicen "montante") de las pensiones. Me temo que tal medida excitaría un levantamiento popular. Aunque, bien pensado, el pueblo español lo aguanta todo, tan ovejuno ha llegado a ser.
Apliquemos el principio de la navaja de Occam. Es decir, la solución es la más sencilla. Basta con suprimir el principio de la jubilación forzosa a una edad determinada, convencionalmente hasta ahora a los 65 años. Fue una medida que se empezó a adoptar hace más de un siglo por el Instituto de Reformas Sociales, el antecedente del Estado de Bienestar. Pero a principios del siglo XX la expectativa de años de vida al nacer (lo que dicen "esperanza de vida") equivalía a menos de 40 años. En cambio, ahora supera los 80. El cambio ha sido oceánico, pero seguimos con la inercia de la jubilación a los 65.
En lugar de la jubilación forzosa a una edad determinada, debería estudiarse una solución más flexible. Me refiero al retiro voluntario a partir de cierta edad, pero dependiendo del tipo de empleo y sobre todo de las condiciones de salud del interesado. El resultado sería que muchas personas de más de 65 años seguirían trabajando y, por tanto, cotizando. Las condiciones de trabajo son hoy mucho más benévolas que hace un siglo.
Citaré el caso que mejor conozco: yo mismo. Llevo diez años jubilado, después de agotar la prórroga de catedrático emérito. La cual significaba que, con la misma carga lectiva, recibía la mitad del sueldo. Después de mi salida automática del cuerpo de catedráticos de universidad no he dejado de publicar artículos y libros, dar conferencias y demás labores propias de mi condición. No entiendo entonces por qué no se han aprovechado mis capacidades para seguir dando clases. Mi caso podría extenderse a muchos miles de funcionarios.
La idea de una jubilación forzosa por haber cumplido determinada edad representa un grave atentado contra la dignidad humana. Es, además, un despilfarro de los recursos de capital humano. Este es el verdadero nudo gordiano de la Seguridad Social. A ver quién es el valiente que sabe propinarle un tajo.
Lo peor de la jubilación forzosa a una edad es que muchos jubilados se desmoralizan, se deprimen, se consideran inútiles, enferman y adelantan la muerte. Quizá sea la solución inmisericorde el que los jubilados fallezcan antes de tiempo. En cuyo caso se trata de un gran negocio para el Fisco: las cotizaciones pasadas se las queda bonitamente el Estado y, de paso, se ahorra ahora un gasto productivo. La cosa es así de cruel.

Se comprende también que para algunos empleados con algún quebranto de salud el hecho de jubilarse represente una liberación, una verdadero júbilo. Es otra forma de comprender lo injusto que es la jubilación forzosa a una edad. Viene a ser la última variante de la esclavitud, una institución milenaria.

martes, 14 de febrero de 2017

Ese PP del que usted me habla - David Torres

Ese PP del que usted me habla - David Torres

Continuando su implacable lucha contra la corrupción, el PP apareció ayer en el juicio sobre la trama Gürtel. Para ser exactos, apareció quince minutos y luego desapareció. Era la primera vez que un partido político se sentaba en bloque en un banquillo y había curiosidad por ver si enviaban a un conserje, a la señora de la limpieza o al encargardo de las fotocopias. Pero, dada la solemnidad del asunto, el PP llegó quintaesenciado en un abogado, Jesús Santos, que por algo antes era fiscal. Santos se negó por principio a responder cualquier pregunta de la fiscalía: “Esta parte no tiene nada que aportar porque desconoce cualquier circunstancia sobre los hechos que son objeto de acusación por parte del Ministerio Fiscal y el resto de acusaciones”. Es difícil ser más explícito aunque la subordinaba explicativa sobraba: “Esta parte no tiene nada que aportar”.
Para el caso, el PP podía haber enviado de representante a un mago, dejar que el fiscal lo atara con cadenas, que lo encerrara luego en una caja y permitir que declarase tapado con una manta negra antes de esfumarse tras dos pases mágicos y un espectacular redoble de tambor. Lo cierto es que fue un acierto enviar a un abogado en lugar de a una abogada, porque así quedaban desmentidas de un plumazo todas esas falsas acusaciones machistas sobre la mala memoria de algunas mujeres apenas se suben a un estrado. En el PP no sólo no se casan con nadie sino que ni siquiera se acuerdan de con quién se han casado, aunque estén asistiendo en masa a una boda gay. La fiscal advirtió que la negativa a contestar equivalía a una confesión pero el PP hizo oídos sordos, que es la segunda cosa que mejor saben hacer.
Para mantener la paridad y la sordera, al poco rato apareció Ana Mato, que desconocía incluso más circunstancias que Jesús Santos y además las desconocía de primera mano. Sócrates, al menos, sabía que no sabía nada pero en el PP ni eso. Hay que entender ese desconocimiento desde la circunstancia particular de Ana Mato, una señora que no sólo llama a su ex marido por el curioso apelativo de “el señor Sepúlveda” sino que una vez confesó que su momento favorito del día era por la mañana, “cuando veo cómo visten a mis niños”.

Esta última frase resume una ideología, si no las resume todas. “Yo soy yo y mi circunstancia” apostilló Ortega y Gasset, pero sólo porque no conocía a Ana Mato. La llega a conocer, se come la frase y va a buscar a Sócrates para meterle dos hostias. Desde esta perspectiva feudal de la ex ministra -tropezándose con su señor marido en los pasillos y preocupada por que la criada no se equivocase con el abotonado- se entiende a la perfección que con tanto trajín tampoco se enterase de que el señor Sepúlveda andaba pidiendo presupuesto para tapizar el chalé con una tonelada de serpentinas a cada cumpleaños de los críos. También se entiende, más claro que la luz, su gestión al frente de Sanidad. No veía un Jaguar nuevecito aparcado en su garaje, iba a ver ella el ébola.

domingo, 12 de febrero de 2017

El hombre de musgo - Alberto ESTELLA

El hombre de musgo - Alberto ESTELLA

ES perenne, como el musgo de las peñas del entorno, que sirvieron a los bejaranos para mimetizar-se, asaltar la ciudad y expulsar a los musulmanes. Vuelve siempre, con la terca puntualidad del turrón por Navidad o la recidiva de una desapacible patología. Ha vuelto Caldera. El mismo que fue diputado por Salamanca —y Béjar, pero menos— treinta y tres años. Señor, Señor... Ya está aquí de nuevo, don Jesús Caldera Sánchez Capitán, oh capitán, mi capitán, con el musgo marchito. ¿Qué ha sido de su retirada política y su Secretaría del Ayuntamiento de Ávila? Como opinante debería agradecérselo, porque tengo cierta predilección por su tan brillante como inexplicable peripecia política. Me ha protagonizado muchas columnas, sacado de muchos atascos de ideas —él, que tiene tantas—, cuando no sabía o no tenía de qué escribir.
Caldera repite como el ajo, como una pesadilla, como el pimiento del calderillo bejarano. Repite de pensador, que es lo suyo. Es un hombre de intelecto, de vislumbres tan profundos como ignotos. Supongo que habré escrito ya que en el 2002 —Salamanca “Ciudad Europea de la Cultura”— al pasar por delante de la conocida escultura del pensador de Rodin que nos trajo la Caixa, se dice que el entonces ministro preguntó: “¿Quién es ese?”. Se non é vero é ben trovato.
El pensador Caldera, cuya versión local sería el tío “Cavila” del famoso cuento de don Luis Maldonado, en su discreto destino de secretario, no deja de discurrir. Reflexiona tanto que regresa a la actualidad internacional, como vicepresidente de FES ("Foundation for European Progressive Studies”) un laboratorio —¡otro!—, de ideas. Suena más notable en inglés —think tank—, es decir, un tanque de pensamiento, toma higos Pepa que se agusanan. No ha bastado a la progresía nacional e internacional su cosecha de fracasos como res-
ponsable máximo de anteriores fundaciones. La más sonora, la socialista IDEAS (acróstico de Igualdad, Derecho, Ecología, Acción y Solidaridad, qué hermosura), que se sacó de la manga el sorprendente Zapatero cuando le cesó de ministro y le puso al frente. Jesusito de mi vida la montó, capitaneó, manejó a su antojo y es-coñó.
Confesar debo que me cabreé con Cal-
E1 pensador Caldera, cuya versión local sería el tío “Cavila” del famoso cuento de don Luis Maldonado, en su discreto destino de secretario, no deja de discurrir
derillo cuando supe que IDEAS pagaba columnas de opinión a razón de tres mil eu-razos. Con los trienios que yo llevaba en este diario, pedí lo mismo que cobraba la colaboradora, una tal Amy Martin, pero me contestaron que en provincias se pagaba algo menos, y que además se trataba de la mujer del director de la misma Fundación, Carlos Muías, o el propio Muías con pseudónimo. Es decir, un soberano enjuague, trincando al por mayor. Tuve la tentación de intentar fichar por Caldera, echando previamente ceniza sobre mis lomos, en prueba de arrepentimiento de los
arreones que le había propinado, pero supuse que no sería bien recibido. Y aquí sigo, que tampoco el congrio es mal ave. En resumen, Calderillo desprestigió IDEAS hasta que su chiringuito de altos vuelos fue cerrado por orden superior. Hala Jesús, a tu oficio, que —como diría uno de mi pueblo—, has desfarfallado en poco tiempo el invento.
Tampoco bastó con el fracaso de la Fundación Premysa, creada en 2005, que hubo que liquidar hace apenas dos años. La domicilió en Béjar, puso al frente a un primo carnal suyo, se nutrió de subvenciones oficiales... y también la arruinó.
El caso es que esta otra factoría de ideas de la que Calderillo es vicepresidente, organiza en Ciudad del Cabo unas jornadas de reflexión y debate —por supuesto progresista—, en las que va a participar... trémolo, expectación: ¡Pedro Sánchez! Para quitarse el pelo de la dehesa, “el guapo” se va a Sudáfrica, de la mano del bejarano. Y algunos de ustedes se preguntarán: pero coño, en las últimas elecciones para la Secretaría General del PSOE ¿no se opuso a Sánchez? Pues sí, pero el mayor ideólogo que han dado Béjar y su comarca, se alquila al que promete o manda, para permanecer “en el candelabro”: sirvió a González, defendiendo una pulcritud inexistente en aquel final agónico del felipismo, con lodo hasta en el Boletín Oficial y los Huérfanos de la Guardia Civil; sirvió luego a Zapatero en algunas insensateces cuyo rastro aún padecemos; y apoyó al prometedor Madina frente a Sánchez, que ganó la Secretaría General gracias al apoyo de Susana Díaz. ¿Se juegan algo a que el alquiladizo Caldera se pone a disposición de la andaluza cuando se decida a dirigir el PSOE?
Mi duda es si Caldera, al que le pagamos una profesora de inglés durante años, se va a defender en Sudáfrica, porque echó tantas horas que nadie sabe si la teacher era muy mala o el alumno un zoquete.

sábado, 11 de febrero de 2017

Marihuana de Granada. Made in Spain - Javier Carballo

Marihuana de Granada. Made in Spain - Javier Carballo

Las intervenciones policiales localizan las plantaciones debido al olor y a los cortes de suministro que se producen por el alto consumo de electricidad de los pisos invernadero donde se ubican
La mejor. Que nadie tenga dudas: la marihuana de Granada es la mejor de España. Habrá muchas clases de marihuanas, pero seguro que ninguna alcanza el nivel de pureza de la de Granada. Unos dicen que es por el agua de Granada y otros, que lo fundamental es la autovía del 92, que muchos llaman la ‘autovía del hachís’ por la cantidad de cannabis que sube hasta Madrid, hasta el norte del España y, más allá de los Pirineos, hasta algunas de las principales ciudades europeas. Marihuana de Granada. Y aunque digan que es el agua o las carreteras, lo fundamental es España, este país. Ese es el principal ingrediente del fenómeno que ocurre en Granada con la marihuana.
Porque lo que pasa en España, con un guion que cada día escribe Berlanga, no pasa en ningún otro lugar. Imagine una ciudad del mundo civilizado en la que, de forma periódica, se producen apagones de luz que afectan a barrios enteros porque existen tantas plantaciones ilegales de marihuana, y consumen tanta electricidad por las conexiones también ilegales, que colapsan la red eléctrica. ¿Se lo imagina? Esa es Granada. 'Marihuana made in Spain'.

Sucede, además, que al margen de cualquier valoración sobre lo inexplicable de algunas de las cosas que ocurren en España, el dato objetivo que corroboran las fuerzas de orden público es que Granada, en la actualidad, se ha convertido en una de las mayores productoras de cannabis de Europa. Desde que comenzó la crisis, la producción se ha multiplicado de forma exponencial hasta el punto en el que se encuentra ahora: incontrolable. Cada mes, en los periódicos locales aparecen varias noticias de alguna plantación que se ha intervenido, dentro o fuera de la ciudad, y siempre se ofrecen perfiles de ‘cultivadores’ variopintos. Lo mismo se han encontrado cultivos ilegales en chalés de lujo que se ha detenido a un sencillo pastor con la mayor plantación de marihuana aprehendida.
Desde que comenzó la crisis, la producción se ha multiplicado de forma exponencial hasta el punto en el que se encuentra ahora: incontrolable
El centro neurálgico de la marihuana de Granada, de todas formas, no está ahí, sino en el distrito norte, que es donde se ubican los ‘pisos invernadero’ que provocan los cortes de electricidad por los enganches ilegales. La anterior concejal de Medio Ambiente, Telesfora Ruiz, llegó a explicar el problema de esta forma tan gráfica: “Son bandas organizadas que llegan incluso a expulsar a los vecinos de un bloque de pisos para convertirlo en grandes plantaciones. Nos ha dicho Endesa que las instalaciones eléctricas que utilizan (para cultivar la marihuana) tienen un consumo descomunal. Si la plantación es en un solo piso, consume el equivalente a un bloque completo, pero si son varios pisos en un solo bloque, pueden llegar a consumir como una pequeña localidad. Es lamentable, pero es así".
Tan abrumadora es la presencia de la marihuana en Granada que en una ocasión, el diario local, 'El Ideal' de Granada, publicó una carta al director definitiva: “Soy un vecino de Granada residente en el pueblo de Atarfe. No sé si ya estáis al corriente de qué pasa en este pueblo. Muchos vecinos estamos desesperados por la cantidad de marihuana que hay. El olor es tan fuerte e insoportable que se detecta varios kilómetros antes de llegar al municipio, si enciendes el aire acondicionado del coche el olor se queda en los filtros durante días. Y ahora con el frío el hedor baja algo, pero con el calor no se puede ni abrir las ventanas”.
Y no exageraba nada este vecino. En una de las intervenciones policiales que se han dado recientemente, la Brigada de Policía Judicial localizó la plantación por el fuerte olor a marihuana que había. “Un fuerte olor a Cannabis sativa a determinadas horas del día”, decía la nota de la policía. En el interior, uno de esos pisos de la zona norte, se encontraron ocho kilos de cogollos de marihuana y el modelo de producción habitual: 25 lámparas halógenas de alta intensidad, 25 balastros eléctricos y cuatro aparatos de aire acondicionado enganchados ilegalmente a la red eléctrica.
En mayo del año pasado, el popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, escribió en su blog: “Me cuentan los que entienden del tema –es decir, los miembros de las fuerzas de seguridad y los propios ‘agricultores’– que en Granada hay tanta marihuana –parece que somos el primer productor nacional de esta droga, lo cual no es para estar orgullosos– porque el agua es muy buena. Pues nada, a ver si las autoridades suben un poco el nivel de cloro y conseguimos reducir los cultivos. Porque esto no es una broma: un kilo de ‘maría’ se paga a dos mil euros y no hay droga más adictiva que el dinero. Así que en Granada hay cientos de personas que oficialmente figuran como desempleados, pero que en realidad se dedican a la ‘maría’. Y eso no es bueno para una sociedad. Se está normalizando el cultivo y el consumo, y pagaremos las consecuencias, porque la marihuana no es una droga inocua ni el dinero tampoco”.
El centro neurálgico de la producción está en los ‘pisos invernadero’ del distrito norte, que provocan cortes de electricidad por los enganches ilegales
¿Y no se desmantelan esas plantaciones ilegales? Pues claro, como se decía antes, de forma periódica aparecen intervenciones de la Policía o de la Guardia Civil desmantelando ‘invernaderos de maría’, pero como explican los propios agentes, al poco tiempo vuelven a la actividad y vuelven a ‘enchufarse’ a la red eléctrica, con lo que el proceso vuelve a empezar: localización de la plantación ilegal, denuncia a Endesa, localización de la conexión ilegal, autorización judicial, registro y detenciones. “Además –aclaran a este periódico en fuentes judiciales– los enganches ilegales son cada vez más sofisticados y cuesta más detectarlos. Estamos ante un problema muy serio”.
Volvemos a las peculiaridades de España. Si todo esto es así, si se roza el ridículo de forma tan visible (el ridículo con respecto al cumplimiento de la ley, quiere decirse), es porque la legislación española ofrece lagunas que aprovechan los cultivadores de marihuana. Lo que señala el Código Penal en su artículo 368 es lo siguiente: “Los que ejecuten actos de cultivo, elaboración o tráfico, o de otro modo promuevan, favorezcan o faciliten el consumo ilegal de drogas tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas, o las posean con aquellos fines, serán castigados con las penas de prisión de tres a seis años y multa”. Pero en ese mismo artículo, más abajo, se modula la pena y se aclara que “los tribunales podrán imponer la pena inferior en grado a las señaladas en atención a la escasa entidad del hecho y a las circunstancias personales del culpable”.
La batalla por la marihuana vive una oportunidad histórica a la que se suman abogados y lobistas que defienden a los usuarios y a un sector que mueve ya 1.300 millones


Este atenuante final tiene que ver, desde luego, con el hecho de que el consumo de marihuana no esté penalizado y que, en consecuencia, tampoco lo esté ‘de facto’ el cultivo de marihuana en pequeñas cantidades, cuando se pueda demostrar que es para consumo personal. Existen, de hecho, alguna web de venta de semillas que pone a disposición de cualquiera un amplio catálogo de variedades. Gea Seeds es una de esas empresas y en su página web “pone al alcance de todo el sector cannábico sus variedades feminizadas y autoflorecientes de genética extraordinaria; semillas de alta calidad de cosechas recientes, sin acumulaciones de 'stock'”. Y manuales para el cultivo perfecto. Y recetas para hacer 'brownies', bizcochos o aceites de marihuana. ¿Alguien da más? ¿Debería esta realidad conducir a un debate serio sobre la legalización del cannabis? ¿Por el contrario, tendría que extremarse la represión? Esas preguntas se quedan así, abiertas. Y antes de contestarlas, es bueno volver a pensar en lo que ocurre en Granada.