sábado, 12 de febrero de 2022

En defensa propia - Alberto Estella

 En defensa propia - Alberto Estella


PERTENEZCO a una institución que tiene dos mil años de existencia, la única en la historia de tan larga duración. Naturalmente adolece de defectos y soporta graves problemas, porque la integran personas de carne y hueso, y por tanto místicos y pecadores, santos y misioneros ejemplares, pero también curas pederastas. Es mi Iglesia, con toda la grandeza de su misión espiritual y algunas bajezas terrenales. Es mi credo, “la fe de mis mayores”, mis padres, mis abuelos... esa suerte de creencias, símbolos y costumbres en torno a nuestro Dios. Nunca he sido un meapilas, incluso algunos pudieran acusarme de ser como el don Guido de Machado, de mozo muy jaranero y de viejo gran rezador. Pero ¿cómo no salir en defensa de mi Iglesia? Acaso no tenga otra oportunidad. Y quienes pudieran hacerlo con más solvencia, carecen de este privilegiado púlpito.

He tenido dos maestros en mi vida, nuestro Padre y mi padre, que atesoraba una fe inquebrantable (tanta que, en su última enfermedad, devolvió la fe a un sacerdote – así lo reconoció -, que la estaba perdiendo). Una vez más, me he acordado de él. Hoy creo que apela a mi responsabilidad como cristiano, cuya fe ha flaqueado en algunas ocasiones. Me lo dice con el “Acuérdate de mí”, de Gabriel y Galán: “Si vacila tu fe, Dios no lo quiera, / y vacila por débil o por poca, / pídele a Dios que te la dé de roca, / ¡y acuérdate de mí! ;/ que yo soy pecador porque soy débil, / pero hizo Dios tan grande la fe mía, / que, si a ti te faltara, yo podría/ ¡darte mucha fe a ti!”.

Desde el más exquisito respeto a otras actitudes, y a la ética civil -que me ha dado más de una lección-, reivindico la magnitud espiritual de la Iglesia católica, y los valores de su gigantesca obra. ¿A qué se debe esto?, se preguntarán. Obedece a los ataques que está recibiendo desde muchos frentes, con motivo de las denuncias por abusos sexuales de algunos de sus ministros, indignos de vestir la sotana. Conviene precisar dos aspectos: algunas críticas cometen la vileza de identificar el todo con la parte, la Iglesia con sus más miserables miembros; y recordar que los abusos cometidos en el seno de la Iglesia constituyen ¡nada menos! (pero nada más) que el 0,2% del total.

La izquierda radical, amparada hoy por el gobierno y el ateísmo militante, sigue creyendo con Marx que la religión es el opio del pueblo; llama a los socialistas católicos comehostias; y aprovecha cualquier motivo para denigrarla. La viñeta de más éxito del diario español de mayor difusión, era ayer un cardenal de cuya mitra sale un bebé (¡). Otro ejemplo cercano, lo que vomitó en nuestro último Pleno Municipal la concejal de IU: “Tenemos una Iglesia violando niños”. La Iglesia se dedica desde Simón Pedro a consolar, educar, dar de comer al hambriento, de beber al sediento, evangelizar, llevar su mensaje de paz y solidaridad a todos los confines. ¿Qué hubiera sido de la humanidad sin la Iglesia católica? En el Estado español, aconfesional, ¿qué institución civil desempeñaría, y con que eficacia, la labor impagable, colosal, de Cáritas? ¿Qué fe ha creado más belleza? Sin la religión católica Mozart no habría compuesto su Requiem, ni Doyagüe su Miserere; Velázquez no hubiera pintado su Cristo, que llevó a Unamuno a escribir su más extenso poema; Bernini no hubiera tallado el éxtasis de Santa Teresa; ni podríamos asombrarnos ante una modesta ermita románica, la moderna catedral de Los Ángeles, de Rafael Moneo, o nuestra “abuela”.

Se ha propuesto una Comisión parlamentaria de investigación. No me gustan esas Comisiones (presidí antaño la de RTVE y acabé dimitiendo). Esta será de persecución de los delincuentes, pero se convertirá en un acoso injusto a la Iglesia católica. Al tiempo.

miércoles, 9 de febrero de 2022

Desahucio digital - Ignacio Camacho

 Desahucio digital - Ignacio Camacho


 No son sólo los bancos. La atención al público se está deshumanizando incluso en servicios básicos como el sanitario bancario gracias a las firmas recogidas por un médico valenciano pero el problema va mucho más allá y afecta al trato que los colectivos vulnerables reciben en una sociedad desentendida de los obstáculos que para ellos supone una transición digital ejecutada a ritmo demasiado rápido.

Era obvio que las fusiones financieras y la concentración provocada por la crisis de 2008 iban a provocar una transformación del modelo de negocio. La bajada de tipos fuerza márgenes cada vez más cortos y empuja a las entidades a diversificar sus productos hacia los fondos y otras fórmulas de inversión muy complejas para personas acostumbradas a una gestión rutinaria de sus pequeños ahorros. Se han cerrado multitud de sucursales y las que permanecen abiertas son en la práctica meros puntos de venta donde estorban esos pensionistas que acuden sólo a actualizar sus libretas o a efectuar exiguos reintegros de las cuentas. La política de reducción de personal obliga a restringir los horarios de caja y alejar de las oficinas el mayor número posible de operaciones cotidianas. Y en ese esfuerzo lógico de competitividad, que exige fuertes desembolsos en tecnología aplicada, las personas de más edad se sienten preteridas, desahuciadas, inservibles como trastos arrumbados en el desván de una casa. Incluso socialmente acomplejadas por su escasa habilidad para pagar un recibo en una máquina, hablar con una voz artificial o entendérselas con una pantalla.

No es una cuestión de alfabetización digital, sino de sensibilidad, de inclusividad y de empatía, por decirlo con palabras de moda. De humanismo en la acepción más solidaria y generosa. De evitar la sensación de aislamiento de una generación que ya está bastante sola y que además lleva dos años esquivando la amenaza de una muerte próxima. Como dice el promotor de la campaña, ser viejo no es ser torpe ni inútil ni idiota; significa haber sobrevivido a muchas circunstancias penosas que ni imaginamos los que hemos crecido en la modernidad indolora. Merecen que se les mire y se les trate de otra forma. Al menos, que solucionar un trámite de poca monta no se les vuelva una aventura incómoda.

Abusos - Salvador Sostres

Abusos - Salvador Sostres

La causa general contra la Iglesia atenta contra la credibilidad de los que de verdad sufrieron, y constituye un doble abuso hacia ellos.


Los supuestos abusos sexuales de la Iglesia se usan como propaganda y hurgan en ellos los que se quedaron sin rumbo y sin idea, sin otro propósito que el de intentar aún ganarle la guerra a Franco; y aburridos ya de desenterrarlo y de organizarle mudanzas, se ponen insultar a la Iglesia para dar curso a otro de sus grandes resentimientos. Pero nadie puede contra lo inmutable: Franco ganó la Guerra y se les murió en la cama. Y con la Cruz, como todos, lo único que pueden hacer es cargarla.

 misma rabia contenida en quien las escribe, denotan poca compasión y mucha ansia por sacar tajada política, y no parecen en absoluto interesadas en arropar a las víctimas, a las que no dudan en utilizar, exprimir y manosear como si sus sentimientos fueran pura mercancía.

Además, cuesta creer en la espontaneidad de la publicación de esta cascada de dramas de hace 20 o 30 años. Me tiende a desconcertar la tragedia en diferido. Es verdad que cada cual tiene sus circunstancias, y que no todas son tan favorables como pueden ser las mías y las de mi familia, pero si algo tan grave me hubiera sucedido, no habría dudado en denunciarlo al instante. La mayoría de las presuntas víctimas lo fueron en una España democrática y en la que este tipo de delitos se reconocían y se perseguían. La causa general contra la Iglesia que en el fondo de todo este asunto subyace atenta contra la credibilidad de los que de verdad sufrieron, y constituye un doble abuso hacia ellos, al que la izquierda se abona con su habitual falta de escrúpulos.

La Historia es vieja y se repite. El tic de socialistas y comunistas cuando colapsan, por falta de argumento, de generosidad o de talento, es siempre quemar iglesias y con nosotros dentro. A mí muchos amigos me han ayudado y nunca ha sido desnudándome en público, ni exponiendo mi dolor, ni mucho menos usándome como artillería. Las dificultades que está teniendo Pedro Sánchez para encontrar un relato que no sea el de su hampona supervivencia, y la impotencia de Joseph Oughourlian por no poder hacer de Prisa algo que merezca la pena, tienen que ver con este afán por reducir a la Iglesia a sus errores y a sus delitos, inevitables como en cualquier familia tan extensa, y a descontextualizarlos del inmenso bien que produce. Comisiones de investigación, dicen que independientes, se han puesto en marcha para resarcir a los afectados y me parece imprescindible, porque estos crímenes no sólo merecen el oprobio sino un tribunal que los condene. Pero estaría bien, también, que una de estas comisiones se ocupara de saber qué ha hecho alguna vez la izquierda que no haya sido sembrar miseria y muerte allí donde la Iglesia se ha arrodillado, se ha abierto en canal, y ha hecho brotar la difícil, casi imposible esperanza.

lunes, 7 de febrero de 2022

Con dos botones - Manuel Muiños

 Con dos botones - Manuel Muiños


Tal vez eran tres: si, no y abstención, en fin, dos o tres da igual, eran muchos y muy fácil equivocarse, además le puede pasar a cualquiera, incluido un diputado. Sin duda, la tensión era mucha y había mucho en juego, pero lo que nos ha dejado claro este buen hombre es que para piloto de aviación no vale cualquiera. Esperemos que al gobernante de turno en Rusia, China o Estados Unidos les aclaren bien los números o los colores, solo faltaba que alguno fuera daltónico y le diera por apretar el botón.

Ironías aparte, quizá esta supuesta o real equivocación podría ayudarnos a pensar un poco más en qué tipo de mundo y de sociedad estamos generando. Está en juego la ley de la reforma laboral, casi nada, nos la jugamos por un voto. Está en juego el presente y el futuro de millones de seres humanos, su situación laboral y de rebote la familiar y social. No es una bobada. Tampoco es una bobada la situación a la que se está abocando a nuestros mayores, situándolos en un estado de exclusión social, de arrinconamiento total, mostrando por ellos una indiferencia que no es ni medio normal. Hay todo tipo de leyes para proteger a todo bicho viviente, pero nuestros mayores parece que no llegan, para muchos, ni a esa categoría. Son parte de los descartados que dice el papa Francisco, y yo diría descatalogados de la sociedad. Ya están pasados de fecha, caducados y por lo tanto estorban. Quizá quienes hoy ignoran a nuestros mayores no son conscientes de que cada vez se aproximan más y van sumando años para seguir sus pasos. Está bien denunciar el trato que pueden recibir, y muchas veces reciben, en algunas oficinas bancarias dependiendo de la humanidad de quién les atienda. Pero no es sólo eso, hay muchos momentos, y desde la pandemia más, en los que nuestros mayores se encuentran con situaciones vitales realmente duras y angustiosas. Basta pensar en la soledad de su casa y no digamos en la soledad del hospital. Da igual en la ciudad que en el mundo rural, la sensación de abandono está pasando a ser en muchos casos situación de abandono. Las redes sociales y el mundo telemático los están condenando al aislamiento, a la distancia social. Ver la imagen de sus seres queridos a través de una pantalla no creo que sea suficiente para llenar sus vacíos y sus ansias y deseos de compartir sus recuerdos, ilusiones, esperanzas y, sobre todo, sus sentimientos. ¿Es así como se construye la civilización del amor? ¿el estado de bienestar? ¿es así como generamos el espacio de confort para nuestros mayores? No estaría de más pensar que gracias a ellos disfrutamos de mucho de lo que somos y tenemos. Se nos olvida con facilidad quién estaba a nuestro lado cuando los que necesitábamos ayuda y compañía, protección y cuidados éramos nosotros. Cuidado, que a lo peor estamos apretando el botón equivocado.

martes, 1 de febrero de 2022

La muerte de un paseante - Pedro García Cuartango


La pandemia ha agudizado una cultura onanista en la que cada individuo vive aislado en su reducto interior

Tal vez con el foco puesto en la polémica sobre el festival que se ha celebrado en Benidorm para elegir representante en Eurovisión, nos ha pasado un tanto desapercibida la muerte del fotógrafo René Robert, de 84 años. Salió a pasear por el centro de París y cayó desvanecido sobre una acera. Allí permaneció nueve horas sin que nadie mostrara el menor interés por él. Falleció no por la gravedad del golpe sino a causa de una hipotermia. Si alguno de los cientos de viandantes que pasaban le hubiera ayudado a tiempo, habría salvado la vida. Pero no lo hicieron, tal vez porque creían que era un ‘clochard’ o un borracho.

 muertes de un día cualquiera en París, en Francia o en el mundo, una gota de agua en un océano de sufrimiento. Pero nos pone delante de la gran contradicción de una sociedad en la que la tecnología ha abolido todas las fronteras para comunicar a las personas mientras que, a la vez, la gente es incapaz de mostrar empatía por un anciano caído en una calle. Observamos cómo muchos se indignan en las redes sociales por un perro maltratado o por alguien que no utiliza la mascarilla en un espacio público, pero no he visto apenas comentarios sobre este caso que revela la despersonalización de las grandes ciudades y la soledad de los ancianos que sobreviven en ellas a la espera del final.

Hay ahora en nuestro país un interesante y necesario debate sobre la España vacía, pero se hurta, yo diría que se esconde, la situación de cientos de miles de ancianos dependientes, abandonados a su suerte y ni siquiera con recursos económicos para paliar su pobreza material. No figuran como prioridad en este Gobierno que se preocupa de otros colectivos cuya protección parece más rentable políticamente.

No es sólo que los ancianos ya no pueden ir a un banco para ser atendidos o hacer una gestión por los sádicos e intrincados procedimientos digitales administrativos, sino que además no figuran en la agenda de nadie. Y no hay que echar sólo la culpa a los gobiernos, porque, si existe alguna responsabilidad, recae en todos nosotros.

La pandemia ha agudizado una cultura onanista en la que cada individuo vive aislado en su reducto interior, en muchos casos, relacionándose con su entorno a través de un avatar. Lo digital ha suplantado a lo real, el espectáculo al contacto personal. Hasta el punto de que el drama de los ancianos nos parece una ficción. O mejor, una evidencia que es preferible ignorar.

Decía Sartre que el infierno es el otro. Y lo es porque parece que la pobreza, la soledad, la marginación son enfermedades contagiosas. Tal vez por eso nadie quiso tocar a René Robert, cuyo caso no hubiéramos conocido de no ser un fotógrafo famoso. Ese es el drama: el anonimato de los viejos en una sociedad donde son un estorbo.

lunes, 31 de enero de 2022

Bancos inhumanos - Pablo Montes

Bancos inhumanos - Pablo Montes

Carlos San Juan es un médico valenciano jubilado de 78 años que ha puesto en marcha una campaña que ya tiene el respaldo de más de 500.000 firmas. Bajo el lema “Soy mayor, no idiota”, quiere alzar la voz contra el trato inhumano de las sucursales bancarias. Denuncia que casi todas las gestiones son telemáticas y eso aparta a los mayores de un servicio básico. “No paran de cerrar oficinas, algunos cajeros son complicados de usar, otros se averían, nadie resuelve tus dudas y hay gestiones que solo se pueden hacer online”, lamenta Carlos. Su reivindicación ha puesto de manifiesto una lacra que se ha acentuado con la excusa de la pandemia. Algo tan sencillo como poner al día la libreta de ahorro, obtener dinero en efectivo o solicitar información sobre la domiciliación de un recibo se ha convertido en una misión imposible, especialmente en el medio rural. Este abandono cruel y despiadado que los bancos están perpetrando con la connivencia de las instituciones y basado en el criterio de rentabilidad, es una puñalada más a nuestros pueblos. Me repatea que los gobernantes dediquen grandilocuentes discursos a la lucha contra la despoblación cuando la receta es muy sencilla: servicios, servicios y más servicios. Me importa un carajo que sean deficitarios. También lo son algunos inútiles que pululan por muchas administraciones, que difícilmente saben leer y escribir y en cuyos vocabularios no están expresiones como “gracias” y “buenos días”.

El jubilado valenciano solo pide una cosa a los bancos: humanidad. No es demasiado, teniendo en cuenta que muchos de ellos se beneficiaron de un rescate con fondos públicos, otros nos engañaron con el fraude de las preferentes y las cláusulas abusivas de las hipotecas y la mayoría nos fuerza a depender de ellos porque las instituciones, las aseguradoras y las compañías eléctricas penalizan a aquellos que no tienen domiciliados sus recibos. Puesto que estamos sometidos a su ‘dictadura’, no es mucho pedir que el trato hacia sus parroquianos sea digno.

Tengo el orgullo de ser hijo de un empleado de banca de los de antes. De aquellos que conocían el nombre y apellidos de todos sus clientes. Que sabía quiénes eran sus hijos, cuál era su dirección completa y la gestión que iban a hacer sin tener que preguntarles. Mi padre fue director de la modesta oficina de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Salamanca en La Vellés. Cuando finalizaba su jornada laboral, comía deprisa y corriendo para coger el coche y recorrer todos y cada uno de los pueblos de La Armuña. Muchos días no llegaba a casa hasta medianoche. No le importaba tener que ir a hacer la declaración de la Renta a un vecino de Arcediano, llevar dinero en efectivo a otro de Tardáguila o acercar el papeleo del seguro agrario a un labrador de Palencia de Negrilla. Es la humanidad de la banca elevada a la enésima potencia. Algo que, por supuesto, va en la honradez y la profesionalidad de una persona, pero también en una filosofía que imprimía en aquel momento un hombre como Sebastián Battaner.

Obviamente los tiempos han cambiado. Muchas entidades han mandado a casa a cientos de empleados y las condiciones laborales han mermado. Pero, sobre todo, ha irrumpido una tecnología que ha traído unas ventajas innegables, pero al mismo tiempo ha dejado fuera de juego a una parte importante de la población. Si queremos ventanillas telemáticas, deberemos apostar por una alfabetización digital de nuestros mayores como ha hecho de manera ejemplar Estonia. Mientras tanto, no podemos exigirles que se adapten a los cambios si no les damos las herramientas para hacerlo. Desde formación hasta una buena conexión a internet.

Una sociedad que aparta a los que sobrepasan una determinada edad es una sociedad enferma y, por desgracia, en muchos bancos, ya ha calado ese virus.

domingo, 30 de enero de 2022

El show de Revilla - Alberto García Reyes

 El show de Revilla - Alberto García Reyes


¿Merecemos la matraca del presidente de Cantabria opinando de todo en la tele? en los eriales del analfabetismo, de manera que el presidente de Cantabria arenga a la gente desde la atalaya del tuerto en el país de los ciegos. Es decir, nos toma por tontos. Sin embargo, por alguna causa misteriosa que tal vez merecería un programa especial de Íker Jiménez, las televisiones le conceden un espacio incomprensible salvo que los datos de audiencia confirmen que, efectivamente, somos tontos. Yo me siento invadido, incluso ultrajado, cada vez que me topo con sus sermones pasiegos en alguna de las muchas cadenas que le dan cuartelillo. No entro en la decisión de los cántabros, que lo han elegido como presidente. El que la lleva la entiende. Y estoy seguro de que los montañeses están bien autorretratados por su paisano Gerardo Diego: «Todo lo que llevo dentro está ahí fuera». Los habitantes del paraíso se equivocan menos que los del infierno. Pero desde la lejanía enamorada me cuesta asimilar la omnipresencia de este opinador tan primario y siempre que su matraca oratoria se cuela en mi salón me hago la misma pregunta: ¿nos merecemos este castigo?

El locuaz Revilla sabe de todo. Es el comodín de los platós. Lo requieren desde las televisiones como reputado analista de la pandemia, de las erupciones volcánicas, del conflicto de Ucrania, de las elecciones en Castilla, de la economía mundial, de la estrategia de Biden y de lo que te rondaré, morena. Y todas sus reflexiones se cocinan a la sal gruesa. Pero ahí está el tío con su pinganillo siempre de guardia dispuesto a comentar lo que se le pregunte a cualquier hora. Sin miedo a desangrarse por la boca. El otro día se sacó de la manga en una de sus intervenciones de plasma una teoría sobre el Covid propia de un santero. Primero se preguntó «por qué carga más el virus en la zona que procede del viento nordeste». Y luego se respondió a sí mismo con inapelable autoridad: «Es el viento quien trae el virus y como el nordeste viene de Europa, que es una zona más poblada que los vientos que vienen del Atlántico, que tienen que pasar por el mar, por eso a lo mejor carga más en las zonas cuyo viento viene de zonas muy pobladas». Estas declaraciones, anacolutos aparte, han contribuido a convencerme de que ‘Sálvame’ es un programa cultural si se compara con el show de Revilla. Con lo que me pirran la anchoas y los sobaos, estoy a punto de cogerles tirria por culpa de la incontinencia verbal de este juglar ubicuo que me arrastra a una insistente cavilación: poco nos pasa.

El último pícaro (de momento) - José María Carrascal

 El último pícaro (de momento)  - José María Carrascal


¡Menudo negocio hemos hecho los españoles con este sujeto! Claro que nunca hemos tenido buen ojo para elegir a nuestros dirigentescuando el mayor caso de corrupción en la España democrática fue protagonizado por su partido, que se pulió más de 700 millones de euros en algo tan patriótico como llevarse a casa dinero «bastante para asar una vaca», según la madre de uno de ellos, drogas de todo tipo y juergas en puticlubes. Dinero europeo para aliviar a aquellos parados como el que ahora recibe de Bruselas. Y encima se escandaliza porque el PP advierte que no ocurra lo mismo con los fondos que está recibiendo. Todo ello con un solo objetivo: que le permitan seguir gobernando. ¡Menudo negocio hemos hecho los españoles con este sujeto! Claro que nunca hemos tenido buen ojo para elegir a nuestros dirigentes, tal vez por pensar más en qué puede favorecernos que en el bien del país. Pero ésa es otra historia.

No hace falta que nombre al protagonista de ella, pues está en la memoria de todos por sus apariciones en televisión y no acertar nunca ni disculparse por ello. Pero que los retrata.

Personajes como él abundan en todas las capas de nuestra sociedad y literatura, hasta al punto de haber creado un género: la novela picaresca. Todos hemos conocido a alguno e incluso puede que hayamos sido víctimas de sus falacias y encantos, pues suelen ser individuos simpáticos, atractivos, capaces de hacer pequeños favores siempre que estés dispuesto a hacerle a él uno grande. El primero que conocí fue un tipo de buena planta que poniendo la mano sobre la cabeza de uno de los niños que había por allí decía muy serio mirando a los ojos del portero del campo de fútbol local: «Viene conmigo», y pasábamos los dos como si fuera el gobernador civil. Es lo que Pedro Sánchez debe decir a sus ministros y ministras cuando les encomienda una misión kamikace. Una de las cosas que lamento de morirme antes que él, al ser bastante mayor, es no poder leer sus memorias. Aunque estos individuos no suelen tener memoria. Pero alguno o alguna se las escribirá. Como todo.

sábado, 29 de enero de 2022

Repoblaciones - Alberto Estella

 Repoblaciones - Alberto Estella


NO pienso leerlos, pero estoy seguro que todos los programas electorales prometen repoblar Castilla y León. Con lo que les costó a los Reyes cristianos durante la Reconquista, o tras echar al moro, otorgar repartimientos, donadíos, cartas pueblas...fomentando la ocupación de territorios despoblados, las tierras yermas. Entonces no daban cheque-bebé, pero podían caerte mil hectáreas de recompensa. Era un tema que le fascinaba a nuestro catedrático de Historia del Derecho, Ignacio de la Concha. A nosotros nos apasionaban más las películas de los repobladores del lejano Oeste americano, con sus indios y vaqueros.

Leyendo la historia de muchos de nuestros pueblos, constatamos su origen medieval y asistimos a su progresivo abandono. Peñaranda nació en lo que se llamaba “tierra de nadie”, repoblada en los siglos X y siguientes por los Reyes leoneses. Es de las poquísimas poblaciones que ha logrado mantenerse, incluso crecer, a pesar de la explosión del polvorín, y de que ya no fabrica zapatillas. Pero los pueblos limítrofes han perdido casi la mitad de sus vecinos. Mientras una familia carezca de escuela, médico, internet, coche de línea, y cajero, ¿qué le estimula para seguir allí? Vende lo que tiene y se va donde encuentre tan elementales servicios. ¿Les van a salvar ahora los políticos de todo eso? El socialista Tudanca dice que él lo conseguirá - ¡sietemachos! -, y además en un verbo. Tururú.

El primer Repoblador (Dios), aseguran que hizo a Eva de una costilla de Adán, sin permiso de Irene Montero. Le dijo a Noé y sus hijos que fueran fecundos y se multiplicaran, que llenaran la tierra. Nos acercamos a los siete mil millones. Sucede que hay cosas que impiden la procreación, como es un pene, ay, torcido o en gancho. Nos lo recordó trasantier en estas páginas, la doctora María Fernanda Lorenzo. La cifra de los varones que sufren disfunción eréctil, “un impacto salvaje” es ¡el 19%! Es decir, una quinta parte de los machos tienen dificultades para empotrar o embuchar (menuda diferencia). Uno es de la época que eso se intentaba arreglar con un implante de costilla, aunque el hombre es el único ser que nunca tuvo hueso ahí. Un salmantino notable en trance de boda, ya maduro, acudió para disponer de herramienta adecuada a una clínica americana. Le sucedió lo que a la princesa Mafalda de nuestra Catedral, que “finó por casar”, o sea, palmó. Afortunadamente se ha ido de la costilla a la esponjilla, y las prótesis peneanas actuales son más sofisticadas y funcionan. Hay que pulsar un botón en el escroto, como si fuera un ascensor, que lo es, y el ciruelo cavernoso se infla y se pone al punto. Se practican con éxito en Salamanca gracias al Servicio de Urología – mi aplauso -, incluso con televisión en directo para el alumnado. Los operados ya pueden repoblar sin dolores ni intentar números circenses.

Uno ha conocido la repoblación forestal (el innombrable plantó pinos a millones); la de alevines de tencas en las charcas; y la cerebral. Si, porque un profesor de Psiquiatría que anduvo antaño por Salamanca, el doctor Llavero (que, como ya es habitual, no he encontrado en mi biblioteca) escribió un libro titulado “La repoblación cerebral en España”. Hoy se trasplantan corazones de cerdo – y pedacitos, como el mío -, pero es imposible un trasplante de cerebro. Sin embargo, un italiano, Sergio Canavero (se non e vero, e ben trovato) estudia ¡el trasplante de cabeza completa! Presume de haber tenido éxito con monos. Todavía no está en la cárcel.

Al columnista le bastaría con que a los castellano-leoneses, a los españoles todos, nos repoblaran de sentido común. Que su siembra comenzara en la escuela y en el entorno familiar, y colonizara las testas de los que nos gobiernen. ¡Fuera descerebrados! Que de cada diez cabezas (siempre Machado), dejen tranquila la única que piensa, y colonicen las nueve que embisten. Porfa.

miércoles, 26 de enero de 2022

Mayores, no idiotas. Incluso listos - Alberto Estella

Mayores, no idiotas. Incluso listos - Alberto Estella


Desayunaba temprano en el restaurante del Hotel de Huelva, cuando entró el rector de la Universidad de verano de La Rábida – donde asistí a alguna conferencia -, Juan Velarde. Su currículo es el de una figura de las Ciencias Económicas, y actualmente preside la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Aquel sabio se acercó con sus gruesas lentes a la máquina del café, intentando servirse. Observé cómo se agachaba sin pulsar botón alguno. Miraba por todos lados, incapaz de descifrar los letreritos y dibujillos de instrucciones, para conseguir su ansiado primer café. A falta de camareros, acudí en su socorro y me lo agradeció con sus exquisitos modales. Aquel día de los setenta, no pensé que, pasado el tiempo, yo mismo sería víctima de los que Umbral llamaba chismes, de la incapacidad para manejar los aparatos que nos cercan, y de usar los servicios que se nos ofrecen.

El urólogo y cirujano Carlos San Juan, valenciano de casi 80 años, lo ha sufrido en su relación con los bancos. Dice, con razón, que se han olvidado de los mayores, que no somos diestros en internet. Estábamos acostumbrados a tratar tú a tú con seres de carne y hueso, usualmente amables, que han desaparecido de las entidades financieras. Él ha montado una plataforma precisamente digital, para que tengan piedad de nosotros y en un solo mes ha conseguido 350.000 firmas.

Aunque CSJ delata a los bancos, su plataforma puede ampliarse a toda clase de empresas de bienes y servicios, entre cuyos potenciales clientes un tercio sabe leer y escribir - incluso han sido y son figuras en su profesión -, pero son incapaces de averiguar las minúsculas palabras del folleto de instrucciones, y con lupa, ni entienden los dibujos, ni aciertan a descifrar los pasos a seguir, ni comprenden la pésima traducción, ni poseen la elemental herramienta. Los mismos mandos de los televisores, todos diferentes, con pequeños pulsadores de colorines y abreviaturas, situados en lugar distinto del anterior modelo, para jorobar al mayorcito de turno, que acaso fue científico excelente, y a falta de un hijo o un nieto que le ilustre, se convierte en consumidor estupidizado. ¡Ah, los tiempos del dependiente comprensivo, de la cajera encantadora, del teléfono al que respondía siempre una voz humana, no grabada! De pura desesperación, he visto arrojar teléfonos, tras intentar hablar con entidades cuyos “operadores están todos ocupados”; otros que te rebotan a su página web; y te mandan de la Ceca a la Meca, cuando no cuelgan. Las modalidades de la desatención son innumerables y los mayores – que no somos idiotas - incluso hemos sobresalido en alguna compleja tarea -, soportamos esa desolación. Hoy, aprendes a escanear un código QR, o estás jodido.

Obsolescencia programada - Roberto Mayado

Obsolescencia programada - Roberto Mayado


Saben ustedes cómo se jerarquizan las manadas de lobos? Protegen a los ejemplares de mayor edad, a los que colocan al frente del grupo para que marquen el ritmo y evitar así que les ataquen si quedan rezagados y desprotegidos. Ese comportamiento innato y natural muta cuando hablamos de los humanos, cada día más deshumanizados. La tendencia a mercantilizar todo comportamiento desvía el foco de los no consumidores, de los que no son rentables, y el sistema les deja aparcados, aislados y sin mucha capacidad de reacción. Obsolescencia programada humanoide.

Ejemplos los encontramos a cientos en el día a día, pero quizá uno de los más ingratos es el de la brecha digital que sufren nuestros mayores con los negocios que se han entregado con pasión, ardor y sin mucho miramiento a las nuevas tecnologías. Los primeros en la lista, los bancos. Se multiplican las APPs de entidades bancarias en las que te controlan hasta el ritmo cardiaco para venderte un seguro de salud, pero hacer un ingreso en la oficina del barrio se convierte en un deambular sin rumbo fijo con la cartilla de ahorro en la mano. Un ejército de mayores incomprendido y traicionado.

A muchos, en los pequeños pueblos, ya no les queda ni la sempiterna oficina de la Caja de Ahorros. Esfumadas en procesos de fusión, absorción o liquidación, ya ni los cajeros automáticos van sobreviviendo en un devastado paisaje rural. Y con tres de cada cuatro mayores de 75 años sin saber manejarse en internet, solo les queda la alternativa de tirar de vecinos, hijos o nietos, que se cobran la ayuda en forma de megas gratis. Hasta la sisa ya no es lo que era.

Ahora, hay un jubilado valenciano de 78 años que ha sumado casi 400.000 firmas para exigir una atención humana en las sucursales bancarias. Mucho me temo que, al margen de la habitual reacción cosmética e ineficaz de los políticos, la petición no vaya a colarse en el orden del día del Consejo de Administración de los grandes bancos, gobernados por algoritmos en los que la rentabilidad es el antónimo de humanidad. Que se lo pregunten también a sus trabajadores, atiborrados a Lexatines a la espera de la prejubilación.

Y la misma historia se repite con aseguradoras, empresas eléctricas y hasta la administración, en lo que ya puede considerarse como el ‘rizo del rizo’ de la perversión burocrática, obligar a la población a realizar trámites telemáticos cuando ni están preparados ni existe cobertura digital plena. La velocidad de transformación de la sociedad actual origina desigualdades más allá de las económicas, y las tecnológicas son el paradigma de ello. Y eso, sin entrar a analizar cómo los departamentos de recursos humanos desechan la experiencia como valor económico. Y así nos encontramos con cerebros perfectamente sanos, en plenitud de sus facultades, descartados por su edad, sin más criterios. Una injusta obsolescencia programada.

viernes, 21 de enero de 2022

A Juan Carlos I - José F. Peláez

 A Juan Carlos I - José F. Peláez


Tú vuelve. Que el olvido no gane la partida. Que la historia no muera en el silencio. En medio de la noche y de la prensa, veo tu última foto, Majestad, helada por el frío del desierto, observo tus dos metros sostenidos por dos manos anónimas y tristes. Son manos ajenas, muy lejanas, son manos del destierro y del olvido. Vuelve pronto, Majestad. Tú vuelve. Te odiarán, nos odiarán, nos odian. Te imagino en mi infancia sonriendo, llamando a la casa de Delibes, hablándole de nietos y de libros. Te recuerdo orgulloso en Barcelona, asombrándole al mundo aquel verano. Yo aún me emociono si lo veo, y creo que les pasa a otros tantos. Tocamos este cielo

 con las manos. Dejamos en la historia y en las nubes la marca de las huellas dactilares.

Ahora quieres volver a nuestra tierra, la que huele a jazmín y a garrotazos, la España de la vida y de la muerte. Vuelve pronto, Majestad. Tú vuelve. Pondremos las sordinas a los necios, que no tapen con su odio la alegría. Te quieren ver morir en el exilio, te quieren ver llegar en una caja, envuelto en la bandera que desprecian. Y entonces rasgarán las vestiduras, girarán su cabeza hacia la nada. Y dirán: «mirad, ahí va un hombre bueno». Callarán los enfermos de vergüenza. Y habrá ganado así la España negra, la España del rencor y de la envidia, la España del horror y del desprecio, rota como el final de un lunes triste. No importa, da igual. Ya da igual todo.

Pero hay otra España dentro de España, una matrioska llena de alegría que no quiere olvidar de donde viene. Has de pasear Madrid con tus bastones y caminar en mayo hacia el albero. Te aplaudieron, te aplaudirán, te aplauden. Vuelve pronto, Majestad. Tú vuelve. Se romperán las manos los abriles y en cada calle un hombre agradecido recordará a sus nietos lo que hiciste. Lo del golpe, la paz, la democracia. Lo de la transición y la reforma. La manera que tenías de sonreír o dar la mano al último paisano. Cómo el mundo, al fin, nos respetaba. Nunca se vio un mejor embajador. Pero de eso hace ya muchos veranos.

Te quisiste ir, te ibas, te fuiste a un pueblo muy lejano y petrolero. No digo que esté mal esa piscina ni que falten el afecto o el respeto. Pero tus últimos días has de vivir mirando las heladas de este marzo, y ver que viene y va la primavera, o soñar que mereces el verano. Haz la maleta, elígete un bastón, arruina su concurso de epitafios. Los que te quieren, te quisieron ayer. Los que te odian hoy, te odiarán mañana. El final de esta historia no está escrito y no puede acabar con un olvido. Si así pasara un día, de repente, y España se enterara que te has ido, lloraría sus penas y sus culpas por no haber sabido gritar a tiempo, por no hacer oídos sordos a los necios. Vuelve pronto, Majestad. Tú vuelve. Te abrazarán, te aplaudirán, te extrañan. Es hora de acabar con la distancia y escuchar el estruendo cariñoso de un país que agradece tus esfuerzos. Disculpa el tuteo y la insistencia, pero alguien debería recordarlo: vuelve pronto, Majestad. Tú vuelve. Que el olvido no gane la partida. Que la historia no muera en el silencio.

lunes, 17 de enero de 2022

El 4-M de Fernández Mañueco - Editorial ABC

 El 4-M de Fernández Mañueco - Editorial ABC


La agresión de Alberto Garzón al sector ganadero no ha profundizado diferencias entre partidos, porque estas ya venían siendo muy profundas y muy a favor de los populares El presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, dijo que quería llevar a Castilla y León las políticas de su colega madrileña, Isabel Díaz Ayuso. No va mal encaminado, porque puede encontrarse con un escenario ‘madrileño’ tras las elecciones del 13 de febrero si se confirman los resultados de la encuesta de GAD3 para ABC. El candidato popular obtendría entre 38 y 39 parlamentarios, que sumarían más que los 35 o 36 del resto de formaciones de izquierda -PSOE y Unidas Podemos- y localistas -Unión del Pueblo Leonés y Soria Ya-.

Con estos números, Vox vería que su éxito electoral, al pasar de 1 a 9 escaños, no tendría el efecto de forzar su entrada en el Gobierno autonómico, porque bastaría su abstención para la investidura de Fernández Mañueco.

Una primera lectura del sondeo demuestra que las perspectivas electorales de los partidos apenas han sufrido cambios desde diciembre de 2021, lo que quiere decir que la polémica sobre las declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, no han tenido el efecto sísmico que se preveía.

Podrá tenerlo en cuanto empiece la campaña y PSOE y Unidas Podemos sigan exhibiendo sus contradicciones, pero la encuesta de GAD3 no refleja alteraciones sustanciales de la estimación de voto. Y el único movimiento que se detecta en el último mes es el que ya venía apreciándose antes: el PSOE sigue bajando, el PP sigue subiendo, Vox se consolida, Ciudadanos desaparece -o casi-, Unidas Podemos se mantiene y el localismo apenas suma, porque la formación Por Ávila pierde su escaño para que lo gane Soria Ya, y UPL suma uno al que ya tenía. La agresión de Garzón al sector ganadero no ha profundizado diferencias entre partidos, porque estas ya venían siendo muy profundas y muy a favor de los populares. A lo sumo, ha agudizado las que había entre socialistas y comunistas, con un probable efecto de repliegue identitario entre los votantes de la formación morada, temerosos de ser arrastrados por la crisis electoral del PSOE. Pedro Sánchez se asoma a otro fracaso territorial ante el PP, tras Galicia y Madrid, que le señalará con el dedo, porque el candidato socialista, Luis Tudanca, es su candidato y no ha hecho que el PSOE remonte, más bien lo contrario.

Es, en efecto, un buen escenario ‘madrileño’ para Fernández Mañueco, que se acerca a la mayoría absoluta antes de haber empezado la campaña y, en todo caso, a una mayoría tan amplia que transferiría la presión a Vox, enfrentado al dilema de abstenerse, y facilitar otro mandato a Mañueco, o de votar en contra del popular y forzar nuevas elecciones. Lo cierto es que la mayoría parlamentaria que anticipa la encuesta es conservadora. La suma de PP y Vox, haya o no acuerdo, refleja una mayoría social inequívoca, con una proyección en la Cámara autonómica inatacable por el retroceso de la izquierda y el fracaso de la ‘España vacía’ que tanto ilusiona al PSOE como drenaje de votos del PP. La desaparición de Ciudadanos sigue el guion de su crisis en la Comunidad de Madrid, fruto de su pérdida de identidad política. Ahora bien, los populares cometerían un grave error si dieran por ganadas las elecciones con el margen que augura la encuesta de GAD3, porque hay un amplio porcentaje de ciudadanos de Castilla y León que no saben seguro si acudirán o no a votar el 13-F. El PSOE desplegará todo su arsenal de medios y fondos europeos, y veremos una sucesión de Consejos de Ministros en los que Castilla y León seguro que cobra un protagonismo inédito.

sábado, 15 de enero de 2022

Indignos herederos - Alberto Estella

 Indignos herederos - Alberto Estella


EL jueves llegó al Centro de la Memoria Histórica de Salamanca el legado de Marcelino Camacho y su compañera Josefina Samper. Está compuesto de un archivo de nada menos que diez metros lineales, más libros, revistas, folletos, etc. Muy interesante para estudiosos de la transición. Pero a mi juicio el verdadero legado de Marcelino Camacho no es el documental, sino el humano, su coherencia ideológica, su lucha contra la dictadura, pasando incólume por campos de trabajos forzosos y cárceles del franquismo. Reduciendo ese legado a una sola frase, es la que emocionadamente pronunció en las Cortes Constituyentes en defensa de la Ley de Amnistía (de amnesia, olvido, perdón), en nombre de los “perdedores” de la guerra incivil: “Hemos enterrado nuestros muertos y nuestros rencores”. Era el legado de un luchador histórico a las siguientes generaciones de comunistas, que dieran por sepultados los resentimientos. Los comprensibles odios de los vencidos hacia los vencedores, habían sido generosamente inhumados. En suma, se imponía al fin la concordia. ¿Hermoso, verdad? Sucede no solo que faltaban por enterrar dignamente a las víctimas arrojadas a las cunetas, sino sobre todo que los legatarios, los nietos (que no los hijos) de quienes lucharon por la República, han rechazado esa disposición —que llamaré testamentaria—, del ejemplar soriano. Han desenterrado el rencor, el odio, y hemos vuelto a las dos Españas.

¿Y quiénes son esos nietos que han aborrecido el legado de Camacho, Carrillo y algunos otros? Les trae al pairo todo, la peluca de Carrillo, o la bandera tricolor que cubrió el féretro de Azaña, por citar dos ejemplos de los que atesora el Archivo histórico salmantino. Ellos no estaban allí, no tienen estirpe, son Adanes en su figurado paraíso. Tampoco conocen el hermoso discurso de aquel presidente de la República, que concluye sosteniendo que los muertos de la guerra fratricida nos dicen a todos los españoles, incluidos ellos: “Paz, piedad y perdón”. Son los que nos quieren vender su sectario relato de nuestro pasado. Como ejemplo local, elevar a los altares al comunista y mediocre poeta salmantino Marcos Ana, por haber pasado media vida en las cárceles, pero silenciando o negando los crímenes que le llevaron a la pena de muerte (conmutada).

He conocido como persona, y como abogado, a herederos que no respetaban los legados dispuestos en el testamento por su padre fallecido, deshonrando la memoria del causante. Y también a quienes desconocen o reniegan del ejemplo de grandeza de sus mayores. Son indignos herederos de quienes, sufriendo, les precedieron. Es el caso de esos españoles, que ni siquiera quieren serlo, para los que la patria y su bandera estorban; el himno, una “cutre pachanga fachosa”; para los que la Monarquía borbónica reina gracias a Franco; quienes desprecian lo mejor de nuestra herencia material e inmaterial; los que siendo usualmente anodinos o ceporros, quieren imponernos su fracasada ideología, con cien millones de muertos; esos para los que quienes no pensamos como ellos, somos despreciables fachas; quienes serían capaces de dinamitar los pantanos por haberlos inaugurado el llamado caudillo (Dice un amigo que quieren ¡ganar la guerra!).

Estos sembradores de rencor, que ya están en el gobierno y tienen abducido a Sánchez, ¿quiénes son, qué han hecho en su vida, qué currículo pueden exhibir? No es que no hayan corrido delante de los grises, ni pisado una Comisaría, como presumían en la transición algunos meritorios, mintiendo. Es que insultan y dan coces a los policías nacionales. ¿Pero qué profesión tienen? Cajera, reponedor de supermercado, trabajar en “la pesoe”, un mini máster con diploma, una tesis plagiada... Su incompetencia les acaba delatando, mientras destrozan este país.

Vino a “recoger” el legado de Camacho, la vicepresidenta comunista Yolanda Díaz. Declaró que ella era “una buena persona” (¡), se puso la mascarilla, “fuese y no hubo nada”. Ya en Madrid, volvió a su trinchera de rencor exhumado, insepulto.

miércoles, 12 de enero de 2022

Gripalizar’ por decreto - Ignacio Camacho

 ‘Gripalizar’ por decreto - Ignacio Camacho


Tratar el Covid como una gripees volver a lo que el Gobierno hizoal principio con el resultado por todos conocid de fijarse en la tasa de incidencia para centrarse sólo en los ingresos hospitalarios. Esto se lo deben de haber aconsejado los expertos que le asesoran, ese comité inexistente donde todos sus miembros se llaman Nadie, como Ulises. Porque los científicos de verdad se echan las manos a la cabeza tratando de explicar que la estadística de propagación es el principal instrumento para seguir y controlar el curso de una epidemia. Qué sabrán ellos. A partir de ahora no habrá en este país más enfermos que los contabilizados por el mismo método con el que se rebajó en varias decenas de miles la cifra de muertos.

El único inconveniente de la ‘gripalización’ consiste en que necesita la conformidad del virus y éste, por el momento, no se deja. No da su consenso, como si fuera de derechas. Va a haber que ‘gripalizarlo’ a martillazos para que aprenda, aunque la OMS calcule que en dos meses se va a infectar, toquen madera, la mitad de la población europea. Hay un dato muy molesto para Sánchez, y es que España lidera el ranking de transmisión en la UE, lo que sugiere que más allá de las vacunas -en las que también somos líderes, por fortuna- faltan medidas de contención complementarias. Así que se modifica el modelo de registro, se omite o se desagrega la incidencia y cuestión solucionada. De los casos que necesiten atención sanitaria se ocupan las autonomías gracias a otro gran invento, la ‘descojogobernanza’, y el Ejecutivo central se puede dedicar a legislar sobre las mascotas, subir los impuestos y fastidiar a las macrogranjas. El que tenga síntomas que se compre un test en la farmacia y si le da positivo -ojo con no meterse bien el ‘palito’- que pida la baja. Ómicron mata poco y el resto de sus consecuencias, desde el colapso laboral a la reinfección persistente, carecen de importancia a efectos de lo único que interesa al sanchismo, que es la propaganda.

Mira que era sencillo: un marco mental distinto -la gripe- para acabar con el pesimismo; quién se va a preocupar de algo tan vulgar y con tan poco peligro. Y es que hasta las crisis de salud hay que manejarlas con instinto político. Al lado del padre del ‘no es no’, los negacionistas son unos pardillos.

lunes, 27 de diciembre de 2021

Sumisos de los idiotas - Pablo Montes

 Sumisos de los idiotas - Pablo Montes


Me van a disculpar, pero estoy hasta los cataplines de las decisiones (o más bien la falta de ellas) que en los últimos días han tomado nuestros gobernantes para atajar la sexta ola de la pandemia. No debería sorprendernos porque en estos dos años hemos visto de todo. Estados de alarma tumbados por el Constitucional, engaños masivos sobre la efectividad de las mascarillas, cierres indiscriminados sin evidencias científicas, una docena de cambios de criterio acerca de las vacunas, ausencia de mando único, el tarado de Pere Aragonès pidiendo que sus delirios restrictivos se apliquen en toda España, sanitarios abandonados a su suerte... Todos sabemos que el virus ha ido un paso por delante y que muchos científicos están descolocados. No lo pueden decir públicamente para que no cunda el pánico, pero la realidad es esa. Sin embargo, todo este desconcierto está provocando un hartazgo sin precedentes en la ciudadanía. El caldo de cultivo para los negacionistas, los antivacunas, los insumisos y los que no se fían de lo que nos cuentan. Lógico y normal.

Hasta la llegada de las vacunas fui un defensor de determinadas medidas restrictivas que impidieran la expansión del virus. Eran momentos en los que, en cada ola, los hospitales se colapsaban. La covid fue letal para numerosas personas que, de otra forma, no se hubieran marchado. Sin embargo, todo cambió con los pinchazos. La mayoría aceptamos las dosis necesarias para recuperar nuestra vida. Por mucho que los cenizos anticiencia digan lo contrario, los sueros funcionan (unos más que otros). De no ser así, con la incidencia actual, tendríamos que montar hospitales de campaña en cada ciudad y no habría sanitarios suficientes para atender semejante aluvión de pacientes.

Es fundamental recuperar nuestras vidas, mantener las medidas de prevención en los espacios cerrados que todos conocemos, y seguir adelante. El alarmismo actual es injustificado. No lo digo yo, lo aseguraba la prestigiosa viróloga salmantina Ana Fernández-Sesma esta pasada semana en LA GACETA. “Las vacunas funcionan y hay que seguir insistiendo en que se cumplan las cuarentenas, las medidas de seguridad en interiores y la realización de test”, afirmaba. Pero no podemos seguir paralizando un país sanitaria y económicamente. Esta Navidad se ha colapsado la Atención Primaria porque muchos querían hacerse un test de antígenos gratis antes de la cena de Nochebuena. Y mientras, se siguen aplazando resonancias, escáneres, TAC, cateterismos y otro tipo de pruebas que detectan con tiempo enfermedades muchísimo más graves que la covid. Parece que ya no existen otras dolencias. Todo, absolutamente todo es coronavirus. ¡Basta ya! Cada día que pasa. Cada prueba que se retrasa, es un tumor que avanza de forma inexorable y provoca sufrimiento, dolor y muerte. Ya es hora de cambiar nuestras prioridades de una santa vez y poner a la covid en el lugar que merece. Sin restarle importancia, pero sin convertirla en la absoluta protagonista.

Mientras, la única medida tomada por el presidente del Gobierno para disfrutar de la Navidad en paz es el regreso de la mascarilla en la calle. ¿Nos toma por idiotas? El problema es que el aborregamiento general ha provocado que los tapabocas vuelvan a inundar las vías públicas para seguir respirando nuestra propia mierda en lugar de inhalar aire puro. La paradoja es macabra. En el interior de una discoteca con decenas de desconocidos a tu alrededor puedes despojarte de la mascarilla para mamarte, y sin embargo por la calle es obligatorio llevarla. De locos. En casa para recibir a toda la familia, el tapabocas se queda en el cajón, pero, ¡cuidado! En cuento pises la calle haz el favor de ponértelo que el SARS-CoV-2 aparece como un resorte desde el espacio sideral para penetrar en tu garganta y fosas nasales. Muchos hemos renunciado a cumplir este decreto absurdo a la altura de auténticos cabezas de chorlito. Es hora de dejar de someternos a la dictadura de unos idiotas que nos están llevando a la ruina moral y económica.

domingo, 17 de octubre de 2021

¿Qué necesidad tenías, Felipe? - Julián Ballestero

 ¿Qué necesidad tenías, Felipe? - Julián Ballestero


NO tenía necesidad de arrastrarse por el fango, pero Felipe González prefirió la paz a la dignidad y ayer hizo el ridículo en el XL Congreso del PSOE en Valencia, hablando poco y en sordina de lo que le escuece y callando como tumba lo que le debería revolver las tripas.

El expresidente socialista nunca debió prestarse al espectáculo de aclamación de Pedro Sánchez. Si el sevillano quería conservar la autoridad moral recuperada a base de coherencia tras perderla en su día como presunta X de los Gal, debería haberse quedado en su finquita de Cáceres (49 hectáreas de puro socialismo) diseñando joyas, tarea que al parecer se le da mejor que la adulación y la lisonja, declaradas ambas deporte oficial del Congreso. Debería haber hecho como su fiel escudero Alfonso Guerra, que ni fue ni le invitaron.

¿Qué necesidad tenías, Felipe, de abrazarte a Su Sanchidad, tú que ya tienes la vida resuelta y te has ganado el respeto de la mayoría de los españoles, sobre todo de los que no vivieron tus últimos años de gobierno? ¿No te das cuenta de que abrazar el sanchismo es justamente lo contrario de lo que haría un buen militante socialista, uno con carné del PSOE auténtico, de aquel histórico partido enterrado ahora bajo la bota del narciso patológico que tenemos por presidente?

Los pellizquitos de monja que González dedicó a Sánchez pasaron desapercibidos entre la enfervorecida audiencia congresual, porque se quedaron muy cortos respecto a las opiniones expresadas por el propio Felipe en estos dos últimos años. Sí, hubo una defensa del Régimen del 78, de la Constitución y del imperio de la Ley, pero faltó sacar conclusiones tan obvias como que no se puede gobernar ni colaborar con quienes trabajan para acabar con ese régimen, como es el caso de Podemos, ni con quienes atentan y dicen que volverán a atentar contra la Constitución, como es el caso de los golpistas catalanes, ni de quienes se declaran por encima de las leyes españolas, que son todos ellos, más los filoterroristas de Bildu.

Sobre todo, no se puede callar cuando el líder de tu partido se dispone a pactar de nuevo con quienes asumen la herencia de ETA y no han pedido perdón por los 438 españoles asesinados durante los catorce años de gobierno de Felipe, entre ellos los socialistas Múgica, Buesa, Tomás y Valiente o Casas.

Felipe no quiso asumir el papel de conciencia del partido y representó el triste papel de bufón, contando anécdotas y chascarrillos en lugar de poner a Sánchez frente a sus gravísimos errores.

Fue para el expresidente sevillano una humillación gratuita, que muchos justifican por su indudable condición de ‘hombre de partido’. Habría que preguntarse entonces de qué partido es este hombre, ¿de este PSOE que desprecia y ataca a la Monarquía, que se sienta a negociar de igual a igual la amnistía y el referéndum inconstitucional con los secesionistas? ¿Qué asume uno tras otro los disparates de ingeniería social feminazi, ecologeta y antitaurina de la tropa de Pablo Iglesias?

Tanta contención situó la intervención de González en el terreno del ridículo, un escenario donde no puede competir con los verdaderos campeones del halago. Para hacer el payaso a conciencia es mejor dedicarse profesionalmente a ello, como hace su colega Rodríguez Zapatero, que tras dejar a España al borde de la quiebra y llevar al PSOE al abismo, llegó al XL Congreso dando lecciones y consejos y proponiéndose como guía espiritual de la izquierda. Al menos Zapatero le está sacando rentabilidad al espectáculo. Dicen ahora que su adorado Maduro y su querida Delcy (la de las maletas llevadas por el exministro Ábalos) le han puesto una mina de oro en Venezuela. De ser así, que ya no necesita ir a la campa de la localidad leonesa de Rodiezmo para entonar eso de “Yo soy minero...”. Unos diseñan joyas y otros ponen el oro.

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Indigenismo - Rosa Belmonte

 Indigenismo - Rosa Belmonte


Queda mejor por las calles de Nueva York Isabel Díaz Ayuso que Megan Markle

 mejor por las calles de Nueva York Isabel Díaz Ayuso que Megan Markle

 mejor por las calles de Nueva York Isabel Díaz Ayuso que Megan Markle

 revista femenina (vale, en ‘Telva’) dos páginas dedicadas a los ponchos. La moda que viene, cielos. Los hay de Etro, de Max Mara o de Chloé. ¿Qué somos? ¿Los Calchakis? A mí ahí no me pillan y eso que la prenda tiene la ventaja de la talla única y yo la desventaja de estar poniéndome tan gorda que no me cierra ni el coche. Vale que se los pusiera Chavela Vargas. Pero ni la Pradera tenía tantos ponchos en el tenderete que plantaba en el escenario. Isabel Díaz Ayuso se ha ido a las Américas. Ni que decir que queda mucho mejor en las calles de Nueva York que Meghan Markle. La presidenta madrileña ha salido con

 una de sus frases de galleta de la suerte que tan bien suenan. Después del resultón «comunismo o libertad», ha salido con que «el indigenismo es el nuevo comunismo».

Hace años estuve en una conferencia del historiador José Antonio del Busto (especialista en Pizarro) en la plaza de Cajamarca. En 1532 el inca Atahualpa fue capturado por los españoles en la plaza de Armas y un año después ejecutado, aunque hubiera pagado una enorme recompensa en oro y plata, tesoro que fue mandado a España. Cosas que vienen haciendo los vencedores de toda la vida. José Antonio del Busto hablaba a la multitud de esa historia y de pronto un tipo gritó: «¡Eso es mentira!». A lo que él respondió: «¡Yo no soy hispanista ni indigenista, yo soy peruanista!». Del Busto fue rehén en la Embajada japonesa y contaba que lo peor del cautiverio eran los baños. Menos mal que ya no está para ver a Sombrero Luminoso, como dice Federico. De un tipo que grita en una plaza hemos pasado a un presidente de México (y aquí los de Podemos) lamentando y maldiciendo la Conquista. Y al comunismo en el Gobierno. Yolanda Díaz en la fiesta del PCE: «Soy clara, vamos a derogar la reforma laboral, lo vamos a hacer. Y si no lo hacemos, se equivocará el país, se equivocará el Gobierno y se equivocará España». Pues sólo faltaría la paloma de Alberti, que sí se equivocaba de verdad. Como el pensamiento de la ministra del extraño prestigio. Que el trigo no es agua, que el mar no es el cielo, que las estrellas no son rocío, ni la calor la nevada. Ni tu falda era tu blusa. Ni tus Converse unas botas de trabajo.

La realidad del Covid le pasa por encima, ha tenido que tirar de la reforma laboral de Fátima Báñez (de la medida de flexibilización laboral que supone un ERTE) y sigue queriendo acabar con la reforma laboral. Pero la que se equivoca es España. Claro, que Ione Belarra tiene las narices de crear, bajo el paraguas de la inútil ley de la Infancia, un Consejo Estatal de Participación de la Infancia y de la Adolescencia formado por 30 collejables niños, niñas y adolescentes de 8 a 17 años. Vale, tampoco serán más melones que el Gobierno y tantos diputados.

Yo lo único que pido ya es que Isabel Díaz Ayuso no se ponga poncho.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Brujas - Alberto García Reyes

 Brujas - Alberto García Reyes


El insulto del diputado de Vox demuestra sobre todo que está frito de orator del PSOE en el Congreso. El hombre sólo demostró con su invectiva que no sabe hablar y que, al tratarse de un parlamentario, es esencialmente una contradicción de sí mismo. Un oxímoron político.

La ‘politeia’ griega es la ‘teoría de la polis’, que está íntimamente relacionada en su etimología con la ‘paideia’, la educación. Su principal raíz, por tanto, es la urbanidad, la ejemplaridad. Además, al político se le presupone, en tanto que representa al resto de los ciudadanos, una cualificación sobresaliente. Desde la época micénica se le aplica el principio que los romanos denominaron ‘primus inter pares’, el primero entre los iguales. El mejor. Pero esta idea primitiva es hoy una utopía. Zapatero ya avisó a Sonsoles la noche en la que ganó las elecciones: «Conmigo se demuestra que cualquier español puede ser presidente». Cualquiera puede aspirar a serlo, pero si cualquiera puede lograrlo es que la sociedad a la que representa está podrida. La decadencia empezó con la profesionalización de la política en las academias de los aparatos, las juventudes de los partidos. Pero el declive total ha llegado con la radicalización parlamentaria, que oscila entre el rufianismo camisetero y el duelo de improperios de los ultras de ambos lados, que a partir de ahora se podrá librar además en euskera o catalán. ¡Sorgina! ¡Bruixa! Según El Lebrijano, los que saben hablar dicen cosas mucho peores. Qué tiempos aquellos en los que Alfonso Guerra le decía a Margaret Thatcher que en lugar de desodorante usaba ‘Tres en uno’.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Pedro Biden - Alberto García Reyes

 Pedro Biden - Alberto García Reyes


La impudicia para anunciar un éxito sobre cadáveres es la última moda progresista

Actualizado:02/09/2021 00:24hGuardar

Biden repelió a Pedro Sánchez porque es clavado a él. No pueden llevarse bien dos narcisos en un mismo pasillo. El presidente de los Estados Unidos es una humareda universal y el de España es humillo local, pero los dos están compuestos de la misma rebañadura política. Son infalibles. El ridículo de Afganistán es para Biden un «éxito extraordinario» después de la retirada de las tropas, con repliegue de ataúdes incluido, en favor de las tribus indígenas que han conocido el kalashnikov antes que el agua potable. Es incapaz de admitir el escarnio y, además, le sobra impudicia para anunciar una victoria allí donde todavía está fresca la sangre de sus soldados. Biden tiene el fenotipo puro del buenismo huero.

 Es la sumidad de la clase política contemporánea. Cuidado con esa pandemia.

Ayer Pedro Sánchez, que atufó de coba como un vendedor de pañuelos al tótem de la progresía, también se echó incienso sin rubor para inaugurar el curso político. Cada vez que escucho al presidente en una exaltación de su yoidad mientras le abanican sus corifeos me acuerdo de aquella sentencia de Paco Toronjo: «to el que dice ‘yo soy’ es porque no tiene quien le diga ‘tú eres’». Lo de Sánchez es un recital de onanismo. La factura de la luz es culpa de Aznar, de Franco y de Don Pelayo, las vacunas las ha descubierto y las ha puesto él y, atentos al tirabuzón, el Gobierno «tiene la voluntad de subir el Salario Mínimo Interprofesional». ¡La voluntad! Sobre los cadáveres opacos del Covid, lluvia de voluntades incorpóreas. Magia potagia. Es idéntico a Biden. Ambos celebran sus triunfos en los cementerios.

La política moderna ya no consiste en intentar mejorar el mundo, sino la percepción que tenemos de él. Por eso la voluntad, mejor dicho, el anuncio de una voluntad, equivale a un hecho consumado. Porque todos los compromisos son etéreos, relativos e intangibles y siempre se le puede colocar el incumplimiento a los Reyes Católicos o al emperador Trajano. Beneficios de la memoria histórica. Y de la globalización. Pedro Sánchez se cree tan importante como Biden y hay que reconocer que al menos en vanidad e impostura está a su altura. No le escatimemos el mérito.

domingo, 29 de agosto de 2021

Otra tropelía de Castells - Julián Ballestero

 Otra tropelía de Castells - Julián Ballestero


Todo lo que toca este Gobierno empeora, estalla o indigna. Si la política es el arte de crear conflictos donde no los hay y encontrar soluciones contraproducentes que los agravan, Pedro Sánchez puede ser proclamado genio de la especialidad.

Tenemos un ejemplo muy reciente: la Ley de Universidades elaborada en los laboratorios del ministro Manuel Castells durante sus horas libres (son todas, por el momento). Por lo que se conoce del borrador, el texto representa un paradigma de esta manía del Ejecutivo social-comunista de estropear todo lo que buena o malamente venía funcionando, desde la economía a la democracia, pasando por la convivencia.

Ya la LOMLOE marcó el camino para acabar con el esfuerzo y el mérito como palancas de la educación y ahora parece que la Ley de Universidades va a imponer el mismo esquema unificador e igualitario en la enseñanza superior, para que se cumpla el sueño socialcomunista de que nadie suspenda nunca y todos tengamos el título de doctor, aunque sea regalado como el del propio presidente Sánchez.

Castells prepara la demolición de la Universidad como institución de prestigio y calidad, para lo cual pretende que cualquier profesor pueda ser rector, aunque no sea catedrático, a la vez que elimina la firma del Rey que confería solemnidad a los títulos. Son pequeños detalles del afán demoledor del Ejecutivo, que se verán reducidos a anécdotas cuando conozcamos en su integridad el texto.

No debería sorprendernos este ataque a la meritocracia y a la monarquía, si tenemos en cuenta la identidad comunista y filo anarquista de un ministro encuadrado en las filas de En Común Podem, un colega del bolivariano Pablo Iglesias y de la okupa Ada Colau. Si fuera por estos tres, las clases se impartirían en asambleas revolucionarias en las sentadas de la Puerta del Sol o durante las algaradas contra los Mossos.

No es, sin embargo, la educación uno de los asuntos que ocupen los desvelos del presidente del Gobierno. Está ahora con lo de Afganistán, intentando colgarse todas las medallas y apuntándose a todas las fotos, siempre que se produzcan en un contexto positivo. Que le den votos, vamos.

Al bello Sánchez, tan amigo de las comparecencias públicas durante sus periplos para alcanzar el poder, le ha invadido ahora el mismo síndrome del plasma que él afeaba en su día a Mariano Rajoy, solo que agravado por su incurable narcisismo. Porque a Su Sanchidad le sigue gustando aparecer en los medios de comunicación y lanzar desde el atril sus largas, vacías e insoportables peroratas, pero hace ya tiempo que se niega a contestar preguntas de los periodistas, por si acaso. Y no digamos ya cuando se trata de ofrecer explicaciones al pueblo español en el Congreso: ahí hace ‘sape’ como el gato. Prefiere cruzar el cinturón de talibanes a las puertas del aeropuerto de Kabul que someterse a un interrogatorio de la oposición o de la prensa.

Este miedo cerval del doctor Sánchez se debe no a su falta de osadía, que le sobra, sino a su deficiente preparación. Si hubiera aprovechado los años que pasó estudiando Ciencias Económicas y Empresariales y hubiera trabajado en la tesis en lugar de plagiarla, ahora no tendría miedo a que le preguntaran por un tema que no le han cocinado en los fogones de La Moncloa.

Esto también explica por qué la futura Ley de Universidades va a rebajar el nivel de la Universidad: Pedro Sánchez no puede aprobar una ley que no le permitiese conseguir su doctorado.

Un amigo me decía hace poco que demasiado bien va España teniendo en cuenta el nivel y la caladura moral de la tropa que nos desgobierna, y no le faltaba razón. Sanchistas y comunistas se han empeñado en cambiarlo todo y cada paso que dan es para peor.

lunes, 16 de agosto de 2021

Putivlubs - Ignacio Ruiz Quintano

 Puticlubs - Ignacio Ruiz-Quintano


Las matemáticas de género nacieron en un burdel veneciano, y un puticlub de Logroño recibe una estrella Michelin, dicen ahora en Francia que por error

Por menos de esto, ‘Sensaciones’, un puticlub de Logroño, la tierra de Cuca Gamarra, ha recibido una estrella Michelin, dicen ahora en Francia que por error, bendito error, como el de Montesquieu creyendo ver en el gobierno inglés la separación de poderes. ‘Las moras del Castrillo’, le titularon a Azorín en ‘Crisol’ un artículo titulado ‘Cánovas del Castillo’.

 Irene Montero, cajera de oficio, las matemáticas son «el arte de decir lo mismo con distintas palabras», pero veía en ellas el origen de la creencia en la verdad eterna y exacta, razón por la cual interesaron al feminismo antañón, caso de Sandra Harding, para quien los ‘Principios matemáticos’ de Newton son un manual de violación, o de Luce Irigaray, para quien E=mc² es una ecuación sexualizada. ¿Vamos a discutir por eso?

Las matemáticas de género carecen, pues, de importancia, y sólo son otra chuchería del Konsenso: la izquierda las necesita para contar las maletas de Delcy, y la derecha, para vender la sede de Génova. Otra cosa es saber contar hasta 500, que son los años cumplidos de la conquista de México-Tenochtitlan por Hernán Cortés, acontecimiento que en la izquierda ha escapado al ministro de Cultura, un sansirolé, y en la derecha, a la consejera y a la concejala de Cultura madrileñas, simples como rocas, que no han visto ocasión ni de homenaje al hombre que mejor español ha escrito (ay, Cantó), Bernal Díaz del Castillo, que nos dejó este fogonazo de magnesio:

-El Montezuma le dio el bien venido, e nuestro Cortés le respondió con Doña Marina que él fuese el muy bien estado.

Los héroes del Konsenso son hoy el cuñado de Rivas Cherif y Blas Infante.

martes, 10 de agosto de 2021

Marihuana para Dormir: Todo lo que Necesitas Saber

  Marihuana para Dormir: Todo lo que Necesitas Saber


Aunque no lo parezca, dormir bien es una de las actividades más cruciales a la hora de llevar una vida sana. De hecho, se recomienda tener de siete a nueve horas de sueño todas las noches para un buen funcionamiento mental y físico.

Sin embargo, la realidad es que la mayoría de la gente nunca parece poder descansar lo suficiente. Esto puede suceder por varias razones: demasiada presión en la vida cotidiana, malos hábitos alimenticios, poca o nula actividad física o enfermedades subyacentes.

De hecho, el insomnio es el trastorno del sueño más común entre las personas adultas. Y para vencerlo, hay un creciente interés en la marihuana.

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Aunque a mucha gente le pueda sonar descabellado, esta práctica cuenta con una creciente cantidad de respaldo científico. El Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Oklahoma, por ejemplo, sugiere que el cannabis puede funcionar para contrarrestar los efectos secundarios de múltiples desórdenes del sueño.

Por qué la marihuana puede ayudarte a dormir

Desde la antigüedad, varias culturas han utilizado la marihuana como ayuda para afecciones físicas y mentales, y en prácticas espirituales o recreativas. Esto se debe a sus propiedades relajantes, analgésicas, antiestresantes y creativas, entre muchas otras.

Hoy, podemos utilizar la planta con los mismos fines, pero en el contexto del mundo actual. Por ejemplo, hay investigaciones que sugieren que puede restablecer el ciclo natural del sueño, trastocado por el agitado estilo de vida que lleva una gran cantidad de la población. 

Por otro lado algunos estudios indican que el uso de marihuana puede reducir el tiempo que se tarda en dormir y alargar el tiempo que se pasa en el sueño profundo, mientras se acorta el tiempo que se pasa en el sueño REM.

La magia de los cannabinoides

Los cannabinoides son los compuestos químicos de la planta de cannabis responsables de su gran variedad de efectos. A ellos se le suman los terpenos, responsables del olor y sabor de las plantas en general, y que también poseen propiedades terapéuticas. Cada variedad de cannabis tendrá un perfil de cannabinoides y terpenos único y, por ende, producirá un abanico diferente de efectos.

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Actualmente, se conocen tres cannabinoides que pueden ayudar específicamente a tratar los trastornos del sueño.

El CBD o cannabidiol, por un lado, está ganando cada vez más popularidad por sus efectos relajantes y su falta de efectos psicoactivos. Esto significa que no “pega”, como el THC, pero sí que alivia la ansiedad y el dolor y puede ayudar a dormir. Además, ciertos estudios sugieren que puede reducir la somnolencia diurna, aunque algunos relatos personales sugieren lo contrario.

El THC o tetrahidrocannabinol es el cannabinoide más popular, el que provee el efecto psicoactivo (es decir, que “te coloca”). Pero esto no es todo lo que hace: también funciona como sedante, como analgésico y para el alivio del dolor y las náuseas.

El CBN o cannabinol, por su parte, ha demostrado tener propiedades sedantes, analgésicas y antiinflamatorias. Este cannabinoide no es tan popular como el THC o el CBD, pero las investigaciones demuestran que también tiene propiedades anticonvulsivas, antibacterianas y que puede estimular el apetito, entre otros beneficios. Se encuentra más comúnmente en cannabis más añejo.

Cómo usar marihuana para dormir

Si decides utilizar cannabis para dormir mejor, hay varias cosas que debes tener en cuenta antes de comenzar.

Lo primero que tienes que hacer es consultar con un médico o médica para saber si la marihuana es la terapia adecuada para ti (especialmente si tienes condiciones de salud preexistentes o si estás llevando a término un embarazo o amamantando, en cuyo caso no es recomendable).

Existen muchas variedades distintas que pueden ayudarte y muchos factores a considerar, así que asesorarte con alguien profesional (además de investigar por tu cuenta) es el camino más sabio.

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Por ejemplo, si utilizas una variedad con mayores niveles de THC, es posible que se minimice el sueño REM y que aumente la etapa de sueño profundo, que es cuando más se descansa y comienza el proceso de restauración. Pero quizás prefieras evitar los efectos psicoactivos del THC, en cuyo caso esta opción no será la adecuada para ti. Es por esto que recomendamos hablar con profesionales e informarse de fuentes confiables.

Por otro lado, la marihuana puede ser útil como terapia alternativa o complementaria, pero no se recomienda depender de ella a largo plazo, y no debe ser el único hábito que asocies al poder dormir. Deberías acompañar su consumo con otros hábitos relacionados al sueño, como cambiar tus costumbres antes de dormir, meditar, hacer ejercicio, cuidar el espacio en el que duermes y el alimento que consumes. Todos estos factores también juegan un papel importante en el sueño y no debes dejarlos de lado.

Además, tienes que tener en cuenta la gran variedad de métodos de administración y encontrar el indicado. El más popular es fumar, pero quizás quieras evitar esto para cuidar tus pulmones. Si este es tu caso, puedes intentar vapear, comer, utilizar tinturas o aceites… hay todo un mundo para explorar.

Por último, está el tema de la dosis. Cada cuerpo responde de manera diferente al cannabis, y tendrás que asesorarte al respecto, además de pasar por un período de prueba y error. También debes tener en cuenta el momento en el que consumes (hay profesionales que afirman que será más efectiva una hora antes de acostarse, pero esto dependerá del método de consumo y de tu fisiología). Eventualmente, podrás encontrar la dosis óptima de marihuana para ayudarte a dormir.