domingo, 28 de febrero de 2021

Señor, qué cruz - Santiago Juanes

 Señor, qué cruz - Santiago Juanes


Si alguien puede ponerle banda sonora a nuestra entrada en los felices veinte post pandémicos es “Lulu and the rockets” con su cantante, Clara Martín y su encantador aire “vintage”. Un nuevo tiempo en el que ya podremos prescindir de vivir como si no hubiera Semana Santa, ni gimnasios, barras en los bares y mesas en los restaurantes, ni centros comerciales, por ejemplo, como acaba de sugerir nuestro Gobierno regional, que en lógica consecuencia prepara un decreto suprimiendo las vacaciones y el carácter festivo del Jueves y Viernes Santo. Espero que ese decreto no elimine las torrijas. Vivir pensando en mañana es más aburrido que hacerlo como si no hubiera un mañana, que a veces pensamos que no lo habrá. Nada como swing y rock and roll para oficiar esa entrada en los nuevos felices veinte, y una buena sesión de soul con Victoria Mesonero -“No cantes Victoria”- para el momento de quemar las mascarillas en un auto de fe público en la Plaza Mayor y pasar de pantalla. Y a partir de ese momento, vivir lo que venga con el pellizco flamenco y gitano de nuestra Begoña Salazar, voz de las Migas, y olvidar lo que habremos dejado atrás, que es mucho e inolvidable. Canciones para después de una pandemia, podría decir nuestro Basilio Martín Patino, que tuvo entre sus discípulos a Chema de la Peña (imprescindible su 23-F) y formando parte de su cadena de valor a Mariela Artiles, la directora del documental que esta noche emite la “2” de nuestra Carmen Martín Gaite, y que nos recomienda en su Twitter el libro de David González Couso “El rastro del verano” como itinerario para leer a la escritora de “Entre visillos”. Ahora que el alcalde, Carlos García Carbayo, ha vuelto al tajo tras pasar la enfermedad, debería considerar el que la Plaza Mayor tuviese un medallón de nuestra escritora para inaugurar la verdadera normalidad y de paso incrementar el tono femenino de nuestro medallero. En su caso, también feminista. Lo que Alberto Estella escribió ayer de ella aquí debería ser suficiente para acreditar méritos. El relieve deberá tener muy en cuenta la melena y la boina de nuestra escritora, esa boina que uno vio cómo la agitaba mientras cantaba eufórica “Salamanca la blanca” el día que recibió el reconocimiento de la Institución Cultural “Alfonso X”, del inolvidable José Luis de Celis. Estuve en su entierro en la Sierra de Madrid, supongo que con su inseparable boina, en una tarde de verano luminosa y muy triste.

A Carmen, las salmantinas “Estrugenuinas” le hubiesen parecido divertidas y necesarias. La suya sí que es música para un 8-M, música “chirll-out” (no lo voy a traducir, pero póngase en lo peor) la que hacen las hermanas Ángeles y Carolina Álvarez, María Gómez y Elena Nieto, protagonistas esta semana del programa rodado en Salamanca por Ariel Roth, que ya no es aquel “tequila” que vino a volver del revés el pabellón de La Alamedilla en los años ochenta. No entraré en detalles, pero en aquel vestuario del grupo iban las botellas de mano en mano, que unas eran de fans y otras de ellos. Eran los ochenta.

Ariel ha derivado en un buen cronista musical y un extraordinario guitarrista Con él estuvieron nuestras “Estro” y su “chirll out” en el programa salmantino que veremos esta semana, casi coincidiendo con la llegada de las orondas esculturas chinas de Xu Honfei y el inicio de un pórtico cultural de la Semana Santa venido a menos, porque, insisto, hay que hacer como si no hubiera Semana Santa, que es un tiempo de potajes, bacalao y torrijas, que culmina en la estación de los hornazos. La pregunta al portavoz de la Junta si cree que después de la Semana Santa empezamos a vivir como si no hubiera verano. Señor, qué cruz.

miércoles, 24 de febrero de 2021

Aniversario ambivalente - José María Carrascal

Aniversario ambivalente - José María Carrascal


Convendría, además, recordar la máxima romana «Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla»

Hay fechas ilustres, que honran la historia de una nación. Como las hay deplorables, que la denigran. El 7 de marzo de 1467, cuando se firmaron las capitulaciones de boda de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, pertenece a las primeras al sentar las bases de una nación que poco después tendría el primer imperio en el que no se ponía el sol. Mientras la de cualquiera de nuestras guerras civiles señalaban la irremediable decadencia. Hay, sin embargo, fechas que combinan ambas cosas. El 23 de febrero de 1981 sin ir más lejos, cuyo cuarenta aniversario acabamos de, no me atrevo a decir celebrar, por lo que tuvo de deplorable, pero tampoco puede calificarse de lastimosa, porque al final

 no se cumplieron los peores designios y España pudo continuar su andadura hacia la democracia que acababa de emprender.

Los actos estuvieron acorde con esa tónica de recuerdo de los enormes riesgos corridos y de alivio por haber salido indemnes. Quiero decir, sin jolgorio ni gimoteo. Todo muy escueto, muy medido, muy meditado, pero sin olvidar ninguna de las piezas importantes. Aparte de que el país, con una pandemia que retrocede, pero está lejos de ser vencida, y de una situación económica que invita a todo menos a tirar cohetes, tiene asuntos tan graves como un problema territorial que cuestiona su integridad y unas diferencias brutales entre sus ciudadanos. Que ocho partidos no asistieran a la ceremonia advierte del ánimo, o más bien acrimonia que reina entre ellos, incluidos los afines ideológicamente. Con decir que los dos que forman gobierno encuentran cada día un nuevo asunto sobre el que discrepar, está dicho todo.

La atención estaba centrada en las palabras del Rey. Concretamente, en si aludía a su padre y de qué forma lo enfocaba. Felipe VI se mantuvo fiel a la línea que nos tiene acostumbrados: claro y preciso, Además del obligado llamamiento a la unidad, recordó que la democracia es una flor delicada que hay que cuidar y defender. Lo que le dio pie a recordar que fue la firmeza y determinación de Don Juan Carlos I lo que permitió, hace cuarenta años, el triunfo de la democracia. Seguro que a alguno no le ha gustado. Que hubiesen preferido que se refiriera a los últimos episodios de su reinado, incluida la salida del país y buscar refugio en otro donde todo tiene que serle extraño.

Pero lo que se conmemoraba este 23 de febrero era lo que ocurrió hace cuatro décadas y hace falta ser muy olvidadizo o resentido para obviar que Don Juan Carlos trajo la democracia a España y aquella noche, la salvó. Convendría, además, recordar la máxima romana «Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla».

jueves, 18 de febrero de 2021

El virus: algunos datos - Joaquín Leguina

 El virus: algunos datos - Joaquín Leguina


Quien esto escribe, amable lector, es (por oposición) Estadístico Superior del Estado y algo sabe del manejo de datos. Y desde esa pequeña autoridad le digo que los datos diarios de contagios no sirven estadísticamente para nada. En primer lugar, porque esa cifra depende del número de pruebas que se haga. De hecho, lo relevante no es que una enfermedad sea contagiosa sino que sea grave, pero se suele tomar como referencia el número de contagios diarios aunque la mayoría de los contagiados no tengan síntomas, santificando así a los PCR. ¿Qué probabilidad hay de que una persona elegida al azar entre la población esté perfectamente sana habiendo dado positivo en un PCR?

La cifra de falsos positivos está entre el 45% y el 85% de los testados, pues no es lo mismo la probabilidad de tener gripe si se tiene dolor de cabeza que la probabilidad de que duela la cabeza si se tiene gripe. Por lo tanto, insisto, la validez de esos positivos es, desde el punto de vista estadístico, más bien escasa. Por eso hace unos días la OMS aclaraba que los ensayos de PCR sólo están indicados “como ayuda para el diagnóstico”, por lo que deben combinarse con “observaciones clínicas, el historial del paciente, el estado confirmado de cualquier contacto y la información epidemiológica”.

En otras palabras: las únicas cifras inapelables son las de fallecimientos. También las tasas de ocupación de camas en las UCI tienen su importancia. Es a través de los fallecimientos como se llega a la conclusión más relevante: la variable que mejor explica esa sobremortalidad es la edad (una vez contagiado, a más edad mayor probabilidad de morir de Covid-19) y por lo tanto debería ser la edad la que marque el orden en que se vayan poniendo las vacunas.

El número de muertes a causa de la pandemia durante el año 2020 fue de más de 80.000 por encima de lo esperado (proyectando el número de muertes en 2018-2019 a 2020) y sumando las que van a ocurrir en 2021 se superarán las 100.000 muertes antes de que las vacunas acaben con la plaga. Pero es que una buena parte de esas muertes de más no son producidas directamente por el virus sino por la desatención sanitaria que el virus ha producido en enfermos con otras patologías. Escuché (en la radio) a una mujer que ha montado una asociación para protestar por la muerte a su hermana de 45 años a causa de un cáncer (imposible de diagnosticar por teléfono) y fue por teléfono como se le realizaron las consultas médicas a la fallecida.

Una más de las muchas tragedias, efecto secundario del maldito virus.

jueves, 11 de febrero de 2021

Vacúneme usted a ese obispo - David Torres

 Vacúneme usted a ese obispo - David Torres


Puesto que los primeros serán los últimos en el reino de los cielos, obispos, arzobispos y sacerdotes se han puesto a vacunarse como locos, saltándose los turnos correspondientes en el sistema sanitario para ceder su puesto en las filas celestiales a los agraciados que van a ir mucho más pronto que ellos, tosiendo y con los pulmones hechos un Cristo. No cabe mayor muestra de sacrificio y humildad que canjear una silla a la vera de Dios Padre por los siglos de los siglos a cambio de unos cuantos años más de achaques en este valle de lágrimas. Sin embargo, no deja de ser una operación arriesgada, ya que desde una perspectiva mundana, lo que parece realmente es que a estos ministros de la iglesia la vida eterna les importa tres pimientos y lo que pretenden es quedarse un rato más a disfrutar del pan, el vino y lo que venga.

Sí, muchos mal pensados creen que las altas instancias del clero están tirando por la borda todas las enseñanzas y doctrinas cristianas, como si en vez de una vacuna fuesen a recibir un jamón. Cuando de lo que se trata es precisamente de lo contrario, igual que esos banqueros y millonarios que no paran de ir a misa, rezando de rodillas y dándose golpes en el pecho, sin soltar ni un céntimo, acumulando riquezas y pecados uno detrás de otro, con católica abnegación, para que las ingentes masas de pobres sigan siendo pobres como ratas y que les abran de par en par las puertas de los cielos.

La modestia de estos siervos de Dios llega al extremo de quitarse la tiara y hacerse pasar por un peatón con sotana, como el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes, que fingió que era un capellán en el registro de la Consejería de Salud para no distraer al personal. Anda que no es humildad, disfrazarse de capellán pudiendo haberse vacunado de obispo. Otro tanto hizo la plana mayor de la diócesis (su secretario personal, Maximiliano Caballero; el arzobispo emérito de Burgos, Franciso Gil Hellín; el canónigo de la catedral, Tomás Cascales; y el obispo auxiliar, Sebastián Chico), que acompañó al obispo en el mal trago como un solo hombre, un solo brazo y una sola casulla. Después comentaron que en ningún momento pensaron estar actuando mal y que creían que había vacunas suficientes. Dicho de otra manera: Dios proveerá.

En los primeros días de la pandemia se observó a ciertos mariscales del clero llamando a la oración, mientras que algunos sacerdotes se atrevían a luchar contra el coronavirus a fuerza de hisopos, bendiciendo poblaciones enteras montados en un coche o un helicóptero. En esto, como en tantas otras cosas, España señala al mundo el camino, demostrando que seguimos siendo la reserva espiritual de Occidente. Hay un par de medicamentos en pruebas, uno de ellos un antiviral made in Spain, que prometen una terapia exitosa contra la enfermedad, pero lo verdaderamente español es rezar mucho y confiar en los santos, que para eso tuvimos un ministro del Interior que condecoraba a la Virgen y usaba a su ángel de la guarda para que le ayudara a aparcar el coche. A Agustín de Foxá le preguntaron una vez por dónde andaba un ministro de Exteriores que era beato hasta extremos recalcitrantes. "Se habrá ido de curas", respondió. Al César lo que es del César y a Dios también lo que es del César.

sábado, 6 de febrero de 2021

Shock en Galapagar - Luis Ventoso


¿Qué pasaría en la villaserrana si se aplicasen las nuevas leyes de Podemos?

 viendo «Los Bridgerton». «Pero hombre, ¿cómo ves estas tonterías?». Iglesias se reincorpora de un respingo: «Pues es muy formativo. Explica perfectamente la lucha de clases». Irene se descalza para ponerse cómoda. Pablo apaga el Netflix y se le acerca con gesto serio: «Tengo que decirte algo importante». Irene arquea las cejas. Pablo carraspea, duda... Por fin arranca: «Irene, tras pensármelo bien, creo que en realidad soy una tía. Mañana voy a ir al registro a darme de alta como mujer. Vete buscándome una taquilla en el vestuario de tu club de pilates, que me apuntaré con vosotras. Seré... ¡una más!». Irene le arrea un chillido que hace temblar los muros de Galapagar: «Déjate de gilipolleces, ¿vale?, ¡que hoy no estoy de humor!».

Escena 2. Irene y Pablo se retiran a su alcoba-suite, en una de las alas de su villa. Al entrar, se encuentran a dos chavales con aretes en la nariz, cresta y camiseta desteñida tumbados en su cama fumándose unos petas. También tienen unas birras, y un can pulgoso, que deambula por la alfombra mordisqueando una pelota de tenis. «¡Pero qué coño hacéis aquí! Ahora mismo llamo a los picoletos de la garita y os vais a la puta calle!», brama Iglesias, el moño temblándole de ira. Los de la piltra ni se inmutan: «No puedes echarnos, colega, ¡somos okupas! Hemos entrado sin violencia, saltando el muro, y no tenemos otra vivienda a donde ir. Así que de acuerdo a la ley, aquí estaremos mientras dure el estado de alarma».

Inverosímil, por supuesto. Pero cierto. El jueves se aprobó el real decreto-ley 1/2021 de «Protección de los consumidores y usuarios», obra del Ministro de Consumo, el dirigente comunista Alberto Garzón. Prohíbe desahuciar a los okupas que entren sin violencia y carezcan de otra «solución habitacional». En paralelo, la ministra Irene Montero lucha por sacar adelante su «ley Trans», que instauraría la «autodeterminación de género», estableciendo que cualquier persona pueda cambiar de sexo simplemente con declararlo (la norma permitiría, por ejemplo, que Irene Montero, madre de tres hijos, pasase a ser considerada legalmente un gachó solo con manifestar tal deseo). Ya lo sé: hace solo tres años no nos habríamos creído que en breve viviríamos en un país donde su Gobierno apedrea el sentido común. Pero aquí estamos. Y casi callados. Gracias, Sánchez.

jueves, 4 de febrero de 2021

La palanca - Ignacio Ruiz-Quintano

 La palanca - Ignacio Ruiz-Quintano


El sanchismo quiere apalancar el cambio en Cataluña a sabiendas de que Sánchez va a estar en La Moncloa hasta que San Juan baje el dedo

-Lo llaman «buzoneo masivo universal». Les gusta la palabra «universal» porque es auto-explicativa. A mí, no. Yo lo llamo «buzoneo masivo». ¡50 millones de sobres con papeletas! Un bochorno para nuestro país, pues nunca sabrás quién ganó. «Eso lo detectarán los ordenadores», te dicen… ¿Los ordenadores?

 las primarias de su partido, y luego la vicepresidenta más «votada» de la historia) llame palanca al buzoneo es una pista. Se ve que a Kamala en las primarias sólo le votaron algunos vivos, pero en las presidenciales se llevó el voto de los extras del «Thriller» de Michael Jackson y hasta el de los Founding Fathers, cuyos nietos, ay, han descubierto la democracia del Pacto del Pardo, resumida por el rey moribundo en versión de don Claudio Sánchez-Albornoz:

-Cristinita, guarda el c…, y de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas.

«Deplorable», guarda el rifle (¡y la Constitución!), y de los Clinton a los Obama y de los Obama a los Clinton (¡o, si acaso, a los Bush!). Y de Romero Robledo, el ordenador con el algoritmo que «detecta» las veces que has votado.

El sanchismo quiere apalancar el cambio en Cataluña a sabiendas de que Sánchez va a estar en La Moncloa hasta que San Juan baje el dedo, o, para que los laicos lo entiendan, hasta que nos salga pelo con los crecepelos que oferta Iván Redondo, una vez aceptado por Casado el papel de Sazatornil (sin la gracia de Saza) de la MUD a la española vendiendo consensos como porteros automáticos, versión pijota («¡no se lo van a creer en Keeper!») del «Grand-être» comteano.

-Cujus regio…

lunes, 1 de febrero de 2021

Paseos de Cangas - Antonio Solage Lemos

 Paseos de Cangas - Antonio Solage Lemos


Que Cangas es un bonito pueblo no pueden 

negarlo ni sus detractores y no me refiero solo al centro: la Alameda Vella con su palco, el puerto y la orillamar, la iglesia, la plaza de abastos y la Alameda Nova con su capilla, pues por encima de todo Cangas posee dos joyas de las que sentirse orgullosos, sus magníficos paseos marítimos a ambos lados del pueblo.

El de Salgueirón, que partiendo de Piedra Alta se dirige a la fábrica de Massó y pasando por la antigua Ballenera llega hasta Areamilla (pasando el túnel podemos prolongarlo por el precioso entorno que nos llevará hasta Limens, Nerga, Barra y Cabo Home).

El otro, el paseo marítimo de Rodeira es urbano, más modesto, bastante más corto y menos espectacular, pero es el motivo de esta carta. Podemos empezarlo en el dique de Abrigo, seguir en Orillamar y Ojea y lo largo de la playa de Rodeira llegar hasta la playa de los Alemanes.

En el dique de Abrigo se construyeron, en contra de la opinión de muchos, unas casetas de marineros metálicas, demasiado altas y bastante feas que, además de privarnos de la vista de la ría, en los días de temporal del suroeste sus rejillas empiezan a silbar de manera ofensiva y van incrementando su desagradable sonido a medida que el viento aumenta en intensidad. Como este problema tiene difícil solución vamos a dejarlo como algo sin remedio.

Pero a donde quiero llegar es a la parte del paseo de la playa que va desde el aparcamiento de Casa de la Cultura hasta el inicio de la pasarela de madera, en la escuela de windsurf, detrás del cuartel de la guardia civil.

Este tramo de unos 150 metros tiene una línea de árboles que, además de su belleza, ofrecen su sombra a los paseantes y bañistas que se sientan en sus bancos para disfrutar de la vista e intentar protegerse de la canícula en verano.

Todos hemos sido testigos de cómo poco a poco los árboles centrales han ido desapareciendo, justo en el tramo de 60 o 70 metros que está enfrente de los tres magníficos chalets paralelos a la playa. Qué casualidad.

En una ocasión fui testigo de cómo, con nocturnidad y alevosía, una viejecita vaciaba una olla de agua hirviendo en la base de uno de los árboles jóvenes. Al intentar llamar su atención salió corriendo.

Me quedó claro que la causa de que estos árboles fueran desapareciendo justo en este mencionado tramo era que estorbaban, pues impedían la vista privilegiada de la ría a los egoístas propietarios y usuarios de los chalés.

Comenté el hecho con diferentes autoridades, desde el Seprona de la Guardia Civil hasta las municipales y la respuesta fue que, o no podían hacer nada sin pruebas como una grabación de vídeo del delito o, directamente, pasaron del tema.

Y así nos quedamos compuestos y sin árboles ni sombra en verano, porque unos desalmados sin escrúpulos no quieren perder sus privilegios. No les van a tapar la magnífica vista unos simples árboles y menos cuando pueden liquidarlos tan fácil e impunemente pues, al parecer, a nadie le importa.

En fin, lo que esta carta pretende es protestar contra este desatino y pedir al Concello que le ponga fin. Que vuelva a plantar los árboles y demuestre que es un gobierno progresista que no admite cacicadas dignas de tiempos pretéritos y advertir seriamente a los causantes del arboricidio para que permitan sin trucos el desarrollo de los nuevos.

Así lograremos que esta parte del paseo vuelva a lucir en toda su hermosura (y si la línea de árboles se extendiera desde el río de As Pontes hasta el otro río al final de la playa aún mejor).

viernes, 22 de enero de 2021

El ganchillo y el punto - Juan José Millás

 El ganchillo y el punto - Juan José Millás


Cuando veo el telediario, me viene a la memoria la Torre de Babel. No importa lo bien ordenadas que estén las noticias ni el esfuerzo del equipo de redacción por lanzar un hilo conductor que vaya desde la primera hasta la última. Tampoco la excelente presencia de sus presentadores (o presentadoras: déficits del genérico). Los políticos que van y vienen de un lado a otro de la pantalla hablan todos el mismo idioma, pero no se entienden. Ni se entienden ni los entendemos. He aquí una curiosa versión del relato bíblico.

Todo el mundo está de acuerdo en el significado de las palabras que salen de sus bocas. Pero cuando llegan a los oídos del otro se han convertido misteriosamente en sánscrito. Utilizamos el mismo alfabeto, el mismo diccionario y la misma gramática, pero algo ocurre en el breve recorrido que va del emisor al receptor para que nuestro desconcierto sea idéntico al de los constructores de la famosa torre con la que Dios temió que los habitantes de aquel lugar llegaran al mismísimo cielo.

No nos entendemos.

Y eso que nosotros no pretendemos alcanzar el cielo. Aspiramos solo a reducir las muertes provocadas por la pandemia y a aminorar los problemas creados por las desigualdades brutales que hemos creado concienzudamente a lo largo de los últimos años. Hemos puesto en la construcción de la desigualdad el mismo empeño obsesivo con el que alguien lleva a cabo una labor de ganchillo. El ganchillo, al contrario que el punto, es una forma de caligrafía que exige una atención desmesurada. Si la manufactura de estos dos tejidos pudiera compararse con las drogas, diríamos que el ganchillo es al punto lo que la heroína al hachís.

Hemos construido un orden económico que se nos cae ahora encima con la furia de unas lluvias torrenciales combinadas con vientos huracanados. Todo ello a base de hablar el mismo idioma que nos separa y sin necesidad de dios alguno que confundiera nuestras lenguas. Permanezco atónito frente a un telediario español en el que las noticias parecen emitirse en chino y en el que sus protagonistas políticos resultan perfectos marcianos para la mayoría de los contribuyentes que los hemos votado de buena fe.

miércoles, 20 de enero de 2021

Enfrentarse al sanchismo - Alberto Estella

 Enfrentarse al sanchismo - Alberto Estella


Hay presidente y se apellida Mañueco. Semeja al pequeño David frente al corpulento Goliat. ¿Pero dónde va ese insensato castellano y leonés -se preguntaron muchos-, desafiando al poderoso Gobierno social-comunista? ¡Atreverse a adelantar dos horas el toque de queda!, salirse del rebaño autonómico, afrontando las futuras represalias del sanchismo; gobernar siendo del Partido Popular de modo impopular, pensando en preservar las vidas de su Comunidad; confiar en la Justicia acatando de antemano el fallo sobre el recurso gubernativo; desoír al adversario Tudanca de que regrese a “la cordura” (su necia cordura); ignorar al delegado del Gobierno para que vuelva “a la casilla de salida”, o sea, al redil de las ovejas. Insólito. Valiente. ¿Habrá vuelto de la tumba el comunero charro Maldonado, jugándose la cabeza en campos de Villalar? Hay presidente, pero ¡ay, presidente!, jugarte el prometedor futuro con ese órdago de “nosotros a las 20 horas”, y los demás como bueyes, a las 22, porque entre la salud y el dinero -¿verdad, Alfonso? -, lo primero es lo primero.

Nadie en estos terribles momentos quiere ver las UCIS congestionadas. Menos oficiar funerales, ni preguntar por quién doblan las campanas. Ni coger la trompeta para estremecer con un toque de silencio sepulcral por el amigo muerto (como Montgomery Clift en una inolvidable escena en “De aquí a la eternidad”). Hay ochenta mil razones que ya están en la eternidad -¡queremos vivir, coño!-, por no haber tomado todas las medidas que la ciencia y el sentido común pedían, por antipáticas, impopulares -pero eficaces-, que resultaran. Una de ellas, esos ciento veinte minutos de adelanto. Madrugar dos horas a los sumisos, obedientes, caguetas, es lo que diferencia a un político de un cobarde o un secuaz.

Otros muchos presidentes, incluso del PSOE, ya le han imitado y quieren cambios en la normativa gubernamental de alarma, especialmente la competencia para acordar la hora del toque de queda. Tenemos presidente. Mañueco ya ha ganado, suceda lo que suceda hoy en esa comisión de diecisiete comunidades huérfanas, o con el recurso ante el Supremo. Iván Redondo y Tezanos deben aconsejar al arrogante Sánchez que se rinda. Hay que evitar otro confinamiento.

jueves, 14 de enero de 2021

Yo soy Bárcenas y mi mujer también - David Torres

 Yo soy Bárcenas y mi mujer también - David Torres

Bárcenas lleva amenazando con tirar de la manta aproximadamente desde el día en que lo enchironaron y a estas alturas ya nadie le hace mucho caso: ni Esperanza Aguirre, ni Mariano Rajoy, ni el PP en bloque, ni la manta, ni, desde luego, los jueces, que emplean con él una paciencia infinita y agropecuaria, como si en su vida hubiera entregado un sobre. Empieza a hartar incluso a la prensa, que oye la enésima advertencia de tirón de manta y prepara el enésimo titular que va a quedarse en agua de borrajas. Recuerda el cuento aquel de que viene el lobo pero sin venir y sin lobo, todo cuento, una canción que suena ya rancia y repetitiva, los 40 principales de Bárcenas. Dan ganas de ponerse chulo, como Mr. Blonde en Reservoir Dogs, y preguntarle a Bárcenas: "¿Vas a ladrar todo el día, perrito, o vas a morder?"

Para tomarse en serio una amenaza hay que plantar la pasta encima de la mesa, igual que en el póker Texas Hold’em sin límite o que aquel día que enviaron a un cura con una pistola a la casa de Bárcenas, un cura falso con una pistola que no pegaba ni un tiro, pero que llevaba encima una amenaza de verdad: ponte a cantar y verás lo que le ocurre a tu familia. Tonterías las justas con esta gente, que después te encuentran suicidado con una escopeta de caza, muerta de un infarto de miocardio o caído en un barranco con una moto, así hasta completar la quiniela de catorce cadáveres de la trama Gürtel. Mucho antes del coronavirus, la podredumbre del PP empezó a hacer estragos entre los afectados y para esta plaga todavía no se conoce cura ni vacuna ni mascarilla ni protección, excepto cerrar muy fuerte la boca.

Con la trama Gürtel bien podía rodarse un spin-off de aquel curioso programa, Mil maneras de morir, en que la gente iba palmando de formas absurdas, rocambolescas e inverosímiles: un joven que se ponía a dar saltos en la cama y se precipitaba desde el piso noventa de un rascacielos o una mujer que se atragantaba con el tanga comestible de su novia. Mi favorita, no obstante, sigue siendo la del tipo que quería vengarse de su ex, acudía de invitado a su boda, intentaba que el camarero pusiera un laxante para vacas en la copa de ella, el camarero se lo echaba en su propia copa mientras él estaba distraído, le entraban unos retortijones terribles en medio del discurso, iba corriendo al servicio, lo encontraba cerrado, salía a la calle desesperado, no veía más que un bidón en mitad del campo, se subía al bidón a modo de orinal gigante, descargaba entre retortijones espantosos, se escurría dentro del bidón, el bidón empezaba a rodar cuesta abajo y él acababa aplastado bajo las ruedas de un camión y lleno de mierda y sangre hasta las cejas. Casi parecía un avance de la trama Gürtel.

Bárcenas está intentando jugar de farol al estilo de la URSS contra EE UU durante las cuatro décadas de la Guerra Fría, amagando con desatar un infierno nuclear a la primera de cambio cuando en realidad los rusos apenas llevaban una pareja de cuatros. En ajedrez hay un principio que asegura que la amenaza es peor que la ejecución de la amenaza, pero después de siete gatillazos ni la manta ya da más de sí, ni el ultimátum puede tomarse en serio. Ladra, chucho, que no te escucho. A Bárcenas sólo le queda aguantar a la sombra mientras espera un indulto caído del cielo, en cuanto sus colegas recuperen el poder, y entonces repetir aquella frase de La vida de Brian, cuando los romanos empiezan a preguntar entre los crucificados: "Yo soy Bárcenas y mi mujer también".

miércoles, 6 de enero de 2021

Carné de “Podemas” o sanchista - M. Vicente

 Carné de “Podemas” o sanchista - M. Vicente


Hay que ser de izquierdas para que la sociedad en general te perdone la vida.

El ministro de Sanidad, Salvador Illa, del que no se puede decir que tenga un brillante expediente en la gestión de la pandemia, se va en medio del caos más absoluto por la tercera ola y por la desastrosa organización de la campaña de vacunación que el Ministerio debería de haber coordinado, tal y como “vendió” Pedro Sánchez en una de sus últimas apariciones dominicales. Sin embargo, el presidente ha preferido echar mano del tirón mediático que tiene el filósofo gracias a la pandemia y convertirlo en candidato del PSOE en las elecciones catalanas. Una vez más ha querido anteponer los intereses del partido social-sanchista a los de los españoles, pero no pasa nada porque es de izquierdas. Ni una sola crítica al vergonzoso aprovechamiento mediático de una desgracia y de una pésima gestión. Hemos tenido 17 gestiones distintas, 17 Navidades diferentes y nos encaminamos a contar con 17 organizaciones vacunales. El ministro, cuya única misión es coordinar a las comunidades autónomas, ni está en esto ni se le espera. Ahora sabemos, después de 10 meses de penurias, que su objetivo ha sido hacerse un nombre como candidato, aunque él y el embustero de Sánchez lo negaran.

Otro que ha conseguido inmunidad es el director general de Participación del Gobierno de La Rioja, Mario Herrera, miembro del partido del vicepresidente Pablo Iglesias. El pasado 1 de enero sufrió un accidente, casualmente la madrugada de Nochevieja con el toque de queda ya en vigor. Vamos, que el pobre empotró su coche de alta gama contra un árbol mal plantado y salió corriendo. Por supuesto ni avisó al 112 ni a la Guardia Civil y huyó dejando su flamante BMW abandonado en medio de la calzada.

El desgraciado alegó, después de estar varias horas mudo y desaparecido, que tuvo una emergencia sanitaria con un amigo al que le mordió un perro. Sin embargo, no hay ninguna prueba de que ni él ni el acompañante hayan visitado un centro sanitario. Con total desfachatez ha dicho que fue cuestión de mala suerte. Cinco días después sigue “tan afectado” que no ha sido capaz de aportar ninguna prueba que justifique su poca ejemplaridad como alto cargo público.

Les resumo: el individuo como es podemita y sabía que no le iba a pasar nada, se saltó el estado de alarma y empotró su potente y carísimo coche en un árbol porque presuntamente estaba borracho como una cuba, tanto que salió corriendo antes de que explotara el alcoholímetro y no le importó dejar el vehículo en mitad de una vía pública. ¿Y qué han dicho “Unidas Podemas” o Pablo Iglesias? Pues nada, la organización morada ha trasladado al indecente asesor su alivio al saber que ha salido ileso de ese desgraciado accidente que no ha tenido consecuencias ni para su salud ni para la de su acompañante.

A día de hoy, ni el partido morado ni el asesor han dado explicaciones. Hay que ser de izquierdas para que puedas saltarte las normas a la torera y que no te pase absolutamente nada.

Ni siquiera ha tenido prácticamente consecuencias en la sociedad. Si hubiera sido de centro-derecha, casi, casi se habría tenido que exiliar para poder vivir y por supuesto, los responsables políticos de su partido habrían tenido que pedir perdón varias veces.

Ya ni hablo del hecho de que el irresponsable asesor morado tenga un coche de alta gama o de que su líder espiritual viva en un pedazo de chalé a los pies de la sierra de Madrid custodiado por la Guardia Civil y que haya colocado a su mujer como ministra sin oficio ni beneficio. Cuestiones terrenales que la izquierda trata de criminalizar cuando las posee alguien de derechas, pero que en sus manos parecen simples derechos.

Este dossier que jalona a los miembros del Podemos o del PSOE-sanchista les permite mantenerse en el Gobierno sin erosión alguna, porque ser de izquierdas les da inmunidad para la desfachatez o para la mentira.

El Gobierno de coalición de la Rioja sigue gozando a día de hoy de buena salud e imagino que imponiendo sanciones a quien se salte las normas siempre y cuando no sea de “Unidas Podamos” o social-sanchistas.

martes, 5 de enero de 2021

El Tribunal Supremo de Facebook - Gerardo Pérez Sánchez

 El Tribunal Supremo de Facebook - Gerardo Pérez Sánchez


El Consejo Asesor de Contenidos de Facebook, cuyo nombre oficial es “Oversight Board”, se puso en marcha a mediados de octubre. Popularmente denominado “Tribunal Supremo de Facebook”, su misión consiste en revisar y establecer los criterios objetivos por los que el gigante tecnológico decide eliminar contenidos publicados en sus redes sociales. Está compuesto por cuarenta miembros de todo el mundo, procedentes de diversos sectores y a cargo de variados perfiles, que podrán seleccionar los casos sometidos posteriormente a revisión y ratificar o revertir las decisiones que se adopten.

El citado Consejo ofrece a los usuarios una vía de recurso o impugnación contra las decisiones de Facebook o Instagram sobre el borrado de las publicaciones. Inicialmente, los afectados pueden solicitar que la propia red social revise sus decisiones y, si no se sienten conformes con la respuesta final, iniciar un proceso de apelación ante dicho Consejo. El criterio de admisión de esas apelaciones es discrecional, por no decir arbitrario, dado que el número de solicitudes desborda con notoria claridad el volumen de asuntos capaces de ser tramitados por el órgano de referencia.

Por indicar cifras concretas, tras abrirse este servicio hace apenas dos meses, el “tribunal” en cuestión ya ha recibido más de 20.000 casos, resultando más que evidente la imposibilidad de atender todas esas reclamaciones, por lo que se pretende dar prioridad a los casos que afecten a numerosos usuarios a nivel mundial, que se alcen fundamentales para el discurso público o que planteen interrogantes importantes sobre las políticas de Facebook.

Una vez admitidos a trámite, el “Oversight Board” les asignará un panel de miembros que llevarán a cabo la revisión detallada en función de la información recibida, tanto de la persona que ha presentado la apelación como de la propia empresa. Posteriormente, adoptarán una decisión vinculante (lo que significa que Facebook deberá implementarla) y el Consejo redactará una explicación acerca de su decisión que estará disponible públicamente en su sitio web.

De las más de veinte mil reclamaciones, este Consejo eligió estos seis primeros casos:

1.- Facebook eliminó una publicación en Brasil en la que se veían ocho imágenes que describen los síntomas del cáncer de mama en las que se apreciaban pezones femeninos cubiertos y descubiertos. La red social las borró al considerar que infringían su política sobre desnudos y actividad sexual de adultos.

2.- Facebook eliminó una publicación de un usuario con una captura de pantalla de dos tuits de Mahathir bin Mohamad, primer ministro de Malasia desde mayo de 2018 hasta febrero de 2020, en los que aseguraba que “los musulmanes tienen derecho a estar enfadados y matar a millones de franceses por las masacres del pasado”. La plataforma alegó que tal publicación infringe su política sobre discurso del odio o incitación al odio.

3.- Facebook eliminó la publicación de dos fotos del niño Aylan Kurdi, el menor fallecido que yacía en la orilla de una playa turca tras el fallido intento de su familia de llegar a Grecia. Junto a estas dos fotografías, el post preguntaba en idioma birmano por qué no existen represalias contra el trato que da China a los musulmanes de la etnia uirgur. La red social explicó que esta supresión se debía a que el contenido infringía su política sobre discurso del odio o incitación al odio.

4.- Facebook eliminó un post sobre una cita atribuida supuestamente a Joseph Goebbels, ministro de Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich en la Alemania nazi, sobre la irrelevancia de la verdad y la necesidad de apelar a las emociones y a los instintos en lugar de al intelecto. La empresa alegó que infringía su política sobre personas y organizaciones peligrosas y no permitía la presencia en Facebook de ninguna organización o persona que cometiera actos violentos o cuyos objetivos lo fueran.

5.- Facebook también eliminó fotos en las que se veían iglesias de Bakú, capital de Azerbaiyán, con un texto en el que se aseguraba que esta ciudad fue fundada por el pueblo armenio, y se preguntaba por el destino de estos templos. El usuario afirmaba que en Armenia (de mayoría cristiana) se están restaurando mezquitas, mientras que en Azerbaiyán (de mayoría musulmana) se están destruyendo iglesias, y que él se posiciona en contra del “ataque azerbaiyano” y el “vandalismo”. La red social suprimió esta publicación alegando que infringía su política sobre el discurso del odio o incitación al odio.

6.- El último caso fue remitido al Consejo por el propio Facebook. Un usuario publicó un vídeo sobre un presunto escándalo de la agencia francesa responsable de la regulación de los productos sanitarios, en el que se aseguraba la denegación de la autorización del uso de la hidroxicloroquina y la azitromicina contra el COVID-19, pero se permitía el envío de correos electrónicos promocionales sobre el Remdesivir. Logró cerca de 50.000 reproducciones y fue compartido alrededor mil veces. Facebook decidió eliminar el contenido porque infringe su política de publicaciones alegando que “si bien entendemos que las personas suelen expresar desprecio o desacuerdo mediante amenazas o apelaciones a la violencia sin intenciones serias, eliminamos el lenguaje que incita a cometer actos graves de violencia o los hace posibles”.

A mi juicio, sería deseable que cada uno de nosotros reflexionara sobre cuál sería nuestra decisión si formásemos parte de ese “Tribunal Supremo de Facebook” para, de ese modo, tener conciencia de qué modelo de sociedad queremos, qué tipo de redes sociales deseamos y qué espacio pretendemos dejar a la libertad de expresión en una sociedad democrática.

*Doctor en Derecho. Profesor de Derecho Constitucional de la ULL

sábado, 2 de enero de 2021

Caja Duero e Isidro Fainé - Juan Carlos García Regalado

 Caja Duero e Isidro Fainé - Juan Carlos García Regalado


Se preguntarán muchos de ustedes qué tienen que ver la extinta Caja Duero con Isidro Fainé, o lo que es lo mismo, con CaixaBank: nada y todo. Por desgracia, nada, porque nuestra desvalijada Caja de Ahorros escenifica la España mediocre, cacique; aquella España de asambleas y consejos de administración de locos y corruptos en los que igual se sentaba un concejal parásito del PP, un típico jeta sociata, un paleto periodista, un sindicalista millonario a su propio servicio, un empresario sin empresa, y hasta un catedrático sin alma ni vergüenza. Si Unamuno levantara la cabeza... Y por desgracia todo porque Caja Duero llegó a ser una pequeña “Caixa” en su rincón castellano y con un Fainé de apellido cosmopolita y burgués en la figura de Sebastián Battaner, cuya obra fue arruinada por un ejército de sinvergüenzas iletrados de Salamanca y Valladolid (y León, si incluimos a aquella compañera de viaje llamada “Caja España”).

Hoy ya nadie se acuerda de Caja Duero, ni de “La Caja”, ni de su Obra Social, así de tontos amnésicos somos los salmantinos, orgullosos como nadie de perder y languidecer. Y tenemos que dar gracias que los restos del naufragio y la juerga los rescatara Unicaja...

Veo a Isidro Fainé, el hombre que, desde un humilde origen campesino, llevó a la Caja de Ahorros de Barcelona al gran banco que es CaixaBank, y ahora, a sus casi 80 años, a convertirlo en el primer banco de España tras diseñar y ejecutar su fusión con Bankia. Y suma y sigue, pues Fainé no se retira... con casi el doble de edad que muchos prejubilados españoles. Y ello, por suerte para CaixaBank, pero también -y sobre todo- para España, pues nuestro país necesita gente activa como Fainé, como el cardiólogo Valentín Fuster, o como Amancio Ortega, personas que en lugar de ruina, y Caja Duero fue arruinada miserablemente por depredadores de pueblo, crean con su esfuerzo, con su capacidad de servicio y dedicación no sólo riqueza, sino progreso, consenso, bienestar, y equilibro social.

España necesita de Fainés, de la experiencia de los Fainés del 42, como Isidro, y de los nuevos Fainés del 92; personas no sólo formadas, sino educadas y construidas en la mesura y en el interés global por encima del personal o de empresa. Como destaca el propio Fainé, la enseñanza más importante que le transmitió su padre fue que la vida es servicio, la visión que no tuvo la última Caja Duero, que entendió la entidad como servicio... propio en guayabera, acabando en unos pocos años con todo aquello que beneficiaba a la comunidad, con la propia entidad, y sin que nadie diera con sus huesos en la cárcel.

lunes, 28 de diciembre de 2020

Agotamiento pandémico - Juan José Millás

Agotamiento pandémico - Juan José Millás


La añoranza de los viajes interrumpidos por el coronavirus

Se me está olvidando viajar. Recuerdo cuando cogía el tren o el avión para dar una conferencia o presentar un libro aquí o allá. Desde hace tiempo solo voy de un sitio a otro de mi barrio, de un sitio a otro de mi casa. Si la maleta tuviera alma, se sentiría vacía porque está realmente vacía. Hueca. Uno de los lugares que más visito de mi barrio es la farmacia. Lo hago con cualquier excusa: para comprar pañuelos de papel o pastillas para la garganta. Cosas inocentes, como ven. Tengo cierta amistad con una de las farmacéuticas, muy joven y muy bien informada.

–¿Qué quieres hoy?, me dice.

–Cualquier comprimido que me puedas dar sin receta, le digo.

Cada vez son menos las cosas que se pueden adquirir sin prescripción médica en estos establecimientos. Si no hay mucho público, la boticaria y yo hablamos un rato de la vida mientras me envuelve unos caramelos de eucalipto. Tiene un novio al que le amputaron hace un par de meses la pierna izquierda. Me lo contó con toda naturalidad tras recomendarme un suplemento alimenticio para los picores de los tobillos. Pienso yo que perder una pierna no es poca cosa, pero, dado que ella no le dio importancia, tampoco yo quise hacer un drama de ello. Me quedé con ganas de preguntarle qué habían hecho con la extremidad desechada, pero no me pareció correcto. Creo que las incineran, no sé si con su calcetín y su zapato.

La imagen de esa pierna suelta, que imagino bastante peluda, me asalta con frecuencia.

–¿Qué piensas?, dice mujer.

–Nada, digo yo.

–Nada, no. En algo pensarás.

–Al novio de Pilar, esa farmacéutica amiga mía, le han amputado una pierna, la izquierda. Pienso mucho en ella.

Mi mujer suspira y vuelve a subir el volumen de la tele. Comprendo que le carguen mis obsesiones.

–Necesitas volver a viajar, dice, moverte.

Por la noche voy a ver la maleta, que hasta hace unos meses era una compañera inseparable y estoy a punto de abrirla para comprobar que sigue vacía. Pero no lo hago por miedo a hallar en su interior la dichosa pierna. Me estoy volviendo loco.

domingo, 27 de diciembre de 2020

No pueden con este Rey - Julián Ballestero

 No pueden con este Rey - Julián Ballestero


Ladran, luego cabalgamos, ha debido pensar el Rey. La prueba inapelable de lo muy acertado del mensaje de Navidad de Felipe VI ha sido el ataque en tromba de todos los voceros del radicalismo parlamentario, desde los comunistas de Podemos a los golpistas de ERC, pasando por los filoetarras de Bildu y los nacionalistas hipócritas del PNV. Toda la caterva política del peor populismo coincide en censurar su discurso, mientras todo el constitucionalismo le aplaude, con la ominosa excepción del PSOE (si es que se puede encuadrar en el bando constitucional a lo que queda de ese partido) que le ha propinado una de cal y otra de arena.

Imaginemos por un momento que esta caterva de populistas antidemócratas, de bolivarianos y aprovechateguis, hubiera alabado el discurso del Rey. Usted y yo estaríamos ahora mismo temblando. Hubiera sido como para salir corriendo del país.

Por suerte para nosotros, Felipe VI ha vuelto a ganarse el sueldo. Ha demostrado el mismo valor y la misma determinación que exhibió el 3 de octubre de 2018, tras el levantamiento en Cataluña y cuando gobernaba (es un decir) Mariano Rajoy. Ante la desidia del gallego y su equipo de burócratas, el monarca dijo ese lo que la gran mayoría de los españoles pensábamos del golpe de Estado en Cataluña, de Puigdemont, de Junqueras y de sus conmilitones: “Con sus decisiones han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente, demostrando una deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado” y “es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estado de Autonomía”. Dos frases necesarias y contundentes para poner a los delincuentes en su sitio.

En esta ocasión no se trataba de salvar a España de la peor amenaza en 36 años, sino de resistir el acoso de los rebeldes liderados por el Marqués de Galapagar, esa banda de socios presupuestarios de Pedro Sánchez, todos ellos empeñados en romper nuestro país. Los mismos que en octubre 2018 estaban en la oposición y ahora se han infiltrado, como las voraces termitas en la madera, en el Gobierno de la nación.

Felipe VI solventó con una larga cambiada el espinoso asunto de la reconvención de su padre. Socialistas y podemitas exigían una condena firme. Los comunistas bolivarianos querían sangre, olían sangre y veían una ocasión pintiparada para avanzar en sus planes de sustituir la monarquía por una república bananera para colocar a los marqueses de Iglesias-Montero en la Zarzuela porque el chalé de Villatinaja se les ha quedado pequeño, con tanto niño...

Y Sánchez, por su parte, no pretende destruir ni construir, le da igual con tal de mantenerse sobre los mullidos colchones monclovitas. El Doctor se conformaba con demostrar que aquí manda él, que para eso es presidente del Gobierno y lo será, si un meteorito gigantesco no lo impide, durante otros tres años.

Por eso su mamporrera Carmen Calvo presionó a la Casa Real para forzar al Rey a decir lo que no quería decir, a atacar a su padre y a defender la necesidad de regular la monarquía con una Ley de la Corona diseñada por el Gobierno.

Pero este Rey es mucho rey y no se ha dejado manejar. Trabajador, honrado, preparado, inteligente, afable, buena gente, buen diplomático y muy firme en sus convicciones democráticas (denle la vuelta a todos estos adjetivos y tendrán una perfecta descripción de Pedro Sánchez), Felipe VI sabe que, ante la innegable crisis de la monarquía, ha de ganarse el puesto demostrando que es útil a los españoles y que todos podemos confiar en él cuando vienen mal dadas. Si para ello hay que resistir en solitario, contra viento y marea, los embates del sanchismo, el comunismo y toda la mala hiel del radicalismo parlamentario, está dispuesto a aguantar.

Lo hizo el jueves en la alocución navideña. Se negó a ‘matar’ al padre al estilo freudiano y se refirió a Don Juan Carlos de manera sucinta, elegante y a la vez suficiente: “Los principios éticos nos obligan a todos sin excepción, por encima incluso de lazos personales o familiares”. No hacía falta más. El Rey se ha desmarcado del emérito enviándolo al exilio y apartándolo de los protocolos relevantes de la Casa Real. Pero sin duda la mejor y más eficaz forma de marcar las diferencias con el reinado brillante en lo público y tan inmoral en lo privado de su padre es mantener un comportamiento intachable y desarrollar una labor útil para los españoles, como está haciendo Felipe VI.

Al sanchismo el discurso le supo poco y enseguida salieron sus portavoces a pedir más, a exigir más pasos hacia la renovación de la Casa Real.

Y es cierto que, a la vista del impresentable comportamiento moral y fiscal del Rey emérito, resulta obvio que la monarquía española necesita renovación. El problema es quién promueve esa renovación y en qué sentido. Si la corte sanchista donde anidan los antimonárquicos comandados por el Coletas es la encargada de promover esos cambios, lo más probable es que no se encaminen a mejorar sino a destruir la Corona. No pueden afinar el funcionamiento de la monarquía quienes conspiran día tras día para destruirla.

Así que habrá que acometer cualquier cambio legal con calma y mesura. Desde luego, mientras Felipe VI siga en Zarzuela, no hay prisa.

“Sois la hostia, la hostia” - Arturo Pérez Reverte

“Sois la hostia, la hostia” - Arturo Pérez Reverte


Llama a la puerta un mensajero, deja su paquete y se marcha. Y mientras cierra la puerta, Conchi, la señora que trabaja en casa desde hace veintisiete años, me comenta: «Hay que ver qué educados son estos muchachos americanos, ¿verdad? Y lo bien que hablan». Luego vuelve a sus asuntos y yo me quedo pensando que sí, en efecto. Que en su mayor parte son muy corteses y hablan un español excelente, mejor que el de los nacidos a este lado del Atlántico. Aunque luego, al vivir aquí, ya en contacto con la zafia idiosincrasia nacional, se les vaya pasando.

Alguna vez comenté mi admiración por las palabras que un campesino peruano o ecuatoriano dijo en la tele tras un terremoto: «Pues verá, señor, hubo un temblor de tierra espantoso, el techo oscilaba, y agarré a mi familia para ponerlos a salvo y salvar nuestras vidas». Una situación que, no me cabe duda –y a ustedes tampoco–, un español medio habría resuelto seguramente con: «Joder, se lió parda, hubo un terremoto del copón y salimos cagando leches». Y no digan que exagero. Hace unos días, una española responsable de no sé qué departamento de sanidad expresaba así su admiración por el trabajo de sus colegas durante la pandemia: «Sois la hostia, la hostia. Flipo, flipo, flipo».

Lo comento con mi amiga y editora Pilar Reyes, nacida en Colombia, y dice algo que me deja pensativo: «Hay una parte de tradición, de la antigua cortesía y habla de las clases dominantes españolas, que ha sido referencia social durante siglos. Pero es que, además, en España se es posmoderno, pero en América se es todavía moderno. La cortesía, el buen hablar, son herramientas prácticas. Allí, donde hay lugares de una pobreza extrema, aún se cree en ellas para la vida diaria, para mejorar el futuro. Van en un mismo paquete llamado educación».

Ésa es la palabra que me queda bailando en la cabeza: educación. Y poco tiene que ver con la posición social. La educación y sus consecuencias visibles, como la cortesía o el buen hablar, se manifiestan de muchas maneras en Hispanoamérica. Incluso entre gente humilde, incluso en la violencia. Y doy fe de ello: en Colombia me quisieron robar hablándome todo el rato de usted; en El Salvador me encañonaron diciéndome hijoputa con extraordinaria cortesía, y en Nicaragua un militar formuló la más extraordinaria amenaza de muerte que me han hecho jamás: «Amigo, no perdamos la dulzura del carácter».

En mi opinión, ese respeto por el lenguaje, y en especial su culto entre las clases humildes de allí, tiene mucho que ver con la esperanza de un futuro mejor. En lugares donde la pobreza es tan intensa que la movilidad social resulta difícil o casi imposible, la educación en su sentido amplio ha sido, durante siglos, la única posibilidad. Ahora el narcotráfico ofrece una siniestra vía alternativa, pero subsiste el reflejo de la antigua honrada esperanza: soy pobre y estoy condenado a una vida mísera, pero si mi hijo aprende, habla bien, tal vez su vida sea mejor que la mía. Así se explica que familias de una indigencia extrema se sacrifiquen para que uno de ellos estudie, salga adelante y ayude a toda la familia a mejorar. Por eso gente atrozmente pobre se las arregla para que al menos un hijo o una hija vayan al colegio, donde heroicos maestros hacen lo que pueden. Para que un día los chicos tengan un trabajo digno, o viajen a Estados Unidos, o a España, y vivan mejor de cómo vivieron sus padres y sus abuelos.

Deberíamos recordar eso cada vez que un mensajero con cara de maya o azteca llama a la puerta para dejar un paquete. Cuando oímos su «buenos días, señor» al entrar en un taxi, un bar o un restaurante. Cuando una chica con pelo negro y rostro de Malinche dice «¿me regala su pin?» al acercarle la tarjeta de crédito. No es servilismo ni humildad, sino una visión del mundo más sufrida y noble que la nuestra: la huella del esfuerzo y sacrificio de quienes los educaron para que su futuro fuese diferente. Ojalá conservaran esa nobleza de maneras en vez de perderla al vivir aquí. Son muchas las lecciones de dignidad y coraje que pueden darnos esos tipos bajitos de hablar suave, que cuando los ofendes, orgullosos como indios y españoles que son, te miran con ojos oscuros y peligrosos; o esas mujeres de voz dulce y cabello negro, que tanto saben de sufrimiento y de vida. Aprendieron de la vieja España, cuya sangre llevan y cuya lengua hablan, cuando todavía éramos alguien de quien se podía aprender; y ahora están aquí porque tienen derecho a estar. Son tan nuestros como nosotros suyos. No los hagamos avergonzarse de lo que somos. No les defraudemos la memoria.

viernes, 25 de diciembre de 2020

Junto a la tristeza duerme el sueño del amor - Olga Seco Seco

Junto a la tristeza duerme el sueño del amor - Olga Seco Seco


Tengo la impresión de estar muriendo y resucitando al mismo tiempo. Más allá de la cronología está el acto instantáneo del recuerdo, el mismo que sin consideración, proyecta la imagen continúa de los afectos y los convierte en conciencia personal.

Al tratar de entender determinadas cosas, muchas veces, los pensamientos se funden con las contradicciones y nos conducen a la pereza más absoluta. Creo que hoy por la noche todos vamos a estar a disposición de la tristeza. Aunque, pensándolo bien, junto a ella, la mayoría de las veces duerme el sueño del amor. Resulta difícil, por no decir imposible, ordenar con coherencia tantas cosas... La única compañía duradera es la de uno mismo; a su lado no se experimenta la sensación de abandono y entre sus formas nace la fortaleza.

Trato de destruir (con furia) todos los recuerdos que me sitúan en otros escenarios y no puedo. No, no puedo fraccionar el amor, y darle un rasgo de recuerdo. Jamás pensé ( se me saltan las lágrimas) que iba a vivir la ausencia de mis hijos. Y ya ven: hoy, precisamente hoy, será la primera vez. Toda una vida juntos, para darme cuenta, que el rasgo más esencial del ser humano es que cada uno vivimos nuestra vida.

No debemos poner jamás nuestros fines personales por delante; creo que el amor más puro se encadena al universo y no es de dominio de nadie.

Queridos lectores: sean valientes y no conviertan la noche de hoy en la noche de los epitafios. Sí, hay muchas sillas vacías, muchas ausencias, mucha luz que nos falta. Pero junto a tantas cosas dignas de figurar en el museo de las penas, siempre hay “alguien” que de forma espontánea nos brinda su cariño. Solo me queda darles las gracias por su fidelidad y de forma natural ofrecerle un abrazo. La vida está hecha para vivir... ¡Salud!

Ni el bicho puede con la Navidad - Ánxel Vence

Ni el bicho puede con la Navidad - Ánxel Vence


Mucha gente dice detestar la Navidad, pero lo cierto es que hasta los ateos más recalcitrantes ceden en sus principios al llegar estas fechas de algodón y almíbar. Esta primera –y es de esperar que última– Nochebuena de la pandemia no se diferenciará gran cosa, al parecer, de las anteriores. Salvo en algún que otro reino autónomo quisquilloso, las familias separadas por la distancia se moverán con libertad para que no falten los brindis, los inevitables chistes de cuñados y la felicidad un tanto impostada y decididamente comercial propia del acontecimiento.

El SARS-CoV-2 ofrecía este año un excelente motivo para dejar a un lado las riñas que propician las reuniones de parientes. Meter en un comedor de pocos metros a un grupo de personas que no se ven durante el resto del año es un grave riesgo –y no solo de contagio–; pero las autoridades no han podido o querido aprovechar la ocasión de limitar los daños.

Mucho es de temer por tanto que, al calor del alcohol, que en Nochebuena goza de bula, vuelvan a dispararse las discusiones sobre política y fútbol con los infaustos resultados habituales. Entre todas las del año, la llamada noche de paz es, paradójicamente, la que más trabajo da a los cuerpos de policía atareados en tan amorosa fecha por las pendencias de familia.

Tal vez conscientes de esos peligros navideños, los gobiernos del resto de Europa han decidido dejar correr la Pascua hasta el año 2021, aprovechando el pretexto –por otra parte, cierto– del coronavirus. No ocurre lo mismo en España, donde nunca perdemos la oportunidad de dejar pasar una oportunidad.

Es así como, aun a riesgo de que el coronavirus se dé un festín e impulse la tercera ola de la epidemia, las diversas autoridades al mando han decidido que la celebración de las navidades bien vale un contagio. Igual que París bien valía una misa para Napoleón.

Para un agnóstico como Dios manda, la Navidad debiera ser en principio una fecha igual que otra cualquiera; pero eso es tanto como desconocer el peso de la tradición judeocristiana en Europa y, señaladamente, en España.

De poco valdrá recordar que las tradiciones suelen ser mucho más recientes de lo que se piensa; o que a menudo tengan un origen puramente mercantil. El pretexto para aumentar las ventas puede ser un atasco de tráfico en Estados Unidos, como el que da su nombre al Black Friday; o el remoto suceso natalicio del que nació el actual calendario gregoriano (antes juliano).

El motivo de la tradición es lo de menos. Importa más la necesidad de generar deseos de compra con la esperanza, casi siempre cumplida, de que la clientela aligere los stocks de los vendedores.

Con epidemia o sin ella, la Pascua navideña no deja de ser una variante cristianizada de las fiestas que en la antigua Roma solían organizarse a la mayor gloria del dios Saturno. Seguramente no será casualidad que los romanos celebrasen sus saturnales entre el 17 y el 24 de diciembre con grandes banquetes, mucho lucerío y derroche de regalos.

Se comprende, pues, el ansia de las autoridades por preservar tan antigua tradición incluso en tiempos de pandemia. No hay bicho que pueda con la Navidad.


miércoles, 23 de diciembre de 2020

Somos un misterio - Juan José Millás

Somos un misterio - Juan José Millás


Con frecuencia, mis sesiones de psicoanálisis comienzan mal y terminan bien, como algunas novelas. Comienzan mal porque llego a la consulta estresado, sin ánimos. Hoy he visto, por ejemplo, en la calle, antes de entrar, una pelea a puñetazos entre dos hombres mayores por una cuestión de aparcamiento. Los dos creían tener derecho al único hueco que había en toda la manzana. Uno de ellos se ha bajado del coche y le ha mentado la madre al otro. El otro ha salido hecho un basilisco y se ha lanzado contra el agresor verbal con una furia infinita. Al poco, los dos habían perdido las mascarillas, sangraban por la nariz y tenían desgarradas las camisas. Hemos logrado separarlos entre cuatro o cinco viandantes, para que no se mataran, pero han continuado diciéndose cosas horribles mientras cada uno se metía en su automóvil y escapaban a toda velocidad, como si huyeran de sí mismos. El hueco ha quedado vacío.

La escena me ha dejado mal cuerpo. ¿A qué llamo mal cuerpo? Pues no sé, a una situación de extrañeza respecto de mis brazos y de mi tronco, y de mi estómago. Como si me pertenecieran y no me pertenecieran a la vez. Como si me asombrara de mí mismo y de la humanidad a la que pertenezco. Como si yo no formara parte de esa humanidad en la que sin embargo he de desenvolverme. La violencia física me altera de un modo desproporcionado.

Total, que me he tumbado en el diván y he estado en silencio unos minutos, intentando recomponerme. Desde que trabajamos con mascarillas, me cuesta más hablar. Psicoanalizarse de ese modo resulta endiabladamente raro. Luego he relatado la experiencia que acababa de vivir y la terapeuta ha dicho que lo sentía mucho. No esperaba eso. Por lo general, trata de indagar en las causas íntimas productoras del daño. Esta vez, sin embargo, se ha solidarizado conmigo, como si comprendiera en toda su profundidad mis sentimientos. Esa actitud, inexplicablemente (o no) me ha recompuesto. He vuelto a sentir como mío mi estómago y como mías mis piernas y mis brazos, incluso me he sentido parte de la humanidad, pese a todos sus defectos. He salido de la sesión, en fin, mejor de lo que entré, perdonándome por haber asistido a una escena tan desagradable. ¿Somos o no somos un misterio.

martes, 8 de diciembre de 2020

¿Quién eres? - Juan José Millás

 ¿Quién eres? - Juan José Millás

Sara tiene veintitrés años y acaba de ser condenada por un jurado popular a dieciséis de cárcel. ¿Qué hizo Sara? Sara tenía una hija de diecisiete meses con la que vivía en un apartamento de Málaga. A la joven Sara le pesaba mucho la niña, así que Sara cogió un día a la pequeña, la metió en la cama grande, de matrimonio, del dormitorio principal, le puso al lado un biberón y unas galletas, bajó la persiana para dejarlo todo, incluida su conciencia, a oscuras, abandonó la casa, que cerró con llave al salir, y se marchó para no volver.

Ignoramos qué hizo con la llave.

La cría se quedó sola en aquella burbuja espacio-temporal del dormitorio pánico. Suponemos que lloraría, suponemos que dejaría de hacerlo por agotamiento, suponemos que dormiría a ratos, suponemos que tuvo hambre y que mordisqueó quizá alguna de las galletas perdidas entre las sábanas. Suponemos que no llegó a utilizar el biberón por falta de destreza. Los expertos creen que no vivió más allá de cinco días desde que fuera abandonada, aunque el cadáver tardó en descubrirse un mes. Un mes muerta sobre una cama de matrimonio en una habitación con las persianas echadas.

Durante ese mes, Sara llevó una vida normal, celebrando incluso su vigésimo cumpleaños en noviembre de 2018. Le decía a la gente que la niña muerta permanecía en realidad al cuidado de otra persona, no sabemos de quién. Durante el juicio, Sara admitió su culpabilidad y dijo que se arrepentía mucho de su acción. A nosotros nos gustaría conocer, querida Sara, la calidad de ese arrepentimiento. Nos preguntamos si durante tus salidas nocturnas contabas las horas y los días que tu hija llevaba sola. Si te la imaginabas exhausta por su llanto improductivo, si la visualizabas buscando una raya de luz entre las lamas de plástico de la persiana. Sara, Sara, dinos también si podías dormir cuando cerrabas los ojos por la noche, si contabas las galletas que le habías dejado a tu bebé, si pensabas que la leche del biberón se podía descomponer antes de que la usara.

¿Quién eres tú, Sara? ¿Cuánto tiempo calculaste que sobreviviría tu hija? ¿Cuánto crees que podrás sobrevivirla tú?

domingo, 29 de noviembre de 2020

Eloy Sampedro

 Una juez de Salamanca valida que un jubilado cobre el plus de maternidad


C.A.S.

Hace un año el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, a raíz de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, declaró que el complemento de maternidad de las pensiones en España (que incrementa entre un 5% y un 15% la prestación de aquellas mujeres que hubiesen tenido al menos dos hijos) era discriminatorio con los hombres que también tuvieron descendencia y que éstos debían ser recompensados en la misma medida que sus parejas por su contribución demográfica al sistema.

Cuando Julián Ingelmo, un jubilado salmantino de 67 años, casado y padre de familia numerosa, escuchó aquella noticia por casualidad en la radio, decidió consultar a su abogado si podía exigir a la Seguridad Social ese complemento de maternidad para elevar su pensión de poco más de mil euros. El letrado, tras estudiar la jurisprudencia europea y el precedente en Canarias, decidió animarle a reclamar ese plus, que en su caso supondría el incremento máximo del 15% por haber criado a cuatro hijos. Cabe recordar que el complemento es del 5% de la pensión por dos hijos, del 10% por tres hijos y del 15% por cuatro o más hijos.

En un primer momento Julián Ingelmo envió una solicitud al Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que rápidamente fue denegada por el organismo estatal. El Real Decreto Legislativo General de la Seguridad Social reconoce el complemento de pensión sólo a las mujeres trabajadoras “por su aportación demográfica a la Seguridad Social”. Tienen derecho a este complemento aquellas pensiones de jubilación, viudedad o incapacidad permanente a partir del 1 de enero de 2016.

El pensionista salmantino no desistió y formuló una reclamación previa contra esa denegación que también fue rechazada. Algo desanimado, fue su abogado Eloy Sampedro el que le empujó a pelear por este plus, que discrimina a los hombres, en los juzgados. El pasado mes de marzo, en pleno inicio de la pandemia el letrado presentó la demanda contra el INSS y Tesorería de la Seguridad Social.

La Justicia reconoce también la “aportación demográfica” de los hombres a la Seguridad Social

Tras meses de espera, la insistencia ha surtido efecto. La magistrada del Juzgado de los Social número 2 de Salamanca falló esta semana a favor del jubilado salmantino. Es la primera sentencia de este tipo en Castilla y León.

La juez reconoce el derecho de Julián Ingelmo “a percibir el complemento de maternidad de su pensión de jubilación en un porcentaje del 15% de la base reguladora”. De esta forma, este salmantino pasará a cobrar en torno a 150 euros más al mes en su pensión de por vida y además, con efectos retroactivos al 6 de diciembre de 2019. Aunque el INSS aún puede recurrir la sentencia, la magistrada señala que deberá iniciar igualmente el abono de la prestación.

Julián Ingelmo expresaba su satisfacción a este periódico por la sentencia a su favor. “La constancia ha merecido la pena”, admitía, mientras confiaba en que una vez pase la pandemia pueda celebrar como se merece el aumento de pensión con su mujer y sus cuatro hijos.

Las sentencias en Canarias y después también en Galicia y Murcia a favor de padres pensionistas han provocado un aluvión de demandas similares de jubilados por toda España aprovechando la interpretación del tribunal europeo que considera discriminatoria la normativa española. Habrá que ver si ante este resquicio legal de la llamada “aportación demográfica”, el Instituto de la Seguridad Social decide modificar y matizar el Real Decreto. Mientras tanto, cada vez son más los pensionistas jubilados que se plantean reclamar en los juzgados este plus para elevar su pensión.