miércoles, 30 de octubre de 2019

Sin gafas - Juan José Millás

Sin gafas - Juan José Millás

¿Usted no se ha imaginado nunca en una sala del tanatorio, al otro lado del cristal, metido en una caja abierta, de madera, con el rostro muy serio y los ojitos cerrados? Ese día, que a todos nos llegará, uno es el protagonista absoluto de la reunión, al menos hasta que se presenta el cuñado gracioso y comienza a hacer chistes de muertos. Parece que lo estás oyendo. Te llegan incluso las risas amortiguadas de los sobrinos que han acudido a quedar bien con tu esposa. Ese hombre siempre quiso ser el centro de atención y hoy lo ha conseguido una vez más. Aunque el tanatopráctico se ha asegurado de que no se te levanten los párpados en medio de la fiesta funeraria, en el ojo derecho se ha abierto una rendija por la que puedes ver el cristal que te separa de los vivos y en este momento no hay nadie observándote. A lo mejor ha coincidido la hora del catering con la exhibición de tu cuñado y te han dejado más solo que la una.
El otro día fui a dar el pésame a la viuda de un amigo y vi que lo habían amortajado con gafas. Pero no eran las gafas que yo le conocía, sino otras de estética más antigua y, para decirlo todo, muy viejas. Me extrañó porque mi amigo presumía de las suyas, que había estrenado hacía poco. Puntualizaba que eran progresivas y que le habían costado un ojo de la cara. Yo le decía que perder un ojo a cambio de ver resultaba contradictorio y él me devolvía una sonrisa cansada. El caso es que era la primera vez que contemplaba a un muerto con gafas, de modo que le pregunté a uno de sus hijos si lo iban a incinerar con ellas.
-Lo dejó escrito entre sus últimas voluntades -respondió con un gesto que quería decir "rarezas de papá".
-Pero esas que lleva no son las suyas -señalé.
-Es que las suyas se las había hecho hace poco y le salieron muy caras. Mamá pensó que era como tirarlas a la basura, de modo que le hemos puesto unas viejas que encontramos por casa, creo que de mi abuelo.

O sea, que pensaban darle tierra con las gafas de su suegro. Me pareció fatal. Intuí que había en el fondo de esa decisión algo profundamente perverso. No dije nada, claro, pero volví a casa con mal cuerpo. Mi mujer me preguntó que qué tal y yo le dije que bien, pero que a mí me amortajaran sin gafas.

domingo, 27 de octubre de 2019

En lo de Franco, nos faltaron Berlanga y Forges - Manuel Campo Vidal

En lo de Franco, nos faltaron Berlanga y Forges - Manuel Campo Vidal

La sobriedad del acto de exhumación de los restos del dictador frustró el espectáculo, pero no evitó escenas de tensión
Aprovechando cierta tregua del conflicto en Cataluña, las televisiones se volcaron el pasado jueves en la exhumación y reinhumación del general Franco. Audiencias disparadas por la curiosidad. Pero había poco que ver por la calculada sobriedad del acto, que no tuvo incidentes, en contra de lo que se temía. Aún así, de estar todavía entre nosotros Luis Berlanga, magistral director de "La escopeta nacional", y Antonio Fraguas, "Forges", cuyos dibujos añoramos cada día, nos hubieran retratado el episodio como solo ellos sabían percibir.
No hubo funeral de Estado, ni espectáculo, pero sí tensión. Costó dos horas sacar la losa que cerraba la tumba. De haberse retransmitido en directo la operación, los tremendos martillazos y el ruido de las radiales hubieran estremecido al país. Por eso se requisaron teléfonos y se cubrió la operación con una carpa dentro de la basílica. Hubo gritos de "Viva Franco" en la explanada, pero de una veintena de familiares del dictador. No hubo bandera con el águila del viejo régimen sobre el ataúd, porque se obligó al nieto que la portaba a guardarla. No hubo gentes en las carreteras al paso de ninguna caravana, como cabía esperar, porque el traslado se hizo en helicóptero.
Fracasó el "show", pero, intentarse, se intentó. Una nieta de Franco se acercó a la ministra de Justicia y le espetó: "Que la maldición de desenterrar muertos caiga sobre vosotros". Los supersticiosos, desde entonces, sufren aún más con las encuestas. No faltaron forcejeos por negarse algunos familiares a entregar los teléfonos. En la capilla del cementerio de Mingorrubio, oficiaron la misa dos sacerdotes, el prior del Valle de los Caídos, falangista confeso, y el hijo del teniente coronel Tejero, que se presentó en el cementerio de improviso. Cara y cruz del golpismo, que viene a ser una lotería fatídica: Franco triunfó en su intentona, al precio dramático de una guerra civil fratricida, y gobernó cuatro décadas; Tejero fracasó y fue condenado a 30 años de cárcel. Por medio, un chino muy franquista, un legionario de uniforme pidiendo paso para honrar al comandante de la Primera Bandera de la Legión, cuatro gritos y cuatrocientos personajes que parecían sacados de una España que ya no existe. Como los propios descendientes del dictador, beneficiarios de una fortuna que el hispanista Paul Preston, en un libro que ahora se publica, estima en mil millones de euros en el momento de su muerte. Y nadie en democracia se lo ha discutido, más allá del uso público del Pazo de Meirás que se resisten a autorizar.
Consta que hubo familias que celebraron el día como una fiesta, pero también tacañería en un sector de la izquierda para reconocer que el presidente, Pedro Sánchez, se empeñó en acabar, y acabó, con el símbolo de una injusticia: el hombre que empezó la guerra civil con un golpe de estado permanecía enterrado entre varios miles de las víctimas que causó, de un bando y otro. Pablo Iglesias pidió retrasar la exhumación por la proximidad de elecciones. Tacañería y, en otros casos, ignorancia. "Fue un funeral de Estado porque estaba una ministra", clamaba Dante Fachin, expodemita y ahora independentista hiperventilado. El ministro de Justicia, como notario mayor del Reino, dio fe y levantó acta del entierro del dictador en 1975 y la ministra y notaria actual -por cierto, una mujer, cuando ninguna ostentó cargo similar en los gobiernos de Franco- levantó acta de esta rectificación de la historia 44 años después. Sin más.

Pero con detalles que en la imaginaria película de Berlanga hubieran desternillado, como la empresa de lápidas, con su furgoneta rotulada como "Hermanos Verdugo". Por lo visto no encontraron otro proveedor. Una señora protestando excitada a los agentes porque no la dejaban "entrar a rezar" en la basílica. Ultraderechistas llamando al Gobierno "profanadores de tumbas". Pintadas en algunas iglesias contra el cardenal por no haber impedido la exhumación: "Osoro Judas". Si Forges hubiera vivido hasta hoy, se sale.

miércoles, 23 de octubre de 2019

Por donde quepa - Alberto Estella

Por donde quepa - Alberto Estella

Oriol Junqueras, principal responsable del procés catalán, 13 años de condena por rebelión (perdón, sedición), preguntado ayer si lo pediría, dijo en plan chulo: “Que se metan el indulto por donde les quepa”. De paso, este cateto regordío, tuerto del derecho (el izquierdo es para su Esquerra), profesorcillo de historia, y con más orgullo que don Rodrigo en la horca, se comparó nada menos que con Gandhi y Mandela, que no se rindieron al Imperio Británico ni al apartheid de Suráfrica. Olé sus collons.
Cuando lo leí, me pregunté, ¿pero este tío se ha vuelto loco? Hice memoria. ¿A quién le había oído algo semejante, el desprecio del perdón, la altanería de quien se considera inocente, sin serlo? Fue al bellotakari, el extremeño montaraz Rodríguez Ibarra, cuando su gobierno socialista se negó a indultar a Vera, secretario de Estado para la Seguridad que —con toda seguridad—, se apropió de los fondos llamados “de reptiles”, esos que algunos gobiernos destinan a comprar voluntades, medios y periodistas.
Pero Junqueras va de farol, como el que alumbra cada miércoles mis opiniones. Su indulto aseguran que está pactado entre los principales compadres de la defenestración de Rajoy y todo lo demás, es decir Sánchez y el propio Junqueras. Pero como está en cárcel catalana, y la competencia de las prisiones está transferida, Oriol se pasa el posible indulto “por el forro”, porque su régimen abierto —llámese como se quiera—, comenzará al día siguiente de las elecciones. Vamos, que el 11 de noviembre el ojituerto a casita, y a seguir delinquiendo. Porque como separatista terco y contumaz, aspira a ser un ejemplar malhechor reincidente.

La incógnita es ese sitio “por donde le quepa” al Gobierno la petición de indulto. Si preguntáramos, el 99% de los batuecos señalaría el mismo lugar, es decir, el final del tubo digestivo, que comienza en la boca y acaba en un esfínter (los mejicanos le dicen expresivamente “donde se arremolina el cuero”). Aunque puestos a meter papeles “donde quepan”, tampoco es mal sitio la boquita del boquirroto Oriol, para introducirle —y que se trague a fuerza pan—, una orden urgente de traslado a Topas, y la recuperación por el Estado de las competencias en materia de prisiones. ¡No tienen c...!

lunes, 21 de octubre de 2019

Franco al rescate - Ignacio Camacho

Franco al rescate - Ignacio Camacho

Sánchez necesita sacar el incendio catalán del primer plano de los telediarios. Es hora de recurrir al comodín de Franco
Es hora de activar el comodín de Franco. Los disturbios de Barcelona han dejado al Gobierno tocado porque Sánchez ha preferido cuidar el día después de las elecciones, es decir, la posibilidad de contar con ERC en la aritmética de los pactos, y su campaña se ha bloqueado: no podía ir por ahí de mitin en mitin sin dar la sensación de abandonar el puesto de mando. El PP está haciendo cuentas de la lechera con los sondeos, que le permiten soñar -los sueños son gratis- con un vuelco inesperado. Lo más probable es que no sea para tanto pero los estrategas de La Moncloa necesitan hacer algo para recuperar la iniciativa del célebre «relato». La exhumación está a punto: los recursos de la familia, desestimados; la maquinaria de desenterramiento, en el Valle; la Guardia Civil, desplegada en el cementerio de El Pardo. Para lograr que el presidente deje de parecer agazapado, a la defensiva ante la crecida impune de los vándalos, ha llegado el momento de sacar a los pirómanos del primer plano de los telediarios.
El traslado de la momia no dará muchos votos directos pero permitirá al candidato escapar, siquiera provisionalmente, de un conflicto que se le está pudriendo. Humo de opinión pública sobre la humareda real de las hogueras de los violentos. Además ofrece a Vox la oportunidad de desplegarse sin rodeos, con su discurso expeditivo, efectista y enérgico, frente a la incomodidad de una derecha moderada que no termina de encontrar argumentos para oponerse y tampoco puede guardar silencio sin que una parte de su electorado le reproche un cierto complejo de encogimiento. Cada sufragio conservador que se escora hacia Abascal es un pequeño peldaño que Casado retrocede en su intento de escalar al primer puesto, y tal vez un diputado que el bloque liberal pierde en el apretado reparto provincial de restos. Por el flanco contrario, la maniobra reactiva al PSOE por su decaído flanco izquierdo y estimula la simpatía de los votantes de Podemos. Sánchez tiene en la mano un eficaz win-win, una apuesta ganadora exenta de riesgos, y la seguridad de acaparar la atención de los medios, dentro y fuera de España, armando ruido con un debate tétrico. Mucha ventaja a bajo precio para un dirigente con verdadera adicción a la política de gestos.


Porque más que el cumplimiento in extremis de una promesa, la lúgubre «operación Cuelgamuros» tiene a estas alturas un carácter de artimaña de autorrescate para un Gobierno en franca alarma por el estancamiento de sus expectativas electorales. La campaña, que presumía un paseo, se le ha abrasado en el fuego prendido por los insurrectos catalanes y va a echar mano -literalmente- de Franco para tomar aire. Ya es significativo que tras año y medio en el poder y unas elecciones ganadas sin resultados palpables, su oferta más relevante consista en remover de su tumba a un cadáver.

jueves, 10 de octubre de 2019

Así funciona la cosa - Luis Ventoso

Así funciona la cosa - Luis Ventoso

¿El PSOE compra votos? Bueno, pelillos a la mar...
Una fábula política. Estamos en 2016, a 40 días de unas elecciones generales, con el viejo Mariano en La Moncloa. Un periódico de los más relevantes del país destapa que en un Ayuntamiento de 2.700 habitantes, dirigido por el PP, el Gobierno municipal compraba votos a través de empleos y contratos en organismos controlados por los populares. Las pruebas del periódico son concluyentes y asombrosamente burdas en su descaro: páginas manuscritas del teniente de alcalde popular con listados de vecinos y descripciones de cómo comprar su voto y mediante qué enchufes. Todo el chanchullo ha quedado al descubierto porque al perder el Ayuntamiento en las últimas municipales, a la alcaldesa popular le entró el pánico y comenzó a deshacerse de pruebas mediante una máquina trituradora de papel, que acabó fundiendo de tanto usarla. Entonces la regidora esconde legajos que no ha logrado destruir en el cementerio y en un armario, lugar donde los encuentra el nuevo equipo municipal del PSOE, que nada más llegar al poder había cambiado las cerraduras del Ayuntamiento para que los ediles del PP no pudiesen seguir con su tarea de destrucción de las evidencias de su red de amaño electoral.
La información destapa un modus operandi, que llevaba años funcionando y probablemente se extendía por toda la región. La mañana en que se publica el asunto, Rajoy acude a hacer un bolo preelectoral al programa de Ana Rosa. La periodista cumple con su deber y le pregunta por el escándalo del esquema de compra de votos en un ayuntamiento popular. Rajoy, más bien irritado, lo despacha así: «Me extraña mucho. Pero les puedo garantizar que el Partido Popular es un partido con firmes principios democráticos, entre los que está y siempre estará la honestidad y la ejemplaridad en la gestión de fondos públicos». Y pelillos a la mar. Aquí no pasa nada.
¿Cómo continuaría la historia? Las televisiones oficialistas dedicarían maratones en directo al escandalazo de la compra de votos del PP. La prensa progresista más sesuda editorializaría sobre tan grave deterioro de nuestra democracia y exigiría responsabilidades al máximo nivel. Podemos y Rufianes arderían en furia justiciera. Sánchez lanzaría una moción de censura, porque no podemos seguir respirando la inmundicia corrupta de un país donde el partido del Gobierno mantiene redes de compra de votos.
Pero lo hizo el PSOE en Andalucía y el que se escaqueó en Ana Rosa fue Sánchez. Así que no pasará nada (salvo que los votantes despierten el 10-N). Si el presidente del Gobierno copia el 20% de su tesis doctoral lo dejamos correr: es del PSOE, seamos comprensivos. Si el presidente del Senado es un plagiario en serie, da igual: es del PSOE. Si anteayer entraron en la cárcel varios exaltos cargos asturianos para cumplir penas de ocho años por corrupción rampante, ni se cuenta, son del PSOE. Si la alcaldesa socialista de Móstoles está a punto de batir el récord Guinness de los enchufes y la pillan, problema de ella, nunca del honrado PSOE.

El PP hizo sus golfadas, cierto. Pero en España la exigencia moral no es la misma con la derecha que con la izquierda, que goza de bula.

martes, 1 de octubre de 2019

Al PSOE le gusta la noche - M.Vicente

Al PSOE le gusta la noche - M.Vicente

Descponozco la razón por la que al PSOE le gusta tanto la noche para ejecutar sus ajustes con la historia. La madrugada del 19 de enero de 2006, unos pobres funcionarios abrigados hasta las orejas, sacaban los primeros papeles del Archivo General de la Guerra Civil con sede en Salamanca para entregarlos, días después, a la Generalitat catalana. Eran más de quinientas cajas con las que el entonces presidente del Gobierno, el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, pretendía firmar la “paz” con los nacionalistas a los que necesitaba para seguir gobernando desde La Moncloa. Muchos de los papeles ni eran de Cataluña ni de las instituciones públicas.
Sánchez está tratando de reescribir otra parte de la historia de España con la que el socialismo actual está obsesionado. En el tiempo que lleva, un año y casi cuatro meses, el actual presidente gobierna con los presupuestos del denostado ministro Montoro, pero ha desenterrado a Franco ya unas cuantas veces. Cada vez que tenía que engrasar la maquinaria de la propaganda, el generalísimo resucitaba en los consejos de ministros. Sánchez necesita soliviantar a los votantes de la extrema derecha y reescribir un fragmento histórico que está superado, o al menos es lo que se pretendió en la Transición de la dictadura a la democracia. El esfuerzo por superar las heridas del pasado lo hicieron los políticos de entonces, fundamentalmente los más opuestos ideológicamente. Sánchez ni estaba ni se le esperaba. No tuvo protagonismo y ahora está empeñado en tenerlo. Por ello tiene la intención de desenterrar a Franco en la madrugada del 6 al 7 de este mes. Otra vez con nocturnidad, como suelen hacer las cosas los que no tienen el suficiente valor para actuar a la luz del día. A la mayoría de los españoles dónde esté enterrado el dictador no nos quita el sueño. Me atrevería a decir que nos da lo mismo con tal de que quienes tienen la responsabilidad dejen de enfrentarnos. Por mí, se pueden ahorrar esa propaganda electoralista nauseabunda y la despiadada manipulación.
A Felipe González, presidente socialista durante catorce años, no se le ocurrió reabrir viejas heridas ni hablar más de la cuenta del dictador. Los que de verdad sufrieron las secuelas de la Guerra Civil y de la posterior dictadura franquista siempre han querido superar esa etapa negra. No recordarla y mucho menos revivir episodios tan dolorosos para muchas familias cuando por fin se había conseguido devolver la Democracia a España. Pero tanto Zapatero como Sánchez han querido hacer un revisionismo de los pilares de la Transición y apoderarse de la paternidad de una democracia en la que poco tuvieron que ver y muy probablemente si hubieran gobernado treinta años atrás, hoy estaríamos todavía hablando de los dos bandos.
A mí me pasa como a Antonio Banderas, que tengo la impresión de que en los años ochenta Franco llevaba más tiempo muerto que ahora. Este Gobierno no ha hecho otra cosa desde que llegó a La Moncloa, gracias a la moción de censura contra Rajoy y al apoyo de la extrema izquierda y los independentistas, que remover a Franco de la tumba y alentar el voto de la extrema derecha.

P.D. Por si algún socialista de los actuales tiene la tentación de colgarme el cartel de “facha” o fascista, o por si tuviera alguna duda sobre la vinculación familiar con el régimen, quiero aclarar que mi familia sufrió las desdichas de la Guerra, hubo muertos que nunca supimos en qué cunetas están enterrados y familiares en el exilio por su vinculación con la República y con el socialismo. Sufrimos en primera persona las desgraciadas consecuencias de una guerra incivil y de la dictadura, pero agradezco que no me inculcaran el infructuoso revanchismo y que pasaran página para mirar al futuro sin odio ni rencor. Mi tío Antonio Regalado García, hijo de un exiliado republicano y socialista que no pudo o no quiso regresar a España mientras vivió el dictador, fue educado en el perdón y le inculcaron tanto el amor a España, que está enterrado en Tabera de Abajo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

La maldición de “los hunos y los hotros” - Alberto Estella

 La maldición de “los hunos y los hotros” - Alberto Estella

A mis lectores, fieles e infieles
Hace veinticuatro años que debuté como colaborador en este diario. Ejercía aseadamente mi profesión y podía ufanarme como Machado: “...a mi trabajo acudo, con mi dinero pago/ el traje que me cubre y la mansión que habito, / el pan que me alimenta y el lecho donde yago”. Entonces el presidente Francisco Rodríguez, me tentó para que hiciera periódicamente públicas mis opiniones, que no eran siempre pacíficas y, a veces, incluso forajidas. Desoí el consejo del viejo poeta rabino Sem Tob, “que nadie extienda su mano para adueñarse del oficio de su vecino...el cálamo se hizo para escribir, las tijeras para oficio de barbero, el fuego para el altar y la hoz para la cosecha”. Y tomé el cálamo, y a veces también la hoz.
En estos años, he cosechado odiadores. Alguno me hizo wudu, otros escupieron sobre mi foto, o la enseñaron a su tercer ojo. Me gusta putearlos de vez en cuando, que Dios me perdone. Pero también he sabido que entre los papeles de algún fallecido aparecen recortadas columnas amarillentas de don Estella. Y tengo paisanos que me abordan en la calle o en el supermercado, para decirme “le sigo”, y que se entretienen leyendo mi farol de los miércoles, o transitando mi calle del desengaño de cada sábado. Por ello solicito humildemente a la empresa que me mantenga, al menos un año más, para hacer 25.
Durante este tiempo me jubilé, engordé un par de arrobas, superé dos cornadas mortales y perdí muchos seres queridos. Pero no he dejado de escribir, sacando unas veces el violín, otras el bisturí, el garrote o el incensario. Intentando que los suscriptores o lectores de LA GACETA, cuando lleguen a la Opinión – con tantos y tan buenos colegas -, no mojen el dedo índice para pasar página. Que nos lean. Por supuesto también me equivoqué, con más frecuencia de la deseada, por lo que no es mal momento para pedir perdón y un indulto compasivo. ¡Ay, si pudiera borrar de la hemeroteca algunos párrafos!
Titulé mi primera colaboración de 1995 como hoy, “Los hunos y los hotros”. Decía entones algo que lamentablemente sigue siendo válido: “...un gran español que había contemplado y reprochado los desmanes de una de las dos Españas - a cuyos líderes comparó con los hunos de Atila -, hubo de sufrir más tarde los desafueros de la otra, y trazó el indeseable paralelismo con los hotros” (si, con hache). Aquel gran español fue Unamuno. ¿Qué hubiera dicho don Miguel hoy del “insomnio” sobrevenido a Pedro Sánchez? Dice que, si hubiera tenido en el gobierno podemitas, no dormiría tranquilo. ¡Pero si les llamaba “socios preferentes” y les ofreció una vicepresidencia para la marquesa consorte y tres Ministerios! ¡Pero si están en su cama, en obsceno amancebamiento con filoetarrras y separatistas, en autonomías y ayuntamientos!
Bárbaros del norte y bárbaros del sur, este y oeste. Los Atilas políticos cabalgan en nuestra débil democracia, por toda la España peninsular. Asolan Corporaciones, Instituciones y Entidades. Tienen la patria en desgobierno, al borde de una pavorosa crisis económica, y amenaza de mas golpes de Estado, mientras pelean bárbaramente entre ellos por la conquista de parcelas de poder, cuajadas de pasto, donde aspiran ansiosos pacer, ocupando despachos, saqueando presupuestos, poniendo el cazo, y cobrando furtivamente comisiones. El espectáculo recuerda mas una pocilga que un refectorio monacal.
Los mediocres, ignorantes o groseros, además, creen haber inventado todo. Para muestra Rufián, que frecuentemente da lustre a su apellido. En el último Pleno del Congreso ha dicho que los ciudadanos estamos de los políticos “hasta los bemoles”. Lo expresó mejor, hace casi 150 años, un catalán – no, como él, charnego -, y con vitola, Estanislao Figueras, que, presidiendo un Consejo de Ministros de la Primera República, dijo: “Señores, ya no aguanto más. Voy a serles franco. ¡Estoy hasta los cojones de todos nosotros”! Nosotros, ellos, los unos, los otros, los de más allá, los rufianes, los golpistas, los egipcios, los incompetentes, los hunos, los hotros, nosotros, esotros, las potras y los potros.... ¡Si!, estamos de vosotros hasta la coronilla, los pelos, las trancas, los pechos, los pendolones, el moño, el ciruelo...Pero coño, Figueras huyó, mientras que Rufián y todos los causantes de nuestro hartazgo, repetirán en las listas del 10 de noviembre.

La deseada regeneración no llega, llegará antes una nueva, grave crisis económica y otros desmanes territoriales. Los repúblicos, ay, han mermado de categoría, personal e intelectual. España precisa de hombres de Estado, no politicastros, inútiles y corruptos. Los tiene sin duda, pero deben unirse para poderlos aupar al gobierno. Las próximas elecciones, serán una ocasión inmejorable.

domingo, 25 de agosto de 2019

Esta mi Salamanca empinada - Alberto Estella

Esta mi Salamanca empinada - Alberto Estella

Seguid fumando y os vais a enterar
(Proverbio chino)
Lo de que Salamanca se parece a Roma, las siete colinas y tal y tal, queda muy bien. Mas para quienes padecemos “problemas de movilidad”, o simple vejera, esta Roma chica se nos hace cuesta arriba. No les cuento para los EPOC (enfermedad pulmonar obstructiva crónica), siempre resollando. Es difícil ir de un sitio para otro sin un sube y baja, como en las etapas ciclistas con puertos de varias categorías.
Cuando uno no era todavía EPOC, creía que las calles eran llanas. Ahora que las transita después de millones de cigarrillos – culpables de un “guapo” enfisema -, echando los bofes, con paradiñas de recuperación– disimulando frente a los escaparates -, las llama, como este espacio, “Calle del desengaño”. Ejemplo: la Calle Zamora. ¡Es un falso llano! Para llegar a San Marcos, desengáñense, hay que pedalear.
- Para Cuesta, la de Enero, don Estella.
- ¡No! Me lo advirtió un sabio amigo, nacido y crecido entre barrancas, en un pueblito de Gredos. No había advertido las cuestas salmanticenses, hasta que le operaron de corazón:” Alberto, ¡Salamanca está llena de cuestas!”. Si, están en el callejero. Yo nací en Obispo Jarrín, que subía y bajaba en un pis-pas; de niño alcanzaba La Alamedilla subiendo la Cuesta de la Raqueta, como si tal cosa; llegaba a tiempo a los Mondas subiendo Padre Cámara; iba detrás de mi padre remontando la “cuesta de Moneo”, para visitar a la abuela; me parecía sin sentido llamar ¡Cuesta! a la del Carmen; y cargué años con el Cristo de la Luz y Nª Sª de la Sabiduría, Calle Compañía arriba, sin relevo y sin bufar. ¿Ahora? Llegar desde Gran Vía a mi Centro de Salud – ubicado a mala leche arriba de Santi Spiritus -, es como subir el Tourmalet (uno ha visto trineos y esquíes en su terrible rampa, aprovechando un nevadón). Tengo dicho a los responsables que dispongan de oxígeno a la entrada, para recuperar a los que llegamos sin huelgo.
Con lo dicho no se van a creer donde vivo: en lo alto de la Cuesta más pina de la ciudad, Carvajal (acaba de inmortalizarla Malocha Pombo). Es una pared a escalar. Pusieron árboles por si alguien tropezaba, para agarrarse y no rodar hasta San Pablo, también empinada. La alternativa es otra hermosa cuestecita, El Tostado. Puedo salir por San Vicente Ferrer, pero hay que subir a la Plaza de Anaya. Está uno cercado por cuestas y repechos temibles, pero a estas alturas no es cosa de cambiar de ciudad ni de domicilio. Peor están los EPOC de Toledo o de Cuenca, pongo por caso. No digo los de Alcoy, que mi amigo sevillano Pepe López de Sagredo Camacho – reprimo del mejor columnista patrio, Ignacio Camacho López de Sagredo-, lamentaba en la última Convención Nacional de Casinos, que no hubieran planchado desde su anterior visita. ¡Planchar, alisar! Esa sería la solución para los mayorcitos, lisiados, quienes tienen que desplazar muchas arrobas, o los que tenemos mala saturación de oxígeno en sangre. Que nos allanaran Salamanca hasta dejarla plana. Otra opción es callejear “Ventolín” en mano, o con las “gafas” y la mochililla con la botellita del gas. Inútil. Como dicen en mi pueblo “fuelle viejo, maltrecho el pellejo”.
Si desarrugaran la montañosa Suiza – o nuestras Sierras -, su extensión sería más del doble. Aquí los moros o los cristianos, se subieron defensivamente a un cerro cercano a un río, y vengan callejuelas empinadas. Que diferencia con quienes eligieron un llano, una meseta, y trazaron calles y avenidas con cartabón, como San Petersburgo o Washington. Aunque el mejor ejemplo que conozco es Brasilia, como la palma de la mano. La única capital fundada en pleno Siglo XX, eligiendo una ecoregión virgen, una sabana, una perfecta planicie, donde no hay un solo desnivel, para hacerla la capital político-administrativa de la nación.
¿Hay soluciones? Ser más joven, no haber fumado, cambiar de caderas y rótulas... En la hermosa isla de Santorini, te recogen en el puerto los acemileros, que te suben en la caballería, en fila india, hasta la cumbre, donde está la ciudad. Para nuestro futuro Centro de Recepción de Turistas, yo que munícipe me pensaría si alquilar mulos para remontar Tentenecio - con parada en Casa Lis -, hasta coronar la Rúa Mayor evitando el resuello de los forasteros con dificultades. Otra respuesta sería instalar algún elevador, como el histórico de Santa Justa de Lisboa, o cuando menos funiculares, que también los hay en la capital portuguesa.

Esta España pindia, esta Salamanca empinada, coño, se me hacen cuesta arriba. Pero son tan bellas...

miércoles, 21 de agosto de 2019

Meteorismo - Alberto Estella

Meteorismo - Alberto Estella

En tema tan prosaico, escatológico, me sirvo de Bécquer: “Los suspiros son aire y van al aire. / Las lágrimas son agua y van al mar”. / Dime, lector, cuando echas un cuesco, ¿sabes tú dónde va? Va a la atmósfera, es gas que contamina, y coopera al cambio climático. Bueno, pues los vegetarianos, veganos y algunos científicos, sostienen que las ventosidades de las vacas causan un impacto del diez por ciento y hay que dejar de comer carne de vacuno, eliminar los establos... Reflexiono a propósito de la noticia, comentada el lunes por Paco Novelty en su columna “Los pedos de nuestras vacas”. Hizo una excelente defensa de la cabaña charra de régimen extensivo, la que carea al aire libre, morucha y otras razas.
El final de la historia es que los descendientes de los neandertales colaboremos no comiendo carne de vacuno. Me niego. No la comía en cuaresma, ni comprando la Bula, pero si hay algo que me apasiona es la carne, y privado de la humana por razones obvias, me apunto a masticar la de buey. Pienso seguir yendo al “Racha”, de Endrinal de la Sierra, donde el amigo Pepe la tiene inmejorable. Comprendo que uno de esos mastodontes de mil kilos que alimenta y sacrifica, haya echado en su larga vida muchos gases por el principio y el fin de su tubo digestivo, pero no creo que eso dañe a nada ni nadie, su carne es tentadora y uno es carnívoro.

El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Si se escapa una pluma, pidamos perdón. Pero el flato, aunque molesta une, al decir de Quevedo: “Hasta que dos no se han peído en la cama no se tiene por aposentado el amancebamiento”. Los cuescos hieden, pero también divierten y si no que se lo pregunten a los que los dedican ruidosamente como gracieta; a los que queman al “hombre que sale dando voces entre dos piedras feroces”, con peligro de abrasar su retambufa; y al compañero de mili de Cachichi que, regulando sutilmente el esfínter, como instrumento de viento, entonaba los primeros compases -solo los primeros -, de “El gato montés”. Dejemos en paz a las vacas, terneros y bueyes. Porque luego vendrán a por los voluminosos elefantes, las caballerías...y los pedorros.

miércoles, 17 de julio de 2019

La alimentación es vida - Teresa Pérez Novo

La alimentación es vida - Teresa Pérez Novo

El crecimiento y desarrollo de los seres humanos, y también de los animales, e incluso de las plantas, depende, fundamentalmente, de la alimentación de los principios inmediatos: minerales, proteínas, grasas e hidratos de carbono. Los hidratos y las grasas, son nuestra fuente de energía, nuestra gasolina. Los primeros funcionan como reserva, pudiendo usarse de manera inmediata, porque las despensas energéticas tienen la capacidad de movilizarse rápidamente para producir glucosa, en caso de que sea necesario. Las grasas, aportan energía y ácidos grasos esenciales, para tener una piel saludable e importantes sustancias parecidas a las hormonas. También ayudan al cuerpo a absorber las vitaminas A, D, E y K, solubles en grasa. Las proteínas participan en la organización y reparación del cuerpo humano. Permiten a las células mantener su integridad, defenderse de agentes externos, reparar daños y controlar y regular funciones. Los minerales, por otra parte, son parte de estructuras del organismo: esqueleto, uñas, pelo... Son elementos reguladores: contracción muscular, coagulación de la sangre... y participan en la formación de potenciales eléctricos en las células, en procesos osmóticos y en la prevención de caries...
Lo cierto es que nacemos con una estructura programada genéticamente y su desarrollo se puede modular, estimular, y desarrollar, gracias a la alimentación. Por eso, se debe comer para vivir, aunque algunas personas parece que viven solamente para comer, y, otras tantas son sedentarias. Sin embargo, todas las funciones que realizamos, las que nos permiten seguir viviendo y desarrollarnos de una forma armónica son, precisamente, la respiración, el ejercicio físico, el sueño y una correcta alimentación.

Cuando no hay un adecuado equilibrio de los alimentos que ingerimos, se pueden presentar trastornos biológicos, psicológicos y varias enfermedades; así tenemos las patologías metabólicas, la obesidad con todas sus nefastas consecuencias y, algo que se viene oyendo mucho desde hace bastantes años, porque realmente van en un considerable aumento, como son la anorexia y bulimia. Por eso, si queremos disfrutar de un cierto bienestar, tenemos que evitar el sedentarismo, practicando ejercicio físico acorde a la edad, ejercitar el aparato respiratorio, llevar a cabo una buena higiene del sueño y cuidar la alimentación, aprendiendo a comer para no acumular grasas, para trabajar en buenas condiciones físicas y mentales, y para que la química de nuestro organismo funcione perfectamente. Qué duda cabe que la Medicina es capaz de prolongar nuestra vida, pero, sin olvidar que la dietética puede alargar nuestra salud.

lunes, 24 de junio de 2019

Los peligros de la obesidad - Teresa Pérez Novo

Los peligros de la obesidad - Teresa Pérez Novo

Tras siglos de considerarse un signo de bienestar material y, en cierta manera, asociarse a los cánones de belleza, la obesidad ha llegado a constituir un problema médico de primer orden. Se es gordo, en líneas generales, porque se ingieren más calorías de las que se gastan. Así de fácil, señoras y señores. Por eso, la obesidad se puede prevenir. Si un niño en la primera infancia no es obeso, es más difícil que lo sea de mayor, y en tal caso bajará los kilos con más facilidad. Todos nacemos con un determinado número de células grasas, pero en la infancia se puede multiplicar, algo imposible en la vida adulta. Un niño cebado desde su nacimiento multiplica sus células, y cuando llega a la pubertad, si tendría que tener un millón, puede llegar a tener hasta tres millones. El día que engorde, engordarán cada una de ellas.
Por eso, debemos tener presente que la obesidad es la causante de multitud de enfermedades, acorta la esperanza de vida y, por si fuera poco, está de moda ser delgado. En la actualidad, eso de "la gordura es hermosura" y "no hay mejor aderezo que la carne sobre el hueso", afortunadamente, ha pasado totalmente de moda. Sin embargo, parece que, para algunas personas, la tentación de comer hasta la saciedad, cuando se tienen al alcance de la mano apetitosos manjares, es difícil de reprimir. Y, normalmente, se justifican con frases tales como "apenas como y engordo, me ha debido cambiar el metabolismo, debe ser algo genético". Es cierto que puede existir cierta predisposición genética, pero si la persona no ingiere más de lo que quema, no llegará a la obesidad; en cuanto a lo del metabolismo, no tiene ninguna base científica.


De ahí que sea importante que esas personas adultas encuentren los motivos que les lleven a comer más de lo que necesitan y que, en líneas generales, se deben a ansiedad, depresión, frustraciones, aburrimiento, muy mala educación alimentaria desde la infancia, etc. Y, una vez conocida la causa, tienen que aprender a comer, para no acumular grasas, para trabajar en buenas condiciones físicas y mentales, para que la química de su organismo funcione bien, en definitiva, para vivir con un cierto bienestar general. En cuanto a los pequeños, a los padres corresponde tener en cuenta que la obesidad, a esas edades, es un campo abonado a enfermedades graves en la edad adulta.

martes, 18 de junio de 2019

Once mil vergas y una braga - Olga Seco

Once mil vergas y una braga - Olga Seco

Hoy he recordado a un maestro, ya no anda por aquí con el cuerpo, en la imaginación lo veo con las zapatillas de andar por el cielo. Algunas veces, hablando de cosas sin importancia, nos acercábamos a la naturaleza de lo vulgar y en una de esas ocasiones impregnamos la conversación en orín. A Alvite le gustaba hablar de micciones, un día hicimos un inventario de retretes, vaya cosas... Según Alvite, en los baños públicos, se puede percibir el concepto de braga meada y calzoncillo aturdido... He recordado al maestro al entrar en un baño, la impresión era de luz apagada, pero desde un punto de vista literario, es mejor decir que el baño era un suburbio con cadena y tuberías, pues justo ahí en ese lugar, me encontré en el suelo unas bragas. No eran una maravilla de la lencería, eran ajenas a toda finalidad erótica, pero por un momento sentí la nefasta influencia del olor... No acerté a definirlo, me empecé a acongojar, estaba pensando en unas bragas, quería negarme a contemplarlas, pero no era posible. Me quemaba el deseo en la mano, pensaba si estarían impregnadas de buenos sentimientos o de orines -¿Quieres explicarme razón el ansía de cogerlas?-. Me decidí y las puse en el horizonte de la imaginación, olían a cuarto de hora, a segundo envejecido por el sopor de la lasciva. Solté las bragas de la imaginación y salí del cuarto de baño, por llamarlo de alguna manera, me senté en la barra, le pedí al camarero una copa de agua, en botella tiene menos misterio... Me puse a escuchar el interior, mis palabras... Bragas, sois rico manjar de trasnochados y diurnos, por vosotras en cada esquina, aparece Don Juan, por vosotras el sexo duerme en la cama del amor y el estremecimiento es tan veterano que está jubilado... Estáis en muchas ocasiones al borde de sentir cariño, pero os deslizáis por la ladera de la nalga y la pantorrilla.
Querido Alvite: el no-ser es mejor que el ser. Festejo nuestras conversaciones cada día, tu funesta muerte no me impide hablarte...
Esforzarse hasta la fatiga, hasta el agotamiento mental, en entender algunas cosas... La vida, en ocasiones, es una contertulia difícil y triste. Sentirse sólo, a pesar de estar rodeado de presencias, causa daño. Podemos participar de conversaciones ruidosas, ser activos oralmente o por escrito, pero el sentimiento de soledad no colma de buenos sentimientos al espíritu. Muchos escritores se quitaron la vida... Las personas sensibles se despeñan por la montaña de la existencia. Es difícil comprender las exigencias de la vida, es difícil tener un riguroso dominio sobre uno mismo, es difícil desfallecer y tener que aparentar felicidad... Afirmo, convencida de ello, que detrás de muchas grandes sonrisas se esconden austeras tristezas.
Pues sí, pasaré los próximos días con once mil vergas. No puedo evitar hacerlo, desde ayer siento unas ganas enormes de encontrarme con ellas. Siempre he sentido debilidad por el ingenio, creo que los ingeniosos disfrutan la vida de otra forma. La elocuencia no es sinónimo de sabiduría, lo dijo Cicerón; hay palabras muy bien dichas, pero no emocionan y hay palabras muy bien dibujadas pero llenas de verbosidades.
Las once mil vergas es un libro de Guillaume Apollinaire, el mejor amigo de Picasso. Es una novela atrevida, pone a prueba la psique del lector, está llena de humor y es altamente divertida. Es preferible leerla en francés, es más pródigo que el español en términos humorísticos y obscenos.
Picasso dijo: "Once mil vergas es el mejor libro que leí en mi vida".
Escribir es conocer la intención y esconderla entre la palabra. Es orientar la voluntad y darle nuevas traducciones. Es usar el tiempo y la circunstancia a tu antojo. Es marchar del mundo y crear otros mundos...
Escribir es ofrecer la obra completa del alma y el pensamiento al renglón.

Va por usted, maestro: Don José Luis Alvite.

jueves, 13 de junio de 2019

El Regimiento de Ingenieros - Alberto Estella

El Regimiento de Ingenieros - Alberto Estella

No todas las ciudades españolas albergan desde hace más de medio siglo un regimiento fundado hace 175 años. El de Especialidades de Ingenieros número 11 tiene en Salamanca su cuartel, pero sin duda muchos ignoran que sus mujeres y hombres han actuado en cuatro de los cinco continentes, con las misiones más nobles que pueden realizar las naciones, sus Ejércitos: el mantenimiento de la paz (concordia) y la ayuda humanitaria (misericordia). Donde otros huyen, ellos acuden. Y desde su “bautismo de fuego” en Bosnia Herzegovina, hasta lugares tan distintos y distantes como Afganistán o la Antártida.
El REI 11 ha querido compartir con la sociedad salmantina una parte de la formidable labor de su Unidad de Operaciones Internacionales, e inauguró ayer una muestra en el Palacio de Figueroa (el Casino) llena de imágenes elocuentes, conmovedoras, especialmente cuando preguntas quién es la soldado que tiene un niño de sabe Dios qué rincón del mundo en brazos, y resulta que está detrás, sonriente, en la propia Sala de Exposiciones, con veinte años más; cuando señalas una trinchera de sacos terreros y el Coronel te aclara que allí durmió él, en el duro suelo, durante seis meses... Catástrofes, guerras, tsunamis, han sido escenarios del despliegue humanitario y pacificador de “nuestro” Regimiento.
La muestra se titula “El Regimiento de Especialidades de Ingenieros número 11 en Operaciones”, y estará abierta hasta el día 17. Con imágenes de su presencia pacificadora y solidaria, bajo la enseña patria, en Kurdistán, Albania, Perú, Kosovo, Letonia, Pakistán, Indonesia, Mauritania, Senegal, El Congo, Cabo Verde, Irak... Treinta años participando en todas las operaciones en el extranjero en que han actuado nuestras Fuerzas Armadas. Y eso exige una instrucción y adiestramiento preparatorios de las durísimas condiciones que enfrentan usualmente en el exterior —en que a veces falta hasta el agua—, y que solo un soldado soporta. Añadiría que solo un soldado español, cuyo valor y sacrificio es reconocido desde hace muchos siglos por las más ilustres espadas que lucharon frente o junto a ellos.

¿Cómo nuestro Ejército no va a estar, junto a quien ostenta su mando supremo —el Rey, artº 62.h de la Constitución—, y a las Fuerzas de Seguridad, entre las tres instituciones mas valoradas por los españoles? Está.

lunes, 10 de junio de 2019

Dos no pactan si uno no quiere - Julián Ballestero

Dos no pactan si uno no quiere - Julián Ballestero

Dicen que dos no se pelean si uno no quiere, pero a veces la riña resulta inevitable si una de las partes se comporta como un auténtico camorrista y el único pacto que entiende es la sumisión a sus postulados. En Donald Trump tenemos un ejemplo en todos los frentes en los que negocia. En cambio, la máxima que sí se cumple a rajatabla en todos los casos es otra: dos no llegan a un acuerdo si uno no quiere. Cuando una de las partes está empeñada en romper las conversaciones, el pacto resulta imposible.
Tenemos aquí cerca una confirmación evidente de esa segunda norma en la actitud de Francisco Igea en la negociación con Alfonso Fernández Mañueco. El líder de Ciudadanos no tiene ninguna intención de llegar a una alianza para gobernar Castilla y León con el candidato del PP, y no lo hará a no ser que le obliguen desde la dirección nacional del partido.
Tras las buenas sensaciones del encuentro entre populares y naranjas del pasado martes, en el que Igea compareció tutelado por José María Espejo, el enviado de Albert Rivera, han llegado los signos evidentes de que el candidato de Ciudadanos está dispuesto a dinamitar las negociaciones sin esperar ni siquiera a detectar la mínima discrepancia.
Para romper cuanto antes el diálogo, el líder de Ciudadanos planteó el miércoles el veto a los alcaldes y presidentes de diputación del PP que lleven ocho años o más en el cargo. Y por si acaso a Mañueco se le ocurría aceptar ese trágala, en principio inaceptable porque supondría manipular el sentido del voto de los castellanos y leoneses, acaba de añadir la prohibición de repetir en el puesto a todos los altos cargos de la Junta, desde director general a consejero y presidente. Una demanda que la formación de Rivera no ha planteado en ninguna otra comunidad autónoma ni ayuntamiento. En Andalucía, donde pactó con Susana Díaz en 2015, pidió que se firmase un vago compromiso de limitar los mandatos de los presidentes de la Comunidad (punto 13 del apartado de regeneración democrática entre las 70 medidas firmadas en junio de ese año).
Pero las intenciones de Igea quedaron todavía más claras ayer, cuando, sin esperar respuesta del PP a sus postulados, anunció que iniciará de inmediato los contactos con el socialista Luis Tudanca, su verdadero ‘compadre’ en Castilla y León, que ‘casualmente’ le había mandado unas horas antes una misiva pidiéndole una reunión urgente.
Eso sí, pedirá antes permiso a Rivera, y ahí puede que encalle este primer intento de romper la baraja, porque en Madrid saben de las querencias de Igea y necesitarán pruebas de que no es posible avanzar en el pacto con los populares antes de romper.
Mientras tanto, en el PP regional mantienen una calma tensa y las únicas reacciones oficiales a los requerimientos han ido desde la valoración positiva del ambiente de colaboración entre ambos partidos (Carlos Carriedo) a la invitación de dejar cuestiones personales y centrarse en el programa (fuentes de Génova).
Ha sido más duro con Igea el alcalde socialista de Soria, Carlos Martínez, que se vería afectado por ese posible veto de los ocho años si hay acuerdo PSOE-Cs y que el viernes echaba en cara al candidato naranja que se centrara tanto en limitar mandatos a los que ganan elecciones y no a los que las pierden, y le sugería que le aplicase la norma a su líder nacional, Albert Rivera, que ya lleva unas cuantas derrotas electorales.
En cualquier caso, sería muy injusto que Cs obligase a echarse a un lado a Carlos Martínez, un alcalde querido por los sorianos y que ha revalidado su mayoría absoluta.

Pero dudo que Igea le plantee a Tudanca las mismas exigencias que a Mañueco, pese a las profundas discrepancias ideológicas y de programa que separan a los naranjas de los socialistas. Por ejemplo: en su respuesta a la ‘amable invitación’ del candidato socialista, se le ha olvidado recordarle que debe renunciar al sanchismo y apoyar el artículo 155. Un despiste, oiga.

lunes, 3 de junio de 2019

La frase de las bragas del bazar chino - Olga Seco

La frase de las bragas del bazar chino - Olga Seco

La sexualidad es la estancia por la que penetra nuestra educación. Junto a la pasión está el estremecimiento, pero también, el temblor que se agita con el instinto no pulido por la sensibilidad. Creo que vivimos una forzada comedia para eludir hablar claro; la modernidad y pamplinas nos sitúan ante rígidos vocablos que en definitiva son el consuelo de la negación de la evidencia.
Creo que acostarse con un gañán es igual que dejarse aplastar por un sepulturero. A veces, la razón se nos desancla, y acabamos flotando junto al dique de la ignorancia y sus derivadas. Las personas que son borrachera de conocimiento, saben, que junto a la sexualidad se ven las tonalidades de todos nuestros sentidos. Cuando se trata de escoger amantes, mejor recurrir al psicoanálisis (sonrío). Según está la vida y la tecnología cualquier viejo vínculo puede ser promesa de daño. Hay rencores que son secuencia de ignorancia y no contemplan el respeto. Sí, junto al odio nacen las perversiones enumeradas, ¿lo dudan? Las personas que se relacionan con inteligencia no andan a tientas entre las sábanas, saben que pase lo que pase, la intimidad es una íntima sala de lectura que no se comparte con nadie. Nuestros vínculos son la sintaxis de nuestro pensamiento. Por lo tanto, en determinadas ocasiones, es mejor ser arrogante que ignorante.

Hace pocos días acudí a un bazar chino a comprar arena para mis gatos; con la parsimonia del curioso me di un garbeo por el local, al final de uno de los pasillos me encontré con la sección de bragas y tangas, hasta ahí más o menos todo normal, ¿pero a qué no saben lo que vi? Un montón de bragas con una frase en la parte delantera... Intenté no reírme, pero no pude, solté una soberana carcajada que me fue imposible dosificar. La frase es "mi tesorito" y las bragas las tienen en todos los colores. Al llegar a casa, el pensamiento se puso envalentonado, con gesto resuelto alargó la nariz a la vagina y se pusieron a hablar. La vagina le aseguró al pensamiento que no era "ningún tesorito". Le recordó que otras épocas fue desgracia de virginidad y desventura de señora solitaria entregada a un solo hombre. Y entre tantas cosas que se dijeron, pensamiento y vagina, me quedo con una... Renunciar sin remordimientos a todo aquello que me recuerde la frase de las bragas del bazar chino.

viernes, 31 de mayo de 2019

Invisibles - Anita Batwin

Invisibles - Anita  Batwin


Hoy es el día mundial de la Esclerosis Múltiple. Imposible no hablar de ello, como una de las 55.000 personas afectadas por la enfermedad en nuestro país. Dos de cada tres somos mujeres. El diagnóstico suele darse entre los 20 y los 40 años.
Este año se ha dedicado a visibilizar la enfermedad y sus síntomas. ¿Cómo medir el dolor?, ¿cómo poder tan siquiera explicarlo?, y es que los espasmos musculares, la rigidez, el dolor neuropático y otros síntomas pueden hacer el día a día muy complicado e indescriptible.
Es muy complejo hacer visible y tangible algo que no lo es. Si ves a alguien que lleva una escayola, sabes que seguramente se ha roto un hueso y que le duela. Probablemente porque has sentido algo parecido o conoces a alguien que le haya pasado. Eres capaz de empatizar con ese dolor y hacerlo visible en tu imaginario. Pero una enfermedad como esta, son tantos síntomas diversos y muchas formas de encararla también, es aún una asignatura pendiente.
Muchas veces he sentido que se me juzgaba y se ponía en entredicho mi dolor o mi sufrimiento: “si parece que estás muy bien”, oía. O “eres una quejica y una exagerada”, “tienes que ser más positiva”, “con una mejor actitud estarás mejor”. No dudo que haya algo constructivo y de aprendizaje en todo ello. Por supuesto, no dudo de la importancia de tener una mente positiva y optimista. Pero es que a veces duele demasiado y es agotador. Lo más agotador de todo es la incomprensión que muchos de nosotros sentimos, porque a veces es complicado también para quienes nos rodean poder entender lo que sentimos.
Ninguna esclerosis es igual a la otra, por algo se la llama “la enfermedad de las mil caras”. Comparar o compararnos no nos hace avanzar, porque cada una tiene su propia realidad. No nos hace inferiores el hecho de no poder escalar el Everest o hacer marcas deportivas, pero bien por quienes sí pueden hacerlo. En cualquier caso, no caigamos en banalizar lo que supone una enfermedad grave y apostemos por contar o mostrar la importancia de sus síntomas, en muchos casos incapacitantes. No nos sintamos forzados en mostrar nuestra mejor cara; mostrar nuestras vulnerabilidades puede ser también un acto político.
Presentar únicamente la cara positiva de esta enfermedad, es absurdo. No existe nada positivo de tener esta enfermedad, ni esta ni ninguna. No existe nada positivo en vivir cronificada con muchos medicamentos para seguir adelante y, en el mejor de los casos, parar la progresión.
Por supuesto mi recuerdo en un día como hoy para los y las profesionales que nos dedican su tiempo y sus cuidados. También a todos nuestros familiares y amigos que cuidan de nosotros y son comprensivos o lo intentan. Reitero además la importancia de pagar impuestos para que podamos seguir recibiendo nuestros tratamientos. Necesitamos una sanidad pública de calidad, que resista ante los ataques de liberalización. Necesitamos que se investigue mucho más, que se destinen partidas a ello; necesitamos también que en todas las Comunidades Autónomas existan las mismas oportunidades y una mayor equidad en el acceso a las prestaciones sanitarias públicas. Es importante hacer entender al Estado, al Gobierno, que la inversión no es un gasto superfluo, sino una apuesta por la amortización de lo público. Salimos mucho más caros al sistema estando enfermos que con una cura.
También es importante el reconocimiento del 33 por ciento del grado de discapacidad con el diagnóstico, algo que yo tuve que pelear duramente ante un tribunal de valoración. Ese reconocimiento no es más que un mínimo apoyo que podemos recibir para incorporarnos al mercado laboral con una pequeña protección, ni más ni menos. No es ningún regalo porque la enfermedad no lo es. De hecho, y en este sentido, el año pasado se consiguieron 180.000 firmas de apoyo a través de la plataforma Change.org.
No hablaré en otros casos que no es el mío, pero sí me atreveré a decir que la fatiga es algo que nos afecta a muchos de nosotros. Yo siempre explico que es algo así como la batería de los móviles cuando se acaba; llega un momento en el que tengo que pararme a descansar, porque me pesa el cuerpo como una losa, me duele de agotamiento y me cuesta pensar con claridad. Me he cortocircuitado, me digo. Y toca descansar, y toca cargar la batería del cuerpo, para volver a empezar.
Para finalizar estas líneas, tan sólo un deseo, que no es pedir poco.
Investiguen, investiguen e investiguen… el tiempo juega en nuestra contra.
Te necesitamos para seguir apostando por las voces críticas.

Larga vidorra al rey (y a los pobres - David Torres

Larga vidorra al rey (y a los pobres - David Torres

Tras una gira de despedida de cinco años que ha abarcado partidos de fútbol, cenas onomatopéyicas, inauguraciones varias, hoteles de lujo y corridas de toros y de las otras, el rey emérito ha decidido tirar la toalla y pedir la jubilación definitiva. Creíamos que ya había abdicado, pero esto de las abdicaciones borbónicas es un protocolo muy ceremonioso y complejo, más aun en el caso del rey emérito, que ya había abdicado de cazar elefantes, de una cadera, de la otra cadera, de la reina Sofía y de Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Lo mismo les pasa a los reyes del rock, llámense Elvis Presley o los Rolling Stones, que anuncian una última gira y se pasan media década despidiéndose, como los borrachos en los bares cuando juran que una copa más y se vuelven a casa. De hecho, algunos fans aseguran que Elvis todavía sigue apareciéndose en una gasolinera de Memphis y que los Rolling Stones siguen tocando después de 
Es difícil elucidar a qué va dedicarse el emérito ahora que ha decidido quitarse de los toros, el fútbol y los viajes gastronómicos. Las malas lenguas dicen que el monarca funciona al revés que los ginecólogos, que trabajan donde los demás nos divertimos, mientras que él se divierte a tope en los sitios que la agenda de La Zarzuela considera trabajo. Es muy posible que las malas lenguas se equivoquen y que donde los súbditos díscolos sólo ven cachondeo, diversión, limusinas kilométricas y habitaciones de tres mil euros la noche, en realidad sólo haya desgana, hastío y sudor, el destilado sudor áureo de los borbones.
A mí me lo dijo un amigo senador, hijo de una de las mayores familias del régimen: la suerte que había tenido de nacer en una familia pobre, criarme en un barrio obrero e ir a un instituto de barrio. No como él, que tuvo que estudiar en el Colegio Alemán de Madrid y tuvo la desgracia de que se lo dieran todo hecho. Nadie, excepto un millonario o un borbón de pura cepa, sabe el esfuerzo que hay que hacer para saludar a tanta gente en las reuniones y el aburrimiento de pasarlo siempre divinamente. De otro modo, no se entiende que el artista anteriormente conocido como Juan Carlos I abdique al cuadrado.

El Banco de España, en cambio, ha visto esta paradoja perfectamente y ha advertido a los pobres que dejen de darse la vida padre y hagan como el rey, que a partir de ahora va a dedicarse a la meditación trascendental, al ayuno intermitente y a ahorrar la paga. Lo ha hecho además prácticamente al unísono del anuncio del fin de la gira de despedida real, como si hubiera un cable subterráneo oculto que uniera la Zarzuela y la Fuente de Cibeles. Quién iba a suponerlo. La recomendación financiera ha sonado casi igual que aquel gracioso consejo de la reina María Antonieta, cuando le dijeron que el pueblo no tenía pan que llevarse a la boca y respondió que comiera pasteles. Poco después, gracias a chistes monárquicos de este estilo, su cabeza rodó muy graciosamente por el suelo, pero de momento no hay peligro de que en España inventemos ni la guillotina ni la pólvora. Vivan las cadenas.

sábado, 25 de mayo de 2019

Nihilismo en el Everest - Juan Manuel de Prada

Nihilismo en el Everest - Juan Manuel de Prada

El bobo moderno es un pobre débil mental que cree que lo sabe todo
Esas imágenes de turistas en reata, haciendo cola por alcanzar la cima nevada del Everest, me ha parecido la metáfora más cuajada del nihilismo contemporáneo. Apostaría el cuello a que todos esos majaderos jamás han subido al teso desde el que se otea su pueblo; en cambio, tienen todos una necesidad existencial irreprimible de hollar las nieves del Himalaya (que, por lo que se aprecia en la foto, están más holladas que el coño de Mesalina). Chesterton se burlaba del hombre moderno que reniega del tren, por parecerle que estimula el gregarismo, y adquiere un automóvil, pensando que así podrá dar rienda suelta a sus ansias infinitas de libertad… para terminar atrapado en un atasco. Pues, a la postre, todos estos bobos modernos que huyen del gregarismo terminan acudiendo gregariamente a los mismos sitios. Y es natural que así ocurra, pues el bobo moderno, aunque empachado de consignas individualistas y ensoñaciones de independencia (que no son sino implantes emocionales que la propaganda ha insertado en su cerebrín de jilguero), es la expresión más patética y terminal del hombre-masa.
El bobo moderno es un pobre débil mental que cree que lo sabe todo y que ya no disfruta con nada, porque tiene la sensibilidad estragada; y que, para no sucumbir al tedio y la abulia, necesita estar sometido a un constante bombardeo de estímulos, necesita convertir el mundo entero en el parque temático de sus caprichos mentecatos, necesita «consumir» bulímicamente experiencias «límite». Santiago Alba Rico gusta de hacer una distinción entre «cosas de comer» (que garantizan nuestra supervivencia biológica más elemental), «cosas de usar» (que incorporamos a nuestra vida, como apéndices de nuestro propio cuerpo) y «cosas de mirar», que nos sobrecogen y maravillan con su grandeza y nos sirven, desde su lejanía inalcanzable, para medir nuestra pequeñez. Todas las formas de civilización que han existido han sabido respetar esta distinción; pero nuestra época ha convertido en mercancías de consumo todas las cosas, incluidas las «cosas de mirar», hasta transformar el mundo entero en un incesante aquelarre turístico, en una orgía inacabable del gregarismo. «A esta locura -escribe Alba Rico- la llamamos “consumo” como característica paradójica de una civilización que se juzga a sí misma en la cima del progreso: comerse una mesa, comerse una casa, comerse una estatua, comerse un paisaje. Pero una sociedad que no distingue entre cosas de comer, cosas de usar y cosas de mirar, porque se las come todas por igual, es una sociedad primitiva, la más primitiva que jamás haya existido».

Y la más nihilista también. Pues el bobo moderno es un nuevo catoblepas que, después de consumir «experiencias» de forma bulímica y sin sentido alguno de la responsabilidad, termina en la autofagia; o, como señala Alba Rico, en una «hiperinflación de egos estereotipados, cerrados e idénticos como mónadas e incapaces por eso mismo de constituir una comunidad». Porque, a la postre, todos esos cosmopaletos en reata que hacen cola para alcanzar la cima del Everest, sólo quieren entronizar su insulsez, haciéndose un selfi; lo mismo que la petarda que se pone relleno en las tetas y cuelga orgullosísima en Instagram la foto con el desaguisado, lo mismo que el yihadista que posa orgulloso ante las cámaras, rodeado por las cabezas cortadas de sus víctimas, que sopesa como si fuesen melones en sazón. El bobo moderno busca afirmarse en medio de la nada que él mismo ha generado, en medio del mundo reducido a páramo que su bulimia ha esquilmado, el mundo hecho añicos donde piruetea su narcisismo inane, carne de cañón para la neurosis y la pulsión suicida.

domingo, 19 de mayo de 2019

A precios de Turquía - Antonio Burgos

A precios de Turquía - Antonio Burgos 

Está de moda que todo el mundo se vaya a Turquía para que le hagan un injerto capilar
Sin tantas tonterías de ahora del marketing y de los nichos de mercado, que suena a cementerio... Cuando escucho a alguien decir que se va a hacer rico con un nicho de mercado que ha descubierto, no sé si felicitarlo o mandarle una corona mortuoria para que la coloque en dicho nicho. Sin tantas tonterías, decía, de técnicas de ventas, hasta con el buen paño que en el arca se vende se ha utilizado siempre el precio bajo como gancho para atraer compradores. Cuando ponían por el verano puestos callejeros de melones bajo un cobertizo de lona, melones que eran todos de Villaconejos por la misma razón que hace de Aguinaga a todas las angulas, de Sanlúcar a todos los langostinos y de Arcade a todas las ostras, el tío que estaba al frente de la mercadotecnia melonar pregonaba:
-¡Más barato que en el mato!
Cuando Tánger era ciudad internacional, trasunto del ambiente de la película «Casablanca» y se encontraban baratísimos los tesoros de la época, que eran los relojes y las plumas estilográficas, un comerciante de Sevilla que vendía estos artículos, hasta por la radio se anunciaba con su lema, parecido al de los melones:
-Relojes y estilográficas más barato que en Tánger.
Yo creía que con las ventas por internet y la globalización de los mercados ya había pasado esto de encontrar tesoros de baratura de determinados artículos en ciertas ciudades. Que ya ningún melón era más barato que en el mato o un reloj que en Tánger. Hasta que leyendo periódicos por internet me salió casi a pantalla completa el anuncio de una clínica de algo que me imagino que será la próxima moda de saturación de mercado en la sanidad privada, tras la inflación de los gabinetes odontológicos donde parece que algunos hasta regalan los implantes y que a empastes de caries convida la casa. En el anuncio que digo, salía un señor con una bata blanca anunciando una clínica de pueblo, donde al parecer son una maravilla en la moda de los implantes capilares para los calvos o los que tienen más entradas que la Monumental de México. Vamos, como lo que anunciaba en tiempos Bertín Osborne, pero con bata blanca. Y al modo de los melones o los relojes, anunciaba el señor de la bata blanca desde su pueblerina clínica de injertos capilares: «A precios de Turquía». Óle. Está de moda que todo el mundo se vaya a Turquía para que le hagan un injerto capilar masivo y baratísimo y lo dejen con más pelo que Los Beatles cuando empezaban. Lo que me hace recordar una vieja sevillana humorística rociera: «Este año al Rocío/van tós los calvos/a pedirle a la Virgen/los pelos largos». Bueno, pues ya no se va al Rocío: ahora se va a Turquía. No sé si a usted le ha pasado como a mí, que se haya encontrado a beneficiarios de las clínicas capilares de Turquía, que defienden con ardor de conversos:
-Pues tú deberías ir a Turquía a ponerte el pelo que te falta en las entradas. Te quitarías un montón de años de encima.

Y a continuación te dan los detalles de la capilar pasión turca, que si el hotel y el viaje van incluidos en el precio, que si te recogen en el aeropuerto y no tienes que ocuparte de nada. Cuentan los que han estado últimamente que el aeropuerto de Estambul está lleno de señores con la cabeza llena como de vendas o tiritas, muchísimos de ellos españoles. Son los que han ido a Turquía a ponerse el pelo como a la Virgen del Rocío iban todos los calvos. Ahora quieren importar la moda y vencer al turco como en Lepanto, y poner aquí los implantes capilares más baratos. Mientras «a precios de Turquía» sean estas cosas del pelo, no hay que alarmarse. Lo malo es que Sánchez está poniendo las libertades y la economía «a precios de Venezuela».