domingo, 27 de mayo de 2018

Feijóo suma fuerzas entre los barones del PP para plantar cara a Rajoy - Federico Quevedo

Feijóo suma fuerzas entre los barones del PP para plantar cara a Rajoy - Federico Quevedo

El presidente de la Xunta es el único dirigente del PP con el suficiente respaldo político y moral para tomar decisiones en un momento tan complicado para los populares
Más allá, mucho más allá, de la marejada externa que afecta al Partido Popular una vez que tras la sentencia de la trama Gürtel el PSOE haya presentado una moción de censura liderada por Pedro Sánchez, con opciones reales —que no definitivas— de salir adelante, lo verdaderamente inquietante es la tormenta que afecta al partido internamente.
Hasta ahora, aunque hace tiempo que en el PP se sucedían las críticas 'off the record' a la gestión de Mariano Rajoy, el partido actuaba como un bloque monolítico. Pero, desde el pasado jueves y, sobre todo, desde el viernes en el que se presenta la moción de censura, se han empezado a producir auténticos corrimientos de tierra en una dirección: la de forzar un Congreso Extraordinario que acabe de una vez con la etapa política de Mariano Rajoy y de paso a un proceso casi de refundación del partido, como única opción real de frenar el tremendo deterioro político que puede acabar con el PP reducido a menos escaños de los que hoy tiene el PSOE


El PSOE ha registrado este viernes una moción de censura contra Mariano Rajoy, con lo que de momento ya no cabe la disolución inmediata de las Cámaras


Y ese movimiento lo lidera el único dirigente del PP que, hoy por hoy, todavía puede ofrecer cierta solidez por sus resultados electorales y al que, además, nadie podría poner la etiqueta de marianismo: Alberto Núñez Feijóo. El presidente gallego ya ha empezado a sumar apoyos entre los barones del partido, cuenta con el favor de Juan Vicente Herrera y de su sucesor, Alfonso Mañueco. Tiene también la aprobación del líder del PP vasco, Alfonso Alonso, y de Juan Manuel Moreno, presidente del PP-A. En las últimas horas ha hablado con otros líderes regionales y provinciales del PP con el fin de lograr el suficiente respaldo para presentar ante el Comité Ejecutivo Nacional una propuesta de convocatoria de ese congreso. Dirigentes nacionales como la vicesecretaria de Estudios y Programas, Andrea Levy, que el viernes se mostraba dispuesta a pedir perdón a los ciudadanos por los casos de corrupción que afectan a su partido y reconocer la realidad de los hechos, también podrían apoyar esa propuesta.
¿Qué está pasando? Pues es evidente que en estos momentos en el PP conviven dos almas: la heredera de una época que está siendo juzgada en los tribunales por gravísimos delitos de corrupción que, lejos de ser casos aislados, se coinvirtieron en una forma de operar habitual en el PP y que se niega a admitir la responsabilidad política de haber consentido esos comportamientos; y el alma de los más jóvenes o los que nunca han tenido nada que ver con ese tiempo y que se muestran dispuestos a llevar a cabo un proceso de renovación y regeneración en el PP. Es la diferencia entre la carta de Andrea Levy en la que admite que se han cometido errores, que fallaron los controles y que toca asumir la responsabilidad por ello, y la comparecencia de un Mariano Rajoy el viernes al medio día, a la defensiva, sin admitir ninguna equivocación y con tono prepotente y pretencioso.
La imagen de un Gobierno estable que lograba salvar la legislatura por el acuerdo con el PNV para aprobar los PGE siempre ha sido una imagen falsa
Ese es, básicamente, el problema. El PP tiene que reconocer que es culpable de corrupción. No porque lo hayan dicho los tribunales, que también, sino porque a estas alturas y después de todo lo que hemos venido conociendo en los últimos años, negarlo es un ejercicio de cinismo e hipocresía política que no puede ser aceptable para los ciudadanos. Pero el caso es que lo niega. Y precisamente porque lo niega es por lo que tiene todo el sentido del mundo que se le quiera enviar a la oposición.
Existe una responsabilidad política que debe asumirse, no solo por los hechos en sí, sino por la negación de los mismos, lo que supone en definitiva un engaño a los ciudadanos. Mariano Rajoy formaba parte de aquella época, le guste o no. Era vicesecretario con Aznar cuando Zaplana se apoyó en un tránsfuga para alcanzar la Alcaldía de Benidorm y él, como responsable territorial del partido, lo autorizó. Ha estado en todas las tomas de decisiones tanto del partido como del Gobierno desde 2003 hasta 2008, que es el periodo que abarca la condena de la Audiencia Nacional. Luego, no puede decir que nada de esto le es ajeno. No puede decirlo porque no es verdad, y él lo sabe.
Pase lo que pase en las próximas semanas, esta Legislatura ya está totalmente muerta. Ya lo estaba hace tiempo, pero ahora es más que evidente
Al PP le va a tocar, en fechas más o menos próximas, pasar a la oposición, y lo va a hacer en medio de una crisis sin precedentes en el centro-derecha. Puede minorar el efecto de esa crisis si adopta soluciones antes, obligando a Mariano Rajoy a dar un paso a un lado y favoreciendo un proceso de regeneración previo a las elecciones generales, lo cual le permitiría salvar algunos muebles. O, por el contrario, puede enrocarse en el marianismo y condenarse a unos resultados electorales que podrían, incluso, llevar a la desaparición del PP absorbido por Ciudadanos. Lo cierto es que la imagen de un Gobierno estable que lograba salvar la legislatura gracias al acuerdo con el PNV para aprobar los Presupuestos siempre ha sido una imagen falsa, ficticia... Pero mucho más desde que el pasado lunes fuera detenido el exministro Eduardo Zaplana, dando comienzo a una semana de infarto para los populares.)


Aun así, el miércoles el Gobierno lograba un éxito efímero y lo que parecía un triunfo de Rajoy en tan solo 24 horas se convirtió en el mayor de los fracasos. Pase lo que pase en las próximas semanas, esta Legislatura ya está totalmente muerta. Ya lo estaba hace tiempo, pero ahora es más que evidente. Rajoy puede intentar alargar la agonía, pero será eso, una agonía que cuanto más dure, hará más atroz el final para su propio partido. Tiene la opción de dimitir —porque ya no tiene la de convocar elecciones—, pero dudo que lo haga, así que serán otros los que tendrán que obligarle a tomar alguna decisión. Y Feijóo es, ahora mismo, el único dirigente del PP con el suficiente respaldo político y moral para hacerlo.

viernes, 27 de abril de 2018

Las otras sentencias de la sala 102 - Manuel Jabois

Las otras sentencias de la sala 102 - Manuel Jabois

“Abuso sexual”. Cuando pronunció estas dos palabras, las más famosas de su carrera judicial, el magistrado José Francisco Cobo escuchó cómo se las rebatían. Debió de sentirse un árbitro. A los treinta segundos de haber dictado sentencia, Cobo pudo escuchar, por primera vez en su vida, la reprobación del público. “Fuera, fuera”, le empezó a gritar una multitud desde el exterior. “Fuera, fuera”. Los pitidos se colaron en la sala 102 del Palacio de Justicia de Navarra, llena a rebosar. No había sido un juicio cualquiera, ni aquel era un fallo cualquiera. Se había decidido que una chica rodeada de cinco jóvenes mucho más fuertes que ella (“impresionada y sin capacidad de reacción”, con “angustia” al ver el miembro de un acusado acercándose a su mandíbula y a otro por detrás “bajándole el tanga”, mientras sentía agobio, desasosiego y estupor, manteniendo una actitud “de sometimiento y pasividad”, "acorralada y gritando" después) no había sufrido violencia ni intimidación; los mismos jueces que firmaron esos hechos probados habían firmado la sentencia.

Hasta ese momento José Francisco Cobo, presidente del tribunal que ha juzgado a La Manada, había permanecido seis minutos y treinta segundos en silencio, arrugando la boca. Subió el labio inferior al superior, cubriéndolo, y las comisuras se quedaron a la altura de la barbilla. Tenía las gafas en la mano y dirigía la mirada de la puerta al público. Cuando se sentaron los últimos estudiantes en la sala, Cobo aún dejó un minuto más de silencio. A su derecha, en la bancada lateral de la acusación, la fiscal Elena Sarasate ("¿alguien cree que en ese momento si ella dice 'no quiero hacer eso' o 'no me apetece', la dejan marchar sin más?") tenía la expresión tranquila y una mano sobre la otra encima de la mesa; hubo un momento en que miró hacia abajo y luego levantó la mirada y la clavó en Cobo, como invitándole a empezar. La acusación del Ayuntamiento de Pamplona, Víctor Sarasa (“la víctima no podía entender lo que sucedía y entró en pánico”) se frotaba la barbilla. Mientras, enfrente, el abogado defensor de cuatro de los cinco acusados (acogió a uno más tras la catastrófica intervención de otro letrado en el juicio), Agustín Martínez, cogía aire tras llegar a la sede judicial con la toga puesta y arrastrando un trolley. Martínez (“mis defendidos pueden ser unos cerdos, unos imbéciles y unos lerdos, pero no son unos violadores”) suspiró durante el silencio interminable de Cobo; en cuanto escuchó la primera sentencia, contra el Prenda, se puso unas gafas, garabateó algo en un papel y luego cogió su iPhone para consultarlo frenéticamente.
A las 13.15, José Francisco Cobo supuso a todo el mundo acomodado y dijo: “Buenos días”. Tres minutos después, ya escuchaba un “fuera, fuera” procedente de la plaza Juez Elío, bautizada así fechas después del juicio a La Manada en homenaje a un juez republicano represaliado en la Guerra Civil, que salvó su vida gracias al comisario de Pamplona y se escondió tres años en el cuartucho de un lavadero infame antes de poder emigrar a México. Esa plaza fue ocupada por voces femeninas, voces en estado de excepción desde que se conoció la denuncia por violación múltiple de una chica de 18 años por parte de cinco jóvenes que presumían de conquistas, sexo en grupo y bromeaban con violaciones y métodos para ejecutarlas; voces que han acompañado dos años a la víctima bajo un lema, Hermana, yo sí te creo, y un movimiento que ha implosionado en España sin vuelta atrás y entregó las calles, el pasado 8 de marzo, a millones de mujeres en lucha: #metoo, yo también.
“¡No es no, no es no!”, se escuchaba en la sala nada más empezar a leerse la sentencia; nada más saberse fuera, gracias a la retransmisión en directo a todo el país de la lectura del fallo, que la justicia había dictaminado que no hubo violencia ni intimidación en el abuso sexual de seis hombres a una mujer cuyo consentimiento se obtuvo “prevaliéndose el responsable de una situación de superioridad manifiesta que coarte la libertad de la víctima”.
José Francisco Cobo no se inmutó. Solo cambió el gesto de su rostro un poco después, cuando el grito de la calle le interpeló directamente: “No es abuso, es violación”. Cobo estaba leyendo lo contrario: hubo abuso, pero no violación. Los gritos ahora eran muchos más y resultaba imposible no escucharlos; se adueñaron de la sala. Cobo dejó de leer dos segundos, tomando aire para el siguiente folio, y en ese momento en la sala 102 sólo se escuchó la sentencia de la calle. Luego prosiguió con la suya, pero ya con una banda sonora por debajo que le contradecía.
La defensa de La Manada pedía la absolución y las acusaciones reclamaban más de veinte años de cárcel por violación. Hasta su compañero de tribunal, el magistrado Ricardo González, emitió un voto discrepante porque pidió la absolución de los acusados. En esencia, era él y Raquel Fernandina, su compañera de tribunal, contra el mundo.
En los instantes previos a la lectura de la sentencia, el exterior del Palacio de Justicia parecía los aledaños de un hipódromo. Todo el mundo parecía tener la información definitiva sobre cuál sería la sentencia. El tráfico de rumores incluía desde ‘agresión sexual 3-0’ hasta ‘absolución 0-3’ con un enorme margen de resultados; las voces más autorizadas se inclinaban por condena por agresión sexual con dos votos favorables y uno discrepante. Otras dejaban caer el abuso sexual por unanimidad para evitar que, de tres jueces, dos hubiesen visto una agresión -o abuso- sexual de cinco hombres a una mujer y otro una orgía. No ocurrió: uno vio relaciones sexuales consentidas y dos vieron abusos. ¿Puede haber en tres magistrados semejante diferencia de criterio? Puede. Los tres vieron el delito en imágenes y los tres no se pusieron de acuerdo en si lo era o no. Sí coincidieron en algo: no vieron violación.
Fue el acto final de un delito al que siguió un juicio desagradable en el contexto de unas fiestas, las de San Fermín, marcadas desde el asesinato de Nagore Laffage en 2008 por resistirse a las pretensiones sexuales de José Diego Yllanes. Un juicio en el que se quiso incluir informes de espionaje a la víctima para demostrar que, al llevar una vida normal y ver determinados programas de televisión, no podía haber sido violada. Un juicio que dedicó seis horas de sesión en una sala con las ventanas empapeladas para pasar una y otra vez un vídeo de 96 segundos en el que los acusados, que grabaron el acto, mantenían relaciones sexuales de todo tipo con una chica que no sabía sus nombres, no sabía cuántos eran y los vio marcharse uno a uno dejándola desnuda mientras se llevaban su teléfono móvil. Hubo que escrutar esa grabación para tratar de discernir si los actos sexuales, las respiraciones, los gemidos y los gestos de unos y otra eran parte de una orgía concertada o una violación en masa a una chica que, paralizada según dijo, no expresó su rechazo (“si te rodean cinco hombres en un callejón sin salida y te piden el móvil y la cartera, y se los das sin decir nada, ¿puedes denunciar por robo?”, dijo en el juicio la fiscal, Elena Sarasate).
La sentencia a La Manada ha cerrado un juicio y abierto otro, de diferentes proporciones, acerca del consentimiento o deseo de la víctima, cómo calcularlo o distinguirlo, y hasta qué punto hay que expresar rechazo ante un abuso para que este pueda ser considerado agresión. Y, sobre todo, quién y cómo calcula el riesgo asumido por la víctima al resistirse.

La tensión explotó cuando acabó la lectura de la sentencia entre las 200 personas que se concentraban fuera, y que siguieron el fallo con radios y móviles pegados a la oreja. Entonces se formó tal algarada que la gente empezó a pisar involuntariamente a un viejo perro labrador que echó la boca a diestro y siniestro tratando de defenderse. La policía foral reaccionó yendo hacia él para tratar de calmarlo; ese movimiento rompió el cordón y la gente aprovechó para tirar las vallas, lo que provocó varios enfrentamientos entre mujeres y policías; a algunas de ellas se les pidió la identificación.

Jueces en manada - David Torres

Jueces en manada - David Torres

Derecho es la carrera más torcida que existe. También la más retorcida. Después de leer con suma atención, varias veces, la sentencia íntegra contra la Manada, he sacado dos conclusiones impepinables. La primera, que no tengo la menor idea de Derecho Penal español; la segunda, que el Derecho Penal español no tiene nada que ver con el sentido común. La descripción de los hechos, según la sentencia, acredita sin ningún género de dudas que “la denunciante” fue obligada entrar en un portal por cinco maromos, donde “se sintió impresionada y sin capacidad de reacción” (como crítico literario en mis ratos libres debo señalar que me impresiona mucho el verbo elegido aquí: “impresionar” da la impresión de que la chica los estuviera admirando). A continuación, la desnudaron a tirones, la manosearon y la penetraron por diversos orificios, sin preservativo, mientras ella mantenía los ojos cerrados “en actitud de sometimiento y pasividad” y uno de los chavalotes grababa el asunto para la posteridad. Después se marcharon uno a uno, no sin antes robarle el móvil.
Lo que sigue, en numerosos folios de prosa intrincada y gongorina, resulta tan incomprensible como la valoración final de que, con semejante descripción, los jueces no apreciaran ni violencia ni intimidación. Es otro de los misterios gozosos del Código Penal español, el hecho de que exista violencia en vestir una camiseta amarilla o tuitear una gilipollez pero no en arrinconar entre cinco verracos a una muchacha y penetrarla a coro. Lo de que tampoco advirtieran señal alguna de intimidación ya escapa por completo a mi capacidad de raciocinio. Leyendo la sentencia, suerte ha tenido la muchacha de que no la condenen por violación a ella. Y más suerte todavía de que no le hayan aplicado la ley antiterrorista, teniendo en cuenta que entre los acusados hay un guardia civil y un militar.
En términos estrictamente literarios, la sentencia podría definirse con las mismas palabras con las que Oscar Wilde respondió al juez que lo había condenado y qué le preguntó qué le parecía la suya: “Que está mal escrita”. La redacción es un fracaso estético y epistemológico de la primera línea a la última, un escrito torpe, deslavazado, incongruente y pedorro que, a fuerza de intentar desmenuzar los hechos a cámara lenta, lo único que consigue es difuminar el horror de los actos, su bestialidad, su carnalidad, sus consecuencias. Recuerda aquellas novelas ilegibles del Nouveau roman donde, para contar cómo un personaje entraba por una puerta, el narrador necesitaba trece páginas. Alain Robbe-Grillet, el buque insignia del movimiento, sobrevivió una vez a un aterrizaje forzoso y, cuando le entrevistaron, describió la angustia y las emociones del accidente como lo hubiera hecho cualquier escritor clásico. Un periodista le preguntó entonces por qué no había empleado la técnica dilatoria y aséptica del Nouveau roman, demorándose en los detalles de la tapicería y los arañazos de las ventanillas. La respuesta era fácil: porque le iba la vida en ello.
En términos estrictamente éticos, la sentencia ha resultado ejemplar: ejemplar para los violadores, que no tienen más que seguir el ejemplo. Más le vale a la próxima mujer que se atreva a salir sola por ahí llevar un buen revólver. Quienes dicen que no existe tal cosa como la cultura patriarcal, ahí la tienen sentada, con toga y todo, pidiendo la absolución para los acusados. ¿Para qué está una mujer en el mundo sino para que los hombres disfruten?



Ninguno de los tres jueces fue capaz de ver una violación, ni de creer a una mujer cuando hay sexo por en medio. Era una golfa, una guarra, ella se lo había buscado. Y si le hubieran quitado el bolso en lugar de la ropa y la dignidad, probablemente habrían argumentado que era una chica muy generosa. Además la muchacha, rodeada por una horda de machos en celo, no se defendió, no gritó, no se atrevió a abrir la boca más que para acoger el miembro que le presentaban al tiempo que por detrás le presentaban otro. “Lo que me sugieren sus gestos, expresiones y sonidos que emite es excitación sexual” dijo el juez Ricardo González en referencia a la denunciante después de ver el video de la Manada en acción. Lo que me sugieren a mí estas palabras sobre el deterioro del sistema judicial en España me lo voy a callar. Por el asco y el miedo.

martes, 24 de abril de 2018

El amor en un Simca 1.000 - Ánxel Vence

El amor en un Simca 1.000 - Ánxel Vence

Firmemente decidido a promover la virtud, el gobierno municipal que preside una socialista en Lugo va a endiñarle multas de hasta 3.000 euros a las parejas -o tríos- que desfoguen su lujuria en el interior de un coche. No queda claro si la ordenanza al efecto permitirá las conductas obscenas al aire libre y sin vehículo de por medio; pero ya se le ocurrirá algo a los ediles para que nadie escape a su estricto control.
Los amantes podrán entregarse a cualquier acto lascivo, eso sí, en el garaje de su casa; lo que quizá suponga una discriminación entre ricos y pobres poco coherente con un gobierno de izquierdas. No todo el mundo puede permitirse un garaje privado.
Quienes recurren al coche para explayarse no disponen, probablemente, de otro lugar más confortable y discreto. Esto ya lo hacían notar Los Inhumanos (que es nombre de grupo musical, no de grupo municipal) en su celebrado tema: "¡Qué difícil es hacer el amor en un Simca 1.000!".
La canción, tan antigua como ese modelo de coche y casi tanto como la ordenanza lucense contra el vicio, daba clara cuenta de las razones de tipo económico que forzaban -y quizá aún fuercen- a tantas parejas a convertir el automóvil en improvisado lecho. "Soy pobre", decía la letra de aquel viejo éxito discográfico, "y solo pude comprar un Simca 1.000 bastante vulgar .Y cuando alguna me quiero cepillar, en mi coche me tengo que apañar".
Estos ripios un tanto groseros no pasarán a la historia de la moderna juglaría, desde luego; pero dan una idea bastante aproximada de los obstáculos que han de afrontar los económicamente desfavorecidos, incluso a la hora de la coyunda.
Erre que erre, el Concello lucense dice que no habrá marcha atrás en esta medida, aunque lo cierto es que viajamos resueltamente hacia los tiempos del franquismo y no solo en materia de libertad de expresión, ya bastante dañada por la Ley de Seguridad Ciudadana. También llamada "ley mordaza", vaya usted a saber por qué.
De seguir avanzando en esta vía, no tardará en ser restaurada la figura del acomodador de cine que se ocupaba de importunar con su linterna a las parejas que buscaban en la oscuridad de la sala un lugar idóneo para sus expansiones amorosas. La "fila de los mancos", le llamaban a aquello por razones que el lector fácilmente comprenderá.
¿Qué hace el Estado en mi cama?, se preguntaba retóricamente el sociólogo Josep Vicente Marqués en el título de un libro que al parecer denunciaba la intromisión de la autoridad gubernativa en los hábitos más íntimos del individuo. Los lucenses podrán preguntarse ahora por qué el ayuntamiento insiste, a su más módica escala, en escrutar lo que hacen dentro de sus coches. Menudo papelón para los guardias.
Sorprende que este afán por meter mano a la intimidad de la gente la haya asumido también la izquierda, aunque alguna explicación podría haber. Suele decirse que la gente de derechas es conservadora de cintura para arriba, en tanto que sus adversarios progresistas lo son de cintura para abajo.



Quizá así se explique que las más duras campañas contra el tabaco, el vino y otros vicios las encabezase el Gobierno del ya olvidado José Luis (R.) Zapatero, en raro contraste con el lujurioso Donald Trump. Solo es de esperar que en Lugo no organicen una Policía para la Promoción de la Virtud y la Prevención del Vicio como la que actúa con tanto éxito en Arabia Saudí. Progresamos velozmente hacia la retaguardia.

jueves, 19 de abril de 2018

Cuernos civilizados - Ánxel Vence

Cuernos civilizados - Ánxel Vence

Un marroquí padre de nueve hijos acaba de pedir el divorcio después de que su médico le informase de que es estéril de toda la vida a causa de un quiste en los testículos. A pesar de la fama de misóginos que padecen los musulmanes, el hombre se ha comportado de forma tan civilizada que casi parece europeo.
Quizá tenga algo que ver con ese razonable comportamiento la influencia que ejerció -y todavía ejerce- Francia sobre Marruecos, aunque es solo una hipótesis. Los franceses son gente de probada galantería y, por lo tanto, de gran tolerancia en los lances propios del amor.
Además de inventar la deliciosa palabra "cocu" -o "cornudo", en su arisca traducción al castellano-, nuestros vecinos del norte tienden a pasar galantemente por alto los pequeños escarceos amorosos en que pudiera incurrir un cónyuge. En vez de montar un escándalo, como es habitual en España y otros países árabes, lo que hacen es montarse un ménage à trois, fórmula amatoria que satisface los intereses de todas las partes implicadas.
Así parece haberlo entendido el magrebí cuyo nombre omite pudorosamente la agencia que da la noticia, aunque en su caso se ignora si el ménage fue a tres, a cuatro o a nueve bandas. En lugar de montarle un número coránico a su señora, que tanta producción ajena de retoños le ha endosado, el buen ciudadano se limitó a interponer una demanda de divorcio. No quiere pagar los gastos de los niños, que ascenderían a un pico considerable si su ex le reclamase las nueve pensiones de manutención.
Aquí en la Península correrían a caño libre los chistes y memes sobre este cornudo innúmero, conocida como es la tendencia de los españoles al choteo en estas delicadas cuestiones.
Bien al contrario, el marroquí aparentemente corneado por su esposa con la fuerza de un miura acaba de dar todo un ejemplo de elegancia en el manejo de una situación embarazosa desde cualquier punto de vista.
Se conoce que ha entendido, como sugería Alejandro Dumas, que el matrimonio es una carga tan pesada que a menudo exige la ayuda de una tercera persona para poder sobrellevarla. Tal vez la esposa pillada en falta por el médico de su marido recurriese a más personas que una para compartir el peso de la sagrada institución; pero esa es, a fin de cuentas, una cuestión meramente aritmética.
Profundamente europeo pese a su accidental condición de marroquí, el protagonista -sin duda involuntario- de esta historia no ha hecho sino consolarse con la idea de que los cuernos están por todas partes y no hay que darles mayor importancia.
Baste saber que la empresa de citas para casados y casadas Ashley Madison, que es el Wikileaks de los adúlteros, llegó a atraer a cuarenta millones de infieles (o deseosos de serlo) en todo el mundo. Y de ellos, un millón en España, según los datos facilitados por la propia compañía que, por cierto, utilizaba al rey emérito Juan Carlos y al príncipe Carlos de Inglaterra como reclamo publicitario para sus clientes.

Consciente de que en todo el mundo se cuecen adulterios y estas cosas hay que tomárselas con deportividad, el magrebí que podría haber acudido a la dura ley islámica, se ha contentado con una aséptica demanda de divorcio. Sea o no por influencia francesa, está claro que el mundo se va civilizando poco a poco.

viernes, 13 de abril de 2018

El sexo y el (mal) carácter - Ánxel Vence

El sexo y el (mal) carácter -   Ánxel Vence

Se lamentaba George Brassens, cantautor francés y levemente ácrata, de padecer mala fama entre el vecindario. "Todo el mundo habla mal de mí, salvo los mudos", decía Brassens para advertir que a las buenas gentes de su pueblo no les gustaban un pelo aquellos que deciden ir por su cuenta. Los que no se levantan a toque de corneta en días de fiesta nacional, por ejemplo.
Malo es que a uno le atribuyan reputación dudosa por no hacer lo mismo que los demás; pero aún es peor que le cuelguen el sambenito de mal fornicador.
Lo advirtió en su día el también cantante Javier Krahe, en una popular letrilla a propósito de una dama que hacía correr el rumor de la pequeña envergadura de cierta parte de su anatomía. "No sé tus escalas y por lo tanto eres muy dueña de ir por ahí diciendo que la tengo muy pequeña", replicaba el afectado en su honor genital.
Mal asunto ese. A la gente de carácter difícil -como esa en la que el amable lector está pensando- se la suele tildar de malfollada (o malfollado), que es palabra grosera y a la vez injuriosa. Aunque lo cierto es que la ciencia establece desde tiempos antiguos la relación entre las carencias amatorias y el malhumor, que a menudo deriva en malas maneras.
Los romanos, que algo sabían de esto, resumían en el célebre latinajo "Semen retentum, venenum est", el origen del cabreo que a menudo aflige a las gentes de escasa actividad erótica. La experiencia enseña que, en efecto, la retención de ciertos líquidos vitales produce arrebatos, furores y descomposiciones de ánimo entre quienes la padecen. De ahí ha de provenir, sin duda, la expresión "mala leche" con la que la lengua española alude a la gente que siempre parece estar en conflicto con el mundo.
Confirman más modernamente estas sospechas los equipos de investigadores de las universidades de Montreal, en Canadá; y de Michigan, en Estados Unidos. Los canadienses llegaron a la conclusión de que acostarse con más de veinte mujeres reduce notablemente el riesgo de padecer tumores de próstata; aunque no aclaran si, para obtener tan feliz resultado, es necesario practicar con las veinte al mismo tiempo o basta con ir probando de una en una. Detalles accesorios, a fin de cuentas.
A su vez, los doctores de Michigan observaron el comportamiento de las moscas del vinagre para constatar que las sexualmente más activas gozan de mejor estado físico y menor grado de envejecimiento que las moscas entregadas a la castidad. Estas últimas serían víctimas de un perjudicial "estrés biológico" -lo que aquí llamamos mala leche- que las lleva a vivir bastante menos tiempo que sus lujuriosas colegas.
De todos estos saberes antiguos y modernos parece deducirse que la fornicación contribuye al bienestar general del organismo, a la vez que mejora tanto el carácter como el cutis de aquellos -y aquellas- que la ejercen con frecuencia.
Por el contrario, la mala y/o escasa práctica del sexo explicaría, un suponer, el famoso cabreo de los españoles a quienes durante gran parte de su historia se racionó hasta el extremo ese gratuito placer. De ahí habría nacido la cólera del español sentado a la que aludía hace ya siglos Lope de Vega, que tan a menudo derivó -la cólera, no Lope- en sangrientas guerras civiles.

Ahora ya no hay guerras, por fortuna; pero sigue abundando el español (o española) irascible que monta un número por cualquier tontería. Ya están tardando los expertos de Montreal y Michigan en darnos un

sábado, 24 de marzo de 2018

Los inmigrantes no pagarán las pensiones - José García Domínguez

Los inmigrantes no pagarán las pensiones - José García Domínguez

¡No es la demografía! ¡Es la productividad, estúpidos!
No es verdad que nuestro sistema público de pensiones encierre en su seno una estafa piramidal. Ese aserto tan lapidario y tantas veces repetido, simplemente, no es cierto. A fin de cuentas, también Alemania y Francia, países que comparten con España idéntico sistema estatal de reparto, sufren ambos un acelerado proceso de decadencia demográfica, con caídas de la natalidad parejas a las que desde hace ya décadas se vienen observando en España. Y, sin embargo, no se le oye a nadie decir que las pensiones futuras de los trabajadores alemanes y franceses corran serio peligro por dicha razón. Y si nadie lo dice es porque ese eventual riesgo de impago no se da ni en Francia ni en Alemania. Tal amenaza solo se constata en España (amén de en Portugal y en Grecia). Circunstancia que por sí misma desmiente el lugar común aquí tan extendido entre la opinión pública y la publicada. Tampoco es verdad que, tal como ahora predican PSOE y Podemos, el creciente desequilibrio entre ingresos y gastos que sufre la caja de la Seguridad Social pueda corregirse apelando a los impuestos. Esa quimera tributaria también es simplemente falsa.
Repárese si no en las siguientes cifras. Para el año 2030, instante en el que todas las proyecciones actuariales sitúan al sistema español de pensiones en una situación de quiebra técnica, faltará un 25% del dinero necesario para pagar a los pensionistas. En valores absolutos, unos 30.000 millones de euros anuales. Una cantidad que equivale a la mitad de cuanto recauda Hacienda durante un año en concepto de IRPF. La mitad. ¿En qué cabeza cabe que nada menos que el 50% de la recaudación del IRPF pudiera ser desviada en su integridad únicamente a pagar pensiones? Quizá en la de Pedro Sánchez y en la de Iglesias Turrión, pero sospecho que en ninguna otra. Por lo demás, fantasear con cambiar el sistema de reparto por el de capitalización también sería eso mismo: una fantasía. Aquí y ahora, es imposible cambiar de sistema. Completamente imposible. Repárese en otro dato: Chile, el ejemplo al que siempre apelan los partidarios de la capitalización, necesitó destinar el 8% del PIB para financiar la transición entre los dos modelos (si todos los trabajadores activos dejan de golpe de cotizar al sistema de reparto, sus aportaciones las tiene que realizar el Estado). Un 8% del PIB español serían unos 80.000 millones de euros. ¿De dónde iba a sacar hoy el Estado 80.000 millones de euros para hacer eso? Pues de ningún lado porque no los podría conseguir. Ni en broma los podría conseguir.

Mas volvamos a la cuestión inicial. ¿Por qué no quiebra el sistema de reparto en Francia o en Alemania pero sí amenaza con hacerlo el español? Pues por una razón simple, a saber: en España, a diferencia de lo que sucede en Francia y Alemania, hay demasiados mileuristas en relación a la población total. Un mileurista es un trabajador que, en el caso improbable de que consiga trabajar sin interrupción durante la totalidad de su vida adulta, esto es entre los 18 y los 67 años, aporta al sistema en concepto de cotizaciones unos 136.000 euros. Después, una vez jubilado y antes de morir, obtendrá de él en concepto de pensión aproximadamente unos 220.000 euros. ¿Es sostenible un sistema así? Bueno, sí, es sostenible, pero siempre y cuando los mileuristas no constituyan la mayoría de los trabajadores acogidos a él. He ahí la almendra del problema. En Francia y el Alemania los mileuristas son uno de cada seis cotizantes. En España, en cambio, ya suponen uno de cada tres. Y su porcentaje no para de subir. Sueldos bajos es sinónimo de cotizaciones bajas. Y cotizaciones bajas combinadas con incrementos constantes de la esperanza de vida es sinónimo de miserabilización progresiva de la Seguridad Social. Y esos cráneos privilegiados del FMI nos vienen a decir que el asunto se resuelve importando a otros ocho o nueve millones de inmigrantes extranjeros poco cualificados para que trabajen en empleos de ínfima retribución salarial. Claro, y así aplazar el problema otros 20 años, hasta que les tocase jubilarse a esos otros ocho millones de cotizantes paupérrimos. Y vuelta a empezar. ¡No es la demografía! ¡Es la productividad, estúpidos!

miércoles, 14 de febrero de 2018

El día de los desenamorados - David Torres

El día de los desenamorados - David Torres

Cada día que pasa queda más claro que los altos cargos del PP no saben ni por dónde les da el aire. Cristina Cifuentes ha declarado que ella no participaba ni en la distribución de fondos, ni en la gestión económica ni administrativa. Ella era secretaria territorial, un cargo tan accesorio -según sus propias palabras- que ya no hace ninguna falta. Hará cosa de un mes Mariano confesaba que había olvidado por completo el funcionamiento de un operativo policial, a pesar de su experiencia como ministro del Interior. A veces da la impresión de que el país lo dirigen desde una tómbola, una posibilidad que no habría que descartar. Con tanta ignorancia y tanto desconocimiento no es extraño que el fondo de pensiones haya entrado en números rojos o que Bruselas alerte de la brutal caída de ingresos familiares en España. Si saben tanto de la economía del país como de la economía de su propio partido, lo extraño es que España entera no se haya ido a la mierda.
Según se acerca la festividad de San Valentín, las desavenencias entre las parejas habituales del PP cobran un impulso inédito. José Luis Alvite decía, comentando sus diversos matrimonios, que la primera vez se había casado por la iglesia y la segunda por lo civil, pero de hacerlo una tercera le tocaría probar por lo penal. Ya se sabe que la derecha española suele oponerse por principio a cualquier tipo de intervención judicial en los asuntos amorosos, desde el divorcio hasta el matrimonio gay, pero después le cogen el gusto y se lanzan a los juzgados de carrerilla. Ahora el PP prefiere directamente abalanzarse por la vía penal, tirándose los trastos a la cabeza y llamándose de todo, pero ya se sabe que los amores reñidos son los más queridos.
La última guerra de los Rose en la Comunidad de Madrid ha dado lugar a una escalada de improperios entre el ex Secretario General del PP, Francisco Granados, y la actual presidenta, Cristina Cifuentes, que ejercía de secretaria territorial en calidad de accesorio. Granados ha dicho que Cifuentes, aparte de estar implicada en la financiación ilegal del partido, mantenía con el anterior presidente, Ignacio González, una relación sentimental que era conocida por todos. La acusación de Granados evoca aquel apasionado alegato del abogado defensor Jesús Maria Silva, quien dijo que la infanta Cristina actuó como lo hizo movida por su amor a su marido. Al mezclar una vez más en la batidora política el amor y el dinero, la Operación Púnica ha entrado en la fase Sálvame DeLuxe, donde la acción de la justicia podría derivar hacia los platós de Tele5 con Felipe González haciéndole sombra a Belén Esteban.
De momento, quien le ha pedido prestada la retórica a Belén Esteban es Cristina Cifuentes, que ha llamado a Granados miserable, mentiroso y mezquino, no necesariamente en ese orden. Hay un momento concreto en que los imputados del PP empiezan a recibir estos calificativos de sus viejos compañeros de partido, curiosamente el momento en que ingresan en prisión y no el momento en que empiezan a hacer oposiciones al traje a rayas. El motivo de este retraso -ya lo hemos explicado- es que ellos no se enteran ni del Nodo. Felipe González, un auténtico experto en el tema, ha confirmado que aquí no hay ningún problema de corrupción sino un descuido generalizado. Es decir, que los políticos españoles llevan varias décadas en babia, señalando a la luna de Valencia mientras los votantes miran al dedo. En cuanto a Granados, Felipe ha dicho que no le merece la menor confianza un señor que no admite ninguna responsabilidad, no como él, que se enteraba puntualmente del saqueo a las arcas públicas del PSOE gracias a la lectura del periódico por las mañanas.
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sábado, 20 de enero de 2018

Bucéfalo caracolea - Raúl del Pozo

Bucéfalo caracolea - Raúl del Pozo

En Europa sigue el baile tribal de las identidades. Cuando esa danza se escenifica en la península balcánica, la chispa puede acabar en incendio. Los macedonios lograron la independencia y erigieron una colosal estatua en Skopie de Alejandro Magno caracoleando en su caballo. Atenas se enfureció y tuvieron que llamar a la estatua Guerrero a caballo. El primer ministro macedonio, Kiro Gligorov, habló así: "Somos macedonios, pero eslavomacedonios. No tenemos nada que ver con Alejandro Magno. Los antiguos macedonios ya no existen".
Ahora, el mediador de la ONU ve "una dinámica positiva" sobre la denominación de la antigua república de Yugoslavia, después de un conflicto que ha durado 27 años. Grecia rechazaba que usaran el nombre República de Macedonia; por fin, Tsipras está dispuesto a aceptar un nombre compuesto que incluya la palabra Macedonia.
Las nuevas naciones reivindican sus mitos como si fueran materias primas. Alejandro era más que un mito, se consideraba un dios. Aristóteles le dio clase de los 13 a los 17 años. "Su cutis espiraba fragancia y en su boca y su carne todo despedía el mejor olor", escribe Plutarco. Cuando compraron por 13 talentos el caballo Bucéfalo, su padre dijo que era demasiado salvaje; pero Alejandro, con 12 años, lo domó y lo montó después de ponerlo con la mirada al sol para que no se espantara de su propia sombra. Fue entonces cuando Filipo dijo: "Hijo mío, busca un reino igual a ti, porque en la Macedonia no cabes".
El nuevo Aquiles se sintió humillado cuando en la tierra de los escitas halló una inscripción que narraba la hazañas de la reina Semíramis: "Yo he visto cuatro mares. Cambié el curso de los ríos. Y, entre todas las ocupaciones, encontré tiempo para el placer, encontré tiempo para el amor".

Los ginosofistas -según el término empleado por Cervantes- eran brahmanes de la India, ascetas desnudos que se alimentaban de hierba. Aquellos magos le dijeron algo al guerrero que vale para los supremacistas actuales: "Alejandro, cada hombre es sólo dueño de la tierra que pisa y, cuando mueras, sólo poseerás la tierra que ocupa tu cuerpo". Incluso Séneca regatea la gloria al héroe y le acusa de ser un ladrón desde su niñez, un devastador de pueblos que consiguió el supremo bien de ser objeto de terror para todos los mortales. Y Cervantes, en el Quijote, también rebaja el ego del dios: «Alejandro, a quien sus hazañas le alcanzaron el renombre de Magno, dicen dél que tuvo sus ciertos puntos de borracho».

miércoles, 10 de enero de 2018

Huele a «espantá» en Cataluña - Fernando Ónega

Huele a «espantá» en Cataluña - Fernando Ónega

El señor Mas, don Artur, renuncia a la presidencia de su partido político porque realmente no era presidente de su partido político. Quien adopta las decisiones del PDECat, quien decide su estrategia, quien designa sus candidatos a la Generalitat, quien hizo las últimas listas electorales es otro señor llamado Carles Puigdemont, residente en Bélgica por necesidades de fuga de la Justicia. El señor Mas, don Artur, asegura que su dimisión estaba pactada con el partido desde hace un año, pero no resulta muy convincente. Si hubiera ese pacto interno, el señor Mas, don Artur, habría dimitido este lunes en la reunión de la ejecutiva del partido. En vez de hacerlo, envió un mensaje al de Bélgica para pedirle la generosidad de permitir formar gobierno estable y duradero en Cataluña. Los analistas lo entendieron como una sutil manera de insinuar a Puigdemont que dé un paso al lado y deje de incordiar. Algo así como la versión política de la canción de Serrat: «Niño, deja ya de joder con la pelota».
Pero el «no» del fugado a dejar la pelota debió de ser espectacular. Se debió de escuchar hasta el Ampurdán. Y sus seguidores legitimistas en el partido debieron de presionar de tal forma al señor Mas, don Artur, que terminó por tirar la toalla. Después de ganar la batalla electoral a Junqueras, el PDECat es un partido cuya existencia no está demostrada. Se pone a buscar otro líder de paja, obediente al de Bruselas o el mismo de Bruselas, que empezaría así a ensayar su gobernación telemática, por no decir telemaníaca. Y su presencia en el Parlament está camuflada -mejor dicho, diluida- tras el nombre de Junts per Catalunya.

Algo huele a espantá en la política catalana. Carme Forcadell renunció a repetir como presidenta del Parlament por miedo a reincidir y, sobre todo, por miedo a que reincida el juez Pablo Llarena. El exconseller Carles Mundó, hasta ayer candidato a suceder a Forcadell, sorprendió con su anuncio de que se retira de la política y se dedicará a «lo que siempre hizo», que es la abogacía. Y Artur Mas deja el primer plano, como Esperanza Aguirre en su día. Mis fuentes catalanas me dicen que comer y renunciar todo es empezar y que se abrió una vía de retiradas que puede continuar en las próximas jornadas. Por usar una frase de Sáenz de Santamaría, el independentismo empieza a estar descabezado. El miedo a la cárcel está consiguiendo lo que no consiguió la política. El único que no renuncia a nada es el fugado, porque no tiene nada mejor que hacer y está endiosado en su papel de ganador desde el exilio. No es fácil recordar un caso de apego tan patológico al poder. Pero también lo tenía Mas cuando se consideraba el mesías catalán, y ya ven cómo terminó.

domingo, 31 de diciembre de 2017

No te deseo...

No te deseo...

No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico. 
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. 
Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar. 
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. 
Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero". 
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es solo tu verdad, no la del otro. 
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo. 
Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo. 
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso. 
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras. 

No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir"

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Croquetas comparadas - David Torres

Croquetas comparadas - David Torres

La policía está investigando el menú navideño que padecieron los policías desplazados a Barcelona y la hostia que le propinó un policía a una señora en una calle de Valencia. Cuando la policía se pone a investigar a la policía se denomina asuntos internos, excepto en Barcelona, donde podrían ser externos, y en Valencia, donde suelen ser esotéricos. No debe asustarnos la casualidad de que ambas investigaciones se estén produciendo al mismo tiempo, ya que la policía tiene recursos, personal y experiencia suficiente para diferenciar ambos asuntos sin que uno influya en el otro. Tienen un departamento especializado en raperos, otro en titiriteros, otro en catalanes que van a votar y otro en políticos catalanes que se saltan la ley, con lo que queda cubierto un amplio espectro de delincuentes. Es verdad que todavía andan un poco flojos en cuanto a empresarios mangantes, políticos españoles corruptos, cuñados del rey y Rodrigo Rato, pero eso tampoco es cosa suya sino de la justicia, que es para echarle de comer aparte.
La gastronomía comparada es el nuevo descubrimiento del periodismo patrio que, en estas horas bajas de Venezuela y Echenique, ha tenido que echar mano de Masterchef para aspirar a un Pulitzer. Gracias a esta labor reporteril hemos sabido que en Nochebuena la Manada disfrutó de espárragos, langostinos y pollo picantón; Igor el Ruso de sopa marinera y carrillera al horno; y Junqueras de consomé, entrecot y profitelores. Mientras tanto, los agentes alojados en el buque Rhapsody tenían que conformarse con un triste plato de espagheti aliñado con un mejillón viudo, cuatro croquetas y un trozo de bacalao en libertad condicional. Aparte de las fotos, que daban grima, estuvieron a punto de hacer un homenaje a Chiquito de la Calzada en aquel chiste en que unos niños se quejaban a su padre: “Papar, papar, tenemos hambre, dános algo de comer, tenemos la dentadura perfecta, no pasa nada por aquí”.
No puede decir lo mismo la señora que sufrió una agresión bestial de un policía en una calle de Valencia por atreverse a levantar la voz y el vocabulario. El bofetón no sólo la tiró al suelo sino que estuvo más o menos sincronizado con ese fragmento del discurso del rey Felipe VI en donde intentaba concienciar sobre la violencia de género. Dicho y hecho. La hostia vino certificada, envuelta en la bandera de España, más que nada para darle carácter oficial, como todos y cada uno de los porrazos que se llevaron los catalanes por ir a votar cuando no toca y los madrileños por ir a protestar frente al Congreso. Pero la policía -ya lo advertimos- ha puesto en marcha una investigación para que este delito no quede impune y en breve conoceremos al autor del video que se atrevió a grabar a un agente del orden poniendo orden a mano alzada.

Así mismo, esperamos con no poca expectación los reportajes sobre la cena de Nochevieja en los principales centros neurálgicos del país. Por eso mismo, en tan señaladas fechas yo suelo exiliarme al extranjero; el año pasado me pilló en Roma, en una trattoria al estilo Fellini donde me sorprendieron a traición con una bestialidad local llamada “il cenone“. El local estaba atiborrado de gente hasta tal punto que parecía que la comida flotaba. Creíamos que eran tres platos a elegir pero qué va, eran doce o catorce, y cuando quisimos dimitir el camarero se puso serio y nos dijo que había que comérselo todo. Empezamos a las diez de la noche y al tocar las campanadas no nos quedó más remedio que regar las uvas con salsa de tomate. Salimos de allí antes de que el cochinillo nos rematara, porque de otra manera hubiéramos brindado por el Año Nuevo en febrero. Del menú navideño de la Casa Real, de momento, no se ha publicado nada, aunque en los presupuestos generales del Estado hay apartados 760.000 euros para que a esa familia no les falte de nada. No sé yo si les va a llegar para “il cenone“.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Humos de Viagra en Irlanda - Ánxel Vence

Humos de Viagra en Irlanda - Ánxel Vence

Una feliz variante de contaminación afecta a Ringaskiddy, pueblo de Irlanda elegido por los fabricantes de Viagra para levantarHumos de Viagra en Irlanda

 allí una de sus factorías. Sostienen los vecinos que el humo expulsado por las chimeneas de la fábrica los pone palotes, detalle que confirma -como suele suceder en estos casos- la camarera de un bar del pueblo. Por su experiencia, basta "un soplo de aire" para que los parroquianos se le pongan "tiesos".
Especulan algunos de los afectados con la posibilidad de que la Viagra se colase también en el suministro de agua al pueblo, aunque esa fuga se habría corregido ya. Los fabricantes del producto niegan tales emanaciones y filtraciones, como es lógico. Consideran, con humor, que la imaginación popular no ha hecho otra cosa que construir un "mito divertido" sobre este asunto.
Aun así, se han tomado el asunto en serio hasta el punto de acudir al venerable "The Times" para aclarar que sus procesos de fabricación, fuertemente regulados y sofisticados, excluyen cualquier accidente -llamémosle así- como el que tanta expectación y otras cosas ha levantado en Ringaskiddy.
Los irlandeses, patria multitudinaria de escritores, tienen una gran facilidad para la fábula que sus detractores atribuyen a su querencia algo exagerada por la cerveza. De ahí a considerar que los estimulantes humos de la farmacéutica les están levantando la moral no hay más que un paso.
Se trata de una situación ciertamente incómoda, por más que se preste a las bromas habituales en estos casos. No ha de ser agradable que a uno se le insubordine el aparato genital cuando va tranquilamente por la calle. Y menos aún si el efecto de los humos se prolonga durante horas, con los indeseados efectos clínicos que eso tendría para las víctimas de ese priapismo inducido. Estaríamos, si tal fuera el caso, ante una enfermedad que produce intenso dolor en salva sea la parte cuando una erección se mantiene durante más tiempo del que el buen orden de la naturaleza humana aconseja.
Hay bastante casuística al respecto, y no solo en Irlanda. De un conocido hombre público español al que caracterizaban una baja estatura y un desaforado apetito sexual decían sus críticos que medía más tumbado y boca arriba que cuando estaba de pie. Exageraciones, sin duda.
Todo esto coincide, de manera quizá no casual, con una benéfica resolución del Gobierno de Su Graciosa Majestad Isabel II, que a partir de comienzos del próximo año permitirá la venta de Viagra sin receta en todas las farmacias del Reino Unido. La noticia, que acaso provoque excursiones de turismo farmacéutico desde otros países de Europa, podría haberles servido a los vecinos de Ringaskiddy para sacar pecho y poner en circulación el bulo del que tanto se habla estos días.
Hay quien atrae turistas mediante el reclamo de las playas soleadas, el de las centollas o el de los monumentos. Quizá los astutos residentes de ese pueblo irlandés hayan encontrado en el mito del humo y las erecciones una ventana de oportunidad para que el pueblo se les llene de visitantes decididos a olisquear los vapores de su fábrica.

"Love is in the air", decía el título de una famosa canción popularizada hace cuarenta años por el escocés John Paul Young. "La Viagra está en el aire", replican cuatro décadas después los vecinos de Ringaskiddy. Igual se les han subido los humos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Berlusconi vuelve, Mariano se queda - David Torres

Berlusconi vuelve, Mariano se queda - David Torres

Dice Berlusconi que a sus ochenta y un años se siente como un hombre de cuarenta. Lo malo es que, al paso que va con las sesiones de cirugía estética, pronto se sentirá como uno de veinte y no habrá mucha gente capaz de seguirle la marcha. Teniendo en cuenta el careto, la sonrisa de rigor mortis y el cutis de barro cocido con los que se presentó al público, algunos periodistas sospecharon que podían haberles dado el cambiazo por alguna de las estatuas del Museo de Cera de Benidorm. No necesariamente la de Berlusconi, puesto que las estatuas del Museo de Cera de Benidorm se caracterizan por un parecido más que dudoso respecto al original: podía ser la estatua de cera de Julio Iglesias o la de Gloria Fuertes. De ser cierta esta hipótesis habría muchos problemas para verificarla, puesto que no sólo el físico de Berlusconi es similar al de una estatua de cera sino que la ideología también.
Hablando de ideologías, el rejuvenecimiento quirúrgico de Berlusconi se corresponde con el auge de las políticas neoliberales que cada vez están más a la última. Hace veinte o treinta años, los recortes salariares, el aumento de la edad de jubilación, la extensión libre de horarios y la pérdida de derechos laborales parecían fuera de lugar, cosas viejunas, igual que las patillas de hacha o el gin-tonic con sandía: ahora son el último grito en Europa. Los trabajadores salían a la calle a protestar, levantaban barricadas y cortaban carreteras; ahora, como mucho, ponen una banderita en facebook. Un fantasma recorre las redes sociales. Si parece que Berlusconi va hacia delante es porque el mundo marcha hacia atrás, derecho al siglo XIX.
En España no hace falta adelantar ni atrasar nada porque tenemos un presidente más quieto que un reloj parado: a fuerza de inmovilidad, de quedarse en su sitio y de cruzarse de brazos, Mariano ha acabado por dar la hora exacta dos veces al día. “Les voy a decir una cosa” anunció a la prensa la semana pasada, como si fuese a revelar un secreto de estado: “Yo me encuentro muy bien. Es importante saber lo que piensa mi partido, pero yo me encuentro muy bien. Creo que estoy en un buen momento de mi vida”. No le falta razón, puesto que el momento lleva durando una década.
A su antiguo mentor, Jose Mari, esto no le acaba de gustar ni un pelo -y en cuestión de pelos, cabelleras y bigotes, es toda una autoridad. Tal vez le duela rememorar que, cuando pudo hacer algo para afianzar su sucesión, fue él quien acabó eligiendo a Mariano entre los tres nombres subrayados en su cuaderno azul. Claro que, al observar las dos opciones que había al lado, tampoco es que la cosa fuese para tirar cohetes. Tanto buscar las armas de destrucción masiva y al final había escrito la fórmula él mismo a bolígrafo. “Yo no me he distanciado del PP” dice Jose Mari, “a lo mejor se ha distanciado el PP de mí”. Una afirmación que no sólo suena a canción de Pimpinela sino que recuerda poderosamente aquella disculpa genial de Charlton Heston, cuando le reprochaban cuánto había cambiado desde los tiempos en que iba al frente de los simpatizantes del Partido Demócrata en las manifestaciones por los derechos civiles: “Yo no he cambiado, hombre: el que ha cambiado es el Partido Demócrata”.

Una de las últimas veces que Berlusconi ilustró los periódicos con su cara recauchutada a golpe de bisturí fue cuando se hizo pública su condena por sobornar a un senador para fraguar la caída del gobierno de Romano Prodi. Le cayeron tres años de cárcel que no cumplió porque el delito había prescrito cual yogur pasado de fecha. También en este asunto de las corruptelas impunes Mariano le lleva bastante ventaja, ya que cuando la fiscalía descubrió que los papeles de Bárcenas eran, en efecto, de puño y letra de Bárcenas, y que el “M. Rajoy” que aparece allí cobrando espuertas mensuales de dinero negro era, en efecto, el presidente de todos lo españoles, las pesquisas caducaron a los cinco segundos, más rápido que la república independiente catalana.

martes, 14 de noviembre de 2017

Gobiernos que invitan a fornicar - Ánxel Vence

Gobiernos que invitan a fornicar -  Ánxel Vence

Una campaña del Gobierno polaco invita a sus ciudadanos a imitar las costumbres amatorias de los conejos para ver si así le levantan al país su baja tasa de natalidad. Que esto ocurra en la catolicísima Polonia del llorado Juan Pablo II podría parecer un contradiós -es decir: una acción absurda y vituperable-; pero quizá las apariencias engañen en este caso. 
No es que el partido gobernante Ley y Justicia (PyS, en sus siglas autóctonas) haya decidido poner a la población local a fornicar con el ímpetu propio de los conejos, naturalmente. El partido, que goza justa fama de ultraconservador, es un declarado enemigo del derecho al aborto, del matrimonio homosexual y de cualquiera de las pérfidas modernidades que en materia de costumbres son ya usuales en la Unión Europea. Cuesta creer que esté a favor de la lujuria improductiva. 
Lo que en realidad pretenden los gobernantes de Varsovia es aumentar el censo de población, que está declinando a causa del escaso empeño que los polacos ponen en reproducirse. Su índice de fecundidad es de apenas 1,32 críos por señora en edad de procrear, cifra que pone en peligro el buen orden demográfico del país. 
Aun así, la campaña del Gobierno de Andrzej Duda fomenta involuntariamente la fornicación sin barreras (de látex) siempre que se haga a caño libre y con la clara intención de desembocar en el mayor número posible de embarazos. 
El ejemplo de los conejos que ilustra el video gubernamental de promoción del sexo ha sorprendido lógicamente al mundo por su carácter perturbador. 
El conejo es, después de todo, un animalito de eyaculación rápida y hasta urgente que apenas invierte quince segundos en ejecutar el coito antes de caer desmayado por su hazaña. Desde un punto de vista moral, podría entenderse que su pecado de lujuria es menor en la medida que dura menos tiempo, cuestión que sin duda habrá tenido en cuenta el Ejecutivo polaco. 
Otra cosa es que se invite al pueblo a tomar esos quince segundos de cópula conejil como una referencia del tiempo aconsejable para la práctica de la unión carnal entre las parejas humanas. Incluso en la católica Polonia -o en la Irlanda que tanto se le parece- eso sería un exceso de celo o más bien de falta de celo, por mucha fama de beatos que tengan los naturales del país. 
Curiosamente, la analogía de los conejos es de más ajustada aplicación a España, país cuya denominación procedería, según algunos etimólogos, del fenicio I-Span-ia, que viene a querer decir "tierra abundante en conejos". No hará falta subrayar, desde luego, el doble y a menudo equívoco significado de la palabra "conejo" en el español actual. Hasta el punto de que comerse un conejo es expresión que tanto puede resultar de orden gastronómico como lascivo. 
Tampoco es menos verdad que España padece una caída de la natalidad del todo comparable a la que ha llevado a las autoridades polacas a emitir ese vídeo poblado de conejos que tanto cachondeo está suscitando en las redes sociales y en los WhatsApps. 
No parece previsible, sin embargo, que el Gobierno de Rajoy -conservador, si bien menos que el polaco- vaya a acometer una campaña semejante en España, tierra famosa por sus conejos. Con una población de media tan añosa como la de aquí, no es cosa de andar incitando a la fornicación general. Bastante fornican ya los gobiernos a la ciudadanía.