sábado, 24 de marzo de 2018

Los inmigrantes no pagarán las pensiones - José García Domínguez

Los inmigrantes no pagarán las pensiones - José García Domínguez

¡No es la demografía! ¡Es la productividad, estúpidos!
No es verdad que nuestro sistema público de pensiones encierre en su seno una estafa piramidal. Ese aserto tan lapidario y tantas veces repetido, simplemente, no es cierto. A fin de cuentas, también Alemania y Francia, países que comparten con España idéntico sistema estatal de reparto, sufren ambos un acelerado proceso de decadencia demográfica, con caídas de la natalidad parejas a las que desde hace ya décadas se vienen observando en España. Y, sin embargo, no se le oye a nadie decir que las pensiones futuras de los trabajadores alemanes y franceses corran serio peligro por dicha razón. Y si nadie lo dice es porque ese eventual riesgo de impago no se da ni en Francia ni en Alemania. Tal amenaza solo se constata en España (amén de en Portugal y en Grecia). Circunstancia que por sí misma desmiente el lugar común aquí tan extendido entre la opinión pública y la publicada. Tampoco es verdad que, tal como ahora predican PSOE y Podemos, el creciente desequilibrio entre ingresos y gastos que sufre la caja de la Seguridad Social pueda corregirse apelando a los impuestos. Esa quimera tributaria también es simplemente falsa.
Repárese si no en las siguientes cifras. Para el año 2030, instante en el que todas las proyecciones actuariales sitúan al sistema español de pensiones en una situación de quiebra técnica, faltará un 25% del dinero necesario para pagar a los pensionistas. En valores absolutos, unos 30.000 millones de euros anuales. Una cantidad que equivale a la mitad de cuanto recauda Hacienda durante un año en concepto de IRPF. La mitad. ¿En qué cabeza cabe que nada menos que el 50% de la recaudación del IRPF pudiera ser desviada en su integridad únicamente a pagar pensiones? Quizá en la de Pedro Sánchez y en la de Iglesias Turrión, pero sospecho que en ninguna otra. Por lo demás, fantasear con cambiar el sistema de reparto por el de capitalización también sería eso mismo: una fantasía. Aquí y ahora, es imposible cambiar de sistema. Completamente imposible. Repárese en otro dato: Chile, el ejemplo al que siempre apelan los partidarios de la capitalización, necesitó destinar el 8% del PIB para financiar la transición entre los dos modelos (si todos los trabajadores activos dejan de golpe de cotizar al sistema de reparto, sus aportaciones las tiene que realizar el Estado). Un 8% del PIB español serían unos 80.000 millones de euros. ¿De dónde iba a sacar hoy el Estado 80.000 millones de euros para hacer eso? Pues de ningún lado porque no los podría conseguir. Ni en broma los podría conseguir.

Mas volvamos a la cuestión inicial. ¿Por qué no quiebra el sistema de reparto en Francia o en Alemania pero sí amenaza con hacerlo el español? Pues por una razón simple, a saber: en España, a diferencia de lo que sucede en Francia y Alemania, hay demasiados mileuristas en relación a la población total. Un mileurista es un trabajador que, en el caso improbable de que consiga trabajar sin interrupción durante la totalidad de su vida adulta, esto es entre los 18 y los 67 años, aporta al sistema en concepto de cotizaciones unos 136.000 euros. Después, una vez jubilado y antes de morir, obtendrá de él en concepto de pensión aproximadamente unos 220.000 euros. ¿Es sostenible un sistema así? Bueno, sí, es sostenible, pero siempre y cuando los mileuristas no constituyan la mayoría de los trabajadores acogidos a él. He ahí la almendra del problema. En Francia y el Alemania los mileuristas son uno de cada seis cotizantes. En España, en cambio, ya suponen uno de cada tres. Y su porcentaje no para de subir. Sueldos bajos es sinónimo de cotizaciones bajas. Y cotizaciones bajas combinadas con incrementos constantes de la esperanza de vida es sinónimo de miserabilización progresiva de la Seguridad Social. Y esos cráneos privilegiados del FMI nos vienen a decir que el asunto se resuelve importando a otros ocho o nueve millones de inmigrantes extranjeros poco cualificados para que trabajen en empleos de ínfima retribución salarial. Claro, y así aplazar el problema otros 20 años, hasta que les tocase jubilarse a esos otros ocho millones de cotizantes paupérrimos. Y vuelta a empezar. ¡No es la demografía! ¡Es la productividad, estúpidos!

miércoles, 14 de febrero de 2018

El día de los desenamorados - David Torres

El día de los desenamorados - David Torres

Cada día que pasa queda más claro que los altos cargos del PP no saben ni por dónde les da el aire. Cristina Cifuentes ha declarado que ella no participaba ni en la distribución de fondos, ni en la gestión económica ni administrativa. Ella era secretaria territorial, un cargo tan accesorio -según sus propias palabras- que ya no hace ninguna falta. Hará cosa de un mes Mariano confesaba que había olvidado por completo el funcionamiento de un operativo policial, a pesar de su experiencia como ministro del Interior. A veces da la impresión de que el país lo dirigen desde una tómbola, una posibilidad que no habría que descartar. Con tanta ignorancia y tanto desconocimiento no es extraño que el fondo de pensiones haya entrado en números rojos o que Bruselas alerte de la brutal caída de ingresos familiares en España. Si saben tanto de la economía del país como de la economía de su propio partido, lo extraño es que España entera no se haya ido a la mierda.
Según se acerca la festividad de San Valentín, las desavenencias entre las parejas habituales del PP cobran un impulso inédito. José Luis Alvite decía, comentando sus diversos matrimonios, que la primera vez se había casado por la iglesia y la segunda por lo civil, pero de hacerlo una tercera le tocaría probar por lo penal. Ya se sabe que la derecha española suele oponerse por principio a cualquier tipo de intervención judicial en los asuntos amorosos, desde el divorcio hasta el matrimonio gay, pero después le cogen el gusto y se lanzan a los juzgados de carrerilla. Ahora el PP prefiere directamente abalanzarse por la vía penal, tirándose los trastos a la cabeza y llamándose de todo, pero ya se sabe que los amores reñidos son los más queridos.
La última guerra de los Rose en la Comunidad de Madrid ha dado lugar a una escalada de improperios entre el ex Secretario General del PP, Francisco Granados, y la actual presidenta, Cristina Cifuentes, que ejercía de secretaria territorial en calidad de accesorio. Granados ha dicho que Cifuentes, aparte de estar implicada en la financiación ilegal del partido, mantenía con el anterior presidente, Ignacio González, una relación sentimental que era conocida por todos. La acusación de Granados evoca aquel apasionado alegato del abogado defensor Jesús Maria Silva, quien dijo que la infanta Cristina actuó como lo hizo movida por su amor a su marido. Al mezclar una vez más en la batidora política el amor y el dinero, la Operación Púnica ha entrado en la fase Sálvame DeLuxe, donde la acción de la justicia podría derivar hacia los platós de Tele5 con Felipe González haciéndole sombra a Belén Esteban.
De momento, quien le ha pedido prestada la retórica a Belén Esteban es Cristina Cifuentes, que ha llamado a Granados miserable, mentiroso y mezquino, no necesariamente en ese orden. Hay un momento concreto en que los imputados del PP empiezan a recibir estos calificativos de sus viejos compañeros de partido, curiosamente el momento en que ingresan en prisión y no el momento en que empiezan a hacer oposiciones al traje a rayas. El motivo de este retraso -ya lo hemos explicado- es que ellos no se enteran ni del Nodo. Felipe González, un auténtico experto en el tema, ha confirmado que aquí no hay ningún problema de corrupción sino un descuido generalizado. Es decir, que los políticos españoles llevan varias décadas en babia, señalando a la luna de Valencia mientras los votantes miran al dedo. En cuanto a Granados, Felipe ha dicho que no le merece la menor confianza un señor que no admite ninguna responsabilidad, no como él, que se enteraba puntualmente del saqueo a las arcas públicas del PSOE gracias a la lectura del periódico por las mañanas.
Si te parece importante leer noticias como esta es porque crees en el periodismo como herramienta de control de los poderes, en su enfoque social y humano, en su firme compromiso con los derechos de todas, de todos.

Con 6€ euros contribuirás a hacer más fuerte el periodismo en el que crees. Y, además, accederás a muchas ventajas que te iremos desvelando.

sábado, 20 de enero de 2018

Bucéfalo caracolea - Raúl del Pozo

Bucéfalo caracolea - Raúl del Pozo

En Europa sigue el baile tribal de las identidades. Cuando esa danza se escenifica en la península balcánica, la chispa puede acabar en incendio. Los macedonios lograron la independencia y erigieron una colosal estatua en Skopie de Alejandro Magno caracoleando en su caballo. Atenas se enfureció y tuvieron que llamar a la estatua Guerrero a caballo. El primer ministro macedonio, Kiro Gligorov, habló así: "Somos macedonios, pero eslavomacedonios. No tenemos nada que ver con Alejandro Magno. Los antiguos macedonios ya no existen".
Ahora, el mediador de la ONU ve "una dinámica positiva" sobre la denominación de la antigua república de Yugoslavia, después de un conflicto que ha durado 27 años. Grecia rechazaba que usaran el nombre República de Macedonia; por fin, Tsipras está dispuesto a aceptar un nombre compuesto que incluya la palabra Macedonia.
Las nuevas naciones reivindican sus mitos como si fueran materias primas. Alejandro era más que un mito, se consideraba un dios. Aristóteles le dio clase de los 13 a los 17 años. "Su cutis espiraba fragancia y en su boca y su carne todo despedía el mejor olor", escribe Plutarco. Cuando compraron por 13 talentos el caballo Bucéfalo, su padre dijo que era demasiado salvaje; pero Alejandro, con 12 años, lo domó y lo montó después de ponerlo con la mirada al sol para que no se espantara de su propia sombra. Fue entonces cuando Filipo dijo: "Hijo mío, busca un reino igual a ti, porque en la Macedonia no cabes".
El nuevo Aquiles se sintió humillado cuando en la tierra de los escitas halló una inscripción que narraba la hazañas de la reina Semíramis: "Yo he visto cuatro mares. Cambié el curso de los ríos. Y, entre todas las ocupaciones, encontré tiempo para el placer, encontré tiempo para el amor".

Los ginosofistas -según el término empleado por Cervantes- eran brahmanes de la India, ascetas desnudos que se alimentaban de hierba. Aquellos magos le dijeron algo al guerrero que vale para los supremacistas actuales: "Alejandro, cada hombre es sólo dueño de la tierra que pisa y, cuando mueras, sólo poseerás la tierra que ocupa tu cuerpo". Incluso Séneca regatea la gloria al héroe y le acusa de ser un ladrón desde su niñez, un devastador de pueblos que consiguió el supremo bien de ser objeto de terror para todos los mortales. Y Cervantes, en el Quijote, también rebaja el ego del dios: «Alejandro, a quien sus hazañas le alcanzaron el renombre de Magno, dicen dél que tuvo sus ciertos puntos de borracho».

miércoles, 10 de enero de 2018

Huele a «espantá» en Cataluña - Fernando Ónega

Huele a «espantá» en Cataluña - Fernando Ónega

El señor Mas, don Artur, renuncia a la presidencia de su partido político porque realmente no era presidente de su partido político. Quien adopta las decisiones del PDECat, quien decide su estrategia, quien designa sus candidatos a la Generalitat, quien hizo las últimas listas electorales es otro señor llamado Carles Puigdemont, residente en Bélgica por necesidades de fuga de la Justicia. El señor Mas, don Artur, asegura que su dimisión estaba pactada con el partido desde hace un año, pero no resulta muy convincente. Si hubiera ese pacto interno, el señor Mas, don Artur, habría dimitido este lunes en la reunión de la ejecutiva del partido. En vez de hacerlo, envió un mensaje al de Bélgica para pedirle la generosidad de permitir formar gobierno estable y duradero en Cataluña. Los analistas lo entendieron como una sutil manera de insinuar a Puigdemont que dé un paso al lado y deje de incordiar. Algo así como la versión política de la canción de Serrat: «Niño, deja ya de joder con la pelota».
Pero el «no» del fugado a dejar la pelota debió de ser espectacular. Se debió de escuchar hasta el Ampurdán. Y sus seguidores legitimistas en el partido debieron de presionar de tal forma al señor Mas, don Artur, que terminó por tirar la toalla. Después de ganar la batalla electoral a Junqueras, el PDECat es un partido cuya existencia no está demostrada. Se pone a buscar otro líder de paja, obediente al de Bruselas o el mismo de Bruselas, que empezaría así a ensayar su gobernación telemática, por no decir telemaníaca. Y su presencia en el Parlament está camuflada -mejor dicho, diluida- tras el nombre de Junts per Catalunya.

Algo huele a espantá en la política catalana. Carme Forcadell renunció a repetir como presidenta del Parlament por miedo a reincidir y, sobre todo, por miedo a que reincida el juez Pablo Llarena. El exconseller Carles Mundó, hasta ayer candidato a suceder a Forcadell, sorprendió con su anuncio de que se retira de la política y se dedicará a «lo que siempre hizo», que es la abogacía. Y Artur Mas deja el primer plano, como Esperanza Aguirre en su día. Mis fuentes catalanas me dicen que comer y renunciar todo es empezar y que se abrió una vía de retiradas que puede continuar en las próximas jornadas. Por usar una frase de Sáenz de Santamaría, el independentismo empieza a estar descabezado. El miedo a la cárcel está consiguiendo lo que no consiguió la política. El único que no renuncia a nada es el fugado, porque no tiene nada mejor que hacer y está endiosado en su papel de ganador desde el exilio. No es fácil recordar un caso de apego tan patológico al poder. Pero también lo tenía Mas cuando se consideraba el mesías catalán, y ya ven cómo terminó.

domingo, 31 de diciembre de 2017

No te deseo...

No te deseo...

No te deseo un año maravilloso donde todo sea bueno. Ése es un pensamiento mágico, infantil, utópico. 
Te deseo que te animes a mirarte, y que te ames como eres. 
Que tengas el suficiente amor propio para pelear muchas batallas, y la humildad para saber que hay batallas imposibles de ganar por las que no vale la pena luchar. 
Te deseo que puedas aceptar que hay realidades que son inmodificables, y que hay otras, que si corres del lugar de la queja, podrás cambiar. 
Que no te permitas los "no puedo" y que reconozcas los "no quiero". 
Te deseo que escuches tu verdad, y que la digas, con plena conciencia de que es solo tu verdad, no la del otro. 
Que te expongas a lo que temes, porque es la única manera de vencer el miedo. 
Que aprendas a tolerar las "manchas negras" del otro, porque también tienes las tuyas, y eso anula la posibilidad de reclamo. 
Que no te condenes por equivocarte; no eres todopoderoso. 
Que crezcas, hasta donde y cuando quieras. 

No te deseo que el 2018 te traiga felicidad. Te deseo que logres ser feliz, sea cual sea la realidad que te toque vivir"

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Croquetas comparadas - David Torres

Croquetas comparadas - David Torres

La policía está investigando el menú navideño que padecieron los policías desplazados a Barcelona y la hostia que le propinó un policía a una señora en una calle de Valencia. Cuando la policía se pone a investigar a la policía se denomina asuntos internos, excepto en Barcelona, donde podrían ser externos, y en Valencia, donde suelen ser esotéricos. No debe asustarnos la casualidad de que ambas investigaciones se estén produciendo al mismo tiempo, ya que la policía tiene recursos, personal y experiencia suficiente para diferenciar ambos asuntos sin que uno influya en el otro. Tienen un departamento especializado en raperos, otro en titiriteros, otro en catalanes que van a votar y otro en políticos catalanes que se saltan la ley, con lo que queda cubierto un amplio espectro de delincuentes. Es verdad que todavía andan un poco flojos en cuanto a empresarios mangantes, políticos españoles corruptos, cuñados del rey y Rodrigo Rato, pero eso tampoco es cosa suya sino de la justicia, que es para echarle de comer aparte.
La gastronomía comparada es el nuevo descubrimiento del periodismo patrio que, en estas horas bajas de Venezuela y Echenique, ha tenido que echar mano de Masterchef para aspirar a un Pulitzer. Gracias a esta labor reporteril hemos sabido que en Nochebuena la Manada disfrutó de espárragos, langostinos y pollo picantón; Igor el Ruso de sopa marinera y carrillera al horno; y Junqueras de consomé, entrecot y profitelores. Mientras tanto, los agentes alojados en el buque Rhapsody tenían que conformarse con un triste plato de espagheti aliñado con un mejillón viudo, cuatro croquetas y un trozo de bacalao en libertad condicional. Aparte de las fotos, que daban grima, estuvieron a punto de hacer un homenaje a Chiquito de la Calzada en aquel chiste en que unos niños se quejaban a su padre: “Papar, papar, tenemos hambre, dános algo de comer, tenemos la dentadura perfecta, no pasa nada por aquí”.
No puede decir lo mismo la señora que sufrió una agresión bestial de un policía en una calle de Valencia por atreverse a levantar la voz y el vocabulario. El bofetón no sólo la tiró al suelo sino que estuvo más o menos sincronizado con ese fragmento del discurso del rey Felipe VI en donde intentaba concienciar sobre la violencia de género. Dicho y hecho. La hostia vino certificada, envuelta en la bandera de España, más que nada para darle carácter oficial, como todos y cada uno de los porrazos que se llevaron los catalanes por ir a votar cuando no toca y los madrileños por ir a protestar frente al Congreso. Pero la policía -ya lo advertimos- ha puesto en marcha una investigación para que este delito no quede impune y en breve conoceremos al autor del video que se atrevió a grabar a un agente del orden poniendo orden a mano alzada.

Así mismo, esperamos con no poca expectación los reportajes sobre la cena de Nochevieja en los principales centros neurálgicos del país. Por eso mismo, en tan señaladas fechas yo suelo exiliarme al extranjero; el año pasado me pilló en Roma, en una trattoria al estilo Fellini donde me sorprendieron a traición con una bestialidad local llamada “il cenone“. El local estaba atiborrado de gente hasta tal punto que parecía que la comida flotaba. Creíamos que eran tres platos a elegir pero qué va, eran doce o catorce, y cuando quisimos dimitir el camarero se puso serio y nos dijo que había que comérselo todo. Empezamos a las diez de la noche y al tocar las campanadas no nos quedó más remedio que regar las uvas con salsa de tomate. Salimos de allí antes de que el cochinillo nos rematara, porque de otra manera hubiéramos brindado por el Año Nuevo en febrero. Del menú navideño de la Casa Real, de momento, no se ha publicado nada, aunque en los presupuestos generales del Estado hay apartados 760.000 euros para que a esa familia no les falte de nada. No sé yo si les va a llegar para “il cenone“.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Humos de Viagra en Irlanda - Ánxel Vence

Humos de Viagra en Irlanda - Ánxel Vence

Una feliz variante de contaminación afecta a Ringaskiddy, pueblo de Irlanda elegido por los fabricantes de Viagra para levantarHumos de Viagra en Irlanda

 allí una de sus factorías. Sostienen los vecinos que el humo expulsado por las chimeneas de la fábrica los pone palotes, detalle que confirma -como suele suceder en estos casos- la camarera de un bar del pueblo. Por su experiencia, basta "un soplo de aire" para que los parroquianos se le pongan "tiesos".
Especulan algunos de los afectados con la posibilidad de que la Viagra se colase también en el suministro de agua al pueblo, aunque esa fuga se habría corregido ya. Los fabricantes del producto niegan tales emanaciones y filtraciones, como es lógico. Consideran, con humor, que la imaginación popular no ha hecho otra cosa que construir un "mito divertido" sobre este asunto.
Aun así, se han tomado el asunto en serio hasta el punto de acudir al venerable "The Times" para aclarar que sus procesos de fabricación, fuertemente regulados y sofisticados, excluyen cualquier accidente -llamémosle así- como el que tanta expectación y otras cosas ha levantado en Ringaskiddy.
Los irlandeses, patria multitudinaria de escritores, tienen una gran facilidad para la fábula que sus detractores atribuyen a su querencia algo exagerada por la cerveza. De ahí a considerar que los estimulantes humos de la farmacéutica les están levantando la moral no hay más que un paso.
Se trata de una situación ciertamente incómoda, por más que se preste a las bromas habituales en estos casos. No ha de ser agradable que a uno se le insubordine el aparato genital cuando va tranquilamente por la calle. Y menos aún si el efecto de los humos se prolonga durante horas, con los indeseados efectos clínicos que eso tendría para las víctimas de ese priapismo inducido. Estaríamos, si tal fuera el caso, ante una enfermedad que produce intenso dolor en salva sea la parte cuando una erección se mantiene durante más tiempo del que el buen orden de la naturaleza humana aconseja.
Hay bastante casuística al respecto, y no solo en Irlanda. De un conocido hombre público español al que caracterizaban una baja estatura y un desaforado apetito sexual decían sus críticos que medía más tumbado y boca arriba que cuando estaba de pie. Exageraciones, sin duda.
Todo esto coincide, de manera quizá no casual, con una benéfica resolución del Gobierno de Su Graciosa Majestad Isabel II, que a partir de comienzos del próximo año permitirá la venta de Viagra sin receta en todas las farmacias del Reino Unido. La noticia, que acaso provoque excursiones de turismo farmacéutico desde otros países de Europa, podría haberles servido a los vecinos de Ringaskiddy para sacar pecho y poner en circulación el bulo del que tanto se habla estos días.
Hay quien atrae turistas mediante el reclamo de las playas soleadas, el de las centollas o el de los monumentos. Quizá los astutos residentes de ese pueblo irlandés hayan encontrado en el mito del humo y las erecciones una ventana de oportunidad para que el pueblo se les llene de visitantes decididos a olisquear los vapores de su fábrica.

"Love is in the air", decía el título de una famosa canción popularizada hace cuarenta años por el escocés John Paul Young. "La Viagra está en el aire", replican cuatro décadas después los vecinos de Ringaskiddy. Igual se les han subido los humos.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Berlusconi vuelve, Mariano se queda - David Torres

Berlusconi vuelve, Mariano se queda - David Torres

Dice Berlusconi que a sus ochenta y un años se siente como un hombre de cuarenta. Lo malo es que, al paso que va con las sesiones de cirugía estética, pronto se sentirá como uno de veinte y no habrá mucha gente capaz de seguirle la marcha. Teniendo en cuenta el careto, la sonrisa de rigor mortis y el cutis de barro cocido con los que se presentó al público, algunos periodistas sospecharon que podían haberles dado el cambiazo por alguna de las estatuas del Museo de Cera de Benidorm. No necesariamente la de Berlusconi, puesto que las estatuas del Museo de Cera de Benidorm se caracterizan por un parecido más que dudoso respecto al original: podía ser la estatua de cera de Julio Iglesias o la de Gloria Fuertes. De ser cierta esta hipótesis habría muchos problemas para verificarla, puesto que no sólo el físico de Berlusconi es similar al de una estatua de cera sino que la ideología también.
Hablando de ideologías, el rejuvenecimiento quirúrgico de Berlusconi se corresponde con el auge de las políticas neoliberales que cada vez están más a la última. Hace veinte o treinta años, los recortes salariares, el aumento de la edad de jubilación, la extensión libre de horarios y la pérdida de derechos laborales parecían fuera de lugar, cosas viejunas, igual que las patillas de hacha o el gin-tonic con sandía: ahora son el último grito en Europa. Los trabajadores salían a la calle a protestar, levantaban barricadas y cortaban carreteras; ahora, como mucho, ponen una banderita en facebook. Un fantasma recorre las redes sociales. Si parece que Berlusconi va hacia delante es porque el mundo marcha hacia atrás, derecho al siglo XIX.
En España no hace falta adelantar ni atrasar nada porque tenemos un presidente más quieto que un reloj parado: a fuerza de inmovilidad, de quedarse en su sitio y de cruzarse de brazos, Mariano ha acabado por dar la hora exacta dos veces al día. “Les voy a decir una cosa” anunció a la prensa la semana pasada, como si fuese a revelar un secreto de estado: “Yo me encuentro muy bien. Es importante saber lo que piensa mi partido, pero yo me encuentro muy bien. Creo que estoy en un buen momento de mi vida”. No le falta razón, puesto que el momento lleva durando una década.
A su antiguo mentor, Jose Mari, esto no le acaba de gustar ni un pelo -y en cuestión de pelos, cabelleras y bigotes, es toda una autoridad. Tal vez le duela rememorar que, cuando pudo hacer algo para afianzar su sucesión, fue él quien acabó eligiendo a Mariano entre los tres nombres subrayados en su cuaderno azul. Claro que, al observar las dos opciones que había al lado, tampoco es que la cosa fuese para tirar cohetes. Tanto buscar las armas de destrucción masiva y al final había escrito la fórmula él mismo a bolígrafo. “Yo no me he distanciado del PP” dice Jose Mari, “a lo mejor se ha distanciado el PP de mí”. Una afirmación que no sólo suena a canción de Pimpinela sino que recuerda poderosamente aquella disculpa genial de Charlton Heston, cuando le reprochaban cuánto había cambiado desde los tiempos en que iba al frente de los simpatizantes del Partido Demócrata en las manifestaciones por los derechos civiles: “Yo no he cambiado, hombre: el que ha cambiado es el Partido Demócrata”.

Una de las últimas veces que Berlusconi ilustró los periódicos con su cara recauchutada a golpe de bisturí fue cuando se hizo pública su condena por sobornar a un senador para fraguar la caída del gobierno de Romano Prodi. Le cayeron tres años de cárcel que no cumplió porque el delito había prescrito cual yogur pasado de fecha. También en este asunto de las corruptelas impunes Mariano le lleva bastante ventaja, ya que cuando la fiscalía descubrió que los papeles de Bárcenas eran, en efecto, de puño y letra de Bárcenas, y que el “M. Rajoy” que aparece allí cobrando espuertas mensuales de dinero negro era, en efecto, el presidente de todos lo españoles, las pesquisas caducaron a los cinco segundos, más rápido que la república independiente catalana.

martes, 14 de noviembre de 2017

Gobiernos que invitan a fornicar - Ánxel Vence

Gobiernos que invitan a fornicar -  Ánxel Vence

Una campaña del Gobierno polaco invita a sus ciudadanos a imitar las costumbres amatorias de los conejos para ver si así le levantan al país su baja tasa de natalidad. Que esto ocurra en la catolicísima Polonia del llorado Juan Pablo II podría parecer un contradiós -es decir: una acción absurda y vituperable-; pero quizá las apariencias engañen en este caso. 
No es que el partido gobernante Ley y Justicia (PyS, en sus siglas autóctonas) haya decidido poner a la población local a fornicar con el ímpetu propio de los conejos, naturalmente. El partido, que goza justa fama de ultraconservador, es un declarado enemigo del derecho al aborto, del matrimonio homosexual y de cualquiera de las pérfidas modernidades que en materia de costumbres son ya usuales en la Unión Europea. Cuesta creer que esté a favor de la lujuria improductiva. 
Lo que en realidad pretenden los gobernantes de Varsovia es aumentar el censo de población, que está declinando a causa del escaso empeño que los polacos ponen en reproducirse. Su índice de fecundidad es de apenas 1,32 críos por señora en edad de procrear, cifra que pone en peligro el buen orden demográfico del país. 
Aun así, la campaña del Gobierno de Andrzej Duda fomenta involuntariamente la fornicación sin barreras (de látex) siempre que se haga a caño libre y con la clara intención de desembocar en el mayor número posible de embarazos. 
El ejemplo de los conejos que ilustra el video gubernamental de promoción del sexo ha sorprendido lógicamente al mundo por su carácter perturbador. 
El conejo es, después de todo, un animalito de eyaculación rápida y hasta urgente que apenas invierte quince segundos en ejecutar el coito antes de caer desmayado por su hazaña. Desde un punto de vista moral, podría entenderse que su pecado de lujuria es menor en la medida que dura menos tiempo, cuestión que sin duda habrá tenido en cuenta el Ejecutivo polaco. 
Otra cosa es que se invite al pueblo a tomar esos quince segundos de cópula conejil como una referencia del tiempo aconsejable para la práctica de la unión carnal entre las parejas humanas. Incluso en la católica Polonia -o en la Irlanda que tanto se le parece- eso sería un exceso de celo o más bien de falta de celo, por mucha fama de beatos que tengan los naturales del país. 
Curiosamente, la analogía de los conejos es de más ajustada aplicación a España, país cuya denominación procedería, según algunos etimólogos, del fenicio I-Span-ia, que viene a querer decir "tierra abundante en conejos". No hará falta subrayar, desde luego, el doble y a menudo equívoco significado de la palabra "conejo" en el español actual. Hasta el punto de que comerse un conejo es expresión que tanto puede resultar de orden gastronómico como lascivo. 
Tampoco es menos verdad que España padece una caída de la natalidad del todo comparable a la que ha llevado a las autoridades polacas a emitir ese vídeo poblado de conejos que tanto cachondeo está suscitando en las redes sociales y en los WhatsApps. 
No parece previsible, sin embargo, que el Gobierno de Rajoy -conservador, si bien menos que el polaco- vaya a acometer una campaña semejante en España, tierra famosa por sus conejos. Con una población de media tan añosa como la de aquí, no es cosa de andar incitando a la fornicación general. Bastante fornican ya los gobiernos a la ciudadanía. 

Señor Puigdemont, el ‘choricillo’ que me peló va a irse a vivir a Cataluña, si quiere les pongo en contacto para que le arregle el flequillo - Emilio Calatayud

Señor Puigdemont, el ‘choricillo’ que me peló va a irse a vivir a Cataluña, si quiere les pongo en contacto para que le arregle el flequillo - Emilio Calatayud


Buenas, soy Emilio Calatayud. Lo dije el otro día en una conferencia y lo repito aquí ahora. Señor Puigdemont, el ‘choricillo’ al que condené a pelarme tiene previsto irse a vivir a Cataluña. Si usted estuviese interesado en arreglarse el flequillo, que lo tiene bastante descuidado, yo no tendría problema en ponerle en contacto con él. Se lo digo porque a mí me dejó muy bien. Dicho sea todo esto simbólicamente y siempre que usted regrese a España, claro.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Chiquito, pero grande, descansa en paz - Emilio Calatayud

Chiquito, pero grande, descansa en paz - Emilio Calatayud

Buenas, soy Emilio Calatayud. En este tiempo de desacuerdos y tensiones, todo el mundo se ha puesto de acuerdo para expresar su pena por la muerte del gran Chiquito de la Calzada, porque, a pesar de su estatura, mira que era grande. Nuestro pésame para sus familiares y gracias por hacernos reír, que es algo esencial en la vida.

Y un mensaje para los jóvenes, el que la sigue la consigue: Chiquito de la Calzada logró el éxito con 63 años y tras toda una vida de trabajo. ¡Te das cuén!

lunes, 6 de noviembre de 2017

Retroroce soberanista - Raúl del Pozo

Retroroce soberanista - Raúl del Pozo

La política no sólo es el destino, sino la culpable de muchas catástrofes. El desastre que estamos viviendo en Cataluña viene de lejos, pero ha rebrotado con los disparates del bloque independentista. Han pisoteado las leyes, han enterrado su país con sus propias manos y culpan de ello al bloque constitucionalista. La asonada supremacista tiene en la Corte un caballo mediático que pide diálogo como en los días en los que otros separatistas daban tiros en la nuca. En las tertulias se quedan solos los que defienden la Constitución o el espíritu de las leyes y no exigen la liberación de los "presos políticos". Podría ocurrir que los delirios fanáticos de los independentistas triunfaran. Por ahora están siendo apoyados por la multitud: las patrañas se están transformando en verdades.
El espíritu de análisis es la doctrina oficial de la democracia; pero los independentistas han utilizado fabulaciones, lepra retórica y maniqueísmo infantil para enloquecer a la gente. Se ha apoderado de las calles un surrealismo catalán lacrimógeno, una rauxa sectaria de tapa de galletas. Digo lo de tapa de galletas recordando el diseño del museo Trías de las Galletas de Santa Coloma de Farners (Gerona) en que en las cajas dibujan el mapa del pancatalanismo, donde se incluyen Navarra, Murcia, Aragón, Albania, el reino de Nápoles, el reino de Sicilia y Atenas. Es como si Castilla quisiera imaginar anexionar a Filipinas. La rebelión ha sido urdida por los partidos independentistas con un presupuesto secreto. Preparaban la internacionalización del conflicto con sus embajadas y mordidas. Su programa de agitación permanente se ha acrecentado en estas horas preelectorales; denuncian "tratos vejatorios a los políticos catalanes como si fueran traficantes de droga", hablan no de su golpe de Estado, sino el que supuestamente ha dado el Gobierno de Madrid. Comparan a la Audiencia Nacional con el TOP.
Mientras presumían de ser seguidores de Gandhi y de su resistencia pacífica, se rebelaron contra la mediación del lehendakari con los abades de Montserrat, Poblet y el Arzobispado de Barcelona para evitar el 155. Ya en el prólogo de las elecciones organizan boicots como el de Sant Andreu de Llavaneres contra un mitin de Albert Rivera e Inés Arrimadas.

Ahora presenciaremos el apetito de poder de los políticos y cómo se tragan unos a otros en las elecciones autonómicas-plebiscitarias. Algunas encuestas detectan un apoyo decreciente de los independentistas aunque los encarcelamientos -posiblemente aminorados antes del 21-D- y su utilización propagandística de mentiras y mártires puedan trastocar los sondeos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Catalanes por el mundo: hoy, Bruselas - David Torres

Catalanes por el mundo: hoy, Bruselas - David Torres

Aunque Andy Warhol decía que en un futuro no muy lejano todo el mundo tendría derecho a quince minutos de fama, hay que reconocer que a Puigdemont se le está yendo un poco la mano. La atención del mundo entero -la cual no ha cejado de orbitar alrededor de su flequillo desde hace más de un mes- se concentró ayer en Bruselas, donde ofreció un concierto en el Club de Prensa a falta de una sede oficial. Viajó acompañado de un séquito de cinco músicos de su ejecutiva, pero en el último momento el cantante se decantó por una velada acústica y políglota donde desgranó algunos de los grandes éxitos de su breve carrera. Unos cuantos fans despistados lo recibieron en la puerta con gritos de “¡Viva España!” mientras un crítico especializado titulaba su reseña con este alarmante titular: “Más dura será la caída”. Ahora se advierte claramente el peligro de concederle el Premio Nobel de Literatura a Bob Dylan.
Las tentativas de Puigdemont para que lo tomen en serio chocan frontalmente con las iniciativas de Puigdemont para que se lo tomen a broma. Ambas conviven en su interior como la máscara llorosa de la tragedia y la careta sonriente de la comedia, como si cada vez que se coloca ante un micrófono su mano izquierda y su mano derecha empezaran a pelearse al estilo de los nudillos tatuados de Robert Mitchum en La noche del cazador. Una mano le susurraba que declarara la independencia y la otra mano le aconsejaba que la suspendiera. Una mano le sugería que convocara elecciones y otra mano le asesoraba que mejor no, mejor dejarlo para otro día. Con tanta prestidigitación y tanto cambio de cubilete, por último Puigdemont ha decidido hacer caso a sus extremidades inferiores: pies para qué os quiero.
Es posible que hubiera una estrategia oculta en este juego de marear la perdiz, pero, sinceramente, si había alguna estrategia se nos escapa. La alta política a menudo se parece a la gastronomía casera: se hace con los ingredientes que hay en casa y mucha imaginación. Así, con las sobras de una comida del día anterior se inventaron las croquetas y con pan duro las torrijas. Puigdemont no tenía mucho más con lo que cocinar una república y se ha ido a Bélgica a buscar el secreto de Cataluña, lo mismo que Joan Puig se iba a Nueva York a buscar un restaurante donde supieran acertar con la receta de la escalivada. Mientras el president a la fuga ha aceptado los comicios convocados desde Madrid, la CUP ha convocado una “paella masiva insumisa” para hundir la fiesta electoral, aunque en seguida han tenido que retractarse de la españolada y proponer una alternativa con butifarra y fuet, lo cual ha molestado sobremanera a los veganos. Sobre la incipiente república catalana planea la sombra de aquella frase probablemente apócrifa de Churchill, cuando le dijo a un representante del gobierno irlandés: “Nuestra situación es desesperada, pero no es seria. En cambio, la suya no es seria, pero es desesperada”.

Ante tamaño esperpento, cabe formularse la pregunta clásica: Cui bono. ¿A quién beneficia este ridículo internacional, esta charlotada que echa por tierra, quizá durante decenios, las genuinas ansias de independencia de millones de catalanes? La respuesta no está en el viento, como cantaba Bob Dylan, sino en la barba irredenta de Mariano que, gracias a este triste espectáculo, amenaza con seguir plantada en La Moncloa muchos años. Sin duda hay muchas cosas que los independentistas catalanes de corazón no le perdonarán jamás a Puigdemont; personalmente, yo nunca podré olvidar que consiguiera que Mariano parezca un estadista.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Condenado por irrumpir en un club de alterne armado y gritando 'esta noche manda mi polla'

Condenado por irrumpir en un club de alterne armado y gritando 'esta noche manda mi polla'

Actualizado miércoles 06/08/2008 17:54 (CET)
ELMUNDO.ES
GRANADA.- Irrumpió en el club de alterne pistola en mano. Ordenó que cerraran el local con las empleadas y los clientes presentes en ese momento en el interior y exigió a la camarera que empezara a ponerle copas a todo el mundo. "Soy el jefe y esta noche manda mi polla", gritó mientras colocaba en la barra la pistola que esgrimía.
El hombre logró bloquear el cerrojo de la puerta de entrada y, por espacio de dos horas, nadie pudo entrar ni salir del local. Acto seguido, destrozó la caja registradora y se apoderó de unos 100 euros. Su 'aventura' concluyó cuando una de las víctimas pudo avisar desde dentro a la Guardia Civil, que acudió al rescate.
Ahora, el detenido, un chatarrero vecino de Benalúa de Guadix, ha sido condenado por la Audiencia provincial de Granada a cuatro años de cárcel por la comisión de un delito de detención ilegal y otro de robo con intimidación. Además, deberá pagar una multa por un tercer delito de daños, según la sentencia de la que informaba este martes el diario Ideal.
El suceso se produjo en un local ubicado en la A-92 a su paso por Granada. Además del chatarrero, dos compañeros de correrías también han sido condenados a abonar sendas multas por daños.

Los acusados se conformaron con la petición fiscal sin necesidad de que se celebrarse la vista oral del juicio.

Con 60 años, tengo que ser la madre de mi nieto porque mi hijo quiere vivir la vida” - Emilio Calatayud

“Con 60 años, tengo que ser la madre de mi nieto porque mi hijo quiere vivir la vida” - Emilio Calatayud

Buenas, soy Emilio Calatayud. Varias abuelas y abuelos nos comentan que se están viendo obligados a convertirse de nuevo en padres por la vía de los hechos consumados: “Con 60 años, tengo que ser la madre de mi nieto porque mi hijo quiere vivir la vida”. En fin. Bastante bien salen algunos niños con los papás y las mamás que tienen. Ser ‘ni-ni’ y padre genera estas cosas. ¿Qué se puede hacer? Veamos:
1 Tragar quina y cuidar de los nietos hasta que el hijo pase la adolescencia, si es que la supera alguna vez, y se haga cargo de sus hijos.
2 Denunciar que los nietos están en situación de desamparo para que se haga cargo de ellos el Estado, es decir, todos nosotros. Y, después, si hay fuerza y ganas, los abuelos pueden pedir la custodia de los chavales para que no se críen en un centro.
3 Entregarlos al cónyuge que tenga dos dedos de frente.



4 Y en cualquier caso, echar de casa la ‘vivalavirgen’, que denuncie si quiere y ya decidirá la justicia.

lunes, 9 de octubre de 2017

Los gritos del silencio - Luis Herrero

Los gritos del silencio - Luis Herrero

Las imágenes quedarán guardadas para siempre en el almanaque de la historia inédita de España, como testimonio fiel de la resistencia ciudadana
Las cifras no son ahora lo que más importa. Da risa que los independentistas hablen de 66.000 manifestantes. El idiota que los contó no vive en la misma luna que el amigo de Borrell, sino en esa galaxia, repleta de iluminados y tramposos, de la realidades inventadas. También sabemos que la guardia urbana hubiera superado con creces el cálculo de 350.000 si los convocantes hubieran sido amigos de Colau. Lo de menos es que hayan llegado al millón o se hayan quedado más o menos cerca. Lo que importa es que nunca antes se había visto nada comparable en Barcelona. Las imágenes quedarán guardadas para siempre en el almanaque de la historia inédita de España, como testimonio fiel de la resistencia ciudadana a correr la suerte dictada por los políticos incapaces que dirigen el rumbo de la nación.
Una de las ideas que ayer más se jalearon es que las voces que se dejaron oír salían del armario silencioso donde ha vivido hasta ahora la mayoría social durante este tiempo de exaltación independentista. No creo que sea verdad. Lo de ayer no fueron los gritos del silencio. Las voces de ayer no fueron una enmienda a la pasividad de la sociedad amilanada, sino a la inacción -ominosa, calculadora, trémula y liberticida- de la clase política. Ha sido la sensación de desamparo, de abandono y de orfandad de los españoles del común, en Cataluña y en el resto de España, la que ha promovido la ocupación de la calle. Y lo peor que puede pasar es que haya sido una reacción tan emocionante como tardía. Esa es a estas horas, me parece a mí, la pregunta clave: ¿llega a tiempo de cambiar el curso de la batalla?
Rajoy cree que sí. Él aún mantiene la esperanza de doblarle el brazo a Puigdemont. El jueves salió a la palestra, después de tres días largos dentro de la madriguera, para recordarle a su partido, más inquieto que nunca, que ya había demostrado en otras ocasiones su maestría en el manejo de los tiempos y que debían confiar en su prudencia acreditada. Aznar acababa de poner en duda su fortaleza anímica para coger el toro por los cuernos, en una nota que hubieran suscrito de buena gana casi todos los militantes del partido. Dos días antes, el rey también le había conminado a restablecer la legalidad constitucional en Cataluña. Su inacción, después de eso, retumbaba en el país entero como un grito silencioso. Pero él seguía confiando en su propio juicio.
El martes se habían retirado 270 millones de euros de fondos de inversión de La Caixa. La decisión de trasladar la sede social del banco era inminente e irremediable. Detrás vendrían el Sabadell, Gas Natural, Freixenet, Codorniú, Criteria, Agbar, Abertis... El efecto dominó de la estampida iba a colocar al Govern contra las cuerdas. Los últimos impulsos de sensatez en el seno del PdeCat, el partido de los botiguers y la clase media, trataban de izar la bandera blanca. La respuesta cívica de los contrarios a la independencia iba cada vez a más. Ya había duelo de caceroladas. El griterío dejaba de ser monopolio de las CUP. El presidente del Gobierno tenía fundados motivos para estar contento. La sola idea de que su plan de aguantar el tirón sin perder la calma pudiera ser suficiente para sofocar la insurrección le reafirmaba en su estólida apuesta por el tancredismo.
Poco después, las tres locomotoras del procés se encargaron de ir apagando los incendios. La ANC distribuyó el viernes por la mañana un chat entre sus afiliados que les instaba a seguir en la brecha: "Nos quieren desanimados. No lo podemos permitir. Ni se lo merecen ni nos lo merecemos. Es muy importante que estos días nos apoyemos los unos a los otros. Descansad. Comed bien. Tomad el aire. Divertíos. Hemos de recuperar fuerzas porque vienen días muy importantes. La cabeza bien alta. La moral bien alta. Que nos vean sonreír".
Minutos más tarde, la CUP daba a conocer que ya estaba negociando con Junts Pel Sí el texto de la declaración de independencia. "Nadie ha puesto sobre la mesa ningún escenario de dilación -dijo el diputado Carles Riera-, no trabajamos sobre ese escenario". A media tarde, Junqueras le enviaba a Forcadell los resultados oficiales del referéndum: 2.280.000 votantes. El 43% del censo. Más de dos millones de síes. Desde ese momento comenzaba la cuenta atrás del plazo de 48 horas que los ingenieros de la desconexión habían fijado para proclamar la República catalana. Si el cómputo se establece sobre días laborables finaliza el próximo martes, justo a la misma hora en que Puigdemont ha solicitado comparecer ante el pleno. Verde y con asas. El plan se mantiene intacto.
El sábado, el propio Puigdemont se lo dijo al director del Círculo de Economía, el foro económico más heterogéneo de la burguesía catalana en el que están poderosamente representadas las empresas industriales de capital familiar catalán con mayor musculatura:
Sí, la fuga de las grandes empresas de Cataluña es una noticia de extrema gravedad, pero la vía de la DUI sigue siendo la opción elegida.
Después de eso, si Rajoy albergaba la esperanza de poder ganar la partida aguardando a que los sediciosos se cocieran en su propia salsa, debió perderla para siempre. Y, sin embargo, siguió en sus trece.

A Rivera le dijo el viernes que no veía motivación jurídica suficiente para aplicar el artículo 155 de la Constitución y a los españoles nos dijo ayer en la entrevista de El País que solo actuaría para dejar sin efectos la declaración de independencia porque el mero hecho de anunciarla no tenía trascendencia. Bien mirado, ese razonamiento nos da una pista para saber por dónde van sus intenciones. Si de lo que se trata es de buscar una motivación que tenga trascendencia jurídica suficiente, ninguna como la que aflorará después de que Puigdemont lea el martes en el Parlament el papel que ya tiene redactado. Si a partir se ese día Rajoy no utiliza todos los mecanismos legales a su alcance para desposeer al Govern de sus competencias, se convertirá en cómplice del golpe de Estado y caerá sobre él no solo la indignidad política sino el peso de la ley. Seguro que entonces se le acaban los remilgos.

jueves, 5 de octubre de 2017

Diario de una jefa

Diario de una jefa

Viernes 17: Hoy he despedido a mi becario.
Era mi 52 cumpleaños, mi humor no estaba muy bien que digamos.
Esta mañana, al despertarme me dirigí a la cocina para tomar una taza de café a la espera de que mi marido me felicitase, pero él no me dijo ni buenos días.
Y me dije a mí misma: ¿Ese es el hombre que yo me merezco?
Bueno, los niños seguro que se acordarán... Pero cuando llegaron para desayunar no dijeron ni una palabra.
Así, salí de casa bastante desanimada, pero me sentí un poco mejor cuando entre en mi oficina y el becario universitario me dijo:
Buenos días Jefa, Feliz cumpleaños!
Finalmente alguien se había acordado....
Trabajamos hasta el medio día, cuando el becario entró de nuevo en mi despacho, diciendo:
'Sabe Jefa.......hace un hermoso día y ya que es el día de su cumpleaños, podíamos almorzar juntos, solos usted y yo'.
Acepte, y fuimos a un lugar bastante reservado, nos divertimos mucho, y en el camino de vuelta, él propuso:
'Con este día tan bonito, creo que no deberíamos volver a la oficina. Vayamos a mi apartamento, y allí podemos tomar una copa'.
Fuimos entonces para su apartamento, y mientras yo saboreaba un Martíni, el dijo:
-'Si no le importa voy un momento hasta mi cuarto a ponerme una ropa un poco más cómoda'. 
'Está bien, como quieras', -respondí.
Pasados cinco minutos, más o menos, él salió del cuarto con un enorme Pastel con 52 velitas, seguido por mi marido, mis hijas, mis amigos y todo el personal de la oficina. Y todos cantando:
Cumpleaños Feliz!Cumpleaños Feliz!...
Y allí estaba yo, desnuda, sin sostén, sin bragas, echada en el sofá del salón... esperándo al cabrón de mi becario!!!!!!!!!


POR ESO LE DESPEDÍ... ESAS COSAS NO SE HACEN, COÑO!!!!!

Chiste

El chiste mejor no puede ser:

Esto son un Sevillano un Negro y un Catalán en la sala de paritorios y sale el médico y les dice a los 3: 
- Ha habido una complicación y se han mezclado los niños, así que tendréis que entrar y reconocer cada uno al suyo.
Allá va el Sevillano y se mete, y al rato sale con el niño negro. Los demás extrañados al verlo, le preguntan, y éste contesta:

- Yo no me arriesgo a llevarme al Catalán!!!!!

jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Adónde van los que se van? - Ánxel Vence

¿Adónde van los que se van? - Ánxel Vence

Hay un chiste poco conocido y quizá no muy gracioso sobre los últimos días de Franco. Agonizaba el dictador en su cama del hospital cuando a la puerta se concentraron cientos de devotos para corearle cánticos de "Adiós Franco, adiós".
Intrigado por las voces, el General Generalísimo preguntó a uno de sus ayudantes por el quilombo de lamentos que se estaba montando fuera. "Son jóvenes que vienen a despedirse de Su Excelencia", le informó el asistente. "¿A despedirse? ¿Y adónde se van esos chicos?", retrucó Franco, tal vez convencido de su inmortalidad.
Los nacionalistas más exaltados que estos días corean en Cataluña el "Adéu, Espanya" lo hacen también en tono de alegre velatorio. Como el que asiste tocando las maracas al próximo entierro de un Estado que en sus días de gloria fue imperio y luego decayó, igual que todos los demás. Aunque España disfrute hoy de un sistema garantista que lo sitúa en el puesto 17º de la clasificación de democracias del mundo, justo debajo de Gran Bretaña y varios lugares por encima de Estados Unidos, Italia y Francia.
Mariano Rajoy, el actual encargado de la tienda, se pregunta con lógica de registrador de la propiedad lo mismo que el sorprendido Caudillo. Que adónde van los que se despiden de España.
No está claro. José Saramago, portugués e iberista, imaginaba a la Península como una balsa de piedra que se desgajaba del continente europeo para vagar a la deriva por esos mares de Neptuno. Cuesta imaginar a Cataluña separándose geográficamente del resto del territorio peninsular, aunque la idea quizá les alegre las campanillas a los aragoneses, que por fin tendrían costa y playas sin necesidad de coger el coche.
Naturalmente, los países con apetencias de separación no van a cambiar de sitio en el mapa, como sí lo hacía la fabulosa balsa ibérica imaginada por Saramago.
Tampoco parece creíble que los dos millones de independentistas que se calculan en Cataluña vayan a marcharse a Francia o hayan decidido emprender cualquier otro éxodo. Eso de partir en masa hacia el otro lado del Atlántico es más bien una tradición de los gallegos, que son gente amante de las grandes navegaciones, como sus vecinos portugueses.
Lo que los nacionalistas de la rama más extremada quieren es, en realidad, una simple separación política y por tanto económica, bajo el comprensible deseo de disfrutar en exclusiva de sus caudales sin compartirlos con los demás. Puede parecer una posición egoísta; pero en modo alguno irrazonable.
Otra cosa es que tal deseo no sea fácil ni aun hacedero en un planeta sin fronteras donde las empresas trasladan sus fábricas a los países pobres por aquello de ahorrar. La soberanía es una mera ilusión, particularmente en el caso de Europa, donde el ochenta por ciento de las decisiones de cualquier nación no las toma ya su Consejo de Ministros, sino un organismo con sede en Bruselas y mando a distancia en Berlín.
Con las fronteras abolidas, la moneda administrada por un banco que tiene su sede en Fráncfort y los ejércitos bajo dependencia de la OTAN -es decir: Estados Unidos-, la condición de Estado soberano ya no es lo que era. A lo sumo queda reducida a la exhibición de la bandera en edificios públicos; pero eso, en realidad ya puede hacerse sin necesidad de asumir la pesada tarea de organización de un nuevo Estado.

Todo ello hace difícil discernir adónde se van los que dicen que se van. Excluida por fantástica la hipótesis de Saramago, solo quedan los caminos a ninguna parte.