miércoles, 30 de marzo de 2016

Un Melendi por amor - David Torres

Un Melendi por amor - David Torres

El cine nos ha enseñado que se puede atracar un banco sin usar nada más que un teléfono móvil, de modo que la realidad no ha tardado mucho en subir las apuestas y montar el secuestro de un avión utilizando únicamente un cinturón. Ya que la diferencia entre un cinturón normal y un cinturón de explosivos resulta demasiado sutil como para arriesgarse a comprobarlo, Seif Eldin Mustafa pudo desviar el vuelo hacia Chipre y mantener en jaque a las autoridades con la amenaza de hacer explotar la hebilla. El comandante hizo bien en no arriesgarse, lo mismo que aquel piloto de Air Europa que hace unos años dio la vuelta en un vuelo transoceánico para devolver a tierra a Melendi ante el peligro de que siguiera cantando.
Hacer un Melendi en un avión siempre es una tarea arriesgada, sobre todo si no eres Melendi. Entre la más que probable religión y la abstemia línea aérea egipcia, Seif Eldin Mustafa ni siquiera tenía la excusa del alcoholismo para intentar una conga con las azafatas. Hubo momentos muy tensos durante el secuestro pero no tantos que uno de los pasajeros no decidiera hacerse un selfie con el secuestrador, como si Mustafa, en efecto, fuese Melendi. Las dudas sobre su identidad se prolongaron durante horas, desde el momento en que lo confundieron con uno de los pasajeros liberados, Ibrahim Samaha, profesor de medicina veterinaria en la Universidad de Alejandría, quien supuestamente había solicitado asilo político. El error policial llegó al extremo de que el presidente chipriota intervino personalmente para aclarar que Samaha quería hacer llegar una carta a su ex esposa, residente en la isla. Sin embargo, esto sólo complicó aun más las cosas, porque el secuestrador era Seif Eldin Mustafa, no Ibrahim Samaha. Llega a enterarse de que está casada con un veterinario y la que se podía haber liado. Menos mal que el cinturón era de fogueo y que Melendi tampoco andaba implicado en el asunto.

Después de cinco horas de tira y afloja, entre aterrizajes de emergencia, selfies, pasaportes, confusiones y exigencias varias, el follón se solucionó sin mayores incidentes. Con varias guerras a tiro de piedra, diversos atentados terroristas recientes, Egipto hecho un polvorín y ocho incidentes graves en la misma aerolínea, lo menos que puede decirse de Mustafa es que no tuvo mucho ojo al elegir el día para hacer un Melendi. O quizá sí, porque, según fuentes oficiales, el motivo para secuestrar el avión era captar la atención de su ex, quien, por lo que se ve, no le hacía mucho caso. También se especula con la posibilidad de que pretendiera excarcelar a unas presas políticas en Egipto, aunque, tal y como se fueron embrollando las cosas, no sería raro que además hubiese querido rescatar una perrera y exigir que se calle Melendi. Como somos unos románticos, nos gustaría creer en la teoría del amor, creer que Mustafa quería hacer llegar a su ex un mensaje de manera que se enterase todo el globo terráqueo, sin necesidad de uasap, ni sms, ni telegramas, ni palomas mensajeras: correo aéreo en el sentido más puro del término.

domingo, 13 de marzo de 2016

Échale guindas al pavo

ÉCHALE GUINDAS AL PAVO

ESTANDO TODO EL GOBIERNO HACIENDO LA VOTACIÓN ENTRÓ UN CIVIL CON BIGOTE ¡OZÚ QUE MIEDO CHAVÓ!

¡QUE AQUÍ NO SE MUEVA NADIE NI GOBIERNO NI OPOSICIÓN!

QUE YA ACABÓ EL CACHONDEO, PORQUÉ

AHORA MANDO YO

...Y FELIPE SE MEABA, Y

CARRILLO SE CAGÓ...

...Y TEJERO POR TELÉFONO LLAMABA A MILLAN DEL BOSCH ...¿QUÉ HACEMOS CON ESTOS POLLOS?

...¿LOS MANDAMOS AL PAREDÓN?...

...Y A LANDELINO LAVILLA HASTA DIARREA LE ENTRÓ.

MIENTRAS TANTO LAGASETA MÁS BLANCO QUE EL CALZÓN SE ECHABA POLVOS DE TALCO PA...

SECARSE EL PANTALÓN.

Y EN ESE MOMENTO FRAGA, PAPEL HIGIÉNICO PIDIÓ

PARA LIMPIARSE LA MIERDA QUE LE LLEGABA AL CORVEJÓN,

Y TODO EL PARLAMENTO SE DESTEMPLÓ DE LA OPINIÓN

ECHABA UN PESTAZO A MIERDA QUE NO LO AGUANTABA NI DIOS.

...A VER ¿DÓNDE ESTÁ ESE SUÁREZ?

EL GUARDIA CIVIL GRITÓ

DEBAJO DE ESTE SILLÓN CAMBIÁNDOME LOS CALZONES

QUE CAGAOS LOS TENGO YO.

ENTONCES UN GUARDIA JOVEN

AL PRESIDENTE SACÓ

MIENTRAS GUTIÉRREZ MELLADO

ENTONABA EL ALIRÓN

...TRATARME BIEN A SUÁREZ

TAN MAJO Y TAN GUAPETÓN

NO ESTROPEARLE LA CORBATA

QUE EL DÍA DE SAN VALENTÍN

SU MUJER LE REGALÓ.

Y SE PREGUNTAN LOS GUARDIAS ...¿QUÉ HACEMOS CON ESTOS DOS?

Y LES CONTESTÓ TEJERO EN TONO UN POCO GUASÓN ...DARLE DOS HOSTIAS A SUÁREZ QUE YO LE DARÉ AL MELLADO UN PUNTAPIÉ Y UN CAPOÓN.

Y TEJERO LOS COGIÓ

...Y A LOS DOS ZARANDEÓ

Y EN ESOS MOMENTOS EL REY POR TELEVISIÓN EN UNIFORME DE GALA SE DIRIGE A LA NACIÓN ...AVER

¿DÓNDE ESTÁ ESE TEJERO?

QUE LO METAN EN PRISIÓN

QUE YA ESTOY HASTA LOS HUEVOS


DE AGUANTAR A ESE SEÑOR.

viernes, 26 de febrero de 2016

Cine mudo - Juan José Millás

Cine mudo - Juan José Millás

A juzgar por las últimas noticias, Pedro Sánchez piensa que en el fondo de todo seguidor del PP hay un simpatizante de Ciudadanos. Tal vez porque él mismo lleva dentro un Albert Rivera, como esos helados de chocolate con el corazón de vainilla. O al revés. La verdad es que no sabemos quién es la vainilla y quién el chocolate, está todo muy confundido. Así, el Hernando del PSOE empieza a parecerse al Hernando del PP porque el cinismo, entre portavoces, es más contagioso que la peste. Un vecino mío, votante de Ciudadanos, asegura que ellos son el chocolate aunque aparenten, por razones tácticas, ser la vainilla. Pero mi cuñado, votante del PSOE, dice que ellos, por las mismas razones, fingen ser el chocolate, etcétera. En cualquier caso, han decidido mezclar sabores cuando el contribuyente esperaba que mezclaran temperaturas. La frialdad de pez de Sánchez, por ejemplo, con el fuego regenerador de Iglesias.

Así las cosas, PSOE y Ciudadanos no solo han conseguido que el tiempo se detenga, como en el Día de la marmota, sino que vaya hacia atrás. El juicio de Mallorca, por ejemplo, parece un documental antiguo sobre la desaparición de la Monarquía. Y cuando vemos en la tele imágenes de Rita Barberá saliendo de la peluquería con esa arquitectura fallera en la cabeza, da la impresión de que estamos en el Canal Historia. Todo ocurrió hace mucho tiempo, en otra vida. Observen, si no, las fotos de Rajoy, que parece sacado de una película del cine mudo. Se va uno a caminar con la radio puesta y escucha informativos muertos y amortajados, casi en estado de putrefacción. Todo ello gracias a los acuerdos alcanzados entre Rivera y Sánchez, o al revés, tampoco sabemos quién ha llevado la iniciativa en la mesa de negociación.

viernes, 19 de febrero de 2016

Mariano: o yo o nadie - Raúl del Pozo

Mariano: o yo o nadie - Raúl del Pozo

Se habla mucho en la Corte de la tensión entre Mariano Rajoy y el Rey Felipe VI. Y yo no me creo que Felipe VI prefiera un primer ministro socialista a uno del PP, quizás lo que no le gustaría es que mandara Podemos porque podría invitarlo a «aligerarse por la 'verdú'».
Pienso que el Monarca se ha limitado no a nombrar, sino a proponer candidatos a la investidura, cumpliendo con rigor su papel constitucional. Felipe VI ni manda en el Ejército como su padre ni puede atenerse al 'turnismo' como su antepasado Alfonso XII, que mientras agonizaba le dijo a María Cristina: «Cristina, guárdate el coño y ya sabes, de Cánovas a Sagasta y de Sagasta a Cánovas». Sin embargo, me insisten en la fábula según la cual Mariano Rajoy salió como una pantera de su primera entrevista de la investidura con el Monarca. Le pidió tiempo, y el Rey le dio un plazo corto para decidirse y para no coincidir con el Comité Federal del PSOE de aquel sábado. «A Mariano, ocho días, a Sánchez, un mes», me recuerda la gente cercana al presidente.
Sea por lo que fuera, Mariano Rajoy dejó todo el protagonismo a Pedro Sánchez y a los otros pretendientes. Una estrella de TV me dice: «Desde el debate y la entrevista con el Rey, Mariano es un personaje de 'Los otros'. Está muerto y él no lo sabe. Deambula en el caserón de La Moncloa, como los personajes de Alejandro Amenábar que son espectros fotofóbicos». Ayer, Mariano volvió a dar señales de vida. Estuvo en Bruselas y dijo que la abstención no se la va a dar nadie y que un Gobierno de PSOE-Ciudadanos es un escenario imposible, una pura farsa. O manda él o nadie. Está dispuesto a ceder una vicepresidencia a Pedro Sánchez y otra a Albert Rivera, siempre que él sea el presidente. Le pregunto a gente principal del PP si están de acuerdo con esa tesis. Contestan: «Mariano Rajoy no tiene sustituto. Ni está muerto ni noquedado. Su aparente inactividad es estratégica. Sigue a la espera. Los dos 'lobbies', el de Madrid y el de Barcelona, que esperen. No les vamos a entregar su cabeza». Como nuestro deber es proteger a España de los políticos, pregunto al aparato por la sucesión. «¿Cristina Cifuentes?». «Nadie abandona algo seguro por una incertidumbre». «¿Alfonso Alonso?». «Frío, frío». «De Guindos, un independiente, que no es del PP». «Ni del PP ni de nada. Sólo del Opus». «¿Soria?». «Buen político, pero le falta carisma». «¿La ministra de Obras Públicas?». «Demasiado cerca de Rajoy». «¿Núñez Feijóo?». «Más de lo mismo. Techo de cristal».

Me resumen y me insisten: no hay nadie. Dicen que si Pedro Sánchez forma Gobierno le durará un mes. Giulio Andreotti, il divo, 'belcebú', fue siete veces primer ministro y la primera vez que formó Gobierno le duró nueve días. Eso es lo que, según los del PP, puede ocurrir aquí si se forma un Ejecutivo sin mayoría suficiente. Y si se convocan nuevas elecciones, Pablo puede ganar. No es su alternativa la que seduce, sino el nuevo el acento, el énfasis, el timbre de su discurso.

martes, 16 de febrero de 2016

La historia de un hombre al que la solidaridad de los salmantinos mantiene con vida

La historia de un hombre al que la solidaridad de los salmantinos mantiene con vida

SALAMANCA24HORAS continúa su serie dominical de historias de la calle, como la que protagoniza hoy Manuel García. Sus problemas de adicción le llevaron a quedarse sin trabajo y hacer de la mendicidad su modo de vida. Ya recuperado, pero sin empleo, pide la compasión y la ayuda de sus vecinos de Salamanca
SALAMANCA24HORAS sigue acercando a sus lectores historias de la calle. La de este domingo tiene, al igual que las anteriores, un nombre propio. Quizás a nadie le suene un tal Manuel García, de 48 años, que se quedó sin trabajo y se vio obligado a hacer de la calle y la mendicidad su modo de vida. Pero, ¿qué salmantino no ha escuchado por las céntricas calles de la ciudad esa desgarradora voz diciendo “me ayudan, que tengo hambre, tengan compasión por favor”?

Manuel es de Salamanca, aunque muy joven ‘emigró’ a Madrid donde estuvo trabajando en el sector de la hostelería como camarero. Su problema de adicción a las drogas hizo que se quedara sin trabajo. Orgulloso, asegura a este diario haber superado esa etapa de su vida aunque sigue en la calle sin encontrar un empleo que le dé estabilidad. “Lo he intentado pero no me ha llegado a salir nada. No he tenido suerte”.

¿Es Salamanca una ciudad solidaria? Muchas veces hemos escuchado al alcalde de la ciudad, Alfonso Fernández Mañueco, asegurar por activa y por pasiva que sí lo es. Incluso desde instituciones como Cruz Roja, que recientemente dedicó uno de sus Premios Solidaridad a todos los salmantinos. Manuel García corrobora lo dicho, aunque detalla que la crisis económica ha provocado que la situación no sea como antes. “La gente no tiene la obligación de dar nada, pero lo hace. Antes se sacaba más, pero hoy no llegas a los 20 euros”.

Lo que peor lleva Manuel es el frío y las inclemencias del tiempo en los meses de invierno, pese a que se siente afortunado por poder dormir bajo techo, así como la intrusión de las mafias. “El problema de la mendicidad lo han traído a Salamanca las mafias. No sé cómo el Ayuntamiento no hace nada y permite que personas con piernas ortopédicas y niños en sillas de ruedas estén en la calle Toro. Es una vergüenza. Se bajan de coches Mercedes en la Puerta Zamora a las ocho de la mañana y si no sacan lo que les obligan a sacar, les pegan”.

Otra cuestión que lamenta Manuel es la escasa ayuda que se presta desde distintas organizaciones e instituciones. Al menos, habla de su propia experiencia. “Vas y te dicen que bastante sacas con lo que están pidiendo”. Añade que la gente de a pie es más solidaria citando el siguiente ejemplo: “Una vez sufrí un mareo y me caí. Como consecuencia del golpe se me rompieron las gafas y enseguida me compraron unas”. Por último dice saber que hay un bando que prohíbe la mendicidad y, en este sentido, lanza una pregunta al aire invitando a la reflexión: “¿Prefieren que estemos pidiendo en la calle o que nos veamos obligados a robar?”. De momento Manuel seguirá pidiendo compasión a los viandantes charros para, aunque sea, poder tomar un café en una fría mañana de invierno.

martes, 9 de febrero de 2016

«Los discapacitados, hijos de padres que no han llegado puros al matrimonio»

«Los discapacitados, hijos de padres que no han llegado puros al matrimonio»

Corriere della Sera 11 de abril de 1997, p.15 Alfio Sciacca

CATANIA- «Un sondeo dice que el 90 por 100 de los disminuidos físicos y psíquicos [en italiano handicappati] son hijos de padres que no han llegado puros al matrimonio.» Un entrecomillado de apenas dos líneas aparecido ayer mismo en las páginas catanienses del Giornale di Sicilia. Tan sólo eso ha bastado para provocar una avalancha de críticas. El destinatario es la cabeza del Opus Dei, el obispo Javier Echevarría, que el miércoles (9 de abril de 1997) por la tarde pronunció estas palabras ante 1.500 personas provenientes de toda Sicilia.

La visita a Catania de la cabeza del Opus Dei había pasado en silencio. Y, además, el encuentro estaba reservado a los componentes de la organización religiosa fundada por el beato Escrivá. Pero el artículo del Giornale di Sicilia ha dado pronto la vuelta a Italia y ayer tarde comenzaron a llegar las reacciones. Durísima ha sido la de la Asociación Down: «No podemos más que expresar nuestro horror y disgusto por una afirmación así -se lee en una nota-, no sólo carente de toda validez científica, sino también de toda sensibilidad y respeto humano. El hecho de que tal falta de atención venga de un autorizado miembro de la Iglesia nos hace vivir con aún mayor dolor tal evento. Deseamos que Echevarría se disponga a rectificar y a pedir perdón a los handicappati». Del mismo tenor también otras asociaciones. Para la ANFFA (Asociación de familias y jóvenes discapacitados), «la de Echevarría es una afirmación muy grave desde un punto de vista psicológico, porque aumenta el sentido de culpa en que viven con frecuencia los padres de los minusválidos, también cuando no existe ningún tipo de culpa. El obispo ha ofendido no sólo a los discapacitados, sino también a cuantos operan en este sector».

Torpe ha sido la réplica del Opus Dei, hecha pública por el director de la oficina de información, Pippo Corigliano. «Hay que excluir que Echevarría hablase de retrasados físicos y mentales en sentido propio. El suyo era un discurso coloquial. Ha proporcionado este dato científico refiriéndose, más bien, a los niños seropositivos nacidos de madres seropositivas. Por tanto, no a los minusválidos.»

El miércoles por la tarde, monseñor Echevarría habló largo tiempo de la pureza al acercarse al matrimonio: «Mantened una santa pureza, llegad al matrimonio con un cuerpo impoluto y manteneos así». Y a continuación pronunció la frase incriminada. Muchos de los componentes del Opus Dei presentes en el encuentro hablan de «un qui pro quo debido también a la escasa maestría de la lengua italiana y, en cualquier caso, en el ámbito de un discurso relativo a las enfermedades que se transmiten por vía sexual». En resumen, según el Opus Dei la referencia no era a los retrasados mentales y disminuidos físicos, sino a los seropositivos. Una precisión destinada a suscitar otras polémicas.

Publicado el Lunes, 24 noviembre 2008

domingo, 31 de enero de 2016

Carta de Bea

Queridos amigos:

Aquí os presento unas palabras que espero entendáis y apoyéis, una despedida nunca gusta, pero si es por un buen motivo queda un mejor sabor.

Tened presente que esto no es un adiós definitivo, no tendría voluntad suficiente para no volverlos a ver ni a compartir con vosotros. Esto solo es un hasta luego pero sincero y de todo corazón.

Parto de ASDEM (de momento por las tardes) porque me ofrecieron la posibilidad de cumplir un sueño, que me permitirá mejorar mi desempeño profesional y me dará la posibilidad de ejercer lo que hice en mi preparación académica durante todos estos años, cosa que en esta empresa no lo hacía fuertemente.

Como tal lo hago, es entonces, por una satisfacción personal, pero debéis tener en cuenta que lo mejor que tuve en esta asociación, fue haber compartido con vosotros este tiempo que estuve trabajando.

Con vosotros aprendí el valor de la vida, el valor de la amistad, porque fueron tantas las cosas que compartíamos en la amistad que quedarán recuerdos imborrables en mi memoria y en mi corazón.

Me llevo lo mejor de cada uno, los grandes deseos de beneficio común y de mejora posible.

Yo no me olvidaré de vosotros ya que ocupáis un lugar muy importante en mi vida, por lo tanto, os pido que también me guardéis en vuestro corazón y en vuestras vidas, y que me apoyéis en los nuevos retos que asumo y que todos podamos seguir alcanzando con mucha satisfacción los logros que nos proponemos.

Espero que siempre me recordéis con una sonrisa y que sepáis que podéis contar conmigo siempre que lo necesitéis.

Dentro de poco os presentaré mi sueño hecho un poquito más real.
Os quiero y os echaré de menos.

lunes, 4 de enero de 2016

Las tres gracias (reinas magas) y un mamarracho - Federico Quevedo

Las tres gracias (reinas magas) y un mamarracho - Federico Quevedo

Había expectación ante la manera en que algunos de los ayuntamientos de España gobernados por la nueva izquierda podemita se iban a enfrentar a la celebración de la Navidad. No han defraudado
Nunca he entendido la obsesión de la izquierda -de una parte de la izquierda, no toda- por imponer un reverso laico de las fiestas y costumbres con origen cristiano -iba a decir religioso, pero todavía no les he visto inventarse una alternativa laica al Ramadán o al Yom Kippur-. Encuentro lógico que desde su perspectiva de negación del hecho religioso -la religión es el ‘opio del pueblo’, escribiría Marx-, prohíban -en el caso de las dictaduras de izquierdas- o, simplemente, renuncien a celebrar las fiestas relacionadas con la religión.
Eso sería, si me apuran, lo más coherente, aunque en mi opinión incluso siendo de izquierdas (o no siéndolo, pero considerándose uno mismo ateo o agnóstico), las tradiciones y las costumbres trascienden los sentimientos personales e, incluso, colectivos, y deben respetarse. Siempre había sido así. En este país ha gobernado una izquierda sensata muchos años, y lo sigue haciendo en muchas partes, y se han respetado esas costumbres que tienen su origen en la tradición cristiana, porque, de hecho, en muchos casos han superado la cuestión religiosa y se han convertido en un escaparate que atrae visitantes de todo tipo, como ocurre con las procesiones de Semana Santa.
Aun así, siempre había algún cretino que felicitaba el solsticio de invierno para hacerse notar, pero eran los menos. Hasta ahora. De pronto, el país se ha llenado de cretinos que felicitan el solsticio de invierno pero que luego no se acuerdan de felicitar el de primavera, verano u otoño. ¿Y por qué el de invierno sí? Ah, porque coincide con la Navidad y hay que hacer el idiota celebrando algo que no sea lo que realmente se celebra en Navidad, o sea, el nacimiento de Cristo. ¡Pues no celebre usted nada, y punto! Aproveche el día de fiesta para quedarse en la cama durmiendo o haciendo lo que le venga en gana, pero no pretenda convertir la Navidad en lo que no es, entre otras cosas porque entonces la fiesta tendría que celebrarse unos días antes y no el 25, y no tiene razón de ser celebrar el paso del otoño al invierno y no hacer lo mismo con las otras estaciones del año.
Tengan ustedes la sensatez, la coherencia y, por qué no decirlo, la valentía suficientes para explicarles a sus hijos que no se pueden vestir de marineritos
¿Qué sentido tiene hacer comuniones laicas, bautizos laicos y procesiones laicas de Semana Santa? Tengan ustedes la sensatez y la coherencia y, por qué no decirlo, la valentía suficientes para explicarles a sus hijos que no se pueden vestir de marineritos como sus compañeros de colegio para recibir la Primera Comunión porque, sencillamente, ustedes no se creen eso. Pero no.
Había una cierta expectación ante la manera en que algunos de los principales ayuntamientos de España gobernados por la nueva izquierda podemita se iban a enfrentar a la celebración de la Navidad y, tengo que decirlo, no han defraudado. En el fondo de su empeño por dar protagonismo a este reverso laico tenebroso hay algo más que una cuestión de envidias o una mal entendida igualdad: hay una decidida ejecución de una estrategia orwelliana dirigida a acabar con la religión cristiana por su papel como soporte del individuo frente a la masa, y sustituirla por el laicismo como otra forma de religión en la que la masa sacrifica al individuo.
Y esto no ha hecho más que empezar. Estas navidades han sido algo así como un banco de pruebas de lo que nos espera en el futuro. En una de las cabalgatas de distrito de Madrid, uno de los Reyes Magos será interpretado por una mujer… No es que pase nada, que no pasa, pero los tres Reyes Magos eran hombres. Es como si en una función de teatro sobre la traición de Bruto a Julio César lo interpretara una bella damisela. No digo que no pueda, pero Julio César era un tío, y Baltasar, Melchor y Gaspar, también.
Si no le gusta la Cabalgata de Reyes, no la haga, y deje que sean los vecinos y los comerciantes los que la organicen, que en Valencia de eso se sabe mucho
Pero no es una excepción… En ese futuro veremos por toda España cabalgatas de las Tres Reinas Magas del Nuevo Tiempo, llamadas Libertad, Igualdad y Fraternidad -ni siquiera Melchora, Gaspara y Baltasara, como en el cuento de Gloria Fuertes-, repartiendo condones en lugar de caramelos. “Papá, ¿qué es esto?”… “Un globo, hijo, un globo…”. En Valencia, gobernada por el cretino de Joan Ribó -cretino, sí, porque la idea solo se le puede ocurrir a un cretino o a un mamarracho-, ya lo han hecho como anticipo de la Cabalgata de Reyes. Lo de los condones no, pero ya vendrá.

Oiga, señor Ribó, si no le gusta la Navidad, no la celebre. Y si no le gusta la Cabalgata de Reyes, no la haga, y deje que sean los vecinos y los comerciantes los que la organicen, que en Valencia de eso se sabe mucho. Pero no engañe a los niños con una mentira: tres tipas gordas y feas disfrazadas de pastel de merengue no pueden despertar en un niño la ilusión que sí logran despertar esos tres personajes que desde hace 2.000 años llegan cada 5 de enero por la noche y entran sigilosamente en las casas para dejar sus regalos. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

Elogio del libertinaje - Fernando Sánchez Dragó

Elogio del libertinaje - Fernando Sánchez Dragó

En Nochevieja cunden los adulterios. Yo siempre los he practicado y consentido. Deberían ser obligatorios. Inclúyase esa asignatura en los planes de estudios. No existe mejor recurso para evitar que el matrimonio derive a martirimonio y se rompa antes de que la muerte separe a los contendientes, digo, contrayentes. Con él, elevado por la Iglesia a sacramento y por el Código Civil a mandamiento, se evitarían muchos divorcios y los hogares dejarían de ser una olla a presión. Algo sabré del asunto, pues he tenido siete vidas conyugales -aunque sólo tres con sello de la autoridad-, y en todas he sido adúltero. Mis mujeres, no lo sé (de algunas, sí), porque nunca les he preguntado de dónde venían cuando volvían a casa. Y si no volvían, tampoco. Chez nous la liberté. Me asombra la mala prensa que tiene tan saludable costumbre. La corrección política la condena como antes lo hacía la Inquisición. Una cosa es la lealtad moral, que predico, y otra la fidelidad sexual, que no practico. Sin el uasabi del adulterio ni la literatura ni el cine habrían sido lo que son. Infinita es mi gratitud a tan estimulante especia. Hacer el amor con una mujer casada es algo que se la levanta a un muerto (y además es menos probable que te meta en líos). Y viceversa, supongo, aunque no sé si para ellas vale también esa copla. Quizá no, pues, digan lo que digan los cocinillas metrosexuales, sólo quieren casarse las mujeres. A los varones nos llevan tirando del ronzal. ¡Qué remedio! Más tiran tetas que puñetas. Yo nunca me metería en una red de adúlteros como la que en septiembre despiojaron, pero erija todo el mundo en su entrepierna una Estatua de la Libertad. ¡Treinta y siete millones de miembros viriles y no viriles militan en Ashley Madison! Todas las culturas refinadas -la griega, la romana, la francesa, la china, la nipona- elevaron a arte de vivir el adulterio. ¡Lástima haber nacido en España, porque de haberlo hecho en Francia mi brillante historial de adúltero podría llevarme al Elíseo! Mitterrand, Chirac, Sarkozy, Hollande... Hubo un presidente que entregó el alma mientras le hacían un francés. Clinton sobrevivió, y eso que lleva tantos by-passes como yo. Si las estadísticas no exageran, el quince por ciento de las personas no son hijas de su padre. ¿A qué viene entonces tanto remilgo? Exíjase en el Registro Civil prueba de paternidad para que los testamentos cuadren, y anchas sean Castilla y el resto del orbe.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Cien años de Sinatra - David Torres

Cien años de Sinatra - David Torres

Hay cientos, miles de retratos de Sinatra, pero el mejor lo pintó Gay Talese en la revista Squire. Empieza con estas pinceladas: “Con un vaso de bourbon en una mano y un cigarrillo en la otra, Frank Sinatra se hallaba de pie en un rincón oscuro de la barra, entre dos atractivas pero ya algo mustias rubias que esperaban sentadas a que él dijera algo. Pero él no decía nada”. Un silencio de Frank valía por la discografía completa de muchos otros cantantes; cuando abría la boca hasta Dios se callaba. Para sacarlo de cuerpo entero, Talese decidió suprimirle la voz; tuvo suerte, le cogió con un catarro y así pudo titular su obra maestra: “Frank Sinatra está resfriado”.
Aparte de la voz, que es de otro mundo, lo más grande que puede decirse de Frank es que hubiera sido el hombre ideal para Ava Gardner si no fuese porque ella salió muy tocada de su matrimonio con el clarinetista Artie Shaw (que se dedicaba a reírse de ella y a llamarla paleta) y porque en aquel momento Ava era mucho más famosa que él. Eso era algo que el cantante llevaba muy mal, casi tanto como que, cuando ella se calzaba tacones, él casi tenía que ponerse de puntillas para besarla. Por lo demás fue una relación tempestuosa, tormentosa y tórrida que iba de las bofetadas a las borracheras y de las cornamentas a las reconciliaciones en carne viva. Se querían tanto que fornicaban en defensa propia. Después, cuando bajaban de la cama, era como si abandonaran el cuadrilátero. John Ford dio con el misterio secreto de Sinatra, cuando en mitad del rodaje de Mogambo, en una cena populosa presidida por el gobernador británico en Uganda, empezó a chincharla con la tabarra de cómo podía estar liada con semejante enano: “Anda, Ava, explícale al gobernador por qué estás casada con ese Frank que sólo pesa 50 kilos”. “Es fácil” replicó Ava, antes de ponerle a Ford el parche en la boca: “Porque son 3 kilos de Frank y 47 kilos de polla”.
Sí, Frank cantaba con la polla: he ahí el misterio de esas baladas que, en boca de cualquiera de sus imitadores, son miel, jarabe o regaliz, y en la suya un valle de alta montaña con sus nieves y sus cumbres, sus árboles y sus águilas. Otros cantantes aprendieron a frasear según el timbre de una trompeta, un saxofón o un piano, pero Frank se curtió en la orquesta del trombonista Tommy Dorsey e incorporó el trombón a sus pulmones. Muchos han dado fe de la célebre anécdota, cuando Sinatra, después de una de sus broncas legendarias, llamó por teléfono a Ava desde un hotel de El Escorial y se puso a canturrearle mientras acariciaba el piano con el auricular pegado a los labios. Al rato, mientras él seguía ensimismado en las teclas, Ava bajó de un taxi y entró en el vestíbulo del hotel, triunfante, perfectamente desnuda bajo un abrigo de pieles aunque nadie, salvo Sinatra, podría verificarlo. Se lo llevó escaleras arriba. Lo único seguro es que a la mañana siguiente él apareció en el rodaje con un nuevo disco de arañazos grabado en la cara.
De sus relaciones con la mafia podría escribirse una enciclopedia y, de hecho, se han escrito varias. Coppola mostró, casi al comienzo de El Padrino, que el cantante Johnny Fontana consigue el papel de su vida gracias al telegrama de una cabeza de caballo introducido en el lecho de un productor de madrugada. No había que ser muy listo para detectar, en el favor que Fontana le pide a Vito Corleone, la sombra del soldado Angelo Maggio, el fastuoso papel de De aquí a la eternidad que le valió a Sinatra su único Oscar y el final de su exilio de los escenarios. Más aun: se rumorea que, cuando Kruschev casi se lía a zapatazos porque su mujer quería visitar Disneylandia y el FBI respondió que no podía garantizar su seguridad, Sinatra, que acompañaba a los mandatarios rusos en una visita guiada por Hollywood, hizo unas cuantas llamadas a Chicago: “Dile a la puta ésa que no hay problema. Nosotros la protegemos”.

También ayudó a que Kennedy (cuyo catolicismo era un lastre en su carrera hacia la presidencia) ganara las elecciones movilizando el voto de los sindicatos en Virginia gracias al todopoderoso Sam Giancana. Sin embargo, cuando Kennedy llegó a la Casa Blanca olvidó todas sus promesas y nombró a su hermano Bobby fiscal general con la orden expresa de desmantelar el crimen organizado. Giancana montó en cólera y uno de sus capos le sugirió que, en venganza, había que matar a Sinatra o al menos afeitarle las cuerdas vocales. Según una de las escuchas con que el FBI vigilaba los movimientos de la mafia, Giancana telefoneó a última hora para anular el asesinato con una frase que firmaría hasta el último sordo del planeta: “Déjalo, Paul. Sería un crimen contra el mundo acallar esa voz. Nunca me lo perdonaría”.

sábado, 31 de octubre de 2015

El sueño de la salud produce cáncer - David Torres

El sueño de la salud produce cáncer - David Torres

El cómico Bill Hicks, que era bestia como él solo, tenía un monólogo en que empezaba preguntando al público si les molestaba que encendiera un cigarrillo. Ya lo llevaba puesto en la boca. Muchos levantaban la mano, él sacaba el mechero, empezaba a fumar y decía: “Sólo era para saberlo”. Eran aquellos tiempos, no hace mucho, en que un actor no tenía que sacar un pitillo de plástico si la obra le obligaba a un acto contra la salud pública. Hicks soportaba los abucheos, insultos y murmullos, y luego advertía que tenía una mala noticia para los no fumadores. “¿Estáis preparados?” preguntaba, sosteniendo el cilindro letal entre sus dedos. Engolaba la voz y se carcajeaba aullando: “¡Vais a morir todos!”
Hicks, que fumaba como un carretero, bebía como dos y esnifaba sin bajarse de la carreta la línea continua, murió demasiado joven, casi a la edad de Cristo, crucificado por un cáncer de páncreas. Probablemente su adicción al tabaco, al alcohol y a las drogas tuvo algo que ver en el asunto aunque conozco gente que ha muerto de ese mismo horror, más o menos con los mismos años, que no bebían, no fumaban y vivían como anacoretas. Supongo que los mató una sobredosis de chorizo. Hicks sabía que su dosis de nicotina sobrepasaba con mucho los límites razonables. Cuando preguntaba a alguien del público cuánto fumaba y le respondían que unos diez al día, se echaba a reír: “Mariquita. Yo dos. Paquetes no. Dos mecheros”. Conjuraba su miedo al enfisema y al cáncer de pulmón con un número más negro que los cimientos de Génova, en donde imaginaba que dentro de unos años tendría que presentarse a actuar con un boquete en la tráquea, aunque seguiría fumando a través de él. De repente la muerte lo atacó por donde menos lo esperaba. No el pulmón ni la garganta ni la boca sino el páncreas.
Es lo que decía John Lennon, que tú haces planes pero la muerte es lo que te pasa. Sí, Lennon dijo otra cosa pero la nota a pie de página la puso un chiflado con una pistola. De hecho puedes hacer los planes que quieras que la muerte los acabará jodiendo, desde dentro o desde fuera, con un accidente de aviación o un infarto, un incendio o un aneurisma, igual que en la variante de aquella fábula medieval del hombre que veía a la muerte en un bocadillo de panceta, se hacía vegetariano y se moría por la noche atragantado con una zanahoria. La OMS está repleta de humoristas que juegan a asustarnos con cosas como la gripe A o la peste porcina, gastamos millones en medicamentos que enferman casi igual que curan, pasa la pandemia, se lleva doce gatos y, mientras tanto, como cada año, viene la malaria y masacra a un millón y pico de personas. Pero como son pobres, y viven y mueren en sitios como Bangladesh, pues no se enteran de nada. Tampoco es que a la OMS la malaria le quite mucho el sueño. Desde luego, ni la mitad que el chorizo.

Esta semana los traficantes de Tamiflú han advertido así, a lo bruto, que la carne procesada provoca cáncer de colon, aunque luego han rectificado y han dicho que depende mucho de la dosis, del componente genético y de otros factores de los que nadie tiene ni puta idea, porque si comer salchichas a dos carrillos tuviera realmente esos efectos devastadores muchas actrices porno, muchos actores gays y casi todos los tertulianos de extrema derecha ya no tendrían culo, y no es el caso. El tipo aquel de Crónicas carnívoras, que se zampaba un trolebús de tocino por programa, debería ser declarado excepción o milagro, igual que Churchill, que fumaba unos ocho habanos al día, bebía incluso agua y al final casi hubo que fusilarlo para que se muriera. En cuanto a la comida, Churchill decía que la única dieta que hacía a veces era comerse sus palabras.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Mirás - Manuel Jabois

Mirás - Manuel Jabois

“No quiero verme en el espejo de esos padres que les dedican a sus despachos más tiempo que a sus hijos y que a sus dormitorios”. escribió hace diez años el periodista recientemente fallecido

El sábado fue despedido entre gaitas el periodista Nacho Mirás. Escribió historias de realismo mágico en La Voz de Galicia, hizo de lo pequeño una virtud y de lo grande algo tan cercano que el lector podía sentirlo propio. Fue reportero de sucesos y hombre de asfalto. Hizo entrevistas en las que exprimía un humor delicado que dejaba titulares primorosos, el mismo humor con el que llenaba lo cotidiano de forma que nadie saliese indemne. Le dijo el alcalde de Lalín: “El cerdo salvó más vidas que la penicilina”. Le dijo Pérez Esquivel: “Cuando Bush reza a Dios, Dios se tapa los oídos”. Le dijo el abad de Oseira: “El gregoriano es como Rocío Jurado, suena todo igual”. Fue generosísimo conmigo sin conocerme de nada y supe después que era así con un ciento de aprendices más. No tenía mérito quererle: la exigencia era estar a su altura, comportarse con los demás como él se comportaba contigo. Distinguió a sus amigos con un amor violento y fue, por encima de todo, hombre de familia: de sus padres, de su chica Ainhoa, de sus niños Ane y Mikel. Hace 10 años escribió: “Me moriré feliz si consigo que el recuerdo de mi nombre no se asocie con el de un tipo que le entregó la vida a una causa ajena. Y que fue dejando por el camino un rastro de enemigos que un día no lo eran. Nunca he entendido a quienes solo son lo que trabajan; eso no es ser. El que quiera, que me recuerde como un tipo al que a veces le hervía la sangre, como uno que hablaba demasiado, como el que saltaba cuando le pisaban el callo, como aquel fulano que eructaba, al llegar las ocho, la rabia de la injusticia. Pero no quiero verme en el espejo de esos padres que les dedican a sus despachos más tiempo que a sus hijos y que a sus dormitorios”. Era 2005, tenía 34 años. A finales de 2013 se le presentó un tumor maligno en la cabeza: le puso un nombre, Casiano, y le dedicó un blog, Los días tristes, que publicó como libro. Se llama El mejor peor momento de mi vida (Paidós) en homenaje a Mafalda: “Me has dado la peor alegría de mi vida”. Lo presentamos hace un año en un acto en el que Santiago, Galicia, le reconoció como narrador de una estirpe sagrada, contador de huella propia. Quizás en aquella sala abarrotada el único que no supiese que se iba a morir era él. Parecía estar naciendo: su humor, su risa, su enorme fuerza, la cabeza grande, rasurada y herida. Eran días tristes y felices. Había vencido al tumor, el tumor volvió. De las hostias de la vida la de Nacho Mirás Fole no me la podré explicar nunca.

Guapos al poder - Raúl del Pozo

Guapos al poder - Raúl del Pozo

La belleza puede ser un despotismo breve, pero por lo menos dura una legislatura. La juventud hechizante, la edad de la poesía, cuando ríe el aire con sus divertidas ocurrencias, aliada a la belleza, ha decidido tomar el poder en España. Hoy más que nunca, el rostro que no irradie luz nunca será gobernante.
El sexo y la atracción ya son la fuerza motriz de la política española, a falta de nuevas ideas. Los que ganen van a hacer lo que les diga la señora Merkel, pero todos hacen el papel de galanes rebeldes. Jóvenes y bellos, macizas y guaperas, lindos 'bodies', 'pivones', se han transformado en la fuerza de choque de los partidos. Mao, que era un pureta chino, movilizó a los hijos de la Revolución diciéndoles: "Vosotros, jóvenes, llenos de vigor y voluntad, estáis en el despertar de la vida, como el sol a las ocho o las nueve de la mañana. China os pertenece". En el mismo tiempo, una generación de 'hippies' con cara de ángeles bebía trementina, buscaba 'jazz' o sexo y, según Ginsberg, "se dejaban follar por el culo por santos motoristas". Pero no tenían intención de tomar el poder, sino de desacreditarlo. Ahora, en España esos jóvenes apolíneos de 'footing' y gimnasio, amados por la cámara, dicen que van a asaltar los cielos; los de los partidos del orden prometen que van a evitar el caos; y todos quieren mandar en la Nochebuena.
El desfile de los nuevos políticos españoles parece el de una selección nacional para el concurso de 'Miss' y Míster Universo o una sesión de 'casting' para modelos publicitarios. Aparecen en la televisión en un nuevo 'star system' del poder; amados por las cámaras, parecen galanes de las series o de las películas españolas. Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Pedro Sánchez, Albert Rivera, Pablo Casado, Begoña Villacís, Teresa Rodríguez, Inés Arrimadas, Rita Maestre, Borja Sémper, Andrea Levy...
"El desfile de los nuevos políticos parece una selección nacional para el concurso de 'Miss' y Míster Universo o una sesión de 'casting' para modelos publicitarios"
Podrían brincar -y brincan- en la alcoba al conjuro lascivo del laúd, como se dice en 'Ricardo III'. Esa cara del renco y chepudo, la del feo con ansias de mandar para ser amado, es la verdadera cara del poder. Por eso, los faraones escondían sus rostros; sólo los mostraban en las monedas. Jehová, el poder total y absoluto, no deja que Moisés mire su cara. Cuentan los cronistas de Indias que Atahualpa recibió a los españoles tras una tela sujeta por concubinas para ver sin ser visto. Harold Bloom está convencido de que la de Ricardo III es la verdadera cara del poder, la de la intriga, la venganza, la maldad, la mentira, cuando Inglaterra -como ahora España- enloqueció y se desgarraba en el invierno del descontento.

Los chicos y las chicas que nos quieren gobernar son atractivos, pero no olvidemos el proverbio "Ojo al parche" (a la piel del tambor), ni la sospecha de que alguna vez el poder es un psicópata, una mezcla de Yago y Macbeth, como el renco y jorobado que nació con dientes y pelo largo tras permanecer dos años en el vientre de su madre. "Yo, que estoy mal acuñado, burlado en apostura por falaz naturaleza, deforme, inacabado, los perros me ladran cuando paso renqueando".

miércoles, 14 de octubre de 2015

Fortasec, Willy, Fortasec - Carmelo Jordá

Fortasec, Willy, Fortasec - Carmelo Jordá

Desde que viví una intensa experiencia con la maldición de los faraones en El Cairo, el Fortasec no falta en mi maleta, especialmente si se trata de un viaje a un país con ciertas deficiencias sanitarias, como es, con todos los respetos, el por otra parte maravilloso Egipto.
Por eso no puedo dejar de recomendárselo a aquellos que van a lugares inhóspitos e insalubres, porque no hay nada mejor contra los desarreglos intestinales. Por ejemplo, querido Willy, el Fortasec es la solución a los problemas que te ha causado, seguro, un viaje interior que te ha debido de hacer pasar por un sitio lleno de porquería e inmundicia: tu propia mente.
Imagino que sienten ustedes, queridos lectores, bastante desapego por la persona del más rojeras y reivindicativo de nuestros actores, y lo cierto es que es comprensible. Yo, en cambio, desde que descubrí que en el fondo es un burgués capitalista, le tengo cierto aprecio, como una empatía personal, qué quieren: sentí entonces cierta afinidad de la que ya no me es fácil desprenderme.
Así que, aunque probablemente no debería prestarle tanta atención, me tiene preocupado por esa diarrea mental que el pobrecito arrastra. No puede ser, Willy, ya no tienes edad para según qué cosas y va siendo hora de que tengas en cuenta una verdad que pareces empeñado en demostrar en solitario: la cabeza es como el estómago, y si le metes productos caducados y nauseabundos te vas por la pata abajo, como se dice en Madrid.
Tienes que cuidarte porque en no demasiado tiempo has pasado de ser un actor simpático y gracioso –qué guasa tenías en Siete vidas– a convertirte en una especie de mono de feria ideológica, un hombre-elefante político, una escatológica mujer barbuda y comunista que se exhibe en saraos de medio pelo por plazas de tercera. Ya oigo la presentación: "¡Vean al increíble Willy Toledo, la mujer barbuda, el actor diarreico que todo lo caga!".
Eres, querido Willy, como los cantantes de la época más dura del punk, que escupían –cuando no cosas peores– a su público, aunque ellos sí estaban preparados para la catarata de escupitajos que recibían a cambio de parte de sus enfervorizados fans, y no sé si tú eres consciente de este efecto secundario.
Aquello del punk no duró demasiado y esto tuyo tampoco puede alargarse mucho más. Fortasec, Willy, Fortasec, ya verás qué maravilla: una pastillita y se te cierran los conductos como si te pusieses un tapón de cava –catalán, por supuesto– en salva sea la parte.

Hazlo por nosotros, hazlo por la estética, hazlo por tu estómago y, sobre todo, hazlo por ti, que a este paso la gente no va a ir a verte ni aunque rebajen las entradas de la feria. A este paso, Willy, no vas a tener ni público que te devuelva los escupitajos.

viernes, 9 de octubre de 2015

La parroquia - Juan José Millás

La parroquia - Juan José Millás

El talento de un obispo con las maneras de un párroco. O viceversa. He ahí el secreto de Francisco I. Las prestaciones de un fórmula 1 al precio de un utilitario, el sabor del tabaco sin los riesgos de la nicotina. El mundo de la publicidad ha explorado todas las fórmulas verbales que exaltan el consumo de los refrescos con azúcar sin dejar por ello de condenar la diabetes. Francisco I es la cerveza sin alcohol y la riqueza pobre. Los líderes mundiales lo adoran por lo que tiene de párroco y lo respetan por lo que tiene de obispo. Les encanta que hable sobre los horrores del capitalismo y los beneficios de la paz mientras ellos, desde el móvil, manipulan las Bolsas o bombardean los hospitales.

Siente a un párroco a su mesa. Pero a un párroco con mitra, que todavía hay clases. No nos quejamos de lo que dice el Papa sobre el capitalismo; es tan obvio como lo que dice Antonio Baños, solo que Baños, gozando de la inteligencia de un párroco, carece de las maneras de un obispo. Lo que caracteriza a Baños es que no desea hablar en la ONU ni abandonar su parroquia. La conoce, se encuentra a gusto en ella y, al contrario que Pablo Iglesias, intuye los peligros de crecer. Iglesias, de vuelta a Vallecas, quizá se pregunte qué hizo mal. Pues que no supo estar. Baños, en cambio, no quiere estar. No estar requiere cantidades ingentes de astucia y la aceptación anticipada de que nunca llegarás a nada. Contaba Umbral que Areces, al salir de El Corte Inglés, se compraba unas zapatillas de cuadros en la mercería de enfrente. Significa que alguien debería hacer en la vida civil lo que Francisco I en la religiosa. Todo es muy confuso. Tal vez necesitamos un líder de izquierdas con mentalidad de militante de derechas. O al revés.

martes, 22 de septiembre de 2015

Pobres conductores de autobuses

Pobres conductores de autobuses

Sabadell. 19:30h. “La puerta! Abre la puerta”, grita una señora desde el fondo del autobús, de pie y con el carrito de la compra, lleno, en mano. “A ver, ¿por qué tengo que abrir la puerta? ¿¡Porqué tengo que abrir la puerta si el timbre no está marcado!?, pregunta indignado el conductor, girando su cabeza y, a juzgar por la vena de su cuello, un tanto irritado. Acto seguido, no sin desenfadarse ni bajar el tono de voz, el conductor hace el esfuerzo de abrir las puertas para que la señora del carrito baje, y suelta: “Señores, que no soy adivino!”.

Hace apenas unos minutos que he salido de ese autobús, el que cojo cada día para regresar a casa. Estaba justo en el centro del mismo, de pie, lo que me ha permitido “vivir” ese percance perfectamente. Llevo días pensando en escribir sobre este tema. Hoy la circunstancia me lo ha puesto literalmente “a huevo”. Cada día me encuentro con alguna situación parecida. Lo que pasa en los autobuses de ciudad da para un estudio sociológico de los buenos. Da para ver hasta qué punto somos individualistas, egoístas y maleducados. Supongo que pasará también en otros transportes públicos y que vosotros, si los usáis, os habréis percatado de ello.

Todo empieza en la cola de la parada. Esa cola indefinida que se va reestructurando a medida que llega el autobús que debe coger uno. Los ancianos y ancianas -con todos los respetos- cogen posiciones, el muchacho que escucha música, sin que uno sepa muy bien cómo, se coloca de los primeros, si hay algún carrito de bebé, el que lo lleva también toma preferencia, y los que estaban bien posicionados hace un minuto, detrás, a esperar. Nada, una tontería, no vendrá de 40 segundos. Paciencia.

Piipiip, piipiip, piipiip. “Señor, no ha picado el ticket”. Piipiip, piipiip, piipiip. “1’45€, por favor”. piipiip, piipiip. “Buenas tardes”. Estos son algunos de los sonidos característicos que captaría cualquier grabadora situada en la entrada del autobús cuando suben los viajeros. Muchos pitidos de la máquina que lee los tiquets, alguna advertencia del conductor al listillo que quiere hacer un “sinpa”, ruido de monedas y, muy esporádicamente, algun “buenos días” o “buenas tardes”. Pocos cruces de miradas entre conductor y viajero. El primero suele ponerle voluntad, el segundo no.

Superar esas primeras dos fases ya es algo crucial, pero vienen más situaciones interesantes. Hay que hacerse con un sitio para sentarse. Como sea. Ir de pie en un autobús de ciudad, con lo inestables y puñeteros que son los autobuses de ciudad, es un auténtico desastre. Eso es lo que pensará la mayoría. Comienzan las batallas -frías y silenciosas- por llegar a ese sitio y sentarse. Ni que sea para pasar, cómodamente, los 5, 10 o 15 minutos que dura el trayecto. Yo suelo quedarme en el centro, de pie, para dar cuenta de estas cosas que hoy os explico.

En un autobús, las peticiones de los usuarios al conductor pueden ser muy variopintas. Desde pedir subir o bajar la calefacción a cambiar de emisora de radio (o subir/bajar el volumen) pasando por la tradicional pregunta de “para ir a tal sitio, ¿qué parada es la más cercana?”. Son todos ejemplos reales que he escuchado alguna vez. No es de extrañar, pues, que por muy positivo que quiera ser uno, le acaben sacando de sus casillas, como ha ocurrido hoy con el pobre conductor.

Cuando hoy he entrado en ese autobús he visto un busero optimista y simpático. De las seis personas que han entrado antes que yo, solo una se ha dirigido a él. Y lo ha hecho para comprar un billete. Pero el busero no ha puesto mala cara. Debiera estar acostumbrado. Ha respondido mi saludo cordialmente y ha seguido con su ruta. Al final, el grito de la señora del carrito ha provocado su enfado tonto en el que era, probablemente, uno de los últimos viajes de la jornada. Con un simple gesto, pulsar el botón rojo a tiempo, se podría haber evitado.

De vez en cuando intento ponerme en la piel del conductor o conductora. Esa persona que ha de afrontar durante ocho horas el mismo recorrido, la misma rutina, la vuelta idéntica; a la vez que debe lidiar con caras largas, discusiones tontas, gente tóxica y, sobre todo, mantener los cinco sentidos en la carretera. Con lo complicado que puede resultar eso en una ruta de ciudad (coches en doble fila, semáforos, pasos de peatones…). Los buseros son de otro mundo, nacidos para ello. Gente admirable y envidiable. Y un tanto masoquista, eso sí.

En fin. La próxima vez que subas a un autobús, piensa en ese conductor o conductora que ha de llevarte donde sea. Dale un buen saludo. O un simple ‘Hola’, como veas. Algo. Y, si no es mucho pedir, haz lo mismo con el resto de viajeros. Piensa más en ellos y menos en ti. Más en ellos y menos en tus preocupaciones y tus prisas. Cede tu asiento, respeta la cola, pulsa el botón cuando toca. No cuesta nada y significa mucho.

España tolón, tolón - David Torres

España tolón, tolón - David Torres

La concordancia no es el fuerte de Mariano. No, tampoco la sintáctica. “Gracias porque habéis hecho feliz (sic) a muchísimos españoles, a todos los españoles” dijo ayer al recibir a la selección de baloncesto después de su brillante victoria en el europeo. Lo correcto hubiera sido decir “felices”, en plural, a no ser que Mariano contemple a la totalidad de los españoles como un único sujeto colectivo, una homogénea comunidad de creyentes donde no caben ni los independentistas catalanes, ni los indiferentes a las gestas deportivas, ni Fernando Trueba, ni tampoco esa gente sospechosa que el domingo estaba leyendo un libro, practicando yoga o reactivando el consumo en una terraza en lugar de aullar cada canasta rojigualda.
Ahora bien, si se quiere hacer justicia a una epopeya europea como la de Gasol y sus muchachos se necesita un narrador homérico y ayer José María Mijangos creció tres palmos para escribir una crónica a la altura. En lugar de tirar por el sendero literario, que tampoco es su fuerte, Mariano se decidió por la geopolítica para explicar en unas pocas y sencillas palabras la trayectoria de la selección española de baloncesto, el desarrollo de este deporte en las últimas décadas, nuestra hegemonía en la cancha e incluso la caída del Muro de Berlín: “Ha sido nuestra medalla 12 en un europeo, sólo la URSS y Yugoslavia nos superan, pero como ya no existen, pues no nos supera nadie, somos el primer país de Europa a la hora de tener medallas”. Un resumen que no lo iguala ni Siro López, el inefable cantor de las gestas deportivas hispánicas, quien, en un momento dado de la semifinal contra Francia, descifró el marcador con la sabiduría de un ministro de economía: “19-28, 11 arriba”. Y aún le sobraban dedos.
Este extraordinario dominio de la aritmética, la historia y la gramática no hubiese sido posible sin la ardua labor de analfabetización promovida por el ministerio de Educación desde hace décadas. La última muestra de este empeño es un libro de 6º de primaria de Ciencias y Sociales publicado por la editorial MacMillan (y esposa). El volumen ha aparecido en los colegios españoles igual que aquel extraño suplemento en el tomo de una enciclopedia en el célebre relato de Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, mostrando una historia alternativa donde la guerra civil española fue culpa de la Segunda República, el régimen de Franco instauró “una economía autosuficiente” y Esperanza Aguirre trajo “la modernidad a la región”.

Cuando le preguntaron a Marta Martínez, directora editorial de MacMillan (y esposa) por el sesgo ideológico de semejante panfleto, la buena mujer respondió que ellos diseñan sus contenidos “sin ningún interés político” para que “los niños aprendan sin aleccionarles”. Pues menos mal, porque si llegan a aleccionarlos, como en las ikastolas, lo mismo hubieran dicho que el Generalísimo era pivot del equipo español de baloncesto y que lo único que hizo fue ponerle un tapón a Azaña. Ni golpe de estado, ni técnica, ni personal. Por supuesto, a Esperanza Aguirre le ha faltado tiempo para declarar que en el libro “no se dice más que la verdad”, como si antes del tamayazo en Madrid no hubiera calefacción, ni agua corriente, ni cableado telefónico. En el cuento de Borges, el narrador, que compartía muchos rasgos con el escritor argentino -desde la amistad con Bioy Casares hasta el gusto por la erudición-, comprendía que la realidad estaba sufriendo una invasión paulatina por parte de la metafísica idealista y que tarde o temprano, “el mundo será Tlön”. Suerte que tenían, porque aquí sólo falta otra legislatura del PP para que España sea una vaca lechera, no una vaca cualquiera, que da leche merengada, ay qué vaca tan salada, tolón, tolón.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Folleu, folleu’ - Fernando Sánchez Dragó

'Folleu, folleu’ - Fernando Sánchez Dragó

CARLOS II tuvo catorce nodrizas oficiales y dieciséis de repuesto. Pese a tanto derroche de calostro y leche entera no consiguió preñar a ninguna de sus dos esposas. Aquellos polvos (sic) trajeron los lodos catalanes. Tras su muerte el forense descubrió que el monarca sólo tenía un testículo, diminuto y carbonizado, y que su corazón abultaba lo mismo que un grano de pimienta. ¿Era estéril? Sí, aunque fueron sus cónyuges las que cargaron con el mochuelo. Impotente, en contra de la leyenda, no. Rijoso a más no poder. Su primera esposa tenía prohibido llevar bragas para que su tela no obstaculizase los arrebatos del rey. La flojera de remos de éste se atribuía a un episodio de su infancia. Tenía el principito cuatro años cuando Felipe IV murió. El protocolo ordenaba que el heredero besara a su progenitor en el lecho de muerte. Las cosas se complicaron. Alguien había tenido la ocurrencia de meter la momia de san Isidro en el lecho del agonizante por ver si de ese modo sanaba. Varios días yacieron juntos el monarca y la reliquia. El futuro rey se asustó al ver los apolillados restos del probo labrador y se negó a besar a su padre. Esa negativa, con el correr del tiempo, originó un complejo de culpa que, debidamente somatizado, se tradujo en esterilidad. Los saludadores aseguraron que el maleficio se extinguiría si el rey cumplía a título póstumo con su deber filial. 'El Hechizado' se avino, bajó con su primera mujer al pudridero de El Escorial, sacaron de su féretro a Felipe IV, depositó el hijo pródigo un beso en la descarnada mejilla de éste, hicieron mutis los cortesanos y allí mismo, rodeados por las osamentas de tantos reyes muertos como faraones hay en el valle de Luxor, copuló el último de los Austrias con María Luisa de Orleans. Y nada. Ni por ésas. No cuajó.
"Sin el gatillazo de Carlos II no se habría desencadenado la Guerra de Sucesión, la Diada no existiría y el separatismo tampoco"

De tan extraño modo se puso en marcha -tictac, tictac- la espoleta de la bomba que estallará el 27 de septiembre. Sin el gatillazo, aunque gatillazo, en sentido estricto, no hubo, no se habría desencadenado la Guerra de Sucesión, los catalanes no habrían apoyado al Archiduque, el ejército borbónico no habría entrado a sangre y fuego en Barcelona, la Diada no existiría y el separatismo tampoco. Así se reescribe la historia: con renglones torcidos y en el catre. Sófocles lo adivinó y Freud lo diagnosticó. 'Voteu, voteu', catalanes, que 'el món s'acaba'.

Infames banqueros - Raúl del Pozo

Infames banqueros - Raúl del Pozo

En Cataluña, los independentistas no quieren someterse a la disciplina del capitalismo y atacan a los infames banqueros, como si fueran aquellos Médicis que tiranizaron Florencia o aquellos banqueros que execraba Quevedo -junto a los catalanes- porque sorbían en plumas de ganso. Los catalanes creen ahora que harán del plomo oro, han sustituido la religión por la patria, detestan a los Fainé por haberles avisado de los riesgos de la secesión y del peligro que corren sus ahorros. La respuesta de los separatistas ha sido: van de farol.
Ya recordaba Sampson en 'El toque de Midas' que las obras del Bosco y de Brueghel relacionan el oro con las deposiciones humanas. Los independentistas, olvidando que el padre de la patria fue banquero, fustigan a los usureros sórdidos de 'culoapretado' que no creen en la nueva república, la Holanda del Sur. No quieren escuchar los blues del Banco Mundial ni oír hablar del pastón que deben, ni si la deuda del Estado se va a repartir o no de forma equitativa. Acusan a los banqueros de hablar a las instituciones para doblegarlas, después de haber desahuciado a familias y de quitar la cartera a los abuelos. Proclaman que la banca ha robado y hay que meterlos en vereda. Han llegado a deletrear la palabra fatídica "pronunciamiento", y el caso es que los pobres bancos ni siquiera se atreven a llamarse bancos y se denominan entidades financieras.
Es verdad que los banqueros tienen mala prensa desde la antigüedad. A Marco Bruto, el asesino de César, lo consideraban íntegro y patriota, pero sus enemigos le llamaban usurero y le acusaban de hacer pagar el dinero con la piel. En otros tiempos, prestar dinero con usura se consideró tan nefasto como el asesinato. Dante, que era hijo y nieto de prestamistas, mete a los banqueros en el Séptimo Círculo por hacer ganancias ni con el sudor ni con el ingenio, sino con el mismo dinero; se llegó a acusar a los Rothschild de haber untado a Marx para que escribiera 'El Capital'.
Los separatistas amenazan a los patrones de los bancos diciéndoles que ya pueden ir haciendo las maletas; piensan que están cagados de miedo, pero como recordó Iceta en el debate a siete -conducido por la simpar Ana Pastor-, los que debieran tener miedo son los que tienen cuentas corrientes en Cataluña y los que se arriesgan al corralito y a no cobrar las pensiones.

Le pregunto a hombre-puente, inteligente y pacífico, cercano a Mas: "¿Os estáis volviendo locos abucheando a Obama e insultando a los banqueros?". "No, no -contesta-. Es que con esta movilización de los poderes globales y terrenales se pretende asustar a los dudosos, a los menos independentistas de los independentistas, a los miedosos. Pero no sé si han valorado lo suficiente que, diciendo que Cataluña va al caos y Obama admitiendo implícitamente que Cataluña se puede ir, ya es una victoria del independentismo. Los banqueros demuestran nerviosismo y eso puede animar a irse a los que tienen deudas e hipotecas".

lunes, 14 de septiembre de 2015

Con tres ya basta - Tino Pertierra

Con tres ya basta - Tino Pertierra

Oscar: "Ahora que lo pienso porque tengo mucho tiempo para dedicarme a hacer tonterías (me jubilé hace tres meses), el número tres me ha perseguido desde que nací. Ocurrió un 3 de marzo, a las tres de la tarde, y lo que pudo ser una casualidad del calendario se convirtió en una señal del destino. Tuve tres hermanas, me expulsaron de tres colegios y en la adolescencia me abandonaron tres novias a las que engañé tres veces con tres chicas distintas. Con una de las aventuras me casé, fue la primera de mis tres esposas, y tuve un hijo con cada una de ellas. Hace tiempo que no veo a las madres y los hijos no quieren verme a mí. Los motivos son desagradables, me los callo. Trabajé en tres ciudades distintas en tres profesiones que no tenían nada que ver entre sí y por fin me acabé asentado como fotógrafo de bodas y bautizos. Mi cuerpo tiene las cicatrices de tres accidentes de tráfico y tres infartos me dejaron el corazón en cabestrillo para siempre. He sufrido tres graves decepciones, no me refiero a los matrimonios, sino a desengaños con amigos a los que creía leales y me salieron escorpiones. Podría seguir, pero no quiero aburrir con mi relación especial con el número tres, ni caeré en la vulgaridad de contar aquella experiencia en la que disfruté de un trío durante una noche loca.

Ayer me desperté a las tres de la madrugada porque la mujer con la que vivo desde hace tres semanas tuvo un sueño agitado y me asestó un puntapié en la barriga. No se lo tuve en cuenta, pero al desvelarme tuve mucho tiempo para pensar tonterías y caí en la cuenta de que era mi tercera compañía femenina del año y que echaba de menos estar solo. No sentirme solo, algo que ha sido habitual en mi vida, sino estarlo. Sin nadie que me espere ni me desespere, con la casa hecha un desastre, la cama siempre deshecha y la nevera convertida en un mausoleo de comida rápida y envenenamiento lento. Así que, a la mañana siguiente, cogí mis cosas cuando ella se fue a trabajar y me fui dejando una nota en la mesa de la cocina: me voy, me voy, me voy".

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Jose Luis Herraiz Diaz ha compartido la foto de Mariela De Leon Diaz.

Jose Luis Herraiz Diaz ha compartido la foto de Mariela De Leon Diaz.

Una chica muy arrogante y estirada, estaba esperando su vuelo en una sala de espera de un gran aeropuerto. 
Como debía esperar un largo rato, decidió comprar un libro y también un paquete con galletas. 
Se sentó, para poder descansar y leer en paz.

en el Asiento de a lado se sentó una señora ya de edad poco avanzada, que abrió una revista y empezó a leer. Entre ellas quedaron las galletas. Cuando la chica cogió la primera galleta,la señora también tomó una.

La chica se sintió indignada, pero no dijo nada. Solo pensó: "¡Qué descarada esta vieja; si yo fuera más valiente, le diría un par de cosas y le hablara pésimo y le insultaría".

Cada vez que ella cogía una galleta, la señora también tomaba una. 
Aquello le indignaba a la chica.
tanto que no conseguía concentrarse ni reaccionar.

Cuando quedaba una sola galleta, pensó: "¿qué hará ahora esta vieja aprovechada?".

Entonces, la señora partió la última galleta y con una media sonrisa en su rostro, sin decirle nada a la chica, dejó media galleta para ella.

¡Ah no!. ¡Aquello le pareció demasiado!. y esa chica se enfureció y mucho se molesto, muy indignada con tal situación.
tomo la media galleta y no aguanto mas y se la tiro a los pies de aquella señora y le dijo: vieja descarada, se ve que tiene hambre , eso es lo que usted es una descarada.
y la señora solo agacho la cabeza y no respondió nada.

Se levantaron las dos y cada quien se dirigió a su propio sector de embarque, ya que tenían distintos vuelos y se dirigían obviamente a diferentes destinos.

La chica mientras caminaba a su sector de embarque, muy indignada resoplaba la enorme rabia que llevaba. Cerró su libro y sus cosas y se dirigió a abordar.

Cuando se sentó en el interior del avión, miró dentro del bolso!! y para su sorpresa, allí estaba su paquete de galletas... intacto y cerrado.

¡Sintió tanta vergüenza!. que se le caia la cara y le dio tanto sentimiento con aquella señora que hasta lloro.
Sólo entonces se dio cuenta de lo equivocada que estaba. 
¡Había olvidado que sus galletas estaban guardadas dentro de su bolso!. 
la señora había compartido todas sus galletitas con ella, y sin sentirse indignada, nerviosa, consternada o alterada.

Y ya no estaba a tiempo ni tenia posibilidades para dar explicar o pedir disculpas.

Pero sí para razonar: ¿cuántas veces en nuestra vida sacamos conclusiones cuando debiéramos observar mejor? ¿cuántas cosas no son exactamente como pensamos acerca de las personas?.

Y recordó que existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: 
Una piedra, después de haber sido lanzada;
Una palabra, después de haberla dicho;
Una oportunidad, después de haberla perdido;
El tiempo, después de haber pasado.

NO ACTUEMOS APRESURADAMENTE. MUCHAS VECES EN ESOS IMPULSOS , HASTA OFENDEMOS Y NO NOS DAMOS CUENTA QUE LAS COSAS NO SON COMO PENSAMOS.

MEDITEMOS ANTES DE ACTUAR Y OFENDER.

ANTES DE FORMARTE UN JUICIO DE AQUELLO, ASEGÚRATE BIEN , NO VAYA HACER QUE DAÑES A ALGUIEN INMERECIDAMENTE Y QUE QUEDES EN RIDÍCULO. Y PRONTO TE ARREPIENTAS Y SEA DEMASIADO TARDE.