lunes, 11 de marzo de 2013

Alcalde, lo que nos eches - David Torres


Alcalde, lo que nos eches - David Torres
Muchas cosas se le pueden reprochar a Rubalcaba excepto que no sepa suicidarse con estilo. Hacerse con la alcaldía de Ponferrada con el apoyo de un acosador sexual el Día de la Mujer Trabajadora es una apuesta al alcance de muy pocos. Da hasta lástima que luego se haya echado atrás, cuando tendría que haber ido a felicitar personalmente al nuevo munícipe, Samuel Folgueral, e invitarle a unos vinos para que Ismael Alvarez, condenado por acoso pero poco, les contara intimidades de Nevenka Fernández, aquella concejal de derechas que iba pidiendo un pellizco a gritos.
Samuel entró a hombros a la alcaldía casi al mismo tiempo que salía también a hombros del PSOE, encantado consigo mismo y con su nuevo cargo de macho alfa del pueblo, sosteniendo en sus manos la vara de alcalde con la misma alegría que Nacho Vidal antes de ponerse a la faena. Por algo la vara de alcalde parece lo que parece.
Empeñado en la misma tarea de desmantelamiento del PSOE que ya emprendiera Zapatero con devoción ejemplar, Rubalcaba ha decidido no dejar piedra sobre piedra. Y para que conste en acta y no haya lugar a dudas, ha apretado el botón de autodestrucción moral justo en el epicentro del feudo leonés, en plena cuna del zapaterismo. No se puede renovar un partido sin antes hacerlo mierda desde las bases hasta la cúspide. Si al PSOE le restaba un solo gramo de decencia y sentido ético (que yo creo que no), acaba de esnifarlo por la nariz en Ponferrada. Las bases se han quedado bizcas y la cúspide es Rubalcaba. Del PSOE ya no queda ni la P.
Con todo, el alcance estratégico de la jugada no se vio hasta el día siguiente, cuando Rubalcaba anunció que había sido todo un error y que él tiene sus principios, aunque ni él mismo sepa bien cuáles. Le ha pedido el carné del partido a Folgueral y ha tirado la alcaldía a la basura, como si hubiera armado todo el pifostio sólo por joder. Porque no se explica muy bien que un hombre que cuando era ministro del Interior tenía el país entero intervenido por teléfono, no acabara de enterarse del hedor de una maniobra que era trending topic hasta en el twitter de Carme Chacón. Tanto Maquiavelo y tanto Fouché y al final se la juega un alcaldillo a lo Fernando Esteso.
Por lo que parece, a Rubalcaba le traía frito que el PP copara portada tras portada un día sí y otro también. No encontró otra manera de competir con Cospedal anunciando el ERE de Bárcenas ni con el propio Bárcenas entonando la Internacional más que dándose a sí mismo el jaque del pastor. Anda, José Mota, iguálamelo. 

Anónimos por internet - Paloma Pedrero


Anónimos por internet - Paloma Pedrero
A veces, siento verdadera curiosidad por leer los comentarios que los internautas escriben debajo de noticias y columnas de opinión. Algunos son cariñosos o críticos, inteligentes o simplemente agradecidos. Sin embargo, un número nada desdeñable de esas frases anónimas son incomprensibles para mí. Parece que una banda de perturbados hubiese encontrado un juego cómplice escribiendo burradas impunemente. Y hay temas especialmente sensibles para este tipo de opinadores sin nombre. Por ejemplo, la violencia de género. Casi siempre que alguien escribe sobre esto, un grupo de caballeros muy enfadados desbarra hasta el infinito. No comprendo esa rabia cósmica que manifiestan hacia todo lo que hable de igualdad entre sexos, o de cambios en la educación, o de medidas drásticas contra el maltrato. Incluso, cuando escribimos con humor o con amor, hay alguno que contesta rebotado. Leo esos comentarios y siento miedo, no por mí, a pesar de que he sido amenazada directamente en varias ocasiones; siento miedo y estupor de vivir en una sociedad en la que todavía existe tanto machete levantado contra la igualdad, la tolerancia, la fraternidad y la justicia. Tanto personaje resentido que se esconde en el anonimato para soltar veneno. Puede ser una forma de sacarse los demonios. Bofetadas al papel que ojalá eviten alguna a un rostro cercano. Porque, me atrevo a decir, aunque me pongan cruces negras, que esos comentaristas, además de cobardes, son violentos. Es una verdadera pena que todavía haya gente así. Que tengamos que seguir celebrando el Día de la Mujer reivindicando igualdad y justicia para la mitad de la humanidad. Es una pena que todavía haya tanto mal pájaro volando a sus anchas por nuestro cielo.

domingo, 10 de marzo de 2013

Una historia con apetito en tres idiomas - José Luis Alvite

Una historia con apetito en tres idiomas  - José Luis Alvite

Por matar la curiosidad, cené en un restaurante mexicano. La carta no era muy variada. Lo distinto en cada plato era la cantidad de picante. Dos cucharaditas de aquella salsa roja podrían haber perforado el plato, la mesa y un carro de combate M1-Abrahms. Creo que lo del Calvario fue una pérdida de tiempo y un derroche escénico con exceso de figurantes. A Cristo podrían habérselo cargado en una despedida de soltero con enchilada y frijoles. En ese restaurante incluso me pareció que escocía el agua. Mediado el primer plato había perdido las tres cuartas parte de la voz, así que el postre lo pedí por señas. Luego vino un café con canela. Entonces llamé a la camarera, pedí la cuenta y le hice jurarme que al papel del retrete no le habían puesto tabasco. El tequila, ni lo probé. Le dije a la chavala del comedor que para la traqueotomía me inspiraba más confianza la Seguridad Social. George Bush se daría con un canto en los dientes si le hubiese pillado a Sadam Hussein el menú del restaurante mexicano. Una comida así tendrían que servirla con lanzallamas. 

Se necesita menos valentía para comer en un restaurante chino. Todo en esa cocina es blando e invertebrado. La primera vez que cené en un chino, enseguida comprendí que estaba ante una cultura sensual y abstracta que culminaba en una cocina evanescente en cuya carta lo más sólido era el precio. La verdad es que no soy un gran comedor. Otro en mi lugar sólo saciaría el hambre si como remate se comiese la cuenta y los palillos. Los chinos son un montón de cosas delgadas. Incluso es minucioso su cine, aunque resulta superpoblado. Una película sabes que es china porque tardas diez minutos en leer los títulos de crédito, que son abundantes y variados como esa exótica cocina en la que el pato se sabe que es pato porque te lo dicen y el tiburón es aquella flácida gelatina impropia de un pez fiero e imprevisible que inspira películas de terror. En la cocina china todo es postre, menos la factura, que viene en tu idioma y es lo único que no necesita diccionario ni palillos. 

A la gente le gusta probar la comida de los sitios que visita. Es lo turísticamente correcto. Personalmente no estoy por la labor. Me considero un clásico de la gastronomía. Cuando se me acerca el camarero no dejo margen para el error: "A ella, pechuga de agua. A mí, caballero, me sirve usted cualquier cosa que tenga hombros y perjudique la reputación. Y en cuanto al postre, algo que irrite el colon. La factura, por favor, deshuesada". 

Me gusta la comida tradicional. Ya sabes, cosas que manchan la camisa. En Galicia se sirve un demográfico cocido de cerdo y ternera, chorizos, grelos, garbanzos y patatas, algo carnal que constituya al mismo tiempo gula y adulterio.

sábado, 9 de marzo de 2013

Muy excesivo - Alfonso Ussía


Muy excesivo - Alfonso Ussía
Se me antoja excesiva cortesía, no exenta de riesgo, enviar en representación de España al entierro de Hugo Chávez al Príncipe de Asturias. No por el muerto, sino por los vivos que van a rodearlo. Ahmadineyad, Fernández de Kirchner, Evo Morales, Teodoro Obiang... El Príncipe puede volver a Madrid sin la cartera y el reloj. He visto con estupor las imágenes de la llegada del ataúd a la Academia Militar de Caracas. Es muy difícil que un acto castrense acepte la bufonada como principal protagonista. Ese Maduro vestido con el chándal bolivariano era la síntesis del mal gusto, de la chabacanería. Al fin y al cabo, llevaban en el féretro los restos mortales del Presidente de Venezuela, y eso no se hace con un chándal. Un chándal, además, que le venía muy grande, lo que es complicado por cuanto el compañero bolivariano Maduro supera los dos metros de altura. Pero no. Si al menos se hubiera puesto un chándal de noche, un chándal de gala, o un chándal de luto, poco habría que comentar. Pero no. Se presentó con un chándal de desfile de Juegos Olímpicos o de jugador reserva de la Selección nacional de Venezuela de Balonvolea. La más formal entre los asistentes, la señora Fernández, viuda de Kirchner, que llevaba riguroso luto, no por Chávez, sino por su difunto esposo, Él, que parece ha sido sustituido en su amante colon. Que eso lo dijo don José María Pemán después de cenar con el doctor Marañón. Que donde se siente, donde se fija el amor y la pesadumbre, el placer y la angustia, no es en el corazón, sino en el colon, pero resulta muy feo decirle a una mujer «te amo con todo mi colon», y de ahí lo del corazón, que es figuración poética. Evo Morales tiene cada día que pasa más aspecto de ser su propio guardaespaldas que el Presidente de Bolivia. Y faltan por llegar Raúl Castro, Ahmadineyad y Teodoro Obiang, así que ya sabe el Príncipe lo que tiene que hacer. Muy formalito durante la ceremonia, y al término de los actos, salir a toda pastilla hacia el aeropuerto de Maiquetía antes de que lo atraquen sus vecinos de altas dignidades. Creo que el Gobierno arriesga en demasía. El Príncipe es mucho para ese entierro, del que por otra parte, el fallecido es el único que no tiene culpa de nada, porque la culpa la dejó en su vida, y muy abundante. Pudiera suceder, que a falta de norteamericanos a los que acusar, terminara Maduro señalando al Príncipe como fundamental responsable del cáncer de Chávez, que como es por todos conocido, fue consecuencia de una argucia de la CIA. Porque ningún representante del mundo normal –exceptuando a los presidentes de las naciones americanas democráticas–, va a superar en importancia y empaque al Príncipe de Asturias, y cuando se destaca entre gentes como las que ahí se van a reunir, hay que atarse bien los machos para no salir malparado.
Que no se malinterprete mi texto. Siento un gran respeto por Venezuela, y soy amigo de muchos venezolanos. He navegado un buen trecho del Orinoco, admirado los tepuis que surgen como milagros en la maravilla de Los Llanos, y considero a Venezuela admirable. Pero la cutrería del chándal, importada de la Cuba castrista, me produce escalofríos. Con un chándal no se entierra a un Presidente. Con un chándal no se acompaña a un Presidente hasta su Academia Militar. Con un chándal tan horroroso no se puede ir por la vida y, menos aún, por la muerte. Lo cierto es que me preocupa la presencia del Príncipe en ese entierro tan raro.

Humor y poligamia - Amando de Miguel


Humor y poligamia - Amando de Miguel
No me canso de repetirlo. Tenemos muchos humores en el cuerpo, pero el humor más presentable, el que nos hace sonreí­r, es el que se deriva de la polisemia de las palabras. La gracia del chiste o del comentario humorí­stico está en la sorpresa que produce el hecho de que una palabra o una expresión puedan significar dos cosas. Si una de ellas es un tabú o un prejuicio (sexualidad, escatologí­a, racismo), la sonrisa está asegurada. Se trata de un gesto que no tienen los otros animales. El niño normal empieza a sonreí­r mucho antes que a hablar. No hay cosa más lamentable para un adulto que no encontrar ocasión para sonreí­r, mejor aún, para reí­r francamente, a lo largo del dí­a. Sospecho que muchas enfermedades se incuban por la falta de ocasión para dejar fluir el gesto de la risa. Como esta seccioncilla tiene también el propósito de prevenir dolencias del cuerpo y del alma, transcribo a veces comentarios jocosos.
Agustí­n Fuentes, tan serio él y tan circunspecto, me enví­a el examen de un estudiante norteamericano listo. Transcribo las respuestas del test con algunos retoques:
P: ¿En qué batalla murió el general Lee? R: En la última.

P: ¿Dónde fue firmada la Declaración de Independencia? R: Al final de la página.

P: ¿El rí­o Ohio corre en qué estado? R: Lí­quido

P: ¿Cuál es la primera causa de divorcio en los Estados Unidos? R: El matrimonio.

P: ¿Qué no se puede comer nunca en el desayuno? R: El almuerzo y la cena

P: ¿A qué se parece la mitad de una manzana? R: A la otra mitad.

P: ¿Cómo puede permanecer un hombre ocho dí­as sin dormir? R: Durmiendo de noche.

P: Si se necesitan ocho hombres para construir un muro en diez horas, ¿cuánto tiempo necesitarían cuatro hombres para construir el mismo muro? R: Nada de tiempo. El muro ya está construido.
El test es más largo, pero creo que basta la muestra dicha para componer el diálogo socrático transcrito. Digo bien, pues en los diálogos de Platón, con Sócrates de protagonista, hay muchas escenas que recuerdan el test del estudiante. El truco está en seguir la lógica de la primera significación de las palabras. En el caso del test del estudiante el prejuicio es que los profesores saben mucho y que los estudiantes son tontos.
Juan A. Fernández M. nos hace sonreí­r con un cuentecillo que sintetizo. El marido sale de la ducha cuando su mujer se dispone a entrar en ella. En ese momento llaman a la puerta de la casa. La mujer se envuelve el cuerpo desnudo en una toalla y sale a ver quién es el que llama. Es el vecino de enfrente, quien le dice: "Te doy 3.000 euros si dejas caer la toalla". La mujer duda, pero le hace gracia la propuesta y piensa que los eurillos les vendrí­an muy bien. Total, nadie va a enterarse. Así que deja caer la toalla y el vecino se queda extasiado. La mujer vuelve al cuarto de baño y el marido, que se está afeitando, le pregunta distraí­do: "¿Quién era el que llamaba?". Ella le responde: "El vecino de enfrente, tu amigo". El marido le pregunta: "Supongo que habrá venido a devolvernos los 3.000 euros que le presté".
Si no logra usted sonreí­r con el examen del estudiante y con el cuentecillo de la toalla es que su salud peligra. No otra cosa es dejar de entender que las palabras y las frases pueden interpretarse en más de un sentido. El lenguaje no está solo para transmitir información, sino para alegrar la vida. Ese es el principio saludable de esta seccioncilla.

viernes, 8 de marzo de 2013

Grandes pensadores - Juan José Millás


Grandes pensadores - Juan José Millás
En China, donde hay problemas de superpoblación, no está, increíblemente, legalizado el matrimonio homosexual. ¡Qué tontos, sabiendo como saben que este tipo de unión no garantiza la pervivencia de la especie! A ver si se acerca Jorge Fernández Díaz, nuestro lúcido ministro del Interior, y se lo explica:
–Si queréis que las parejas solo tengan un hijo, o ninguno, como el del chiste, que había ido a Nueva York una vez, o ninguna, debéis promocionar las bodas entre personas del mismo sexo. España se está despoblando gracias a este tipo de enlaces.
España no se está despoblando. En todo caso, si la gente evita la procreación, es porque no tiene trabajo, ni subsidios, ni incentivos, ni futuro. Todo se lo ha arrebatado, o está en vías de arrebatárselo, el Gobierno del que forma parte Jorge Fernández Díaz. De forma que si los chinos habían pensado ingenuamente que podrían derogar la ley del hijo único cambiándola por la del matrimonio gai, que se lo vayan quitando de la cabeza. El ministro del Interior mintió como mintió poco después monseñor Camino, portavoz de la Conferencia Episcopal, al apuntarse a la misma idea. A ver si monseñor Camino, tan preocupado por los problemas de Interior (tendrían que hacerle subsecretario) se pronuncia un día de estos sobre el diseño que la Troika ha pensado para este país. Un diseño que condena a la exclusión social a los pobres y arrastra a la pobreza a las clases medias.
Pero que no cunda el pánico. Otro modo que pueden emplear los chinos para controlar la natalidad es abrazar el celibato. No tienen más que hacerse curas o monjas. Desde esa posición, además, pueden darse el lujo de defender la existencia de familias numerosas. La Iglesia, cuyos componentes se prohíben a sí mismos tener hijos, se los impone a los demás, y en cantidades industriales mejor que al por menor. Incomprensiblemente, no se ven en la necesidad de predicar con el ejemplo. Ya lo saben, señores chinos: bastaría con que la mitad de su población se hiciera cura para solucionar el problema. De paso, animarían los cónclaves, que son poco numerosos. Lo que tienen los grandes pensadores como Fernández Díaz es que a partir de sus reflexiones te puedes montar las tuyas.

El alcohol - Paloma Pedrero


El alcohol - Paloma Pedrero
Han creado una pastilla para que los alcohólicos beban menos. Pobres criaturas, siempre he sentido una piedad especial por ellos. Quizá porque tuve uno muy cerca en casa, pacifico y buena gente. Dicen los neurólogos que este fármaco, llamado Selincro, es un modulador del sistema opioide que actúa sobre el circuito de recompensa del cerebro, que está mal regulado en los pacientes con dependencia del alcohol. Es decir, que los adictos a las copas tienen un desequilibrio en algún circuito cerebral, lo que condiciona su consumo. En España hay dos millones de alcohólicos confesos. Hombres y mujeres que pueden llegar a dilapidar todo lo que tienen por su ligazón con la bebida. Familia, amigos, trabajo y hasta hogar. Les conozco bien, hace quince años que trabajo con ellos, a través del teatro. En la ong "Caídos del cielo" hay, entre otros, adictos a toda clase de sustancias. Personas, por lo general, con gran sensibilidad y talento para las artes. Sin embargo, en este país a los adictos siempre se les mira con enorme desprecio. Se les juzga como sinvergüenzas y no como enfermos. Y mueven más al miedo que a la compasión. Por eso hay que contarle a la sociedad la realidad de estas personas. Que se sepa que la mayoría lucha esforzadamente para dejar su adicción, que sufren viendo que caen y vuelven a caer en las drogas, que se desesperan al verse al margen de los demás. Seguramente esta pastilla no será la panacea, pero ojalá pueda ser una apoyo más. Yo conozco a alguno que ha dejado de beber desde que comenzó a hacer teatro. Hay que combinar fármacos y amor. Hay que ayudarles a transformar su dolor en belleza.

Larga distancia - María José Navarro


Larga distancia - María José Navarro
Además de los AVE (unos trenes superchulísimos que nos envidian en todos los países de nuestro entorno) hay otros (reciclados y también susceptibles de ser envidiados en todos los países de nuestro entorno) que tienen algunas tarifas estupendas. Eso quiere decir que van a tope y que si buscas, los últimos asientos te salen a unos precios verdaderamente bajos. Estos trenes tienen sus últimos asientos baratos enfrentados, o sea, que te pasas el viaje evitando las piernas del otro y tratando de olvidarte de lo que ves, oyes, presencias o contemplas. No hay mesa de por medio (que eso sólo lo llevan los famosos AVE), así que compartes espacio quieras o no, con todo lo que ello conlleva. Mi última experiencia tuvo lugar este pasado fin de semana, con un matrimonio de mediana edad tirando para abajo como socios en el cuadrangular que hay que jugar entre las plazas 1 A, 1 B, 2 A y 2 B en el Altaria. La joven pareja no había comido, así que decidió hacerlo en el tren. Primer plato: una ruidosa bolsa tamaño familiar de Cheetos Matutano sabor queso. Segundo: Donuts de chocolate. También envueltos en papel chillón. Tercero: rosquillas en envoltorio de papel sonoro. Postre: Él, pipas; ella, un chicle. Seguidamente se pusieron los auriculares para escuchar la película, aunque en realidad mantuvieron una conversación en voz alta sobre la programación cinematográfica de RENFE, la última comida de la familia (asistentes-buen rollo: relación si la hubiere) y repasaron algunos vídeos de los sobrinos insertos en sus dispositivos móviles y a todo trapo. Conclusión: puede que sean trenes de primera división, pero a los pasajeros aún nos falta algún examen básico de buena educación.

Casa de muñecas - Raúl del Pozo


Casa de muñecas - Raúl del Pozo
El Rey sigue con sus ejercicios de rehabilitación. Ahí sigue sin otros brocados que las sábanas, sólo se le acercan enfermeras para que orine en el bacín en forma de pato. Mientras, todo el país habla de la bragueta real. Cuán pronto se va el placer. Ya no se acercan a Su Majestad las chicas de la casa de las muñecas; hasta su lecho de penitencia llegan las infantitas con dibujos para animar al abuelo. En los días difíciles vivió un rato agradable hablando con Alfredo Pérez Rubalcaba de fútbol. Los dos son vikingos, casi ultrasur. El Rey vio el partido Real Madrid-Manchester acompañado de algunos asesores. La pasión blanca de Don Juan Carlos la analiza Carlos Torras, en una apasionante libro, La historia oculta del Real Madrid.
Cuenta el periodista catalán que durante sus primeros veinte años el Madrid no era Real. «Fue en junio de 1920 cuando el nombre de pila le cayó del Palacio. A cambio del gesto regio, la directiva nombró a Alfonso XIII presidente de honor». Luego, el honor recayó en Don Juan.
Después de las hernias de disco, el Rey tendrá que soportar un pelotazo editorial que le dará en la mismísima corona: el libro de Andrew Norton. El biógrafo de Diana cuenta las muescas de su polisexualidad, con nombres propios: Marta, Carmen, Bárbara, Julia, y así hasta un par de equipos de fútbol femenino. Fuentes cercanas al palacio me señalan algunas inexactitudes del libro. (Aún no conocen una historia gótica, sangrienta, que se relata). Los asesores de palacio saben muy bien cómo es El Patrón pero no se lo imaginan ligando en la isla de Palma con Diana de Gales, delante del orejas de Inglaterra. De eso sé algo yo. El Rey me contó una vez: «¿Ligar con Lady Di? Si no tenía culo. La vi en bikini en Palma y no me gustó». Alguno de los ayudantes niega que la Infanta Cristina sea una trepa o que la Infanta Elena estuviera locamente enamorada de Luis Astolfi. «Fueron novietes de juventud».
El pueblo angustiado por la recesión está esperando las hazañas de Juan Carlos. Siempre igual, reyes de natura caliente. Empezó siendo un salido el Rey Católico del que escribió Fernando del Pulgar: «Amaba mucho a la Reyna su mujer; pero dábase a otras mujeres». Don Fernando acabó sus días tomando testículos de toro para culminar la cópula con Germana de Foix. Gregorio Marañón escribe que las queridas de los reyes en Francia eran amantes oficiales; aquí en Madrid eran secreto a voces, pero secreto. Las queridas y los queridos. María Luisa de Parma esposa de Carlos IV, la cacatúa que pintó Goya, confesó al rey Carlos IV que no era padre de ninguno de sus hijos.

No te fallaré - Manuel Jabois


No te fallaré - Manuel Jabois
UNA LEYENDA dice que para reconstruir árboles genealógicos en Pontevedra no hay más que reunir el historial de nóminas de la Diputación provincial. Es algo común en las instituciones, donde el concurso-oposición suele desembocar en un ejercicio artístico del redactor de las bases. Un amigo se dio de bruces con unos requisitos en los que se especificaba que la plaza a la que aspiraba era para psicóloga; no incluyeron un retrato robot de milagro. El éxito de la Administración se mide en su aportación a la genealogía. El grupo municipal del PP de Madrid ha ido más allá y cubre los sueldos de gente que trabaja fuera, como una ONG de desasistidos. En el Ayuntamiento sobran sueldos y faltan puestos de trabajo. Ha sido tanto el volumen de la gente a colocar que ya no hay una función que pueda desempeñarse, un papel que pueda moverse, una acción sencilla que coordinar. Desde el PP se han quedado sin poder justificar un sueldo y han decidido que salga fuera; que lo que pague el Ayuntamiento lo disfrute el partido, por ejemplo. No se trata tanto de fidelidad familiar como de una virtud castrense muy natural en política: no dejar tirado a nadie. ¡Cuántas veces he oído a ese poderoso que clava los codos a uno y a otro lado del plato y dice: «Le hemos buscado algo porque no se le puede dejar tirado»! Dejar tirado se traduce como tener que volver a su trabajo, no es que el enchufado se vaya al río a lavar la ropa. Pero volver, ¡ah, volver nunca! La red de seguridad cruje con los despedidos de a pie, pero que no se caiga un asesor ni se nos extravíe la mujer de un concejal. «Lo están pasando mal. Esto no es política, es humanidad», me decía un alto cargo para justificar una contratación absurda. Como el duque, que lleva dos trimestres sin pagar la hipoteca de un palacete y aún peor: dos trimestres sin plantearse un palacete más modesto.

jueves, 7 de marzo de 2013

El disco duro como vientre - Juan José Millás


El disco duro como vientre - Juan José Millás
Un forense informático es un señor que abre los ordenadores muertos, estudia sus entrañas y deduce de ellas la vida entera de su dueño. Ahí, en las entrañas del ordenador, está efectivamente su colección de fotos, su álbum familiar y su álbum privado. Quizá alguna instantánea del familiar se haya colado sin querer en el privado y viceversa, como cuando los políticos confunden lo que es suyo con lo que es de todos. Ahí están también las películas que almacenó para verlas a solas, cuando se encerraba en la habitación diciendo que iba a contestar unos correos. Por cierto, que ahí están asimismo los correos, en sus diferentes carpetas. Si el forense informático efectúa una incisión trasversal, al modo en que el médico forense introduce el bisturí en el hígado del cadáver, deducirá enseguida el grado de toxicidad de esos correos. Quizá el dueño del ordenador murió de ellos, de todos esos mensajes de amor o de desamor que se han quedado fríos en ese estómago al que llamamos disco duro.
En el disco duro se pueden rastrear también las últimas páginas web que el difunto visitó, que es tanto como decir los últimos bares en los que entró así como las últimas consumiciones que pidió y con qué aperitivos. Si el fallecimiento es reciente, aparecerán las patatas fritas a medio digerir, las aceitunas apenas destruidas aún por los jugos gástricos, el filete que se tragó sin masticar porque andaba con prisas€ Pero estábamos hablando del disco duro del PC, nos del vientre de su usuario€ La confusión proviene del hecho de que el ordenador ha devenido ya en una prolongación del propio cuerpo. Yo, del mío, de mi ordenador, tengo dicho que lo incineren y que no le hagan la autopsia, ni siquiera una autopsia menor, una autopsia caritativa, en busca del manuscrito de una novela sin publicar o de un poema de los últimos días en el que se advirtiera ya la premonición de la muerte. Las premoniciones sobre la muerte, habida cuenta de su inevitabilidad, tienen todas un poco de chiste.
Me pregunto a qué venía todo esto y venía, ahora lo recuerdo, a la extrañeza que me produjo leer en el periódico la expresión "forense informático". Ahora mismo, si quieres saber de qué ha muerto alguien, tienes que abrir su ordenador antes que su pecho.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Reputación digital - Raúl del Pozo


Reputación digital - Raúl del Pozo
El insulto tiene un origen vil, procede de la mala vida, pero se ennobleció en la pluma de los clásicos. Los príncipes del ingenio utilizan injurias brillantes que se dicen entre sí los protagonistas: villano, hideputa, tocino, cerro de carne, picha amorfa, patán, paganaco, cabestro… Una de las injurias más celebradas sale de La Celestina: «Mala landre te mate». Landre significa sífilis; desear que te coma y te mate la peste levantina es uno de los insultos más crueles de la lengua castellana, tan cruel como las maldiciones gitanas, «colgao te veas» u «ojalá te gastes el jurdó en boticas».
En nuestro tiempo el insulto ha pasado del prostibulario al populismo, del barrio chino a internet. Beppe Grillo lanzó el vaffanculo a la casta cuando las pullas y las burlas a los políticos se extendía por la Red. En la telaraña global se insulta al Papa, al Rey, a los cardenales (hace algún tiempo a Rouco se le llamó jeta). No se salva ni Dios del libelo; la cortesía es un artículo de lujo. Al que levanta la cabeza le disparan. No es como pensaba Ortega el odio a los mejores en una rebelión sentimental de las masas: se odia y se desprestigia a los mejores y a los peores.
Elena Valenciano, dirigente del PSOE, ha cerrado su cuenta después de que hayan empezado a perseguir a sus hijos. Ésta siempre fue tierra de envidia, injuria y denuesto anónimo, pero ahora se insulta hasta a los príncipes de la Iglesia. No me extraña que en el Cónclave hayan prohibido tuitear a los cardenales, amenazándoles con la excomunión. Si empiezan a largar lo que ocurre, se hunde el Vaticano.
La edad de oro del libelo ha traído las empresas de reputación digital, una especie de certificado de penales de la Red. Como los mafiosos, primero roban, después protegen. Los estoicos decían que el mal era la envidia, la ignorancia y el odio anónimo; despreciaban la opinión del vulgo. Es que no conocían la capacidad de destrucción de la telaraña global. Difamar a los políticos sigue siendo gratis aunque ahora, por lo menos, pueden ver la cara a los que les van a linchar.
El diputado Ignacio Uriarte declara a Público: «Estaba en el FNAC viendo unos libros cuando se acercó un joven y me dijo: 'Mira este hijo de puta del PP'». Y eso que no sabía el agresor que ahora la Troika volverá a subir el IVA y meterá mano a las pensiones. «Se los van a comer vivos», dice una señora muy juiciosa. Escribían los maestros que si a los oídos de los príncipes llegase la verdad desnuda, sin los vestidos de la lisonja, otros siglos correrían. Ese momento ha llegado.

Hombrecillos - Carmen Rigalt


Hombrecillos - Carmen Rigalt
LOS HOMBRES otra vez, qué pesadilla. Cuando les dedico artículos, tiendo a simplificar (ellos también lo hacen), pero desde que me he hecho más mayor soy más objetiva y digo menos tonterías. No es que le dé la razón a Toni Cantó, porque no la tiene, pero no los meto a todos en el mismo saco. De hecho hay hombres de muchos perfiles. A cada mujer le va un perfil de hombre, como a cada hombre le va un perfil de mujer, aunque también eso es una generalización, pues conozco a señores que repiten prototipo constantemente. Y si se casan tres veces, las tres lo hacen con la misma mujer. Nosotras, en cambio, huimos de los hombres que nos han dado mal resultado. Tras una temporada de soledad, un casting nos saca de dudas: los hombres que nos gustan más son los que menos nos convienen.
Mujer: si me estás leyendo y no me das la razón, peor para ti. Los hombres de los que te cuelgas no te harán más feliz. Crees que amas a los hombres que te hacen sufrir, pero estás muy equivocada. No hay que confundir el amor con el sufrimiento. Eso es una herencia de los poetas malditos, que a la primera contrariedad amorosa querían volarse la tapa de los sesos.
El masoquismo hace estragos entre las chicas. Cuando a una mujer se le pregunta qué rasgos valora en un hombre, la lista le sale de corrido: inteligencia, honradez, disposición al trabajo, fidelidad, virtudes todas ellas de boquilla. Quienes así se pronuncian acaban emparejándose con tíos bobos, infieles y cantamañanas. Pocas mujeres invocan el sentido del humor y mucho menos, la confortabilidad. Sin embargo, no hay nada como una pareja divertida y confortable.
Pienso estas cosas mientras contemplo la galería de hombretones que ofrece la actualidad. Muchos de ellos parecen machotes, pero sus comportamientos son atontolinados y cobardicas. Es el caso de Bárcenas, que por toda demostración de hombría levanta el dedo y hace la peineta. Pese a su aspecto rociero, Bárcenas es un hombre pusilánime, tímido, silencioso y asustadizo. El mal que ha hecho, lo ha hecho a la chita callando. Pero LB no es el único. Estamos rodeados de voceras que disimulan su impotencia con muestras de superioridad y desdén a las mujeres. Hombres blandos que llevan dentro un pequeño dictador. Hombrecillos, o sea.

lunes, 4 de marzo de 2013

La pastillita mágica - Marta Robles


La pastillita mágica - Marta Robles
«El alcohol es un veneno, oiga», le dijo un médico a un abuelo de 88 años cuando le contó que llevaba toda la vida bebiéndose un sol y sombra en el desayuno, una cervecita al mediodía, media botella de vino y un carajillo en la comida y otra media y algún digestivo por la noche... A lo que el anciano contestó: «Pues debende ser un veneno muy lento». Tiene gracia, porque es un chiste. Pero no debería tenerla porque es el fiel reflejo de la sociedad española.
Es cierto que nuestra cultura del vino, probablemente el alcohol menos perjudicial, hace que bebamos menos licores destilados... Pero el vino también emborracha, por mucho que algunos crean que no. Tanto, que incluso es la bebida de las «drunkoréxicas», esas bebedoras sociales que caminan como si danzaran por las reuniones vespertinas, con una copa de vino blanco en la mano, y que beben, sin parar, para evitar comer y no engordar. En nuestro país, además de para no coger peso, se bebe mucho para alternar, para no quedarse al margen o, sencillamente, como hacen tantos jóvenes, para emborracharse. Se calcula que, entre nosotros, hay 200.000 personas que padecen alcoholismo; y eso sin contar a tantos que beben habitualmente en su día a día y que no podrían prescindir del alcohol, siquiera una copa, y que se niegan a reconocer que son alcohólicos. Controlarse, saber parar de beber es una cuestión de voluntad y de sentido común, pero visto que tanto una como otro nos faltan, nada como una pastillita mágica que reduzca nuestras ganas. Llegará en 2014 y a muchos, con apoyo social, les salvará la vida. Para otros, por desgracia, será demasiado tarde.

Domingo - José Luis Alvite

Domingo - José Luis Alvite

Nunca me gustaron las tardes de domingo. Tienen algo de fracaso emocional, de hecatombe de la esperanza, como cuando era un muchacho y me parecía que la adolescente de los calcetines no recordaría nada de mí tan pronto en la penumbra vespertina del domingo se entrometiese la víspera gris del lunes y el mundo se llenase otra vez de reglamentaria gente ajetreada, de compromisos adquiridos y de malas noticias. A veces tiene uno la sensación de que los días de su vida se van volviendo repetidos y acaban todos sin remedio en la desencantada expectativa de una tarde de domingo. He preferido siempre los días de semana, la vida a distancia de lo que es familiar y doméstico, esa otra sociología competitiva y apremiante, poblada por gente acorralada que duda entre el heroísmo de mudarse en un bar y cambiar de rumbo o meter las manos en los bolsillos y volver derrotada a casa. Hay en la seguridad familiar e indolente de los domingos algo de pudorosa y triste claudicación, de indoloro fracaso, de irrespirable rutina social que sólo al llegar la primavera se altera con el bullicio coral de los niños arremolinados en torno al carrito de los helados mientras sus padres miran el reloj angustiados por la idea de que sus vidas no han respondido en absoluto a lo que esperaban de ellas. Mis tardes de domingo representan la aplastante e insufrible certeza de que no suponen otra cosa que una tregua monótona e inquietante que no presagia nada bueno, como cuando la sanatorial rutina de la paz malogra las esperanzas concebidas al final de la guerra. No me gusta el orden ocioso y moral de los domingos, con la ropita planchada, la orina de pana y las banderas lacias y plisadas en la fénica atmósfera sin brisa. España necesita que sea lunes varios años seguidos y que hasta salir de la crisis ni siquiera se tome un respiro la muerte.

domingo, 3 de marzo de 2013

El lado cómico - Juan José Millás


El lado cómico - Juan José Millás
El fraude en los productos alimenticios, cuyas etiquetas dicen una cosa y su contenido real otra, metaforiza a la perfección el caos del mundo en el que vivimos. Las etiquetas se fabrican por un lado (en China o en Corea, no sabemos); los productos, por otros (quizá en granjas clandestinas de Vietnam), y luego las etiquetas y los productos se mezclan al azar en una nave ilegal de Alcorcón. Una cadena de montaje de locos, en fin. El caso es que donde pone carne de pollo a lo mejor es de potro y donde pone croquetas de jamón igual hay albóndigas de pescado. Más aún: el sintagma "huevo ecológico" podría aparecer en los testículos de toro, y así de forma sucesiva, hasta que no tengamos ni idea de lo que nos llevamos a la boca.
De ese modo, quieras que no, se va uno acostumbrando a nombrar las cosas al azar, por si hay suerte y en una de esas el sustantivo cae en su sitio. Pura lotería. Así, llamamos democracia a una situación que es de cualquier manera menos democrática, y programa electoral a un papel sin valor vinculante alguno. Usted vote lo que quiera y nosotros haremos lo que nos dé la gana, que viene a ser como pagar la carne de burro al precio de pollo de corral. Llamamos despido diferido al hecho de proteger a un gánster (presunto), copago al repago y sanidad gratuita universal a la sanidad privada restringida.
No importa, el aprendizaje del idioma se estimula cuando empezamos a tener problemas con los significados. Y estamos en eso. Del mismo modo que las etiquetas y los envases se encuentran al azar, sin que haya siempre coincidencia entre una cosa y otra, las palabras y las realidades que nombran se casan y descasan con la facilidad con la que en Las Vegas te unen y te desunen. Pronto, de seguir así, en un envase de pastillas contra la malaria encontraremos el prospecto de un jarabe antitusivo y bajo las pastas de un libro de historia aparecerá una novela de aventuras. Solo nos falta que las albóndigas con la etiqueta de croquetas, en vez de introducirlas en el microondas, las metamos tres minutos, para calentarlas, en el cajón de la ropa interior, donde vaya usted a saber qué habrá para entonces. Resulta dramático, pero tiene su lado cómico.

sábado, 2 de marzo de 2013

Coaching: nuestras fortalezas - Isabel Celia Santos


Coaching: nuestras fortalezas - Isabel Celia Santos

Desde hace muchos años, la ciencia de la psicología se venía ocupando de estudiar los trastornos mentales, las disfunciones y otras alteraciones que afectan a las personas, con el objetivo de paliar y aliviar esos sufrimientos. Recientemente, los psicólogos Seligman y Peterson, de la rama de la Psicología Positiva decidieron investigar también en las fortalezas humanas, señalando que las personas tienen un gran potencial y hay que conocerlo, desarrollarlo y cultivarlo. Entre estas fortalezas, destaca la del conocimiento y la sabiduría, entendida como la necesidad que tiene la gente de explorar, descubrir, conocer el entorno y a las personas. Satisfacer su fuerza y necesidad de aprendizaje para organizarse en el mundo y la sociedad. Amor a la evolución, al crecimiento y al saber. Necesidad de cultivar una mentalidad abierta a tantos conocimientos de vanguardia, la evolución del universo y de la sociedad, y con todo ello cultivar su propio pensamiento ajeno a esquemas del pasado. Esta fortaleza o potencial humano, como más guste, está en relación con el desarrollo y cultivo de una perspectiva más amplia, originalidad, y creatividad y a su vez todo ello dirigido a generar una actitud de solución de problemas, consecución de metas y alcanzar una excelencia el lo que se refiere a una inteligencia práctica, para dominar el medio en el que se vive. Y así mismo cultivar unas relaciones gratificantes y un entorno saludable. El que decide cultivar y potenciar sus fortalezas, siempre avanza, y el conocimiento y la sabiduría es fundamental. Otra fortaleza, el coraje, es una fuerza, una energía, un potencial y habilidad dirigido hacia el logro. El coraje es la certeza, la decisión, la elección, las preferencias de canalizar todo un conjunto de acciones hacia objetivos. Nada detiene, la visión es clara, la amplitud de la visión se va desplegando por el camino, cada vez más datos, más vías de acción se van presentando ante tus ojos. Cada día con los nuevos logros se te inyectará más pasión, ante las dificultades se crecerá y con la persistencia se superarán y se avanzará. Cada nuevo despertar fluirá de nuevo la luz, la consciencia de la energía y el abordaje de lo que se desea para la jornada. Mirando hacia atrás se divisará el desplazamiento desde el inicio hasta el presente punto del proceso. Ahí también está una energía que se suma, ser conscientes de los avances, desde el punto uno hasta el actual y con ello también se actualiza y diseñan las nuevas y futuras intervenciones. Otra importante fortaleza, es el sentimiento de humanidad, el querer a los otros, el sentir empatía, la satisfacción por ayudar, sentirse uno partícipe de las gentes y el universo de las personas. Tener el sentimiento de amar y ser amado, necesidad de ser amable, de contribuir, de ser generoso. Capacidad para la simpatía, el acercamiento, el entablar conversación, relaciones personales, laborales, sociales, en función del momento. En conjunto el potencial de humanidad de cada persona, sus aptitudes y actitudes están también relacionadas con la inteligencia emocional, la inteligencia intrapersonal e interpersonal. Esta fortaleza contribuye en las personas que la poseen y la cultivan, a que no se sientan solas, tienen consciencia de que forman parte de la vida en conjunto con otros, el entramado social. Sintiendo que sus energías y trabajo son una entrega que participa y contribuye a la evolución de la sociedad, por el conjunto del bien de todos. Precisamente cuando las personas están trabajando por conseguir sus propias metas, y las relacionan con el resto de la gente, les da una especial fuerza y energía el sentirse conectados con los demás y es como si su energía se multiplicara. Al sentirse una parte del todo parece que disfrutan de la energía del todo y su potencial se multiplica. Las fortalezas humanas son así, cuanto más se aplican más energía y potencial fluye.

viernes, 1 de marzo de 2013

Estudia que algo queda - Rosetta Forner


Estudia que algo queda - Rosetta Forner
El cerebro es una caja que puede convertirse en mágica, en un desastre, o en una máquina de destrucción dependiendo del «relleno» que se le ponga –lo aprendí en PNL: Programación Neuro Lingüística (soy «coach» PNL)-. Puesto que viene con «dones y talentos», y toda una serie de capacidades listas para ser usadas.
No obstante, si luego no lo alimentamos convenientemente, puede quedarse en un mero «quiero y no puedo», o en un «no alcanzo». Mientras la inteligencia natural es un don que no se consigue en escuela alguna –viene con uno al nacer. Por eso existen personas inquietas que crearon de la nada, inventaron, absorbieron el mundo –y luego lo contaron–, hay quienes se han esforzado y estudiado, usando sus cerebros para pensar y lograr avances que sirvan para todos.
A los jóvenes les han hecho creer que basta con mover el «ratón» (el del ordenador) y escribir en el «buscador» lo que se desea saber. Consecuentemente, ¿para qué hacer el esfuerzo de estudiar? La pasión por aprender debe inculcarse desde pequeños.
Quizá debamos reenfocar el método y estilo educacional, pasando del «sacar notas» al «aprender». Motivación y aprendizaje son fundamentales. Menos exámenes y más fomentar el alimentar la mente con buen material. Los títulos sirven para conseguir «puestos oficiales», mientras que los conocimientos son lo verdaderamente útil y los que resuelven problemas.
Si la pedagogía usara el cerebro y pasase por el taller de la reinvención, le saldrían nuevos modelos. Dado que no todas las personas aprenden igual: a personas diferentes, estilos diversos. Estudiar o abandonar, no debería ser la cuestión. El que «abandona» nunca sabrá cómo podría haber sido de haber continuado, pues el triunfo suele venir después de las dificultades.
Uno de los valiosos «metaaprendizajes» (el aprendizaje dentro del aprendizaje) es, que mientras se estudia una materia, se aprende constancia, esfuerzo, perseverancia; se fortalece la metodología (se crean rutinas sistematizadas), y se usan la creatividad, la inventiva y el análisis.
La pasión por el saber debería acompañarnos toda la vida: la más fascinante de las escuelas.

Nuestros Grillos quieren hacer ruido - Pedro Narváez


Nuestros Grillos quieren hacer ruido - Pedro Narváez
La victoria numérica y sideral de Grillo en Italia ha puesto a las chicharras españolas a frotar el costado. Un ruido ensordecedor que anticipa revoluciones sin sangre, como dice el italiano, en este club de la comedia en el que Eva Hache bien podría enarbolar la voz de los cómicos y del rencor clásico de los actores secundarios dicho sin segundas para los artistas. Cayo Lara y Doña Rosita ya estarán haciendo cálculos del precio de la inestabilidad y el descontento que siempre sale caro, porque sólo a Loquillo le bastaba un camión para ser feliz. Doña Rosita es muy de pedir que los demás den la cara, pero cuando su Toni Cantó metió la pata por dudar de las que denuncian que les levantan la mano salió despavorida del Congreso perseguida por una turba periodística que a ella debió parecerle zombis de la tercera temporada, mucho más sanguinolentos y dignos de compasión porque ya los vivos les han ganado en sadismo. O eso, o necesitaba con urgencia ir al baño, que todos tenemos necesidades incluso fisiológicas. Cantó Toni lo que es habitual en los Grillos de España, aunque esta vez la demagogia fue pillada in fraganti y desafinada. La antipolítica que venden estos políticos es más peligrosa que la fotocopiadora de Bárcenas, el parado seis millones, porque ellos quieren borrón y ser la cuenta nueva sin subir el calvario de la prima de riesgo y otros palabros del imperio de Bruselas. Así, entre la «vie en rose» de Doña Rosita y los comunistas del Gobierno andaluz que sacan a las masas a la calle para escupir a Madrid, ya un sinónimo de la maldad, los Grillos sueñan con tomar la alternativa contando chistes a las cigarras mientras en una toma cenital millones de puntitos como hormigas intentan sobrevivir a sus ocurrencias de instituto.

Urdangarout - David Torres


Urdangarout - David Torres
Los informáticos de la Casa Real andan como locos intentando elaborar un programa que borre hasta la última huella del virus Urdangarín, pero de momento no lo han conseguido. Ya tienen bastantes problemas con cepillarse el nombre. Urdangarín es un apellido demasiado largo para la papelera de reciclaje. Por eso su propietario se ha convertido en una de esas caras de Bélmez inmunes al estropajo y a la bayeta, una jeta inmortal que, cuanto más la frotas, más reluce y más la citan en los estudios parapsicológicos. El rey se despierta inquieto por las noches jugando al pasapalabra, con el yerno en la punta de la lengua, casi a punto de olvidarlo, pero eso es tan difícil como aquel viejo truco psicológico de intentar no pensar en un elefante. No piense en un elefante, majestad. ¿Blanco o africano?
Cuando los informáticos de Stalin se ponían a jugar al photoshop, primero borraban al individuo incómodo y a los familiares y amigos adjuntos, luego lo iban tachando del registro civil y de los libros de historia, y por último lo extirpaban del álbum de fotos. Vamos que, si Stalin se empeña, termina haciendo la revolución él solo con Lenin echándole una mano. En cambio, en la Casa Real se han conformado con quitarle a Urdangarín el postre, el título y las cookies. Ahora les extraña que, una vez eliminado de las felicitaciones navideñas, el duque siga paseándose tan pancho por los periódicos.
Con Urdangarín no hay manera. Lo fulminan de una placa en una plaza de Palma y salta su nombre en un correo informático. Lo suprimen de las tarjetas de visita y vuelve a salir en unas declaraciones de Corinna. Lo vetan en la Zarzuela y lo llaman a declarar en los juzgados. El duque es uno de esos troyanos testarudos contra el que no sirve de nada actualizar el antivirus.
Urdangarín les ha salido protestón, no como el otro yerno, que ni siquiera me acordaba del nombre y he tenido que ir a buscarlo en google. Se me había extraviado entre las estatuas de cera de la memoria, relegado a ese baúl de doble fondo donde desembocan los donceles que mueren sin exhalar una queja. De Marichalar ya no queda más rastro que una cierta forma de llevar la bufanda, un doble lazo breve y elegante con que él se defendía del invierno sin saber que se estaba echando la soga al cuello. Pero Urdangarín vuelve y vuelve como las oscuras golondrinas, un poco al estilo Peñafiel, al que echaron a patadas de palacio y siempre acaba por regresar en una página del Hola.

Sexo con cupones - Isabel Vicente


Sexo con cupones - Isabel Vicente
Los que entienden de estas cosas, dicen que el peligro del descrédito de los políticos y, sobre todo, de los partidos tradicionales, es que aparezca un salvapatrias con gracieta y populismo y nos acabe metiendo en un lío. Que se lo digan a los alemanes con Hitler... Lo único que tienen de bueno muchos de estos iluminados es su capacidad para sorprendernos y, en muchos casos, para provocarnos la carcajada con sus ocurrencias lo que, en estos tiempos grises, no es poco.
Uno de los personajes más estrambóticos de los que pululan por el mundo de la política, es el líder del partido Liberal Democrático de Rusia, Vladimir Zhirinovsky, quien, desde su aparición en el panorama público, nos ha regalado afirmaciones y propuestas cada vez más estrafalarias. En los años que lleva dando la brasa, ha propuesto recuperar Alaska por la fuerza, invadir Irán, potenciar comisarías del KGB en cada poblado ruso y reunificar la Unión Soviética entre otras lindezas que dan pánico si no fuera porque, al tiempo, se lanza con sugerencias dignas del club de la comedia, como la de construir grandes ventiladores con los que expulsar los desechos nucleares de Rusia hacia Alemania o la de "dar un hombre a cada mujer".
Su última ocurrencia es de nota. Dice Vladimir que los rusos viven diez años menos que el resto de europeos porque comen y fuman demasiado. Hasta ahí, normal, si no fuera porque, junto a estos dos factores, achaca la baja esperanza de vida de sus compatriotas a un exceso de sexo, por lo que pretende implantar una cartilla de racionamiento sexual con cupones que limiten el folleteo fuera del matrimonio.
Lo siento pero, aunque lo he intentado, no sé cómo pretende aplicar estas limitaciones el líder político, aunque dada su imaginación, seguro que, si algún día gobierna, se le ocurrirá algo. Que este señor lidere la tercera fuerza más votada en su país me resulta una incógnita, pero, viendo lo que pasa elección tras elección en Italia, no parece un fenómeno tan extraño.
En España, y tras la muerte de Jesús Gil, en paz descanse, y la leche de Mario Conde en las elecciones, no se vislumbra de momento ningún ser extraño en lontananza que tenga visos de prosperar. No, no... Lo de Toni Cantó negando los datos de violencia de género, no cuenta, que el exactor se ha disculpado... Aunque eso, unido a lo que dijo hace unas semanas de que los animales no tenían derechos, evidencia que el chico apunta maneras. Más vale que lo aten corto porque yo, con todos los respetos, y visto lo que hay por el mundo, cada día me fío menos de nuestro raciocinio a la hora de depositar el voto en la urna.

jueves, 28 de febrero de 2013

Abdicación - José Luis Alvite

Abdicación - José Luis Alvite

Ahora se habla mucho de la abdicación del Rey y se hace en un tono como de conveniencia, pensando tal vez en que su renuncia al trono serviría para reponer el prestigio supuestamente perdido por La Corona, una institución que parece haber entrado en sus horas más bajas. A mí las abdicaciones me gustaron siempre como gestos polvorientos e históricos que solían ocurrir en el lecho en el que agonizaba el monarca rodeado de una corte de conspiradores y de adeptos, con la cámara en rigurosa y premonitoria penumbra funeral y un pintor trazando al fondo de la estancia el boceto de una escena lúgubre en la que, si hubiese sonido, escucharíamos con arqueológica demora el rezo de los frailes, el hervor de las lavativas, y a lo lejos, en los campos mustios y trillados, el ladrido colegiado y necrológico de los mastines. No es el caso de Don Juan Carlos, que renquea a pie y por lo visto sólo necesita unos cuantos retoques que con un poco de asepsia y buena voluntad podrían hacérsele casi con las herramientas del garaje. No nos engañemos. La Corona ha perdido prestigio, pero muchos de quienes sugieren la abdicación de Su Majestad no lo hacen pensando en que le suceda el Príncipe de Asturias, sino contando con la posibilidad de que cualquier carambola circunstancial permita que a Don Juan Carlos le continúe en el trono el presidente de la III República. Personalmente me gustaría ver como rey a Don Felipe, sobre todo pensando en que por su edad no conviene esperar demasiado, por si ocurriese que se le echasen los años encima y por culpa de su avanzada edad fuese coronado el mismo día de su abdicación. A mí es que Don Felipe y Doña Letizia me caen bien. Y me gustaría verlos en La Zarzuela antes de que a alguien se le pase por la cabeza que Don Juan Carlos abdique en Jaime Peñafiel.

Modelo siciliano - Raúl del Pozo


Modelo siciliano - Raúl del Pozo
«La situación es dramática», dijo ayer Alfredo Pérez Rubalcaba en la sesión de control. Tiene razón: España es un género dramático con ocho suicidios al día, dos reinas y dos partidos socialistas. Una multitud de parados engaña al hambre con los chismes de la tele. La nación está muy entretenida con la carreta y la carpa; el pueblo se ha transformado en audiencia esperando que se le hable a los ojos. Los mendigos rumanos, como antes hicieron los hispanos, importan ciegos para que lleven a cuestas a los tullidos que piden de rodillas. A los viejos autos sacramentales ha sucedido la farsa y, como en Los intereses creados, el tinglado vuelve a subir a los palacios de los príncipes.
Las vidas ejemplares no son las de los santos o los sabios sino las de los pinchadiscos, las arrabaleras, los frikis, las concejalas pajilleras y las putiplistas de fortuna. Sólo el que roba, recalifica, evade y unta, mama, triunfa y manda; igual que entonces, a casi nadie se le castiga si trinca a lo grande. (Como les conté, el tesorero de Génova seguía recibiendo cada mes la paga por transferencia bancaria y se reía: «Si me han despedido, por qué no me enseñan el finiquito»).
La desafección ante la política corrupta y los parlamentos transformados en carpas llegó, como suele ocurrir con todo, antes a Italia que a España. Allí comenzó la política como reality, el pizzo como financiación de los partidos, la Tangentópolis como modo de sentar en el banquillo a 4.000 políticos y empresarios. La maqueta es idéntica y el empresario de la fantasmagoría, también. El mismo plató, el mismo guionista. En Roma nació el circo, y las legiones lo trajeron a decenas de ciudades españolas. Fue en el coliseo de la Ciudad Eterna donde los cristianos se comían a los leones, al contrario que en los 90 cuando la mafia y la corrupción se tragaron a la Democracia Cristiana.
En el circo ha crecido el payaso, Beppe Grillo, cabellera de león. Vocifera contra Europa y contra el euro, es un político de blog, antidemócrata. Dice que los partidos están fuera de la Historia, propone a Dario Fo como presidente de la República, plantea una revolución sin sangre. No es el augusto de manto de llamas sino un buffone magro que a los demócratas les hace reír. Degenerando, Italia ha pasado del PCI, el partido príncipe, donde militaban espiritualmente muchos intelectuales europeos y casi todos los italianos (Pasolini, Visconti, Pontecorvo, Pavese), a un nuevo compromiso histórico entre un arrepentido y un payaso, la seudoizquierda de Bersani y Cinco Estrellas.
Lo que llaman el modelo siciliano. Ya funciona en la isla de Don Corleone, así que la película va a ser de tiros. Grillo ya dice que Bersani es un muerto que habla.

A las ocho de la tarde - Salvador Sostres


A las ocho de la tarde - Salvador Sostres
HOY se hará efectiva la dimisión del Santo Padre, una renuncia que ha gustado a toda clase de ateos, incluidos aquellos que se creen católicos pero que viven desprovistos de la arquitectura espiritual que se precisa para acoger el Misterio y entender el último significado de la gran lección de Cristo. Hay muchas formas de negar a Dios, algunas de ellas trágicamente involuntarias.
El Papa intelectual abandona. La razón nunca es suficiente y siempre es sobre el abismo el gran salto de la fe. El mito es una superación del logos y no al revés. Benedicto XVI se marchará a las ocho, como las secretarias. Un mundo devastado por la socialdemocracia y la corrección política le aplaude porque en el retroceso de lo maravilloso halla consuelo para su mediocridad. El abandono del Papa es la excusa que la legión de mequetrefes estaba esperando. Millones de justificaciones se están poniendo en marcha. El retrete de la Humanidad está a punto de rebosar.
Jesucristo nos enseñó justo lo contrario. La fe nos implica más allá de lo que el raciocinio puede comprender y la Cruz es el símbolo de nuestra era. Todos los sentimientos están resumidos en el Calvario. Para llegar al Cielo no hay atajos.
El Papa se retira a descansar, Jesucristo siempre estuvo con los fatigados. El Papa dice que ya no tiene fuerzas y los hombres hemos aprendido a ser fuertes, y dignos, y libres, y valientes, en la fortaleza y el amor que Jesús nos mostró en su agonía y en su muerte.
Un mundo en bancarrota espiritual elogia una rendición que araña a la Iglesia. Que los católicos sólo sean dignos de elogio cuando se rinden y los judíos cuando estuvieron en Auschwitz nos tendría que hacer reflexionar.
Ratzinger se va y nos deja la Semana Santa por delante. Aunque caigamos nos volveremos a levantar. Una y otra vez hasta que los corderos se vuelvan leones. No podemos pagar nuestra fortuna con descortesía: invita a lo funesto. Yo soy padre y me quedo.
Los católicos invertebrados que aplauden al desertor demuestran hasta qué punto la Iglesia está enferma. Dios sólo habló de eternidad pero la fe se vive sin abismo ni esperanza y un ejército de secretarias quiere marcharse puntual. El Papa fichará con ellas cuando esta tarde deje San Pedro y abandone a la Humanidad.

miércoles, 27 de febrero de 2013

El coño de la Bernarda - David Torres


El coño de la Bernarda - David Torres
Está feo reírse de las desgracias ajenas pero es que el PP de ajeno tiene bien poco, por desgracia. Si desde fuera Génova parece un circo de tres pistas, por dentro debe de ser el coño de la Bernarda, con perdón de la Bernarda. Un día llega Floriano, cuyo apellido no acaba de ayudarle cada vez que se arrima a un micro, y dice una cosa; y unos días después, sale Cospedal y le da una colleja y dice otra; y luego sale otra vez Cospedal y dice ni una cosa ni la otra ni la contraria y se pega a sí misma una colleja.
Oír a la Cospedal hablando de conceptos como finiquito, indemnización y vida laboral es un espectáculo delirante, algo así como contemplar a Belén Esteban discutiendo de física cuántica, ¿me entiendes? Yo de los gobiernos zapateros echaba de menos a esas ministras florero, las Pajines, las Aído, aunque fuera sólo porque abrían la boca y te daban el artículo hecho. Pocas estampas más penosas para una feminista que ver un siglo de lucha por la igualdad desembocando en Bibiana y pocas más agradecidas para el columnista omnívoro que no tiene nada mejor que echarse a la boca. Pensaba que con las chicas marianas todo iba a quedarse en la mantilla y la peineta, en esa España decimonónica a la que ellas gustosamente prestan el toque de viuda negra. Hasta que apareció Cospedal y demostró que se puede ser rubia a derechas.
Y mira que era complicado destacar por el lado chusco con la competencia que tiene dentro y fuera. Está Montoro, con sus cantinflismos; está Wert, con su tupperwert; está Ana Mato, consigo misma; pero sobre todo está Mariano, que le pidió prestado el puro a Groucho y se ha pasado de la raya. La penúltima de Mariano es para enmarcar: “En la medida en que las circunstancias nos lo vayan permitiendo, iremos haciendo honor a nuestra palabra”. Una frase que demuestra que nuestro presidente está todo él hecho de gerundios.
Sin embargo, todo este despliegue de dislates sería inútil sin la figura de Bárcenas. Antes de Bárcenas el PP era como un spin-off de Enredo, aquella serie gilipollesca donde una familia de botarates se iba desintegrando y recomponiendo a fuerza de malentendidos. Muchas carcajadas, mucha palabrería y mucha vergüenza ajena, pero chicha poca. Bárcenas ha elevado él solo la política nacional de la astracanada al esperpento, de la zarzuela a la ópera, hasta el punto de que sólo le falta ponerse a cantar en los juzgados, como los grandes barítonos de Verdi y de Puccini. A la Cospedal la ha espachurrado viva con el vozarrón del barón Scarpia en el aria de Tosca: “Va, Tosca, nel tuo cuore s’anidda Scarpia”. Lo han comparado con el gánsgter chungo de los Simpson, pero la verdad es que no veíamos un malvado así desde los tiempos gloriosos de Falconetti y Jota Erre. Yo ya espero a Bárcenas comiendo palomitas.

La rebelión del sur - J. A. Gundín


La rebelión del sur - J. A. Gundín
El resultado de las elecciones italianas es una rebelión en toda regla contra el liderazgo de Angela Merkel y su «panzer divisionen», esa unidad de demolición que forman el Banco Central Europeo, Austria, Holanda y Finlandia. En las urnas de Italia ha cristalizado el deseo de venganza del sur europeo que se siente sojuzgado por la severidad protestante. La humillación infligida a Mario Monti, el fiel emisario de la canciller impasible, ha sido tan despiadada como la ejecución de un traidor, mientras que a Berlusconi le han restituido entre pínfanos y fanfarrias los galones que con deshonor le arrancó Bruselas no hace ni año y medio. En cuanto a la irrupción circense de Beppe Grillo, es la demostración científica de que cuando los políticos hacen el payaso, lo natural es que los payasos hagan política. Sólo Italia tiene ese talento dramático para catalizar un malestar torrencial que va más allá de los Alpes, esa revuelta cocinada a fuego lento en la caldera mediterránea, en las calles ardientes de Atenas, en las rúas tristes de Portugal y en las plazas indignadas de España. Desde ahora, la Francia de Hollande ya no estará tan sola frente el «diktat» de la hirsuta Germania y no tardará en abanderar el descontento del sur en beneficio propio, como siempre. Para España, el «catenaccio» italiano puede colocarnos en fuera de juego, pero a medio plazo tal vez sirva para suavizar los ajustes. Lo cierto es que, más por indignación que por dignidad, los pobres del euro se han alzado en Italia contra los ricos del norte y su moral calvinista. No hay combustible más explosivo que la pobreza mezclada con el sentimiento de culpa. Bastante tienen los millones de parados con sortear las humillaciones de una vida en precario para que, además, sean condenados como culpables de su probreza, como si fuera un castigo merecido.

Carne de caballo - José Luis Alvite

Carne de caballo - José Luis Alvite

A la maestra de aquella escuelita en Compostela y a mis profesores del instituto les debo el recuerdo de muchas de las cosas buenas que aprendí; a las mujeres descarriadas con las que malogré el sueño y a los tipos rudos con los que desperdicié la vida, les debo la suerte de haber olvidado el resto. Del mismo modo reconozco que le debo a mi vida desordenada la firme convicción de que lo que hace verdaderamente satisfactorio el pasado de un hombre es su capacidad para recordar con meridiana claridad aquellas cosas tan hermosas que jamás le sucedieron. Ya sé que se trata de una manera poco útil de existir, nada que signifique algo para ser un tipo de provecho. El hombre que cuenta historias al amor de la lumbre suele tener menos consideración social que aquel otro que parte la leña para avivar el fuego, del mismo modo que en este país quienes quemaban los libros gozaron siempre de más reconocimiento que aquellos otros que simplemente los escribieron. La verdad es que no es fácil elegir qué clase de hombre ser uno mismo, si el tipo metódico y estudioso que disfruta con la ilustración y el conocimiento, o aquel otro, instintivo y escéptico, que cree que como se han puesto las cosas en la cadena alimentaria, será en las carreras del hipódromo donde nadie encuentre un solo gramo de carne de caballo. Italia es estos días un buen ejemplo de cómo un país da lo mejor de sí mismo a partir del instante en el que peor lo hagan sus políticos, es decir, justo lo que me dijo aquella madrugada en su burdel una fulana a la que recuerdo sólo por aquello: «Cada uno somos de una manera y tenemos nuestra propia conciencia. Tú escribes casi sin haber leído y yo he vomitado mucho para darle importancia al sabor del pan. En realidad, tú y yo somos sólo maneras distintas de deshacer la cama».

Manual de corrección política: todos contra Toni Cantó - Federico Quevedo


Manual de corrección política: todos contra Toni Cantó - Federico Quevedo

Ya sé que escribir este artículo me va a conllevar la crítica exacerbada y apasionada de los militantes del pensamiento único, pero si algo tengo claro en esta vida es que estoy radicalmente en contra de las cacerías organizadas en aras de la uniformidad ideológica progresista. Eso es exactamente lo que le está pasando al diputado por UPyD Toni Cantó: está siendo víctima de la violencia de género, de otro tipo de violencia de género, la que se ejerce contra aquellos que ponen en duda los dogmas de la iglesia progresista, entre ellos el de que todas las mujeres, sin excepción, son víctimas del maltrato ejercido por sus parejas masculinas.
Yo no conozco personalmente a Toni Cantó, y saben además lo que pienso en términos generales de su partido y de su líder, Rosa Díez, pero no creo que su desafortunado análisis sobre la cuestión deba ser objeto de un escarnio público como el del que ha sido objeto, sino que, más bien al contrario, debería haber servido para abrir una reflexión sobre una realidad que está ahí. Yo tengo un amigo que se está separando de su mujer. Las razones dan igual, son de índole personal, pero, con el fin de arrebatarle la custodia de sus hijos y aconsejada por sus abogados, su expareja le puso una demanda por malos tratos que, por supuesto, nunca han existido. Ni siquiera psíquicos. Si acaso, el que ha sufrido en alguna ocasión esa presión ha sido él, pero como el hombre se supone que es más fuerte, eso no se considera un delito.
La existencia del maltrato y el compromiso irrenunciable de su extinción no debe nublarnos la vista sobre un hecho evidente: la sola existencia de la desigualdad de trato en la ley hace que el Estado de derecho cojee de una de sus patas.
Y tampoco está mal que sea así. El deber de un Estado de derecho es proteger al más débil, y es evidente que desde un punto de vista físico, en la relación de pareja la más débil casi siempre es la mujer. Y, además, hay un hecho evidente: ellas mueren por centenares a manos de sus parejas, cuando no sufren situaciones absolutamente humillantes de maltrato. Atendiendo a esa realidad se hizo una ley que, sin embargo, en lugar de buscar la equidad propia de la justicia y la extensión de la seguridad jurídica a todas las partes implicadas, basándose en un equivocado criterio de exclusión fundamentado en la ideología de género desampara al hombre como sujeto de derecho en igualdad de condiciones ante la ley. Una mujer puede ir a un juzgado y denunciar a su pareja por malos tratos y, sin necesidad de que aporte ninguna prueba que lo demuestre, el hombre será inmediatamente detenido y puesto a disposición judicial durante al menos 72 horas.
En su respuesta a las afirmaciones de Toni Cantó, obviamente equivocadas y desafortunadas en el modo en que se hicieron, el CGPJ señalaba que tan solo el 0,01 de las denuncias interpuestas por malos tratos son falsas en origen. Es verdad, pero lo es porque la mayor parte de las denuncias falsas se resuelven en la vista, y el dato que debería dar el CGPJ es cuántas denuncias por malos tratos acaban siendo archivadas, o resueltas, como falsas una vez celebrada la vista de las mismas. La realidad es que el ‘castigo’ por una denuncia falsa es mínimo: ni siquiera se tiene en cuenta el daño moral y casi irreparable que inflige una denuncia falsa de malos tratos a un hombre, que prácticamente queda marcado de por vida aun habiendo demostrado que no era cierto.
La lucha contra la violencia de género nos debe involucrar a todos, y a los hombres los primeros. A mí, sin conocerle, no me cabe duda del compromiso de Toni Cantó en esa batalla diaria que debemos dar contra el maltrato, pero la existencia de ese drama y el compromiso irrenunciable de su extinción no ha de nublarnos la vista sobre un hecho evidente: la sola existencia de la desigualdad de trato en la ley hace que el Estado de derecho cojee de una de sus patas.
Corregirlo es fácil: habría que llevar a cabo una reforma de la actual ley que incluyera penas más duras por las denuncias falsas y, ya de paso, introdujera como víctimas de los malos tratos a los hijos de la pareja porque, en la mayoría de los casos, son los que más sufren esa violencia, cuando no se convierten en una forma de chantaje. Es necesario que la corrección política se vea superada por la igualdad ante la ley para que el Estado de derecho funcione en toda su plenitud.

Por el empleo, Bilma - Mónica Müller


Por el empleo, Bilma - Mónica Müller
Casi seis millones de personas sin trabajo es una cifra sin precedentes en nuestra historia. Este desastre tiene multitud de causas, entre las que cabe destacar la comprobada ineficiencia del servicio público de empleo (SPE): ¡las empresas de trabajo temporal (ETT) colocan 4,8 veces más gente que el SPE, con sus 22.000 funcionarios y un presupuesto de 37.941 millones de euros (2012)!
Mi experiencia en el mundo nórdico del empleo, y lo que conozco que ocurre en otros lugares, me permite creer que la ampliación de la oferta a través de la colaboración público-privada, junto con una libertad de elección real, podría dar paso a un sistema de apoyo al desempleado más dinámico y eficaz.
Con las reformas introducidas por la Ley 35/2010, de 17 de septiembre 2010, hoy sería posible, sin alterar el marco legal, llevar a la práctica una propuesta que elaboré en 2010 pensando en una comunidad tan dinámica como la de Madrid. Estaba centrada en el Bilma (Bono de Inserción Laboral Madrileño), financiado con fondos públicos, que otorgaría a los desempleados la libertad de elegir, dentro del ámbito de colaboración público-privado, al proveedor de su preferencia.
Los objetivos del Bilma serían los siguientes:
  • Crear un sistema más dinámico y eficaz a través de la competencia y la libre elección de los usuarios. Las empresas privadas de colocación (acreditadas ante el Servicio Regional de Empleo Estatal) se sumarían a la elaboración y gestión de los programas de orientación, formación e intermediación laboral de responsabilidad pública.
     
  • Ampliar la oferta para apostar, especialmente en tiempos de crisis, por la formación ocupacional, con el fin de incentivar la pronta vuelta al mercado laboral y no las subvenciones por desempleo.
     
  • Conferir al usuario libertad en la elección de un plan de reinserción laboral basado en sus necesidades específicas y asistido por las agencias profesionales, que competirían entre sí y por ello se verían obligadas a poner al usuario en el centro.
Una fórmula para incentivar la obtención de logros reales en términos de acceso al empleo podría ser que el cobro del bono fuera del 50% por cada usuario que haya establecido un plan de reinserción laboral y participado en alguno de los momentos de formación ocupacional contemplados en el mismo. El cobro del 50% restante se haría efectivo una vez lograda la inserción laboral y probado el seguimiento del cliente, a fin de que mantenga el empleo.
Lo importante no es quién tiene la gestión, sino que los programas de formación e inserción laboral de responsabilidad pública sean de calidad y eficaces, y que los usuarios estén satisfechos y también, por supuesto, que las leyes y las reglas se cumplan.
La experiencia de otros países es un excelente referente a la hora de pensar en reformas, con la certidumbre de que al final todas las sociedades se han visto enfrentadas a problemas similares.

martes, 26 de febrero de 2013

Las fauces del tiburón - María Vicente Cuesta (Gijón)


Las fauces del tiburón - María Vicente Cuesta (Gijón)

26 de Febrero del 2013
Cuenta Bertolt Brecht cómo el señor K le explica a la niña de su casera de qué modo actuarían los hombres con los pececitos, si aquéllos fuesen tiburones. Y viene a decirle que los hombres crearían escuelas para enseñar a los pececitos a nadar dentro de las fauces del tiburón.
Sirva este recordatorio de Brecht para tratar de poner en imagen la realidad que vivimos a nivel social y político. Nos han cerrado las puertas de salida, a base de intoxicaciones con un veneno cuyo efecto hipnótico ha sido bien acogido por nosotros mismos. No nos hicimos preguntas, solo aceptamos las respuestas que venían en el pack del bienestar. Y hemos perdido en este proceso la capacidad para encontrar nuestros propios interrogantes. También nos olvidamos de las lecciones que nos enseñaban los cuentos (demasiado profundos para la superficial e insulsa vida que nos han ofrecido los voceros de la socialdemocracia), por eso no escuchamos ya el diálogo de Alicia en el país de las maravillas, cuando Humpty Dumpty le dice:
-La pregunta es saber quién es el que manda eso es todo.
El poder es tan antiguo como la manipulación, y los instrumentos con los que se genera el miedo y la violencia son idénticos en todas las épocas. Uno de esos instrumentos es el lenguaje en todas sus formas, puesto que el pronunciamiento de los nombres de las cosas es la primera toma de conciencia de la realidad, tanto para el niño como para el hombre. Y el poder lo ha usado siempre para presentarnos un mundo al revés.
¿Qué nombre poner a ese nudo gordiano, atado y bien atado por las fuerzas del régimen? ¿Sabremos encontrar la solución de Alejandro Magno cuando cogió la espada y cortó el nudo de los bueyes de Gordias, siendo consciente de que tanto monta cortar como desatar? ¿Podremos conquistar nuestro propio mundo y nuestra palabra, lejos de las fauces del tiburón?
Podríamos empezar haciéndonos las preguntas, y saber quién es el que manda o los que mandan; que no son solo esos gestores, ladrones de guante blanco, cuyas fechorías nos ofrece diariamente el lenguaje de los medios. Quizás deberíamos de dar unos pasos y mirar también otra cara del poliedro, en la que están representados los grandes tiburones, los que se apoderan de la mayoría de la riqueza que hay en el planeta, jefes indiscutibles de los mequetrefes políticos.
Asumir que somos los auténticos dueños de esa riqueza, nos conduciría al conocimiento de que solo otra forma de hacer política y otra forma de organización social, pueden ayudarnos a salir de las fauces del tiburón.

Olor de mercería - José Luis Alvite

Olor de mercería - José Luis Alvite

Resulta fascinante el desfile de bellezas femeninas pisando con sus pies al tacto la alfombra de Hollywood camino de la ceremonia de los Oscar, encaramadas en la brocheta de su cosmética perfección liofilizada, elegantes y esbeltas, también selectas y carísimas, desprendiendo a su paso el cautivador heliotropo de su toilette, la mirra que medra como un aliento en el rebufo con el que drapean a su paso esa mezcla de aire, televisión y vanidad. A mí me resultan fascinantes, sí, y sin embargo, irreales y lejanas, con ese erotismo exquisito y restringido al que tienen acceso unos pocos. Yo las miro y permanezco en cierto modo sereno e impasible, algo ajeno a su hechizo, como cuando en los primeros domingos de mi adolescencia contemplaba a destiempo el escaparate de la pastelería recién cerrada. Recuerdo entonces mi relación con las mujeres fértiles y asimétricas, mi afición a la belleza a granel de esa otra feminidad plural y cotidiana que despierta mi apetito y mis instintos con su carnalidad sin ungüentos, sin propaganda y sin fotos. Ya no me admira la belleza impecable y concluyente de esas mujeres perfectas caminando en vilo sobre la felina estenotipa de sus esfumadas pisadas sin suela. No son lo mío. Las veo desfilar y pienso que ese porte magro y delicado representa una niquelada belleza sin tentación y sin lascivia, puro e inútil glamour, nada que pueda compararse a la contemplación de esa otra mujer de aspecto inacabado –ni tan hermosa, ni tan cosmética– que se parece más a aquellas muchachas rústicas y alimenticias de mi adolescencia en cuyas exultantes canales de hembra con el calor del verano brotaban mezclados en promiscua berrea el vapor de la lujuria, el sabor del almuerzo y el aliento de la vendimia. El sublime ozono del cine crea mitos y diosas, pero a mí lo que me atrae de las mujeres es que a su paso incluso distinga Dios el provinciano y eterno olor de la mercería.

Mujer rubia - Raúl del Pozo


Mujer rubia - Raúl del Pozo
Ser mujer y encima rubia, dice Corinna a Ana Romero. La que creíamos mujer araña resulta que lleva su albor como cruz. Pensé que se había extinguido ese parecer popular de la rubia como mujer tonta, frívola y fácil, tópico al que contribuyó el renco y misógino Caballero de las Espuelas de Oro: «Dios te guarde de mal libro, de aguaciles y de mujer rubia pedigüeña y carirredonda». A pesar de los avances, sigue la mala fama de las rubias. Corinna se siente discriminada por ser blonda, cuando ya no se identifica en España a la rubia como mujer fatal; todo lo contrario: las rubias triunfan, incluso las bipolares, según las define Alberto Fernández, patrón de Asturianos, la taberna de Madrid que elogia The New York Times.
Estamos en el santuario de la fabada, además de Alberto, Lorenzo Díaz, el profesor de la Universidad de Dresde Serafín Quero y el que escribe. Alberto el asturiano llama bipolares a las mujeres de cabello con extensiones rubias y sexo negro. «Las rubias de bote o de agua oxigenada ganan elecciones».
En Asturianos, los comensales llegan a la conclusión de que Corinna se ha currado su currículo. Empezó en una agencia de viajes; acabó buscando trabajo para el príncipe de la vida buscona. Trabajó sin cobrar para el Gobierno de España, la definen como la favorita, la reina en la cama. Yo les digo que todos los reyes cazaron elefantes u osos y todos practicaron con las amantes el pecado carnal.
La reina Isabel II consideró a Elena Sanz, amante de Alfonso XII, como su nuera ante Dios y Alfonso XIII ha dejado bastardos hasta para salir en la tele. Serafín Quero nos cuenta que Victoria Eugenia, la mujer de Alfonso XIII, inglesa, «tenía rizos de luz, seda dorada» (Cernuda), preguntaba a su marido cómo lo tenían las españolas y el rey contestaba: «Azabache puro».
Las rubias tuvieron una gran popularidad en la historia y en la poesía. Más blanca que los cisnes, cantan los poetas latinos. Dice Lorenzo Díaz: «Sólo los de la Biblia suelen presentar a las mujeres malvadas como rubias». Los héroes y las diosas griegas suelen ser rubios: Atenea la de los ojos glaucos, Afrodita de dorados cabellos. «Los que eran morenos y cejijuntos eran los íberos. Los griegos eran rubios», me explica el pintor de la luz y los mitos del Mediterráneo, José Lucas.
Susanna Griso tuitea: «Somos mujeres y rubias, vamos a hacer una ONG para apoyar a Corinna». Quizá tiene razón. La rubia es una especie que se extingue; antes de 100 años las razas estarán tan mezcladas que será difícil encontrar una Corinna. Los reyes y los presidentes serán latinos, negros o mulatos. Aunque sus amantes sean rubias.

Contra el chantaje de los sindicatos - Luis María Ansón


Contra el chantaje de los sindicatos - Luis María Ansón
TRAS los últimos escándalos que han zarandeado al PSOE con los eres andaluces; a CiU, con las suculentas mordidas del 4% y el espionaje; al PP, con los manejos de Bárcenas, se vislumbran ya nuevas revelaciones que colocarán a CCOO y UGT en la picota.
Tal vez no haya en España un político capaz de poner el cascabel al gato sindical. Pero que yo sepa, están ya en marcha tres equipos de investigación periodística. Y tal vez sea, una vez más, un profesional de la información quien denuncie los abusos sindicales. España tuvo la suerte de contar durante la Transición con dos líderes de excepción: el inolvidado Marcelino Camacho y Nicolás Redondo, que construyeron unos sindicatos ejemplares, al servicio de los trabajadores. Ahora las dos grandes centrales sindicales se han convertido en un negocio. Están antes que nada al servicio de los intereses de los propios sindicatos y no de los trabajadores. De ahí la hemorragia de afiliados que padecen, de ahí el descrédito creciente que les sacude ante la opinión pública.
El 90% de los gastos sindicales, del despilfarro de UGT y CCOO, se paga con dinero público, es decir con los impuestos que satisfacen los ciudadanos. El Tribunal de Cuentas ha exigido inútilmente conocer hasta el último céntimo las cifras reales de los sindicatos. El españolito que paga el 90% de lo que gastan quiere conocer el número de empleados, asesores y colaboradores fijos, los parientes, amiguetes y paniaguados de los líderes sindicales, enchufados en las centrales o en las empresas que han puesto en marcha; quiere saber también el contribuyente, de cuántos edificios y oficinas disponen los sindicatos en España y qué cuesta su mantenimiento, su seguridad, su limpieza, su amortización, su electricidad, su agua, su calefacción, su aire acondicionado y sus teléfonos, así como la parafernalia de los viajes, los actos de propaganda, las incesantes manifestaciones; quiere saber también el ciudadano que paga los derroches sindicales, el número real de las subvenciones directas o indirectas que reciben de las cuatro Administraciones, la central, la autonómica, la provincial y la municipal; quiere saber, en fin, en qué y cómo se gastan esos 130.000 millones de euros que en los años zapatéticos recibían para los cursos de formación, gran parte de ellos por cierto una camelancia más, que afecta también, y hay que denunciarlo así y con máxima energía, a las patronales.
Las cuentas claras. Las subvenciones transparentes. Las trapisonderías al descubierto. Y cuanto antes una ley que obligue a la regeneración democrática de los sindicatos: «Ninguna central sindical podrá gastar un euro más de lo que ingrese por las cuotas de sus afiliados».
El trabajador medio ha reaccionado ya contra la matonería sindical. Se ha dado cuenta de que en demasiadas ocasiones los sindicatos prefieren que la empresa cierre si no se pliega a sus exigencias, lo que deja a los empleados en la puta calle. José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, ha demostrado que tal vez el 50% del paro deriva de esas exigencias desmesuradas de los sindicatos. Y como en la empresa privada el control sindical pierde fuerza, Méndez y Toxo se refugian en la empresa pública, poniendo en marcha la interminable caravana de huelgas y manifestaciones que desangran la economía española.
Los sindicatos son imprescindibles en la democracia pluralista plena. No se trata de suprimirlos sino de embridar sus abusos. Es necesario desembarazar a España de las cadenas sindicales que nos asfixian. No sé si Mariano Rajoy será el hombre capaz de poner en su sitio a los sindicatos. Debería el presidente del Gobierno leer las Memorias de Margaret Thatcher. Aprendería muchas cosas y tal vez se decidiera a enfrentarse con el chantaje al que le someten los sindicatos. Aquella dama, por cierto, tenía los cojones muy bien puestos; unos cojones, que no eran de hierro, sino de acero inoxidable.