lunes, 16 de marzo de 2015

Ranking golfo de la corrupción andaluza - Javier Carballo

Ranking golfo de la corrupción andaluza - Javier Carballo

Diez episodios de corrupción delirante, desvergonzada, cínica y siempre, en todo momento, desesperante, indignante. Los diez ejemplos más golfos de los grandes casos de corrupción

La corrupción, como la energía, se transforma constantemente y en ese proceso de expansión continua adquiere una normalidad y un desparpajo que la eleva a situaciones difícilmente imaginables. Además, este es un asunto de fácil demostración porque siempre lleva aparejada la misma reacción. Se cuenta el hecho y aparece la misma pregunta, la misma expresión, la misma perplejidad: ¿un congreso de UGT que regalan bolas chinas para sindicalistas? ¿Pero cómo se van a formar los parados en el zoo? ¿Un mirador de ballenas sin ballenas? ¿Pero cómo es posible…? Así, uno a uno hasta llegar a elaborar el ranking más golfo de la corrupción en Andalucía.
Diez episodios de corrupción delirante, desvergonzada, cínica y siempre, en todo momento, desesperante, indignante. Los diez ejemplos más golfos de los grandes casos de corrupción de Andalucía (los ERE, Invercaria, los cursos de formación, las facturas falsas de UGT…) que aún se investigan en los tribunales de Justicia y que suponen, en su conjunto, varias décadas de descontrol absoluto del dinero público.

1. Una cabalgata de Reyes Magos, modelo de Desarrollo Sostenible
Si algún día llegó un documento justificativo de la inversión a la Comisión Europea, el epígrafe podría hasta llenar de orgullo a los responsables europeos de los fondos de inversión. En Doñana, la mayor reserva natural de Europa, se estaba colaborando de forma efectiva en algo esencial para preservar la actividad económica en la zona, tan limitada por las restricciones medioambientes. ¿Cómo no ayudar con proyectos económicos sostenibles a los habitantes del entorno del parque? Y eso es lo que rezaba el epígrafe: Fondos para la formación en el Consorcio de Formación Medioambiental para el Desarrollo Sostenible (Formades). Pero no era esa, exactamente, la realidad. Cuando se empezó a investigar el verdadero uso de los cursos de Formación en toda Andalucía, apareció una partida de 6.555 euros para la Cabalgata de Reyes Magos de Almonte y El Rocío, que es una pedanía de Almonte, en 2009. Repitamos el año: 2009, es decir dos años después de iniciada la crisis. La gerente de la entidad que repartía los fondos, la socialista Ana María Orihuela, se vistió de rey Melchor y cargó todos los gastos al Consorcio. Caramelos, regalos, desayunos… Cuando la Junta de Andalucía se puso a repasar todas las cuentas, encontró hasta 40.078 euros destinados a impartir cursos de formación que se habían gastado en “atenciones protocolarias” similares a la cabalgata de Reyes Magos.
2. La coca legendaria de la fiesta de los ERE
Ninguna de las series sobre corrupción política que tan de moda se pusieron hace unos años, ni las españolas ni las estadounidenses, llegaron a imaginar en el guion una escena como las que se desarrollaban Sevilla, en el entorno del entonces director general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero. Se lo contó a los agentes de la Guardia Civil un tipo llamado Gregorio Martínez, que había recibido subvenciones públicas del llamado ‘fondo de reptiles’ para una empresa vinícola. La sorpresa fue que Gregorio confesó que había hecho de camello en varias ocasiones para las fiestas habituales que se montaba el director general. La primera vez fue  para adquirir diez gramos de cocaína. Gregorio se montó en el coche oficial del director general de Trabajo y su chófer lo llevó hasta las 3.000 Viviendas, el suburbio más famoso de Sevilla. Compró los diez gramos y le pagaron un billete de quinientos. Así, hasta cuatro veces, llevaba la droga a distintos sitios, un restaurante, un hotel de lujo, una sala de fiestas, y siempre le pagaban con billetes de 500 euros.


El exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero (d) y su abogado. (Efe)
3. Unas bolas chinas para sindicalistas
Fue en el Congreso, celebrado en Jerez de la Frontera, en el que la Federación Andaluza de Servicios Públicos iba a elegir a su nueva directiva. A la llegada al hotel en el que estaba convocada la cita, los delegados, en torno a cien personas, recibieron un regalo sorpresa. Junto al maletín habitual de los congresos, con cuadernos, bolígrafos y lápices, un pequeño obsequio, una bolas chinas. “Es por un tema, fundamentalmente, de género. En UGT también nos preocupamos por nuestras afiliadas”, explicaron entonces. Y se extendieron sobre los beneficios terapéuticos de las bolas chinas, recomendadas por ginecólogos para evitar pérdidas de orina, y del reparo de muchas mujeres a la hora de comprarlas. La cuestión es que aquella noticia de las bolas chinas, que sólo trascendió por lo llamativo del obsequio solidario, no hacía presagiar todavía el escándalo que iba a estallar en UGT cuando se descubrió la existencia de una ‘bolsa’ o ‘bote’ oculto en la contabilidad que se nutría de los fondos públicos provenientes de facturas falsas y que se empleaban en toda clase de actividades organizadas por el sindicato, desde una comida en la Feria de Sevilla o maletines de piel (falsificados en Asia, por cierto) para los congresos. El informe final que ha entregado la Guardia Civil estima que el sindicato llegó a embolsarse 1.986.277 euros con facturas falsas que “habrían permitido a UGT-A utilizar fondos procedentes de subvenciones públicas para formación profesional para el empleo a destinos distintos a los que debían haberse aplicado”.
4. Trajes de flamenca, empresa de capital riesgo
¿Qué es el capital riesgo? Si existe un concepto en economía íntimamente ligado a la creatividad empresarial, a la exploración de nuevos mercados o a la innovación tecnológica, ese es el capital riesgo. ¿Trajes de flamenca en Andalucía, capital riesgo? Pues sí. A la diseñadora flamenca Juana Martín le concedieron 850.000 euros para confeccionar trajes de flamenca aunque, según confesó ante la juez Mercedes Alaya, ni siquiera sabía que existía la empresa de capital riesgo de la Junta de Andalucía, Invercaria, la que se lo concedía. De hecho, los primeros 120.000 euros se los concedieron antes incluso de que se constituyese la empresa de prêt-à-porter. Con el dinero, montó un taller en Marruecos (sí, en Marruecos, con el paro que hay en Andalucía) y en cinco años tuvo que cerrar el negocio por las pérdidas generadas. En su declaración, la diseñadora sí reconoció que regaló trajes de flamenca a “diversas personalidades políticas”, se supone que con cargo a las generosas subvenciones que recibía. Pero no son los únicos trajes de flamenca que aparecen vinculados a casos de corrupción. En el Ayuntamiento de Los Palacios, la portavoz socialista también acabó admitiendo que había cargado a la Tesorería municipal tres trajes de flamenca. Cuando la oposición denunció el caso, ella dijo que se trataba de “una persecución política”.
5. La dichosa ética de los funcionarios
Por los cálculos que realizó el Partido Popular en su día la sociedad de capital riesgo de Invercaria manejó unos 65 millones de euros, de los que, “en torno a 50 millones, quedaron fuera de cualquier norma que calculase el procedimiento sobre cómo invertir el dinero público”, según el coordinador del Área Económica del PP andaluz, Rafael Carmona. Decía la página web de la Junta andaluza que la misión de Invercaria era “contribuir al fortalecimiento del tejido empresarial y al cambio de modelo productivo de nuestra región”, pero con el ejemplo anterior de los trajes de flamenca queda todo dicho. De todas formas, lo mejor del caso Invercaria es la conversación que un funcionario, que se negaba a falsificar informes, le graba a la directora de Invercaria. ¿Puede haber mayor descaro y desparpajo? Pasen y vean. Este es un pequeño resumen:
-Funcionario: Yo te tengo que ser honrado. Yo te hago un informe y te digo: ‘Con fecha tal, elaboro un informe y hago un Plan de Negocios de esta empresa y con estos datos’. Y te lo paso así. Ahora, si tú me dices: ‘No, hazlo con fecha 2007’. ¡Laura!, ¿cómo voy a hacer eso?
-Directora: Bueno, vale, Cristóbal. Entonces, ¿qué me estas diciendo? ¿Que no vas a hacer los... los...?
-Funcionario: Escúchame: yo no puedo hacer un informe que no es cierto. Yo te hago y te pongo la verdad. Y tú decides si merece la pena o no.
-Directora: Bueno, Cristóbal, entonces no me vales como trabajador de Invercaria. Si me comprometiera con la ética, no estaría trabajando en esta organización.

6. Trama de facturas falsas para pagar el burdel
Las tramas de facturas falsas son consustanciales a muchos de los casos de corrupción conocidos, pero lo que resulta absolutamente novedoso es que en una institución se organice una trama de facturas falsas para poder financiar las fiestas en un burdel. Y todo porque, como confesaba uno de los integrantes de la trama en una de las grabaciones policiales, “a mí es que me da apuro gastar mi dinero en estas cosas”. Y como le daba apuro, lo cogían de las arcas públicas. Según la investigación policial, durante la alcaldía del socialista Luis Moreno Castro, que también fue senador, se creó la trama en la que participaban su secretario personal, Rafael Santano, y otro trabajador de confianza, Juan Díaz Pérez, además de un empresario a través del que se camuflaban los pagos. El burdel al que se habían aficionado era un club de Marbella, el Milady Palace. En las grabaciones de la Policía, se oye cómo llamaban al burdel poco antes de viajar: "¿Cómo está por ahí el ambiente? ¿Hay buenas tías? ¿Pero está ahí una brasileña, una alta que estaba, que está muuu buena". 

Las tramas de facturas falsas son consustanciales a muchos de los casos de corrupción, pero resulta novedoso que se organice  para  financiar las fiestas en un burdel
7. Nuevo concepto contable: dos más dos son mil
La contabilidad no se reduce siempre a un cálculo matemático de sumas, restas y multiplicaciones. En ocasiones, nos encontramos con que la contabilidad se expande, cobra vida, y desmiente sin pudor alguno aquellos conceptos que teníamos más arraigados. ¿Cuánto son dos más dos? Cualquiera diría que son cuatro, así, rotundamente, pero los casos de corrupción de Andalucía han incorporado un abanico de respuestas. Diez más diez no tienen por qué ser veinte, pueden ser mil. Eso es lo que ocurrió con una de las facturas falsas de UGT. Compraron algún material para el IX Congreso de este sindicato en Andalucía, celebrado en 2009, y le pasaron la factura a la Junta de Andalucía, dentro de los programas de colaboración entre ambos. En la factura original decía que habían comprado 10 pendrives, 10 cuelgabolsos, 10 estuches marcapáginas, 10 mochilas plegables y 10 cuadernos, acaso para los cargos de la mesa del Congreso, pero en la factura que llegó a la Junta aparecían 7.000 unidades de cada cosa. En total, una factura de 421 euros pasó a 91.000. No es único caso: la propia Intervención General del Estado detectó en uno de sus informes, cuando analizó el fraude de los ERE, que en una de las facturas se había añadido un par de ceros, acaso por error, pero el caso es que nadie se dio cuenta. Y allí donde tenían que haber pagado 130.000 euros, se pagaron 13.000.000 euros.
8. Un mirador de ballenas donde no pasan ballenas
¿Qué hace un ayuntamiento subvencionando un mirador de ballenas en alta mar si resulta que no es competencia del ayuntamiento; que ese ayuntamiento es de interior, no de costa; y que por si fuera poco el mar del que se habla está en otro país, en otro continente? Pero, además, ¿qué hace un ayuntamiento financiando un mirador de ballenas por donde no pasan las ballenas? Por increíble que parezca, todo esto se dio cita en uno de los escándalos más surrealistas que se han denunciado en Andalucía en los últimos años. En este caso, por fortuna, cuando se realizó el anuncio y se fueron atando cabos, algunos de los cuales llevaban hasta los intereses turísticos de Gustavo Cisneros, amigo de Felipe González, la polémica acabó frustrando la inversión. Pero este caso, que se iba a realizar con fondos de cooperación, sirvió como aperitivo de los escándalos que se conocerían después vinculados a la cooperación internacional. Con lo escasos que suelen ser esos fondos, con la demanda inmensa de miserias que hay que atender, en las cuentas andaluzas aparecían de pronto, por ejemplo, cuatro millones de euros para “elaboración de diagnósticos generales de diferentes países”. Hubo años en los que UGT y CCOO recibían más dinero con cargo a esos fondos que países como Ecuador, Malí o Mauritania. Y los sindicatos andaluces gastaban el dinero en jornadas como esta, que costó más de 600.000 euros: ‘Jornadas sobre Cooperación Sindical al Desarrollo: Andalucía-América Latina; Sindicato, Globalización y Trabajo Decente’.


La jueza, Mercedes Alaya. (Efe)
9. Objeto de una sociedad, “la felicidad humana”
Del escándalo de Ias fundaciones de la Junta de Andalucía lo mejor, con mucha diferencia sobre el resto, lo más original de todo, es el desahogo con el que un día se redactaron los estatutos de una fundación y alguien preguntó: ¿Objeto social? Y dijeron: “La felicidad humana”, ahí, con un par de narices. Pues esa fundación, que se presentó en Andalucía con todos los perejiles internacionales imaginables (Kofi Annan, Bob Geldolf, Rigoberta Menchú…) existió en Andalucía y se llamaba Fundación para la Innovación para el Bienestar Ciudadano (FIBIC). La pompa de su puesta de largo fue proporcional al fiasco del proyecto que se presentó en 2007 –principios de la crisis, que en la España de Zapatero se negaba) y acabó disolviéndose en 2011. Por el camino, pusieron en marcha, en Málaga, un Centro para la Innovación del Bienestar Ciudadano. Como el principio, el final también tenía que ser apoteósico. En agosto de 2012 le concedieron a ese centro una subvención de más de quince millones de euros, pero se pasaron por alto el ‘detalle’ de que ni la Fundación ni el Centro existían ya porque el propio Gobierno andaluz las había disuelto con los recortes de la crisis.
10. Delphi y no va más

La pregunta que nadie acierta a responder es cuánto dinero ha gastado la Junta de Andalucía tras el cierre, en 2007, de la factoría que la multinacional Delphi tenía en Puerto Real (Cádiz). Es incalculable, decenas y decenas de millones de euros. Mucho más fácil es responder a la pregunta que viene después: ¿Y para qué ha servido el dinero? Para nada, absolutamente para nada. Y no es un juicio de valor, es la propia realidad, constatable, y el testimonio expresado por quienes han hecho un seguimiento del plan de recolocación que puso en marcha la Junta de Andalucía para atender a los 1.500 trabajadores de Delphi y que, en algunos casos, todavía sigue pagándose. “Nadie podrá encontrar a un solo extrabajador de Delphi que haya encontrado un puesto de trabajo gracias a la formación que recibió tras el cierre. Los cursos de formación eran una estafa”, han acabado admitiendo alguno de los propios firmantes de aquel plan. Tanta estafa que están siendo investigados por la Justicia y han colocado en el disparadero a un exconsejero andaluz, Ángel Ojeda. Por lo que se ha conocido, Delphi es el no va más del ranking golfo. Cursos de formación a trabajadores que consistían en visitas a bodegas del marco de Jerez, pasar una mañana en el zoológico, escribir en un folio con tinta de limón y agua y ver el resultado al acercar la hoja a una fuente de calor, comprobar cómo se hincha un globo colocado en el cuello de una botella de refresco al agitarse el envase, y mejorar el idioma inglés con la visión de películas como El increíble Hulk.

La intimidad, para el que la compra - Ánxel Vence

La intimidad, para el que la compra - Ánxel Vence

Los frailes sueltos de entrepierna solían advertir a sus fieles que hicieran lo que ellos decían, pero en modo alguno imitasen lo que en realidad hacían. Algo muy parecido sucede ahora con los empresarios y altos gerifaltes de las redes sociales que han abolido la intimidad de los demás, aunque ellos protejan la suya con gran celo.
Cuenta en efecto el New York Times que un creciente número de ejecutivos de Facebook, Google y Twitter -por poner tres ejemplos notorios- exigen ya la firma de acuerdos de confidencialidad a cualquier trabajador contratado para hacer chapuzas en sus domicilios. Muchos de ellos son gente desconocida para el gran público, pero aun así quieren garantizarse el derecho a la intimidad que, paradójicamente, les niegan a los clientes de sus empresas.
Las firmas antes mentadas, y muchas otras del ramo, basan precisamente su negocio en recabar datos personales de los usuarios que, seducidos por la gratuidad del servicio, no ponen apenas reparos en proporcionárselos. Se conoce que algunos o bastantes de los adictos al Facebook desconocen la recomendación de Michail Bletsas, el responsable de Medios del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Advierte Bletsas que "cuando a usted le ofrecen algo gratis, debe saber que usted será el producto". El pago se hace con los detalles de nuestro "perfil", tan útil para que los vendedores nos coloquen su género.
Lejos de atender este sabio aviso a navegantes, muchos internautas se lo cuentan todo al Big Brother de la Red. Dónde viven, cuál es su fecha y lugar de nacimiento, qué hacen en cada momento del día, los sitios a los que van con su novia o novio, sus preferencias personales y hasta las marcas que les gustan. Al principio, los más sociables publicaban incluso su número de teléfono, si bien la experiencia -a menudo incómoda- ha acabado por disuadirlos de caer en esos excesos de sociabilidad.
Toda esta exposición de intimidades al público es, sin duda, el sueño de cualquier comerciante deseoso de fichar a los posibles compradores de su mercancía. El "Hermano Mayor", que vigilaba cada uno de los actos de sus súbditos en el mundo de pesadilla imaginado por George Orwell en "1984", está en vías de hacerse realidad. Y, lo que es más notable, con la graciosa colaboración de quienes se someten voluntariamente al saqueo de su vida privada.
Tanto éxito de audiencia han tenido las redes virtuales que sus promotores ya se animan a justificar la necesidad de que la gente pierda el pudor y se desnude de prendas ante el público, como si Internet fuese un gigantesco reality show de la tele. Por ejemplo, Mark Zuckerberg, el inventor de Facebook, no dudó en sentenciar que "la intimidad ya no existe" cuando años atrás animaba a los usuarios de su red a modificar los perfiles para compartir aún más datos personales.
Ahora se ha sabido que ni el fraile Zuckerberg ni sus colegas del convento tecnológico aplican a su propia vida lo que predican para la de los demás. No solo ocultan celosamente los detalles de su intimidad -empezando por la más elemental del domicilio-, sino que imponen al fontanero y al electricista una cláusula de secreto para evitar que luego cuenten en Facebook cómo es y donde está la mansión del magnate.

No queda sino volver a Orwell. El mismo que en "Rebelión en la granja" estableció aquello de que "todos somos iguales, pero unos más iguales que otros".

domingo, 8 de marzo de 2015

Yo, Leonor - María José Navarro

Yo, Leonor - María José Navarro

Bueno, pues por lo visto hago la Comunión en mayo. A ver, que yo no me voy a quejar por el mes, porque en febrero no pega y noviembre tampoco. Pero ¿es necesario coincidir con la plebe en todo? Ojo, que es que me he enterado por el «Hola» que ni vestido blanco largo como una novia ni nada. Ni manga de farol, ni encajes, ni vuelo en la falda tipo plafón. Que me van a poner una corbata, oigan, hagan algo. Llamen a un guardia, lo que sea. Qué será lo siguiente. ¿Ir vestida de franciscano? ¿Con sandalia de San Pedro? Hombre, por Dios, con lo que ha sido esta Casa Real. Y encima entre semana. Que igual esta gente que está en un plan que ni los japoneses me planta la cosa un lunes. Ni fiesta ni ni ni ni ni un convite, ni un dispendio, ni un gasto superfluo. Que seguro que luego me montan una merienda de pan Bimbo con la corteza dura y fuagrás barato y unos gusanitos y corre que te pillo. Ahí, con un banco por familia en la iglesia y vas que chutas. Y el fotógrafo, el mismo para todos, hala, como un fotomatón, como una ristra de ajos. Me van a quitar la vida, de verdá. Luego dirán Vds, pero ni unos entremeses variados, ni una trucha a la Navarra de segundo. Lo que no sé es si van a venir los primos esos rubios que tengo no sé dónde. Que se lo he dicho a mi madre. «Esa gente más que de banco es de banquillo». No ha caído bien el comentario, para qué les voy a decir otra cosa.

viernes, 6 de marzo de 2015

Ríanse y dispónganse a temblar - Fernando Ónega

Ríanse y dispónganse a temblar - Fernando Ónega

Como recordaréis los mayores del lugar, la mítica revista La Codorniz tenía una sección titulada Tiemble después de haber reído. Su contenido respondía más o menos a su enunciado. Lo traigo a colación porque esta noche comenzaron formalmente las campañas electorales de este año enloquecido y me temo que su desarrollo responderá al mandato de empezar a reír para temblar cuando termine el recuento de votos. Pero vamos por partes.
Por lo que se empieza a escuchar, va a ser divertido el festival de ofertas y promesas. Está empezando a aflorar el agobiante talento de nuestras lumbreras. Izquierda Unida acaba de descubrir lo más buscado por los políticos y economistas del mundo: la forma de acabar con el paro o, por lo menos, de aliviarlo. Es tan sencilla como esta: se coge a un millón de parados (ya veremos con qué criterios de selección) y se les coloca en un millón de puestos públicos. No hay por qué estimular a las empresas ni por qué favorecer la inversión: todos funcionarios o empleados públicos y se acabó el problema. Merece el premio a la imaginación creadora. ¿Cómo se pagan? Con más impuestos, supongo.
Tampoco estuvo mal Podemos que, fiel a sus bases, dio con la fórmula de satisfacer una de las mayores demandas sociales: regalar la luz y el agua corriente a los okupas. Como se sabe, es lo más solicitado por el conjunto de contribuyentes, porque hay que terminar con la pobreza energética. De la promesa de Podemos se infiere que el mayor porcentaje de esa pobreza no se da en familias castigadas por el paro, sino en los individuos que se instalan en una casa que no es de su propiedad. Lo menos que puede hacer el Estado, según la altruista visión de Podemos, es facilitarles luz y agua. Si después necesitan gas, supongo que se estudiará. Merecen el segundo premio como oferta o promesa de lo que Rajoy llamaría agenda social.
Y temblaremos el día de las urnas si se dan algunas de estas dos circunstancias: primera, que gane las elecciones alguien que se ha comprometido a esos mágicos avances. Izquierda Unida nos metería en la aventura sensacional de agrandar las Administraciones públicas hasta extremos indecibles. Los de Podemos alentarían la ocupación de locales y viviendas, porque sería la forma más cómoda de vivir gratis y con protección del Estado.

Y la segunda, que se confirmen las encuestas, empezando por la del CIS que anuncia los resultados de Andalucía: pasaremos del bipartidismo al enjambre; parlamentos difícilmente gobernables; fuerzas políticas nuevas, pero crecidas, lo que agrandaría su tentación populista; pactos contra natura y pago de precios imprevisibles para garantizar la estabilidad. Creo que vamos a echar en falta las mayorías absolutas.

El último delirio de la izquierda extrema - Carlos Herrera

El último delirio de la izquierda extrema - Carlos Herrera

Se coge a un millón de parados y se les coloca en nuevas funciones creadas a propósito
¿CÓMO no habíamos caído antes? ¿Cómo se nos pudo pasar por alto una solución tan brillante para darle un mordisco ciclópeo al problema del paro? La fórmula, una vez más, la da el comunismo de manual: contratamos un millón de parados para limpiar los bosques o llevar las bolsas de la compra a las jubiladas. Subimos los impuestos paralelamente y con ese dinero pagamos el trabajo que les adjudicamos a los afortunados, sea el que sea, resulte productivo para la economía nacional o no.
La ocurrencia la ha espetado con toda seriedad y formalidad el príncipe neonato de Izquierda Unida, Alberto Garzón. Se coge a un millón de parados y se les coloca en nuevas funciones creadas a propósito. Aunque, claro está, surgen dudas. Primera: ¿por qué solo a un millón y no a millón y medio? Segunda: ¿cómo se elige a los afortunados?, ¿por qué Fulanito sí y Menganito no? Tercera: ¿de forma temporal o con carácter indefinido? Ítem más, ¿por qué no de forma rotatoria y que así puedan beneficiarse los cuatro millones y pico de parados?
Los comunismos clásicos que condenaron a decenas de países del mundo a la tristeza, la miseria y el terror (y que aún siguen pertinaces en diversos rincones del globo) consideraron que el trabajo no debía observar dos elementos que parecen imprescindibles para hacer progresar las sociedades libres: productividad y competitividad. Los comunismos consideraron que los trabajos podían crearse de forma artificial, fueran o no útiles para el crecimiento. Así llenaron sus ciudades de ascensoristas: en cada elevador una persona. ¿Adónde va? Al sexto. ¿A ver a doña Paula? Claro, claro. Y así se coloca a un tipo subiendo y bajando pisos ocho horas con un sueldo a cargo de la colectividad. Poco importa que ese trabajo no sea necesario, ya que los que suben al ascensor le pueden dar perfectamente al botón por sí mismos, porque, en rigor, tienes a una persona trabajando, aunque su trabajo no sirva para nada. Pero te debe un sueldo. Que pagamos con nuestros impuestos todos los que, por cierto, jamás subiremos en ese ascensor, o que pagaremos a la larga mediante la creación del correspondiente déficit solo amortiguado con nueva deuda.
Esta izquierda carpetovetónica y anquilosada aún no comprende que el trabajo lo crean los empresarios y que los gobiernos tienen exclusivamente la misión de no estorbar, de establecer las condiciones necesarias para que la creación sea posible y de impedir situaciones cercanas a la esclavitud. Por supuesto, también garantizar la igualdad de oportunidades y tratar de que la riqueza se distribuya razonablemente sin expoliar a nadie. Pero estos garzones que parecen viejos trasnochados sin haber cumplido los treinta años viven en la ensoñación de lo que la historia se ha empeñado en desmentir una y otra vez de forma contumaz: el marxismo-leninismo, independientemente de su componente represivo y criminal, jamás ha hecho despegar a una sola sociedad de las muchas que han tenido la desgracia de sufrirlo. Que la solución al paro en España sea contratar a los parados a cargo de los Presupuestos Generales del Estado demuestra cuál es el grado de simpleza del resto de sus ocurrencias, esas que tanto se parecen a las que garantizó Syriza en Grecia y que ahora no puede cumplir, basadas, como sabemos, en prometer delirios y pagarlos con el dinero de los demás. Completada con la intención de Podemos de garantizar agua y luz a los okupas y prohibir cualquier tipo de desahucios, contemplamos un panorama programático de la izquierda extrema que produce, cuando menos, turbación.

Una empresa que ofrece trabajos improductivos, como contar, por ejemplo, las veces que se ponen rojos los semáforos de la Castellana, no prospera. La que ofrece algo que el mercado lo considera útil sí lo hace. Aquí y en Venezuela. Tome nota el fenómeno.

El miilagro andaluz - José María Carrascal

El miilagro andaluz - José María Carrascal

Una subvención por aquí, otra por allá, un pellizco por este lado, una trampilla por el otro, y las cosas terminan arreglándose
CADA vez que oigo a Rajoy decir en Andalucía que va a dar trabajo a todos los andaluces muevo la cabeza. Otro tanto me ocurre con su hombre allí, Juan Manuel Moreno, al que se le nota la bisoñez. Pues se habrán fijado en que la señora que hoy la rige, doña Susana Díaz, habla de todo menos de empleo. Ella promete «defender los intereses de los andaluces», sin olvidar nunca añadir «obtenidos bajo los gobiernos socialistas». Es como se ganan allí las elecciones. Ya recuerdan: «¿En qué trabaja tu padre, niño? En el paro».
Siento cierto embarazo al hablar de esa parte de España que no conozco a fondo, habiendo en ABC quienes tan bien la conocen, Ignacio Camacho el primero. Pero ha sido precisamente su columna de ayer la que me sugirió esta, e incluso ir más lejos. Dice Ignacio que «el fraude y la deshonestidad política están amortizados en Andalucía como factores de decisión electoral». Yo añadiría: y el altísimo desempleo.
Que en Andalucía se ha impuesto un determinado régimen entendiendo por tal no sólo una forma de gobierno, sino también una forma de vida resulta irrefutable y viene avalado por la continuidad del mismo. El régimen podría calificarse de algo parecido al «estado de bienestar perfecto». El Estado y, en su representación, la Comunidad Autónoma o Junta deben proveer de todos los servicios a todos los ciudadanos, es decir, facilitarles la felicidad, no importan su clase o condición, sean asalariados o empresarios, vivan en la ciudad o en el campo, tengan un empleo o estén parados. Y, al parecer, la cosa ha funcionado perfectamente durante más de tres décadas. Sólo así se explica que, siendo Andalucía la región de España con más paro, haya sido la que menos conflictos laborales ha tenido. Pues los asaltos a los mercados y fincas con piscina de Sánchez Godillo y su sindicato de trabajadores tienen más pinta de excursión jocosa de cincuentones que de protesta de hambrientos. Desde luego, nada que ver con lo de Casas Viejas durante la República.
Pero, me preguntarán ustedes, ¿cómo se financia todo eso? Pues a base de ese bendito ingenio andaluz: una subvención por aquí, otra por allá, un pellizco por este lado, una trampilla por el otro, y las cosas terminan arreglándose. A fin de cuentas, ya dicen que Andalucía es la tierra de María Santísima. «Aquí me decía un empresario cordobés nadie tiene un duro, pero todos vivimos como millonarios». Y otro, sevillano, me explicaba con aire compungido: «Si alguien viene a pedirme unas peonadas para sacar luego unos mesecillos de subsidio del paro, ¿cómo voy a negárselas?».

De ahí que tenga mis dudas de que Rajoy y Moreno acierten con una campaña electoral que prometa el pleno empleo por aquellas tierras. Lo que los andaluces parecen querer es lo que el peregrino a Lourdes del chiste: quedarse como están. Que es lo que promete la señá Susana.

jueves, 5 de marzo de 2015

La igualdad de los pitos - Ánxel Vence

La igualdad de los pitos - Ánxel Vence

Ahora que corren tiempos de desigualdad económica cada vez mayor, confortará saber que no ocurre lo mismo en cuestión de penes. Todos los pitos son iguales, según ha descubierto un grupo de investigadores británicos que se ocupó de comparar tamaños en diversos países del mundo. Su conclusión es que el 85 por ciento de los falos sometidos a tan delicada pesquisa están más o menos dentro del promedio de 13,24 centímetros en erección y 9,16 en posición de descanso.
El estudio sobre más de 15.000 vergas publicado en la revista de urología "BJUI" constata la existencia de miembros muy respetables que exceden los 16 centímetros de longitud; pero lo cierto es que apenas suponen un 5 por ciento del total. También son minoría los gusanillos por debajo de los 11 centímetros, que la investigación reduce a poco más de un diez por ciento. Descontados esos pequeños porcentajes, no queda sino concluir que la igualdad reina en los asuntos de entrepierna que a menudo son motivo de exagerada preocupación para los varones.
Disipar tal inquietud fue precisamente el motivo que llevó a los científicos a indagar en esta temática solo en apariencia alejada de los intereses académicos. Lo que los urólogos querían saber es si tiene o no fundamento real el llamado "síndrome del pene pequeño" que angustia -por lo general, sin motivo- a no pocos caballeros, víctimas de esa variante de la hipocondría. El resultado no deja lugar a dudas y acaso ayude a curar las aprensiones de quienes sufren por la sospecha de padecer una minusvalía genital.
Además de eso, es de esperar que la investigación -con sus felices e igualitarios datos- termine de una vez por todas con la murga de las empresas que ofrecen el milagro de la multiplicación del tamaño de los penes en internet. Cualquier poseedor de una dirección de correo electrónico sabrá por experiencia lo pesados que pueden llegar a ser estos feriantes que proponen a los incautos el alargamiento de la verga. Unos prometen dos centímetros de estirón, otros cuatro: y los más audaces llegan a garantizarle al cliente del producto una trompa más grande que la de un senegalés o la del mismísimo Rasputín.
Lo cierto es que el tan mentado estudio ha echado por tierra, entre otros, el mito del africano dotado de tres piernas. Sostienen en efecto los investigadores que no hay apenas diferencia de tamaño entre el aparato de los negros y el de los blancos (o caucásicos, como los llaman en la tele). Del mismo modo que resulta falaz la idea de que los chinos y, en general, los asiáticos, estén peor armados en la bragadura que el resto de la población del mundo.
Cuestión distinta es el caso de Grigori Rasputin, el monje brujo y lascivo que gobernaba sin más poder que el de sus atributos en la corte del zar Nicolás II. El zar ostentaba el cetro, pero el bastón de mando lo llevaba en sus 28,5 centímetros de envergadura genital el mentado Rasputín, cuyo miembro se exhibe -para comprobación de incrédulos- en un museo erótico de San Petersburgo.

Se trata, naturalmente, de una excepción que no hace sino confirmar la regla. Los científicos británicos, raros incluso a la hora de elegir lo que investigan, acaban de dictaminar para consuelo de posibles afligidos que en ciertas materias sobra discutir quién la tiene más larga. Pobres o ricos, guapos o feos, en lo fundamental todos nacemos iguales.

Los familiares de etarras - Teresa Jiménez-Becerril

Los familiares de etarras - Teresa Jiménez-Becerril

Nagore López de Luzuriaga, sobrina de dos terroristas de ETA, dijo en una radio pública vasca que sus tíos, dos terroristas de ETA, dos grandísimas personas, según ella, nunca buscaron el beneficio personal sino el colectivo, al margen de que cada uno pueda entender o no ciertos tipos de lucha (según este familiar, sus tíos son personas muy respetables, somos nosotros los que no entendemos ese tipo de lucha).
Pues no, señora mía, yo no entiendo, que alguien de la misma calaña que su tío, se atraviese España de punta a punta para pegarle un tiro al teniente alcalde de la ciudad de Sevilla y otro a su mujer, dejando huérfanos a tres niños de corta edad. Mira por donde ese hombre era mi hermano, Alberto Jiménez-Becerril y su mujer, mi cuñada, Ascensión García. Tampoco entiendo que compañeros de esa lucha etarra que usted dice que no comprendemos secuestren y asesinen cruelmente a Miguel Ángel Blanco. Y así hasta mas de 800 víctimas. Y no hay causa que justifique esos asesinatos selectivos. Y es precisamente esa ausencia de responsabilidad por parte no solo de los terroristas sino de sus familiares la que hace imposible el diálogo. Si los familiares no fuesen parte del entramado de ETA,sino tuviesen los mismos fines que los presos de ETA, ayudarían, influyendo en sus hijos, padres o hermanos, para que se arrepintieran, colaborarán con la Justicia esclareciendo los más de 300 crímenes aun sin resolver y entregarán las armas.
Pero ellos comparten ideología y como hemos visto claro en las palabras de Nagore, la sobrina de los etarras, que acabo de citar, comparten también método, al que ella llama, lucha a secas y ETA suele denominar, lucha armada. Ese colectivo que ustedes representan es la voz de ETA, que precisamente no se alza para pedir perdón sino para reafirmar que la trayectoria de terror ha sido la correcta. ¿Cómo no se avergüenzan de venir aquí a hablar de Derechos Humanos sin condenar las matanzas de ETA, que ha sembrado durante décadas de muertos y heridos, un país democrático como España, obligando a exiliarse por miedo a la extorsión, al secuestro y al asesinato a miles de ciudadanos que no compartían las ideas totalitarias de la organización terrorista ETA?
Por tanto, si ustedes señores, que representan los intereses de los terroristas, no quieren hacer tantos kilómetros, convenzan a los suyos, para que empiecen a reconocer el daño causado y luego ya veremos. Quizás yo pueda ayudarles un poco. «Mientras se quejan de que tienen que estar varias horas en la carretera para poder ver a sus familiares, podrían pensar en lo que mi madre daría por poder atravesar el mundo entero para volver a abrazar a su hijo. Por desgracia aún no existen carreteras que la lleven al cielo, les juro que si existieran mi madre ya la habría recorrido», no se trata de venganza, ni de ojo por ojo, se trata de ponerse en la piel de las víctimas, algo que ni los asesinos de ETA, ni sus familiares han hecho jamás. Todo lo contrario; si matas a un muchacho como mi hermano, a su mujer y dejas a tres niños huérfanos, eres recibido por familiares y vecinos como un héroe. Pones un coche bomba en una casa cuartel y matas a niños inocentes y brindan por ti en el pueblo donde naciste y se manifiestan para que salgas de la cárcel.
¿Que harían si se tratara de un violador y pedófilo asesino? ¿Serían capaces de reconocer la maldad en su mente y en sus actos, aunque fuese su hijo? ¿O seguirían afirmando que apoyan ese tipo de lucha y continuarían a justificar lo injustificable?
Tendría muchas preguntas por hacerles a los familiares de presos de ETA, pero temo que por lo que he leído y visto, mucho me va a costar, que reconozcan que para pedir hay que dar, y ETA no nos ha dado nada, más bien, a muchos, nos lo ha quitado todo. Y hasta que ustedes, que no son culpables de los asesinatos cometidos por sus familiares y amigos etarras, pero sí lo son de no horrorizarse ante ellos y de no influir para que se arrepientan y entreguen las armas, renieguen de ETA, no están en condiciones de exigir nada y menos de denunciar con mentiras en el Parlamento Europeo o donde quiera que sea, al Estado español. Suena a broma pesada escuchar de sus bocas que en España se violan los Derechos Humanos, cuando los únicos que han violado el más sagrado de los Derechos, el de la vida, han sido sus hijos, padres, madres, hermanas, hermanos, con sus balas y bombas.
En su tejado está la pelota, la próxima vez que tengan la suerte de poder visitar a los suyos en la cárcel, conversen con ellos con la verdad, la razón y la piedad por delante. A ver si hay suerte y la próxima visita que hagan a este Parlamento sea para recocer la culpa, pedir perdón y comunicarnos que ETA ha entregado las armas y está colaborando con la Justicia.

Teresa Jiménez-Becerril es eurodiputada del PP en el Parlamento Europeo.

sábado, 28 de febrero de 2015

¡Habla en andaluz! - Antonio Burgos

¡Habla en andaluz! - Antonio Burgos

La Junta es como un Vaticano que no creyera en Dios
Hoy es Día de Andalucía. Una fiesta muy extraña. No sé qué tenemos que celebrar de Andalucía, y mucho menos de su autonomía, si sólo nos ha servido para que un partido perpetuara con democracia un Régimen, como antes sufrimos el de la dictadura, y que la gente siga votando a los probadamente corruptos "porque son los nuestros". Y para que tengamos el 30 por ciento de paro. Y para que hayan creado el mayor, más costoso y prescindible aparato burocrático para colocar enchufados. ¿Sigo? La autonomía no sólo no nos ha sacado del subdesarrollo, sino que ha ahondado las diferencias con otras regiones de España, punto en el cual me acuso, padre, de haber escrito cuando la dictadura de Franco (que es cuando tenía mérito), aquel esperanzado "Andalucía, ¿Tercer Mundo?". Les descubrí nuestra tierra a todos estos que ahora viven de ella sin sentirla. La Junta es como un Vaticano que no creyera en Dios. El símbolo puede ser la charlotada de Manuel Pezzi el otro día en su poltrona del Congreso. Ese no tiene escaño: tiene poltrona, y desde hace una jartá de tiempo. Desde que Escuredo, por el procedimiento del tirón, le arrebató la bandera de Andalucía a Rojas Marcos, cual el ratero que le quita el bolso a una turista. Pezzi se envolvió en la bandera de Andalucía...
-- ¡Adiós, Marianita Pineda!
No, no suelten la carcajada: es para llorar. Pezzi se envolvió en la que ahora, ante los ojos de España, es la bandera de los ERE; la bandera de los mangones de las mariscadas; la bandera de los que se quedan con el dinero de los parados y para qué seguir contando tristes realidades. Pero Pezzi, como tantos de su calaña, vive de esa bandera. Ergo Pezzi no se envolvió en la bandera de Andalucía: Pezzi se puso su uniforme de trabajo. Estos han encontrado trabajo en vivir de Andalucía.
Y lo más triste, las recordadas y rotas esperanzas de todo un pueblo puesto en pie. Yo me acuerdo de aquella mañana del 4 de diciembre de 1977, cuando mi hijo Fernando y otros chavales llevaban la bandera de Blas Infante. Aquel día de diciembre, en el que sigue muriendo un malagueño en el inolvidable pasodoble de la comparsa "Raza Mora", los andaluces hasta nos inventamos un himno. Era una sevillana. La había escrito Aurelio Verde y le había puesto música José Manuel Moya. La cantaban Los Romeros de la Puebla, ahora olvidados en el reparto de Medallas del 28-F. Era "Viva mi Andalucía, viva mi pueblo". Y de Cádiz a Almería, como en la copla de La Lirio, todo un pueblo cantó: "Andalucía, guapa,/mujer morena,/despierta, que eres libre/de tus cadenas". ¿Libre de tus cadenas? Nos hemos echado nuevas cadenas. Entre otras, la que decía el otro día Paco Robles, la peor: la costosa y entrampada cadena autonómica de TV, el lamentable Canal Sur, No-Do del Régimen.
Aquel 4 de diciembre terminó con discursos desde el balcón principal del Ayuntamiento. Me he acordado de aquello porque hoy es sábado y toca habla andaluza. Uno de los oradores en aquel balcón de la Plaza Nueva para pedir la autonomía fue Alfonso Guerra. Pero rompió a hablar en madrileñí: fissssno, con todasss lasss esessss. Y un guasón le gritó desde el gentío:
-- ¡Habla en andaluz!

Hasta aquella esperanza han defraudado: el orgullo del habla andaluza. Fue papel mojado la defensa y promoción del habla andaluza a que obligaba el primitivo Estatuto. Y lo sigue siendo el punto 4 del artículo 10 del vigente Estatuto a la catalana que tenemos, que señala como objetivo de la Junta "la defensa, promoción, estudio y prestigio de la modalidad lingüística andaluza en todas sus variedades". Lo diremos en el andaluz que no defienden porque no creen en la tierra de la viven: ¡Enseguóa va a defender la Junta el habla andaluza! Eso lo tenemos que hacer nosotros, aquí, los sábados y sin trincá, como decía El Beni. ¿Saben por qué? Pues porque a pesar de todos estos pesares seguimos queriendo a aquella imposible novia guapa, mujer morena, a la que Aurelio Verde le dedicó aquel piropo tan sentido que cantó aquella mañana todo un pueblo lleno, ay, ayayay, de esperanzas.

La mujer como negocio - Ángela Vallvey

La mujer como negocio - Ángela Vallvey

El cuerpo de las mujeres está sometido a tantas presiones comerciales que lo raro es que sus usuarias consigan mantener la cordura a partir de los doce años. Las órdenes que recibe la mujer para ser esto y lo otro son demasiadas, contradictorias y de imposible cumplimento. Desde una coacción abusiva para llevar el mismo peinado insostenible que Kim Jong-un, a la moda del «thigh gap», agujero entre los muslos que, de no existir, los dictadores del cuerpo femenino juran que denota gordura, aunque una mida 1,75 y pese 30 kgs... El «bikini bridge» es otro mandamiento-pollada que obliga a las mujeres a entrar en pánico si la braga de su bikini no deja un hueco, entre cadera y cadera, suficiente para alojar a un «hooker» de rugby americano, con su balón y todo.

La última moda-chorra recién llegada de no se sabe dónde, decreta y manda que el Monte de Venus femenino tiene que ser más plano que el encefalograma de quien ha ideado tal patraña. O sea, que las partes pudendas femeninas deben dejar de tener la suave protuberancia que dio origen a su denominación sensualmente geográfica de «monte» para aspirar a la engañifa del «erial». Como si un yermo pudiera ser ideal de nada. Como si una «tábula rasa» pergeñada en quirófano pudiese sustituir a la emoción de escalar remolonamente la cuesta que conduce al amor, al origen del mundo. Dicen los gurús que mandan sobre la incertidumbre y las dudas femeninas, que hay que operarse el Monte de Venus para dejarlo romo y chato, «chuchurrío». Lo juran los expertos en fabricar complejos para las mujeres, las mismas mujeres que aún cobran por su trabajo menos que los hombres.

Aunque, como dice mi amiga Marilarva (famosa artista regional): «¡Pues peor es lo mío, que cobro menos que las mujeres!»...

Cinco consejos para ser feliz - Enrique Rojas

Cinco consejos para ser feliz - Enrique Rojas

«La felicidad consiste en haber conseguido lo que deseabas. Estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que tú has deseado y lo que has conseguido. Es un estado de ánimo positivo al darte cuenta de que has hecho el mayor
LA felicidad se puede decir de muchas maneras. Es un tema casi interminable. La felicidad consiste en hacer algo que merezca la pena con la propia vida, algo grande, pero cada uno dentro de sus posibilidades y puntos de partida. Y con los pies en la tierra. Para Sócrates la felicidad estaba en conocerse a sí mismo. Para Platón, en el amor. Para Aristóteles, en la búsqueda de la verdad. Epicuro, en el vivir bien, en el placer. Séneca, en el siglo I de nuestra era, la ve en la práctica de la virtud. Los eclécticos pensaban que la felicidad consistía en un sumatorio de cosas y hechos. Durante el siglo XX la bibliografía sobre este tema proliferó de forma exponencial. De hecho, algunos psicólogos empíricos la han medido, según diferentes escalas de conducta basadas en modelos diversos, como es el caso de Argyle, profesor de la Universidad de Oxford.

NIETO
Voy a trazar cinco sugerencias sobre una cuestión tan decisiva y que constituye la vocación natural del ser humano, a pesar de que realmente es complicado aproximarse a ella.
Primer consejo: ser capaz de cerrar las heridas delpasado. Dicho de otra manera: necesitamos reconciliarnos con nuestro pasado. Superar traumas, sinsabores, impactos psicológicos y esas colecciones de vivencias negativas que se almacenan en cualquier biografía: una persona bien armada es aquella que vive instalada en el presente y lo saborea y le saca partido; ha sido capaz de superar todas las experiencias dolorosas del pasado, con todo lo que eso significa; y vive fundamentalmente centrada y abierta hacia el futuro. Los psiquiatras sabemos lo importante que es esto. Lo he dicho de otro modo: la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria. Nosotros hacemos la cirugía estética del pasado: vamos de excursión con nuestros pacientes para ayudarles en este sentido. ¿Por qué es necesario hacer esto? Porque si no se corre el riesgo, cuando uno ha sufrido mucho de aquí y de allá, de convertirse en alguien agrio, amargado, resentido, dolido y echado a perder. La palabra resentimiento significa sentirse dolido y no olvidar. Y por ese vericueto uno se desliza por una rampa que termina en convertirle en neurótico: lleno de efectos nocivos que no se han cerrado, conflictos no resueltos que antes o después asoman y dañan y deterioran nuestra forma de ser. El rencor te deteriora por dentro. El que alienta traiciones las hace. La felicidad es el sufrimiento superado.
Segundo consejo: aprender a tener una visión positiva de la vida. De uno mismo y de nuestro entorno. El optimismo es una forma sana de captar la realidad. Y requiere una cierta educación de la mirada para detenerse más en lo positivo que en lo negativo. Es sorprendente y misterioso cómo que hay personas que son inmunes al desánimo y que se crecen ante las dificultades y otras que se derrumban ante contratiempos y reveses de escasa envergadura. ¿Se nace optimista? ¿Puede un pesimista dejar de serlo? La clave está es un esfuerzo psicológico, un trabajo de artesanía personal, mediante el cual vamos siendo capaces de descubrir siempre la dimensión mejor de la realidad, ese segmento que se esconde en el fondo de los hechos y que tiene unas notas positivas. Alexander Solchenitzchen, premio Nobel de Literatura, pasó muchos años recluido por los comunistas en Siberia y allí escribió Archipiélago Gulag, y cuenta a posteriori que fueron los años más decisivos de su vida y que no los cambiaría por nada. Vaclav Havel, que luego sería primer ministro de Chequia, estuvo muchas veces en la cárcel luchando contra el comunismo de su país y, en su libro Cartasa Olga (su mujer), escrito desde la prisión, habla de que está contento por luchar por la libertad de su nación. Otro ejemplo: Boris Cyrulnik, judío sefardita francés, que escapó del campo de exterminio de Auschwitz, escapándose por debajo de la verja, con unos cinco años, y que había visto morir a sus padres y dos hermanos en la cámara de gas, cuenta en algunos de sus libros que los primeros tiempos tras su escapada estaban llenos de positividad: lo acogieron en una familia, empezó a ir a la escuela, tenía amigos y le hablaron de Dios. Él fue uno de los fundadores de la corriente psicológica llamada resiliencia: aprender a soportar situaciones adversas te hace fuerte, sólido, resistente, y te educa para sacar lo mejor de ti (si no se cuela dentro de tu persona el resentimiento, el gran enemigo). Dice este autor que una infancia muy negativa no tiene por qué determinar una edad adulta neurótica. La resiliencia nos habla de la capacidad para sacar fuerzas de una experiencia traumática y darle la vuelta y así ser capaz de crecer como ser humano. Todo un arte. Sin llegar a extremos como los que he mencionado, en lo que quiero insistir aquí es en que ser optimistas es un modo valioso de captar la realidad, a pesar de los pesares.
El tercer consejo es: tener una voluntad de hierro. Fuerte, rocosa, como las raíces de un olivo centenario. La psicología moderna considera que es más importante la voluntad que la inteligencia. Y esa necesita ser educada desde los primeros años de la vida. Una persona con voluntad consigue que sus sueños se hagan realidad. Llega en la vida más lejos que una persona inteligente. Y, por el contrario, una persona sin voluntad o con una voluntad débil, frágil, endeble, está siempre a merced de sus caprichos, pendiente de la filosofía del me apetece e incapaz de renunciar, de negarse, de aplazar el gusto por algo concreto que en ese momento aparece delante de él. Uno de los indicadores más claros de madurez de la personalidad es este: teneruna voluntad bien educada, que no hace lo que le pide el cuerpo, sino lo que es mejor para uno mismo. La voluntad es la joya de la corona de la conducta. Con la voluntad fuerte somos enanos a hombros de los gigantes.
El cuarto consejo es tener un buen equilibrio entre corazón y cabeza. Los dos grandes componentes de nuestra psicología son el mundo de los sentimientos y el de la razón. Ni demasiado sensibles, rozando la susceptibilidad, ni excesivamente fríos y racionales. La clave es buscar esa ecuación bien armonizada. Decía Pascal que «el corazón tiene razones que la razón desconoce». Nuestro primer contacto con la realidad es emocional: me gusta esta persona, me cae bien, me agrada este ambiente… Amor e inteligencia deben forman un binomio bien armado. Tener una afectividad sana significa mover bien los hilos de las relaciones con los demás, cargándolas de sentimientos verdaderos, sin doblez, descubriendo que lo afectivo es lo efectivo. Y a la vez, saber utilizar bien los instrumentos de la razón: la lógica, el análisis, la síntesis y el discernimiento. Ser capaces de respirar por estos dos pulmones. Los padres tenemos aquí un papel central: educar es convertir a alguien en persona.
El quinto consejo para ser feliz es tener un proyecto de vida coherente y realista. Que mire hacia el futuro. Trabajar con detalle sus cuatro grandes argumentos: amor, trabajo, cultura y amistad. Cada uno de ellos se abre en abanico. En el atardecer de nuestra vida se dibujan sus siluetas, regalándonos un sabor especial de haber sido capaces de luchar por sacar adelante esta
tetralogía contra viento y marea. El amor debe ser el motor esencial de la vida. El amor por el trabajo bien hecho produce una satisfacción interior formidable. Amor y trabajo conjugan el verbo serfeliz. La cultura es libertad y plenitud y nos ayuda a entender la existencia, en medio del caos y el bombardeo de tantas noticias de aquí y de allá. La amistad es uno de los platos fuertes en el banquete de la vida: afinidad, donación y confidencia.

La felicidad consiste en haber conseguido lo que deseabas. Estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que tú has deseado y lo que has conseguido. Es un estado de ánimo positivo al darte cuenta de que has hecho el mayor bien posible y el menor mal consciente.

viernes, 27 de febrero de 2015

Las cuatro Españas - Raúl del Pozo

Las cuatro Españas - Raúl del Pozo

Cuenta Eduardo Martínez Rico en su novela Fernando el Católico que el príncipe modelo de Maquiavelo vivió los últimos instantes obsesionado. Tomaba hierbas y criadillas de toro para enderezar la verga y embarazar a la bella Germana de Foix, guapa de cara, de 18 años y de anchas caderas. Estaba al borde de la muerte y temía que sin un descendiente los reinos de España volvieran a desbaratarse. El viudo de Isabel, su santa esposa, y la España única fueron enterrados juntos en la capilla de Granada con el siguiente epitafio: «Expulsaron la secta mahometana. Aniquilaron la falsedad herética». Antes de los Reyes Católicos, otros monarcas habían convivido con las tres culturas. En el sarcófago de Fernando III el Santo, en Sevilla, hay una inscripción en cuatro idiomas; y tantos siglos después vuelve a hablarse, otra vez en cuatro idiomas: el de Mariano, el de Pedro, el de Albert y el de Pablo. Mejor cuatro Españas que cuatro generales a los que la gente cantaba: «Los cuatro generales, mamita mía, que se han alzado/ para la Nochebuena, mamita mía, serán ahorcados».
Cuatro idiomas políticos y todos bajo la confusión de lenguas y el pesimismo crónico. El pesimismo antes era de derechas, frente al optimismo de la voluntad, que era de izquierdas. Hasta que llegó Rajoy. El presidente del Gobierno ha emprendido en el último Debate sobre el estado de la Nación una campaña contra el pesimismo y los derrotistas. Se niega a aceptar que España sea un declive permanente, una constante y progresiva desintegración. En el hemiciclo acaba de decir que España es un gran país, serio y fiable; que estamos infinitamente mejor que hace tres años. Insiste el presidente en que hay que recuperar el orgullo o, por lo menos, la autoestima, porque vivimos en el mejor de los mundos, como pensó Leibniz, el inventor del optimismo. Su loa a España en plan cantaora de coplas ha terminado con una duda razonable: «Creo que puede ir bien, creo que debe ir bien y creo que va a ir bien». Ya no hay derechas ni izquierdas, ni una España, ni las dos fratricidas, sino cuatro; y las cuatro han descubierto que España da votos.

El presidente del Gobierno cree en la magnificencia de los sueños españoles, en la plenitud de las empresas que hacen las obras faraónicas con los AVE que atraviesan los desiertos sagrados y llegan a su hora. Mientras busca con un farol un político no corrupto para ponerlo en las listas, ordena a sus ministros que pisoteen el pesimismo y canten el talento de nuestras empresas, la calidad de nuestros servicios públicos a pesar de la recesión y que destaquen la excelencia de nuestra sanidad. Ha empezado el salto adelante del optimismo. Ayer mismo, la vice y la ministra de Fomento asistieron a la entrega de una bandera de la FIFA a la Clínica Cemtro, a la que han declarado Medical Centre of Excellence. El doctor Pedro Guillén dirige una orquesta de cirujanos ortopédicos y médicos del deporte que asombra al mundo. Es que, mientras los políticos riñen o roban, el país progresa, cultiva células, arregla cartílagos, salva vidas, inventa futuro.

sábado, 21 de febrero de 2015

Viva el calcetín - Juan José Millás

Viva el calcetín - Juan José Millás

Ésta fue en tiempos una sociedad ahorradora. Aquí la gente guardaba para tener un colchón por si había que hacer frente a una desgracia; guardaba para pagar los estudios de los hijos; guardaba para costear el entierro; guardaba para la vejez? La gente arañaba de su sueldo unas pesetas que metía en el calcetín o en la caja de ahorros. Y lo hacía en tiempos durísimos, con salarios de hambre, porque había una cultura de la prudencia que comenzó a desaparecer con las ventas a plazos. La venta a plazos es, entre nosotros, una práctica relativamente nueva. Muchos todavía recordamos su aparición, que provocaba asombro y miedo a partes iguales. De súbito, podías comprarte ese aparato de radio con el que soñabas, esa bicicleta, esa moto, ese traje de los domingos, esa enciclopedia de cien tomos, esas obras completas de Shakespeare encuadernadas en piel? Por un lado parecía maravilloso; por otro, daba pánico. Empezar a comprar a plazos equivalía a probar una droga adictiva. ¿Quién sería capaz de pararnos? ¿Qué ocurriría si perdíamos el trabajo, si caíamos enfermos, si nos moríamos?

Ganó la venta a plazos. Significa que el crédito se puso de moda. Rechazar el crédito equivalía a desacreditarse. No obstante, la cultura del ahorro sobrevivió. Muchos de los ancianos que vemos ahora en los telediarios, a la puerta de las sucursales bancarias, exigiendo que les devuelvan lo robado con las preferentes, son los restos de esa forma de entender la vida. Se negaron al crédito y confiaron sus ahorros al banco o a la caja de ahorros que, como buitres, les sacaron los hígados. El problema, en fin, no es que se hayan ido al cuerno quienes creyendo en la cultura de la deuda se hipotecaron hasta la cejas. El problema es aquellos que guardaron lo han perdido todo porque no soportamos a los temperamentos ahorradores. Uno se acerca ahora al banco para que le guarden sus reservas y le cobran por ello. La alternativa al cobro son productos que llaman, por ejemplo, estructurados y con los que uno no tiene ni idea de los riesgos que corre, aunque deben de ser grandes, ya que el banquero no te garantiza nada. Es más, te obliga a firmar un papel en el que aseguras entender lo que te parece un galimatías. La economía financiera es una forma de apocalipsis cuya alternativa continúa siendo el calcetín.

viernes, 20 de febrero de 2015

Ferretería erótica - Ánxel Vence

Ferretería erótica - Ánxel Vence

Además de revolucionar las costumbres amatorias de muchas parejas, el best-seller "50 sombras de Grey" está ejerciendo una influencia acaso más importante en la dinamización de la economía. La primera en notarlo fue, lógicamente, Erika Leonard, la autora del culebrón que se ha montado en el dólar -y el euro, y el yen- a cuenta de la inesperada afición de las señoras a la fusta. Pero no fue en modo alguno la única.
También ha recibido un estimulante latigazo el ramo de la ferretería, donde el estreno de la película basada en el libro coincidió, nada casualmente, con un fuerte incremento en las ventas de algunos géneros en almacén.
De España aún no hay datos, que por aquí le somos muy pudorosos; pero en Gran Bretaña se ha constatado ya un alza en el despacho de cuerdas, cinchas, bridas y otros útiles de atar como los empleados por los protagonistas en el filme. Cuentan las agencias que las tiendas de bricolaje no dan abasto a satisfacer la demanda de esta clase de arreos, imprescindibles para la buena marcha de una relación sadomasoquista.
La reconversión comercial, por así decirlo, del gremio de los ferreteros es solo una parte de las sinergias y economías de escala propiciadas por el éxito de "50 sombras de Grey". Otros sectores más previsibles, como el de los juguetes eróticos, han experimentado igualmente un repunte en su volumen de negocio. Así parece confirmarlo el caso de una popular cadena de tiendas de Alemania especializada en estos chismes que desde el estreno de la película no para de vender grilletes, látigos y demás instrumentos destinados a dar placer según la extraña lógica de Sacher-Masoch.
A todo ello hay que sumar el trabajo extra que los seguidores de Grey proporcionan a los bomberos, cerrajeros y servicios de urgencias.
Abundan estos días, al igual que cuando se publicó la novela, los casos de ciudadanos que acuden al hospital con el miembro viril atrapado por un par de anillas. Tampoco les falta faena a los cerrajeros requeridos con mucha mayor frecuencia de la habitual para abrir las esposas de aquellos amantes que, en su ardor, olvidan donde han dejado las llaves. Por no hablar ya de situaciones más extremas y embarazosas como las que llevan al médico -o tal vez al cerrajero- a quienes acaban aprisionados por juguetes sexuales tan improbables como la aspiradora o la maquinita de hacer tostadas.
Dejando a un lado estos enojosos inconvenientes, lo cierto es que la novela ahora versionada en película está contribuyendo a estimular las ventas del comercio y, en consecuencia, a la tan necesaria recuperación económica de Europa.
Ni siquiera conviene excluir la posibilidad de que la influencia de "50 sombras de Grey" se haya extendido también al negociado de la política. Erika Leonard no hizo más que descubrir, a fin de cuentas, el inesperado hechizo que las relaciones basadas en el dolor y la dominación ejerce sobre las multitudes. Se conoce que los gobiernos han tomado nota de tales gustos y, deseosos de complacer a la ciudadanía bajo su mando, no paran de mortificar a la población con rebajas de sueldos, subidas de impuestos y otros fustazos al bolsillo desde que comenzó la crisis.

Quizá los mandamases piensen, como Grey, que cuanto más flagelen a sus eventuales votantes, mayor cariño les tendrán estos. Arriesgada apuesta. Aún está por ver si el sadomasoquismo de Leonard funciona igual en la política que en la novela.

lunes, 16 de febrero de 2015

Porno duro en San Valentín - David Torres

Porno duro en San Valentín - David Torres

No me fío mucho de las reseñas negativas de 50 sombras de Grey porque lo más seguro es que la mayoría de los críticos se hayan leído el libro. Les puede la profesionalidad y no acaban de comprender que este libro no está hecho exactamente para leerlo sino para ponerlo en práctica. Venderlo en librerías es una ordinariez: deberían venderlo en las farmacias y además con toalla en lugar de un marcapáginas. Enfadados con la superficialidad, la ñoñería y la prosa de grandes almacenes de la novela, los críticos pasan por alto que este libro ha salvado la vida sexual de muchas mujeres, de muchos hombres, de algunas parejas heterosexuales e incluso de algún matrimonio. Sobre todo, de los que no lo han leído. Además ha dado lugar a intensos y sesudos debates intelectuales; recuerdo un foro de lectoras donde una señora que se definía como psicóloga, cincuentona, freudiana y bilbaína (más o menos por ese orden) defendía la novela a capa y espada y decía haber redescubierto su libido gracias a cierto pasaje del libro y unas bolas chinas. Eso sí, ella escribía “livido”, que es más o menos como me quedé yo después de leer su comentario.
En experiencias de sadomasoquismo, lo más fuerte que yo he oído nunca es lo que contaba una amiga mía que le ocurrió la primera y última vez que se acostó con un ligue suyo. No es que el tipo le sacara esposas, ni látigos, ni vasos de helado, ni nada de esa parafernalia costosísima que hace pensar en una perrera de segunda mano. Es que se sacó la ropa, se le trepó encima con sus varios michelines y ciento y pico kilos, y se le quedó dormido en mitad del coito. Al principio, cuando retumbaron los primeros ronquidos, mi amiga pensó: “Espera, esto debe de ser una broma”. Pero al rato ya comprendió que no, más o menos cuando notó que aquello debía de ser contagioso porque se le habían quedado dormidas las piernas. Bruscamente, los ronquidos cesaron en un acceso de disnea que se prolongó durante un minuto interminable y entonces mi amiga pensó que el hombre se le había muerto allí mismo, aparcado de satisfacción, y que ella sola se había metido en una historia de Stephen King. O más bien debajo.

Mi amiga no sacó ningún video ni ninguna novela de esta experiencia límite, únicamente la costumbre de aderezar una futura velada de sexo anónimo con té o café en lugar de alcohol, y de tener siempre a mano un alfiler. En cambio, de 50 sombras de Grey han sacado ya una película cuyas mejores críticas aseguran que no le llega a los talones al libro: cómo debe de estar el celuloide. En cualquier caso, en un mundo donde una mujer muere a golpes cada treinta segundos y en un país donde el maltrato de género es el deporte nacional, es lógico que triunfe una ficción donde una mujer es maltratada, humillada y golpeada por un sádico baboso, gomoso y millonario. Y que a ella encima le guste, como a los pobres de solemnidad sodomizados por los bancos, las criaturas del Señor estafadas por hipotecas y las almas de cántaro que siguen votando al PP.

domingo, 15 de febrero de 2015

Yo, Leonor - María José Navarro

Yo, Leonor - María José Navarro

Ayer fue un día muy bonito en casa porque, como todos Vds ya saben de sobra, a cursis no nos gana nadie. Mi madre ya le había dicho a mi padre que ni se le ocurriera comprarle nada que San Valentín era una trampa para que picáramos y le había echado un discurso de esos de feminista enfadá, pero como él está enamorao como un chiquillo no se pudo resistir. Eso sí, le regaló libros gordos con la letra pequeña, para que no pudiera protestar. Por la noche nos contaron que nos quedábamos más solas que la una y yo supuse que tenían planazo y juerga loca, es decir, que se iban al cine. «Por lo menos, iros a esa de las sombras, que creo que a ella la atan». Bueno. Para qué queremos más. Que si tú cómo sabes eso, que se acabó mirar el «Superpop» en el ordenador, que me va a llevar a un psicólogo. «¿Y tú no vas a decir nada, Felipe?», dijo mi madre como esperando a que me cayera la del pulpo. «Cariño, ya sabes que ella ha sido siempre muy despabilada», dijo él, embelesao conmigo. Total, que estoy otra vez en el rincón de pensar. Ojo, que a mí no me importa estar castigada porque se me ha hecho callo ya. Lo que me fastidia es que en cuanto me doy la vuelta me montan una. ¿Qué es eso de bajarse el sueldo? ¿Qué quieren? ¿Matarme de hambre? ¿Que cuando llegue mi momento tenga que pedir una hipoteca? Yo es que de verdad te digo que vamos a pique. Jamás tendré tantas cuentas como Monedero. Hala, les dejo, que tengo que aparentar fiebre y tos.