martes, 18 de noviembre de 2014

Podemos, el voto útil - Javier Carballo

Podemos, el voto útil - Javier Carballo

El mensaje más letal de Podemos, su arma electoral más arrolladora, es un viejo conocido de la política, la aspiración primera de todo partido, de todo candidato. Convertirse en voto útil, en el medio preferente de los votantes para lograr sus objetivos. Y esa fuerza arrolladora que se percibe en Podemos desde el origen tiene que ver con esa asociación, acaso inconsciente, subliminal, que se establece entre una fuerza política y los deseos de cambio de una sociedad. Quien quiere quitar al Partido Popular del Gobierno, quien quiere apearlo del poder, ya no mira al Partido Socialista, como en todos años atrás, sino que mira Podemos.
Por eso, en las encuestas de intención de voto, al contrario de lo que ha ocurrido en otros momentos de esta democracia, la caída del Partido Popular por el desgaste del Gobierno no presupone un ascenso, igual y paralelo, del principal partido de la oposición, el PSOE. Es la fuerza arrolladora del voto útil el principal valor que le ha arrebatado Podemos al Partido Socialista, y en el tsunami ha sucumbido antes Izquierda Unida y se han petrificado otros, como UPyD.
Esa, de todas formas, es la fotografía electoral del momento, lo que se respira en la calle, pero si la política tiene algo demostrado es que no es una ciencia exacta. Y Podemos es una precisa y concienzuda operación de diseño político a la que, como bien indica su líder Pablo Iglesias, le queda aún lo más difícil del camino por recorrer.
Lo mejor que ha hecho Podemos hasta el momento ha sido algo tan básico como sintonizar en el momento preciso con un estado de ánimo colectivo. Exactamente igual que pudo ocurrir en los 80, cuando el PSOE de Felipe González, como una fuerza arrolladora, enterró el centrismo de Suárez en medio del deterioro y la descomposición interna de UCD.
Quien quiere quitar al Partido Popular del Gobierno, quien quiere apearlo del poder, ya no mira al Partido Socialista, como en todos años atrás, sino que mira Podemos
Quince años más tarde, la campana le sonó al propio PSOE, horadado por la corrupción del felipismo. Aznar supuso entonces el cambio y la ‘lluvia fina’ de su política tozuda, convencida, constante, lo aupó hasta la primera mayoría absoluta de la derecha, en el año 2000. ¿Cuándo cambiaron los aires? Justo cuando el estado de cabreo latente por la guerra de Irak lo inundó todo con uno de los episodios más tristes, más oscuros, más dramáticos de nuestra historia reciente, los atentados del 11 de marzo. Otra vez ansias de cambio.
Por eso llega Zapatero y se hunde en el preciso momento en el que la sociedad española, otra vez, parece que se conjura con una ambición colectiva de cambio. El desastre de la crisis económica deja desnudo a Zapatero, y ante la tiesura y el riesgo de quiebra del país entero, sus sonrisas de ayer se vuelven gestos insultantes para el electorado. 
En cada uno de esos momentos de cambio ha ocurrido, con las diferencias notables que se quieran apreciar, el mismo fenómeno social y político. Y en cada uno de ellos, era un partido político o un líder quien simbolizaba el voto útil para echar al Gobierno que había fracasado. ¿No ha oído nunca en su entorno, o usted mismo, eso de votar con la ‘nariz tapada’ a este partido o aquel otro? No existe mejor expresión del voto útil.
En el caso de la izquierda española, el fenómeno era más amplio aún; sin necesidad de taparse la nariz, el PSOE se ofrecía a todos los votantes de izquierda como voto útil por ser un partido con posibilidades reales de gobierno, al contrario de otras opciones minoritarias.
Lo que está ocurriendo en este momento, y que diferencia este periodo de los anteriores, es que el deterioro no le afecta sólo al partido en el Gobierno, sino al sistema político en su conjunto. Los casos de corrupción y los recortes de la crisis han igualado a las fuerzas políticas tradicionales ante el electorado. Ahí es donde surge Podemos, desde fuera de ese sistema político desgastado, viciado, como fuerza política nueva y ‘voto útil’ para quien quiera romper con lo que se detesta. Hace falta un mensaje para conectar con el electorado: hay que acabar con la casta política.
Vídeo: Pablo Iglesias sobre Lenin y la izquierda
Esto lo ha entendido Pablo Iglesias desde el principio. En 2012, en una intervención reveladora en La Tuerka, el laboratorio del que surgió esta formación, decía Pablo Iglesias, todavía un desconocido: “En 1917, Lenin no dijo ‘comunismo’; dijo ‘pan y paz’. Y eso le sirvió para agregar una cosa enorme en un contexto muy preciso: no es un problema de qué color sean las banderas, no es un problema de diagnóstico, es un problema de agregar fuerzas. De qué discurso eres capaz de construir. En un momento te dices: ‘Yo tengo la fuerza de las mayorías sociales’. Por decirlo con una metáfora, la izquierda debe aprender a vestir el traje de la victoria. Es verdad que para follar hay que desnudarse, pero para ligar hay que vestirse. Y para vestirse hay que construir discursos y aparatos discursivos”.
Podemos se resiste a ir más allá de la síntesis con la que ha conectado con el electorado; si un solo mensaje le ha dado la fuerza social, para qué desgastarlo con propuestas concretas
Ese pragmatismo de ‘pan y paz’ es la teoría política que lleva al mensaje de la ‘casta’ en el que, como ya hemos observado, tampoco existen banderas de izquierda o de derecha. Podemos se resiste a ir más allá de la síntesis con la que ha conectado con el electorado; si un solo mensaje le ha dado la fuerza social, para qué desgastarlo con propuestas concretas. Y se ha vestido con el traje seductor de la demagogia del momento.
Para no tener que desnudarse ha renunciado incluso a las elecciones municipales y autonómicas, como pedían algunos dentro de la nueva fuerza política. Pero las elecciones generales están aún muy lejanas y hasta noviembre de 2015 queda un mundo inescrutable en política. Pablo Iglesias, como ya se está viendo, se resiste a concretar sus propuestas (a veces hasta el ridículo: el otro día le preguntaron si pensaba plantear un referéndum sobre “monarquía o república” y contestó repetidamente que el referéndum sería sobre “la mayoría de edad de la sociedad española”), pero no es probable que esa inopia idílica la pueda mantener un año entero, con todos sus días.

La casta, la casta, la casta, sí, pero qué más. En Cyrano de Bergerac el pobre Gastón se desvivía ante su amada invocándole el amor, una y otra vez, “amor, mi amor, te quiero, amor, mi amor...” Y la doncella, harta de la misma repetición, le contestaba: “Amor es el tema, desarrolladlo”. Pues lo mismo. La casta es el tema. Falta ahora todo lo demás, el desarrollo que no acabe con esa fuerza de ahora que se llama voto útil. 

lunes, 17 de noviembre de 2014

Nacho Mirás: “Nadie me ha reprochado que utilice humor negro para hablar de mi cáncer”

Nacho Mirás: “Nadie me ha reprochado que utilice humor negro para hablar de mi cáncer”

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A Nacho Mirás no se le puede llamar enfermo. Al menos, no el prototipo de enfermo que tenemos en mente. Desde hace un año, este periodista de raza se enfrenta a la peor noticia, no de su carrera, sino de su vida. Sus días tristes empezaron con un colapso que, en principio se debía al estrés, y degeneró en un cáncer que ha impedido que siga acudiendo a las aulas de la Universidade de Santiago de Compostela, donde imparte clases como profesor asociado, y a la redacción de La Voz de Galicia . Desde que se lo diganosticaron, Nacho se ha puesto rabudo con la enfermedad y la ha enfrentado escribiendo. Y no de cualquier manera, sino que se ha armado con retranca, franqueza y prosa impecable. Toda munición en la lucha es bien recibida. Y lo cierto es que tal como escribe, habla: no le tiembla la voz al pronunciar la palabra “cáncer”.  La recopilación de los posts que escribía en su blog para desahogarse no tendrá que encuadernarla su padre, una editorial se le ha adelantado. “El mejor peor momento de mi vida” es el enunciado que da título al libro, semejante carga semántica pone los pelos de punta. Blog y libro se han ganado muchos seguidores, algunos, pacientes oncológicos, que encuentran balsámicas las palabras de Mirás. Hoy Nacho participa en una jornada sobre el cáncer organizada por la Sociedad Española de Oncología Médica en Madrid.  Después de la sesión charlamos un rato. Impone sentarse a hablar con el periodista que lleva años firmando una de las series de entrevistas más largas y conocidas de Galicia, pero la ocasión lo merece.
¿Cómo llevas lo de pasar a ser el entrevistado después de tanta Cara B?
Pues lo llevo bien. Toda la vida he escuchando a la gente. Sé cómo no amargarle la vida a un compañero. No es que vaya hablando en titulares, pero sí que trato de ponérme en la piel del otro. Lo cierto es que no me agobia para nada. Podría ser que me costara pasar de un lado al otro pero todo lo contrario, agradezco que se difunda lo que tengo que contar, si no tendría que comérmelo yo solo.
¿Te ha reprochado alguien, incluso algún lector, que utilices humor negro para hablar del cáncer?
Para nada. Sí lo hubieran hecho si contara la enfermedad de otra persona, incluso con su autorización. Me caerían hostias por todas partes. Me dirían: “usted es un irresponsable, usted frivoliza”. Pero es mi cáncer, el que me va a matar o no a mí, el que me afecta a mí y a mi familia. Entonces, sin perderle el respeto, porque está ahí con el dedo señalándome, hago con él lo que me da la gana. Y a mí me hace bien.
Como tú dices: “Desde la autoridad que me confiere tener un tumor en la cabeza…”
Claro, desde la autoridad que me confiere tener un tumor cerebral propio, hago con él lo que me da la gana. Del resto del tratamiento se encargan la quimioterapia y la radioterapia.
Todo lo que habéis hablado en esta jornada de la SEOM tiene que ver con cómo se comunica el cáncer. También cuentas en tu libro que todavía es una enfermedad un poco tabú, ¿es la forma en la que escribes una manera de reivindicar que se hable claro?
Efectivamente, porque no se habla claro. Yo he hecho mil notas de muertos que tenían que salir en el periódico poniendo: “Fulanito ha muerto tras una larga enfermedad”. Esa larga enfermedad siempre era el cáncer. A veces no se pone porque la propia familia del fallecido no sabía que tenía cáncer. La comunicación no está bien y los eufemismos siguen vigentes. Es un término que todavía tiene una carga letal importantísima. La gente relaciona la palabra “cáncer” con “muerte” y no es así. Te mueres o no, o te mueres de risa o te mueres de asco. Yo reivindico que se llame a las cosas por su nombre y ojalá pueda contribuir un poco con lo que estoy haciendo. A mucha gente le viene bien que lo cuente y ver que somos muchos. Esto nos va a pasar a todos, o a nosotros o a alguien cercano, la estadística no falla. Hablar claro es  la forma de asumir lo que uno tiene y decidir cómo enfrentarse a eso.
Nacho Mirás: “El término cáncer todavía tiene una carga letal importantísima”
Parece que en este tema importan mucho las palabras.
Importan muchísimo. Desde las que te dice el médico a cómo nos comunicamos con nuestros familiares. En fin, el vocabulario hay que usarlo con propiedad.

Nacho Mirás con Javier Granda, periodista especializado en salud, en la jornada de la SEOM |ⒸMarta R Suárez
En tu libro eres muy crítico con la administración, con la  ”burrocracia”, como tú la llamas, ¿cómo llevas esa particular cruzada?
Lo llevo mal, porque parece que la gente que legisla es inmune. Legislan para los que van a enfermar, porque debe ser que ellos, los que hacen las leyes, nunca podrían tener cáncer. Eso no es así. Nos puede pasar a todos.
Los trámites no acaban: tienes que ir a buscar la baja muchas veces. Está todo fatal hecho, las bajas deberían adaptarse al tiempo de los tratamientos directamente y no es así. Te complican la vida cincuenta inspectores y compartir información entre autonomías parece imposible. Ya el propio proceso médico es muy engorroso: están los especialistas, las pruebas con sus tiempos de espera, los tratamientos, la medicación… Hay que hacer mil cosas y encima vienen estos tíos a complicarte la vida y, si no lo haces tú, lo tiene que hacer tu familia. Yo estoy más o menos bien y voy yo al papeleo, pero si no, tendría que ir mi familia que además carga conmigo y me cuida. Hoy todo se puede hacer a distancia, ¡que estamos poniendo tipos en marte, coño!
A pesar de esa parte negativa que tiene la administración, siempre has alabado la labor del personal sanitario, ¿crees que todavía es necesario reivindicar su papel?
Completamente. El otro día me preguntaron por el caso de Teresa Romero, la contagiada de ébola. Yo veo en Teresa el reflejo de la gente de la sanidad pública. Primero te curan a ti y luego miran por ellos. ¿Qué hizo Teresa Romero? Cuidar a alguien que lo necesitaba asumiendo los riesgos de contagiarse de una enfermedad como el ébola. El noventa y mucho por ciento de la gente de la sanidad pública es así y, desde que juego en la “División oncológica”, lo he comprobado por mis propios medios. No se puede permitir que se les recorte nada, que no se les quiten días libres porque los necesitan todos. Se merecen lo mejor porque tenemos la mejor sanidad del mundo, estoy convencido. Cuidado con tocarla porque nos va la vida en ello.
Nacho Mirás: “Cuidado con tocar la sanidad pública, porque nos va la vida en ello”
Desde que luchas contra el cáncer parece que has empezado a revisar tu vida con otros ojos: has vuelto la ciudad donde estudiaste, Barcelona, y has publicado de nuevo reportajes antiguos, ¿te lleva el cáncer a pensar más en el pasado o en el futuro?
El futuro ahora es un poco cortoplacista. No es que me hayan puesto fecha de caducidad, pero, como a los yogures modernos, me han puesto fecha de consumo preferente. Entonces reflexiono, veo donde estoy por todo lo que he sido, lo que he escrito, lo que he vivido… Ahora mismo el futuro para mí son mis hijos, que puedan crecer viendo a su padre. Y también mi mujer. El pasado es lo que me ha llevado hasta aquí, a ser como soy y a tomarme la enfermedad como me la tomo. En la parte periodística, siempre he reivindicado que por qué las televisiones vuelven a emitir sus reportajes y los periódicos no vuelven a publicarlos. Los reportajes de prensa escrita son flor de un día y yo creo que son útiles en otras ocasiones. Ya que los periódicos no lo hacen lo hago yo. Los que pongo en el blog siempre tienen un enganche con algún momento del presente.
Nacho Mirás: “El futuro son mis hijos”
El cáncer te ha hecho renunciar a muchas cosas como la moto, que siempre lo comentas, pero también te ha permitido pasar más tiempo con tu familia, ¿volverá a ser igual la vida después del cáncer?
Nunca. El cáncer no es después, es durante. Yo ahora mismo soy un enfermo crónico. Estoy operado, “craneotomizado”, me han quitado un tumor, me han radiado y me han “quimicado” para que no vuelva a salir un tumor que se va a empeñar en volver a salir. No se sabe cuándo, pero la normalidad se hacer relativa. Yo convivo con eso y estoy luchando para que no aparezca de nuevo, pero en cualquier revisión puede salir otro poquito. Lo importante es cogerlo a tiempo.
A lo largo del libro hablas de otra gente con cáncer, de Tito Vilanova, de Henning Mankell, de Ana Kiro (a la que le hiciste una entrevista), pero el caso que más te ha tocado ha sido el de José Luis Alvite. ¿Antes eras consciente de hasta qué punto te rodeaba el cáncer?
Pues la verdad es que no, yo creo que nadie lo es. Tendemos a pensar que las bombas caen pero que siempre le dan a otros. Pero a veces te da a ti. No se trata de vivir amargados, pero siendo consciente que son cuatro días de verdad, la perspectiva cambia. Yo vivo una vida mucho más rica e intensa que hace un año. José Luis Alvite era mi maestro, era el periodista al que yo me quería parecer por como dominaba el lenguaje… pues resulta que también nos une la enfermedad. Nos vemos en la puerta de la consulta once. Eso te hace reflexionar.


Nacho Mirás con Javier Granda, periodista de salud,  y Martín Lázaro, oncólogo |ⒸMarta R Suárez
Tu libro sale de tu blog y es un hijo no deseado por la causa por la que lo has escrito…
Yo quería escribir una novela erótica, no me veía yo escribiendo esto.
¿Cómo te sentiste cuando te propusieron convertir el blog en libro?
Lo propuse yo. Yo quería que, ya que lo hacía, hacerlo a lo grande. Empecé a través de amigos que tenía en Barcelona que me preguntaron si quería hablar con la editorial Planeta, que es la dueña de Paidós. Y me pareció bien. Lo llevé allí y pasó el filtro del comité editorial, que no es menor, ¡imagina la cantidad de originales que le llevan a Planeta! Conmigo el sí fue al momento. Me dijeron que tenían muchos testimonios de famosos, de anónimos, de “oh, vive la vida”, de “oh, la vida es una mierda”… pero este rollo tragicómico que tengo yo no lo habían visto nunca. Mal no les ha ido porque la primera edición está agotada. Tienen ya la segunda trabajadita.
Nacho Mirás: “Dar clase es algo que haría gratis, pero que no se enteren en el rectorado, que me toman la palabra”
¿Tienes ganas ya de volver a la redacción y a las aulas?
Tengo ganas, por este orden, de volver a las aulas y, después, de volver a escribir. Volver a escribir las historias de otros. Sobre todo de viajar. Yo me hice periodista para ir a los sitios a donde nadie va y contárselo a la gente. Quiero contar las historias allá donde estén y moverme por Galicia. Y volver a las aulas, poder aportar algo a la gente joven es algo que haría gratis, pero que no se enteren en el rectorado, que me toman la palabra.
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domingo, 16 de noviembre de 2014

Meeting Point en la ciudad de los desahucios - Ada Colau

Meeting Point en la ciudad de los desahucios - Ada Colau

Ya en 2007 la ciudadanía iba muy por delante de nuestras instituciones y denunciaba la burbuja inmobiliaria que el Estado negaba rotundamente que existiera. Mientras la ministra socialista Carme Chacón inauguraba el salón Barcelona Meeting Point junto al alcalde Jordi Hereu, el conseller ecosocialista Francesc Baltasar y al popular Enric Lacalle, animando compulsivamente a la compra de viviendas como la más prudente de las inversiones, miles de ciudadanos nos manifestábamos señalando que la burbuja era tan colosal que no íbamos a “tener una casa en la puta vida”.
La respuesta oficial a las manifestaciones masivas de VdeVivienda fue que éramos unos alarmistas: haciendo seguidismo de las tesis de la patronal financiera e inmobiliaria, nuestros democráticos representantes nos aleccionaron sobre lo segura que era la inversión en el ladrillo. Y ya ven ustedes cómo ha terminado el cuento: a pesar de que los movimientos ciudadanos fueron los únicos en acertar, hoy siguen gobernando las mismas élites políticas y financieras que nos hundieron en la miseria. Después de Chacón, Hereu, Baltasar y Lacalle, vinieron Corredor, Trias, Mas Colell… y Lacalle otra vez, que no ha dejado de repetir. Igual que Fainé, Nuñez y Navarro, Sanahuja o la familia Botín, los señores de las finanzas y el ladrillo siguen mandando en nuestra ciudad, gobierne quien gobierne.
Una vez que estalla esa burbuja que oficialmente no existía, de nuevo fueron los movimientos ciudadanos quienes nos anticipamos y alertamos del desastre hipotecario. Cuando nadie hablaba de ejecuciones hipotecarias ni de desahucios, y casi nadie sabía qué era la dación en pago, un grupo de activistas por el derecho a la vivienda fundamos la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en Barcelona. Era febrero de 2009. Han pasado casi seis años, y así como las movilizaciones ciudadanas no han parado de acumular logros, las instituciones poco se han movido de sus antiguas y fracasadas tesis. Fracasadas desde el punto de vista de la mayoría social, se entiende, porque para las élites esto sigue siendo un chollo.
Según datos del Consejo General del Poder Judicial, la provincia de Barcelona sigue encabezando las estadísticas con 7.000 ejecuciones hipotecarias iniciadas sólo en el primer semestre de 2014
Quédense con esta imagen: El pasado 3 de noviembre se produjo un lunes negro de desahucios en Nou Barris, el distrito barcelonés más castigado por esta problemática. El distrito tenía una quincena de notificaciones de desahucios, justo el día después de que terminara la 18a edición del Barcelona Meeting Point. En esta edición, como en las anteriores, nuestras instituciones pusieron a la venta nuestra ciudad, en especial a inversores rusos, chinos y de forma destacada a fondos buitre como Goldman Sachs y Blackstone.
Hoy 13 de noviembre de 2014 se realiza en Barcelona un pleno extraordinario sobre desahucios. El Ayuntamiento anunciará nuevas medidas, pero lo que debería ser titular es que, seis años después del estallido de la crisis, seis, las instituciones han sido incapaces de resolver el problema. Se persiste en la misma política de final de cañería. Aumentan ligeramente los presupuestos sociales, las ayudas, la mediación y los pisos destinados a emergencia social, pero es como poner tiritas a una hemorragia.
Según datos del Consejo General del Poder Judicial, la provincia de Barcelona sigue encabezando las estadísticas con 7.000 ejecuciones hipotecarias iniciadas sólo en el primer semestre de 2014 (69.000 acumuladas desde 2007), y más de 6.000 lanzamientos o desahucios en el mismo primer semestre, la mayoría por impago de alquiler. Que yo recuerde, llevamos al menos 8 años explicando lo obvio: mientras la vivienda sea tratada como mercancía, será imposible dar cumplimiento al mandato constitucional de garantizar el derecho a ella. Pero no es sólo un problema de vivienda, es todo un modelo de ciudad el que está en juego: la mercantilización genera desposesión, corrupción (como la del Palau de la Música), pérdida de identidad, privatización de servicios básicos y del espacio público (guarderías, normativa de terrazas, puerto de lujo financiado presuntamente por el blanqueo de capitales), un modelo turístico intensivo al servicio de grandes lobbies, entre otros.
Una ciudad desigual no solo es una ciudad injusta. Es también una ciudad insegura para todos, no solo para los pobres
Y ojo: No hablamos únicamente de colectivos en riesgo de exclusión social. Una ciudad desigual no solo es una ciudad injusta. Es también una ciudad insegura para todos, no solo para los pobres. Así que nadie se sienta libre de la desigualdad. La emergencia habitacional, igual que la precariedad laboral, ponen en riesgo la cohesión social de la ciudad en su conjunto. Barcelona es una ciudad rica, en el sentido de que es una ciudad con viviendas y en general recursos suficientes para garantizar la existencia digna de sus habitantes. Lo que falta es la voluntad política para abordar el problema de fondo: o se prioriza la función social de la vivienda y el interés general, o se da rienda suelta a la especulación. Dos Barcelonas: la de la PAH, la FAVB y Nou Barris, es decir, la de la gente que vive en ella; o la Barcelona en venta del Barcelona Meeting Point. Elija cada uno la suya, y defiéndala, porque las ciudades, igual que los derechos, se conquistan.

Ada Colau es portavoz de Guanyem Barcelona.

viernes, 14 de noviembre de 2014

13-N. Atención, reservistas: llamada a filas. - Nacho Mirás Fole

13-N. Atención, reservistas: llamada a filas. - Nacho Mirás Fole

Para la libertad sangro, lucho, pervivo.
Para la libertad, mis ojos y mis manos,
como un árbol carnal, generoso y cautivo,
doy a los cirujanos.

Para la libertad siento más corazones
que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas,
y entro en los hospitales, y entro en los algodones
como en las azucenas.

Para la libertad me desprendo a balazos
de los que han revolcado su estatua por el lodo.
Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos,
de mi casa, de todo.

Porque donde unas cuencas vacías amanezcan,
ella pondrá dos piedras de futura mirada
y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan
en la carne talada.

Retoñarán aladas de savia sin otoño
reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida.
Porque soy como el árbol talado, que retoño:
porque aún tengo la vida.

El herido. Miguel Hernández, El hombre acecha, (1938-39)

Si lo escribió así de bien Hernández, qué voy a aportar yo a mayores cercado únicamente por el miedo a un enemigo invisible e interior que me preparaba una emboscada clínica. Así que hago mías las palabras del poeta, como fulano talado que aún tengo la vida, y suscribo, sobre todo, el verso que dice que “mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos”.

Nada me gustaría más en esta entrada 129 que contar un chiste cachondo de Eugenio, arrancando con ese “saben aquel que diu…” que me sale tan creíble. Pero hoy, 13 de noviembre, triste aniversario que los gallegos jamás olvidaremos por cuestiones ultramarinas que no vienen al caso, es también el día de una noticia que siempre temí y que nunca deseé. Agradezco de antemano las toneladas de solidaridad y ánimo que me vais a hacer llegar de inmediato por todos los medios a vuestro alcance, que sé que sois unos gitanos de recursos, aquel ejército calé que movilicé hace casi un año, cuando me llamaron a filas para reconquistar mis entrañas. Y lo hicisteis de puta madre. Hoy renuevo el contrato con aquellos que quieran acompañarme en la segunda parte de esta aventura que ahora arranca. El sueldo es bajo, la comida de pena y la cama dura; avisados estáis, que luego no quiero reclamaciones; la deserción sigue siendo un derecho.

Que Casiano Murphy era un cabrón con pintas ya lo hemos sabido durante todo este tiempo. Pero que tardara tan poco en cobrarse su venganza y renacer cual ave Fénix con boina calada nos viene de nuevas, por eso esta de hoy va a ser esta una entrada que me roza la línea de flotación por lo que tiene de trágica y no de cómica. Absténganse aprensivos, aviso. La realidad se impone y, lo mismo que os la comunico, saco pecho y me expongo al fuego enemigo sin siquiera una camisa puesta que amortigüe el chaparrón de plomo.

No hay noticia médica mala que no vaya acompañada de su correspondiente contrapeso en positivo: Esta vez, la buena nueva -primero me llegó la mala- es que a Casiano, y van dos veces, lo hemos pillado prácticamente en bolas, empezando a montar el poblado. Ha tenido tiempo, sin embargo, de instalar la tienda invasiva 2 seconds en el solar del que lo echamos por la fuerza de las armas aquel lejano 12 de diciembre. El muy hijo de puta se empeña en acampar otra vez, desobediente y sin licencia, en mi lóbulo temporal derecho; de hecho, ya está pernoctando allí. Lo llaman recidiva, los del gremio ya sabéis. Lo ha descubierto la resonancia 3T sin lugar a dudas.

El temor vuelve a mudar una vocal para vestirse de tumor. Seré intervenido de urgencia en los próximos días y me toca anticipar otra vez aquella puta navidad del 2013 cuando ni siquiera han empezado a anunciar todos los turrones. No hay elección. No, no estáis leyendo una entrada vieja del blog, es fresquita de la lonja sanitaria de esta mañana: El tumor ha regresado y con él todo lo que eso supone ya no solo para mí, sino para los que me quieren o me sufren. Vuelve, a casa vuelve, por Navidad.

Conservo el ánimo fuerte y los mejores apoyos, dentro y fuera. Tengo una vida por delante y mucho hecho por detrás, que la rima me va en el apellido. Y como el miedo es libre pero yo ahora no lo soy, precisamente para la libertad… mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos; ¡A los neurocirujanos! Doc, tú la llevas.

No recibo duelo y es posible que no cojamos el teléfono ni contestemos de inmediato a los mensajes, pero no me lo toméis a mal, que nos toca hacernos en casa al nuevo escenario, reorganizar a la tropa y airear los barracones. Paciencia. Quiero las camisas bien limpias: A Santa Marta de Lombás, irás… y no volverás.

Que cante Miguel Hernández desde la garganta de Serrat. Hay que ver qué poco duró la alegría en la casa del pobre. Murphy, que te jodan, muchacho, vamos a por ti otra vez, y así las que haga falta; has mordido en hueso, cabrón. Siento de corazón haber contribuido a hacer de esta desapacible tarde de otoño una noche triste de invierno, pero es que llevo el frío dentro y la lluvia por fuera. Gracias por mantener la hoguera encendida.

Víspera de San Valentín - Manuel Jabois

Víspera de San Valentín - Manuel Jabois

LA FOTO es de la víspera de San Valentín. El periódico necesitaba imágenes de recurso y mi novia y yo posamos delante del cartel de una película. Luego nos sentamos en las butacas de los Fylcines, en donde Javi Cervera nos hizo una foto. Estamos mirándonos mientras nos reímos: yo con un jersey de lana, un colgante y un piercing; ella con chaqueta gris y peinado vasco, el flequillo rubio recortado y largo por detrás.
Hicimos enmarcar esa foto, años después nos casamos y más tarde, un día antes de Nochevieja, nos divorciamos con un abogado que no sabía qué hacer porque cuando cogíamos el boli nos íbamos a nuestra esquina a llorar como boxeadores arrepentidos. Fuera era de noche, la ciudad estaba llena de luces y los bares repletos de amigos que se reencontraban en esas fechas. El buen hombre, alterado, nos obligó a firmar.
La foto me la llevé yo a mi nuevo piso, y cuando volví a enamorarme la dejé encima de un armario, metida dentro de una caja llena de recuerdos y muchos folios en los que había escrito las dos peores novelas de la historia de España y poemas aberrantes. Nos mudamos a otra casa y la caja la tiré a la basura cansado de ir con ella de un lado a otro 15 años. Roncagliolo dice que ninguna vida debe pesar más de 32 kilos; la mía pesa lo que mi iPhone, y procuro perderlo cada dos años. De aquel acto purificador salvé la foto, que preferí trasladar en otro momento para no ver al padre de mi chica cargando, entre cajas de vodka y libros de Sade, la foto del novio de su hija con su ex.
No volví a pensar en ella hasta que en una boda alguien me reconoció. «Tú eres...». «Sí, el del periódico». «No, el de la foto». Me dijo que vivía en mi anterior piso y que él y su novia tenían allí nuestro cuadro. Al verme dio un respingo, como quien reconoce a un muerto; había llegado a fantasear con que éramos dos de esos americanos que se utilizan para llenar marcos. Le dije que pasaría a buscarla, pero la olvidé otra vez con la facilidad excéntrica con que olvido las cosas que quiero. Meses más tarde mi ex dijo que se había encontrado con la chica del apartamento, y que había pegado el mismo respingo al verla. Nos estábamos convirtiendo en famosos.
La última Navidad sucedieron dos cosas. La más dolorosa es que se murió nuestro perro, el perro de ella, la compañía más perfecta que tendré en mi vida, y lo hizo en unas circunstancias horrorosas. La segunda es que alguien me dijo que en un contenedor de la calle Echegaray, frente a mi piso, había visto apoyada nuestra foto. Ya no quedaba nada de nosotros salvo nosotros, los encargados de rompernos.
Han pasado nueve años. Cerraron esos cines, como todos los cines de la ciudad, y no hay rastro de su peinado ni de mi piercing. Cuando nos vemos nunca tocamos el pasado, como si detrás de cada uno permaneciese el otro disecado, una figura de polvo que se derrumba si la rozas.

Después de varios meses el martes hablamos por teléfono. Casi al mismo tiempo, en un rastro de Pontevedra, entre libros viejos y máquinas de coser, un amigo se dio de bruces con la foto. Fue como encontrar en la feria un trozo de su propia vida. Hoy la tengo en Madrid al pie de la mesa. A ella aún no se lo he dicho: hay que vender periódicos. Es una víspera de San Valentín, el único momento en que el amor no termina, aunque sea porque no avanza. Demuestra todo lo que hay que sobrevivir para seguir siendo pasado.

Merecemos pasar hambre - Salvador Sostres

Merecemos pasar hambre - Salvador Sostres

LOS SINDICALISTAS de la planta embotelladora de Coca-Cola en Fuenlabrada han interpuesto una querella contra Sol Daurella y le piden tres años de cárcel. Alegan que la empresa vulneró su derecho de huelga porque recurrió a la producción de otras plantas embotelladoras para dar servicio a sus clientes. Los querellantes sostienen que ya es hora de meter a empresarios en la cárcel en nombre de la lucha de clases, del mismo modo que algunos sindicalistas han sido detenidos por participar en los siempre amenazantes piquetes, como si fuera lo mismo.
Lo mínimo que puede y tiene que hacer una empresaria sometida al inaceptable chantaje de una huelga, y además de larga duración, es procurar dar servicio a sus clientes por todos los medios posibles. Si Sol Daurella, presidenta de Iberian Partners, que es la empresa que aglutina las distintas plantas embotelladoras del Estado, puede abastecerse de otras plantas embotelladoras que no están en huelga no sólo es normal que lo haga sino que tiene la obligación de hacerlo de cara a las muchísimas personas que dependemos de nuestra Coca-Cola diaria para sobrevivir.
No hay nada que esté por encima de la libertad del cliente, y los empresarios que lo entienden, son los que ganan dinero. Los sindicalistas jamás lo han comprendido y por eso no sólo fracasan sino que encima hacen el ridículo.
Meter empresarios en la cárcel en nombre de la lucha de clases es el tipo de resentimiento que azuza Podemos y que a nadie beneficia. Los mismos representantes de Comisiones Obreras de todas las plantas embotelladoras de la marca, salvo la de Fuenlabrada, han pedido por carta a su secretario general, Ignacio Fernández Toxo, que «retire una querella sin sentido lógico alguno».
Se acercan tiempos decisivos. Podríamos cometer errores de consecuencias gravísimas. El ERE de Coca-Cola afectó a 1.100 empleados y 900 de ellos han llegado a acuerdos tan satisfactorios que es dudoso que continuar trabajando les hubiera salido más a cuenta. La huelga de los 230 que han enloquecido es estrictamente política.

Sol Daurella podría dejarlo todo y continuar siendo una de las mujeres más ricas de España. Si el premio que le damos a una señora que sin ninguna necesidad mantiene 4.000 puestos de trabajo es pedirle 3 años de cárcel, es que somos un país que merece pasar hambre.

jueves, 13 de noviembre de 2014

Putas de autor - David Torres

Putas de autor - David Torres

Los artistas y las putas siempre se han llevado fenomenal, hasta el punto de que más de la mitad de los cuadros de los impresionistas y buena parte de los de los cubistas están poblados de señoritas de pago. Tolouse-Lautrec les pintaba las mejillas retozonas de absenta y Picasso las desfiguraba para borrar pistas con tanto ahínco que cabría sospechar si el arte abstracto no nació, como tantas otras cosas, en un prostíbulo.
–Pablo, ésta es la Madeleine, que todavía la reconozco.
–No jodas. Voy a ponerle más cubitos
En literatura la cosa se remonta a mucho antes de la bohemia, a los epigramas de Marcial por lo menos, y de ahí a los goliardos, a Villon y a Quevedo, una tradición que desemboca en Zola, Sartre, Cela y Simenon, que era un forofo absoluto del puterío. A Carvalho, Vázquez Montalbán le echó de novia a la Charo, una puta buena y triste que esperaba la redención imposible mientras el detective tonteaba en la cocina y alimentaba el fuego de la chimenea a base de versos.
Faulkner ya advirtió que la residencia perfecta para un escritor es un lupanar, ya que por la noche y hasta altas horas de la madrugada hay juerga, hay música, hay peleas, hay extraños que entran y salen y también hay un montón de historias que un novelista con el oído atento puede aprovechar en la calma cristalina y resacosa de la mañana. Con semejante bagaje artístico y literario a sus espaldas, era lógico que por lo menos uno de los comisarios de la SGAE se dedicara a recorrer burdeles en busca del canon perdido:
–Oiga, oiga, señorita, que me parece que está usted citando a don Federico García Lorca.
–¿Quién? ¿Yo? Yo a ese señor no lo he citado en la vida.
–Pero vamos a ver, ¿no era esto una casa de citas?
Pedro Farré, verde que te quiero verde, es un estajanovista de la prostitución que se encerraba en un reservado con varios litros de champán mientras las trabajadoras del local iban pasando para que les montara una auditoría. La clientela le hacía la ola al entrar pero, con la mojigatería habitual, a este señor lo están breando por su inquietud y su curiosidad, sólo porque iba a buscar cultura en los mejores lupanares del reino. Hombre, no querrán que buscase cultura en el ministerio o en la FAES. No, Farré acudía al centro mismo de la inspiración, donde los poetas malditos huelen las rosas trémulas de la vida y los músicos huérfanos escuchan la canción de la tierra.
Algunos clientes se quejaban porque Farré los dejaba sin existencias, pero no pretenderían que se tirase doce horas con la misma señorita, que eso ya sería vicio. Es conocida la anécdota del presidente Coolidge cuando visitaba una granja de pollos con su esposa y el encargado le dijo: “Su señora me ha preguntado que cuántas veces fornica el gallo en un día y le he respondido que por lo menos veinte veces. Me ha pedido que se lo diga”. “¿Todas con la misma gallina?” preguntó el presidente. “No, no, todas distintas”. “Digáselo a la señora Coolidge”.

Eso de la profesión más antigua del mundo es un mito, porque nunca ha estado muy claro si primero vino la puta o el recaudador de impuestos. Dicho de otro modo, nunca sabremos si fue antes la gallina o el huevo.Pp

miércoles, 12 de noviembre de 2014

''Bueno, carallo, bueno’' - Juan Tallón

''Bueno, carallo, bueno’' - Juan Tallón

ME ASOMBRA LA gente que hace cosas, aunque sea vender tornillos o ganar Winbledon. Pero, ¿y los que no hacen nada? También me asombran. Viven en una tonalidad distinta al resto. No creo que sea fácil alcanzar ese estado de ánimo con el que te pasas los días diciendo «esto no», «esto tampoco», «ni loco», «ni que me paguen», «en otro momento», «bueno, carallo, bueno». Cualquiera tiene una semana inhóspita, en la que va del sofá a su habitación, de la habitación de nuevo al sofá, de casa al bar, y entremedias se masturba cinco veces al día para alejar los fantasmas personales. Son escenas casi alucinantes. Todos atravesamos períodos oscuros en los que nos abandonamos y preferimos no hacer nada, salvo cinco cositas muy puntales para no perder los estribos. Pero transcurridos dos meses, esa vida te cansa. Empiezas a advertir que los minutos saben a cerveza caliente. De pronto, echas de menos quedar atrapado en un atasco, las colas para abonar un recibo en el banco, e incluso las miradas displicentes de tu jefe, sugiriendo que eres un inútil que no sirves ni para estar tirado en la cama.
No hacer nada, en ocasiones, también puede ser un trabajo. En Ourense, cerca de mi casa, hay una tienda de filatelia, numismática y minerales, en la que nunca entra nadie. Cuando se tienta a la suerte, se asoma alguien por la puerta y pregunta si tienen baño, o dónde puede encontrar una farmacia. Inexplicablemente, hace décadas que la tienda permanece en la brecha, como si se tratase de un negocio boyante, en continua expansión. Es muy raro. Supongo que a la dueña, una señora gruesa y bajita, con gafas y pelo blanco, le va bien así, y que entre unas cosas y otras, le cuadran las cuentas a final de mes. El dinero es muy caprichoso. Cuando no lo tienes, a veces es cuando más abunda; no sabes qué hacer con él. Yo nunca sufrí tantas penurias como en la época que ganaba 5.000 mil euros al mes y me pasaba el día gastando sin sentido. Mi madre no entendía que llamase a casa para que me ingresaran 300 euros de cuando en vez, y yo no sabía explicárselo, sinceramente.
La tienda se acostumbró al silencio, a que la puerta no se abra, a que los paraguas no goteen en el suelo cuando llueve, a que no haya cambio en la caja registradora. Los días que me coincide pasar por delante, miro a través del escaparate y la dueña siempre está reclinada, con las tetas sobre el mostrador. Su gesto es de una desgana profunda. Parece lejanamente triste, con la mirada exiliada. Tal vez rece para que no entre nadie a molestar y que la máquina de hacer dinero no se detenga. En mi idea cándida de los negocios, temo que si un día se invirtiese la dialéctica, y de repente empezase a existir movimiento en el local, y gente entrando y saliendo con bolsas llenas, que obligase a facturar, y realizar más pedidos, y contratar personal, la tienda quebraría.

Si lo piensas bien, con la desgana se pueden hacer grandes cosas, además de dirigir un negocio a camino entre la desolación y la gloria. El Meursault de Camus, por lo pronto, comete con su apatía uno de los crímenes más bellos de la literatura. El protagonista de ‘El extranjero’ acaba con un hombre en la playa no de manera premeditada, expresa, sino vacilante, casi desinteresado en el tema, empujado a ese gesto por un sol deslumbrante que lo aturde.
La desgana provee. Yo mismo estuve a punto de enredar para que comprase mi libro a un comercial que se presentó en mi casa para venderme una tarjeta de crédito. Fue el lunes. No se podía sentir mas desinterés hacia el mundo que el que yo experimentaba ese día. Estaba en pijama, pues ya pasaban unos minutos de las cinco de la tarde, cuando el tipo tocó el timbre. Abrí con decaimiento, para no disimular. Llevaba tres días sin hacer nada, yendo del sofá a la cama, de la cama al sofá, de la casa al bar. En fin. En ese instante habría preferido saltar por la ventana. Si tienes suerte, puedes caer sobre los tendales de la ropa, precipitarte suavemente al toldo del bar, y al fin aterrizar sobre una silla, en la terraza, donde aprovechas para pedir al camarero una cerveza fría. Pero me faltó ánimo.

Intuí su sorpresa al verme con aquella pinta, pero reaccionó como un profesional y trenzó un bello y anodino discurso de veinte minutos sin puntos y apartes, solo comas, puntos y comas -conté al menos seis- y puntos y seguidos. Sonaba tan bien todo, a la vez que confuso, que pasados 20 minutos lo interrumpí para preguntarle qué vendía. «Pues un poquito de todo, como le digo», señaló, y guardó un reparador silencio, circunstancia que aproveché para contarle que acababa de publicar mi último libro. «Tal vez le interese comprarlo. ¿Le gusta el ensayo?».

China está ahí al lado - Ánxel Vence

China está ahí al lado - Ánxel Vence

Solía decirse años atrás que si los mil y tropecientos millones de chinos se pusieran de acuerdo en dar todos a la vez una patada al suelo las probabilidades de un terremoto aumentarían notabilísimamente en el mundo. Ya la han dado, aunque aquí tal vez no nos enterásemos todavía, ocupados como estamos en España por cuestiones de alcance parroquial más propias del siglo XIX que del XXI.
El gobierno de los herederos de Mao acaba de crear, efectivamente, un área de libre comercio en Asia y el Pacífico, madrugándole la idea a los Estados Unidos que también aspiraban a cortar el bacalao por allí (y por todas partes, en general). A ello hay que sumar aún el nuevo récord batido por Alibaba, multinacional china del comercio electrónico que ayer vendió en solo doce horas mercancías por valor de 6.500 millones de euros, aprovechando que en Pekín se celebraba el Día del Soltero.
No se sabe cuál de los dos asombros es mayor: si el de ver a un régimen comunista promoviendo la libre circulación de las mercancías en el planeta o el de comprobar que los chinos -antaño víctimas de la hambruna- tienen tantísimo dinero para gastar en un solo día.
Nadie lo habría sospechado hace algunas décadas, cuando los españoles dejaban caer unas monedas para los pobres chinitos en las huchas del Domingo de las Misiones, más conocido como Domund. Ahora es el Gobierno español el que pasa el cepillo para que sus colegas de la República Popular de China dejen en él donativos de miles de millones de euros destinados a comprar una parte de nuestra creciente deuda.
Sin necesidad de enviar misionero alguno, los chinos ya están aquí para ilustrarnos a estos capitalistas de medio pelo que somos los españoles sobre las ventajas del libre intercambio de mercancías. Más inspirados en las teorías de Adam Smith que en las de Mao, los nuevos gobernantes de China habían convertido ya a su país en la gran fábrica del mundo: y ahora están a punto de transformarlo también en una sociedad de consumidores.
Fácil es deducir el efecto que va a ejercer sobre el mercado la entrada de 1.360 millones de compradores con una capacidad adquisitiva que, aun siendo modesta, no para de crecer año tras año. Poco va a durar el petróleo, por ejemplo, llegado el momento en que la mitad de la población china disponga de coche. Y cuando solo una tercera parte de ella empiece a disponer de posibles para viajar al extranjero, mucho es de temer que no haya sitio suficiente en el mundo, y que las principales ciudades turísticas -tales que Venecia o Santiago- se vean obligadas a vender entradas para el acceso de los visitantes, por turno y con reserva.
Todo esto ya lo adivinó, proféticamente, el cineasta italiano Marco Bellochio en su película "La Cina é vicina" del año 1967, cuyo título traducido al castellano venía a sugerir que China está cerca, ahí al lado como quién dice, por muchos miles de kilómetros que los mapas parezcan poner de por medio.
Calladamente y con la amable discreción que les caracteriza, los chinos van copando los mercados del mundo sin más armas que las del comercio: mucho más eficaces y sin duda menos cruentas que las de la guerra tradicional de antaño. Aquí, mientras tanto, seguimos enredados en jaques y desafíos a propósito de cosas tan antiguas como la emancipación de los territorios, los reinos y los feudos. Así nos va.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Artur y Mariano: orgasmo simultáneo - David Torres

Artur y Mariano: orgasmo simultáneo - David Torres

Decía Woody Allen en no recuerdo qué película que el orgasmo simultáneo era un mito, que él sólo había conocido un matrimonio que hubiese disfrutado de uno: fue el día de su divorcio. Algo parecido ha ocurrido entre Mariano Rajoy y Artur Mas, quienes ayer domingo, mediante una muy premeditatada ceremonia de la confusión, lograron llevar al país (a uno de ellos por lo menos) a su nivel máximo de frustración, encono, y empecinamiento. Banderas quemadas, cerraduras bloqueadas, pintadas independentistas, urnas rotas. A la hora de sentarme a escribir, la participación rozaba los dos millones de personas. No está mal, teniendo en cuenta que se trataba de una votación con condón.
Las urnas eran de cartón, los votos también, lo cual da como resultado una encuesta de fogueo. Pero hay algo absolutamente real en este simulacro de sedición y es la gente que ha participado en él. Cientos de miles de catalanes que consideran finiquitada la relación histórica con el reino de España y que quieren iniciar un proyecto común. Da igual invocar la ley, el pasado y la historia: ése es un hecho y los hechos son tozudos, aparte de verídicos. Lo cómico es haber tenido que armar esta exaltación de la papelería sólo para subrayar una obviedad. Hay que ser muy español para detener un país, convocar manifestaciones, amagar con los tribunales, liarla parda, y luego quedarse exactamente en el mismo punto de partida. Cervantes tiene un soneto cuyo estrambote puede aplicarse al día de ayer, incluso traducido al catalán:

Esto oyó un valentón y dijo: “Es cierto
cuanto dice voacé, señor soldado,
y el que dijere lo contrario, miente”.

Y luego, incontinente,
caló el chapeo, requirió la espada,
miró al soslayo, fuese y no hubo nada.
El orgasmo simultáneo en este coito fingido consiste en que ambos púgiles han obtenido a expensas de los contribuyentes una victoria pírrica, una derrota pública y un ridículo total. Mariano ha logrado que por unos días se deje de hablar de la peste bubónica en que consiste su acción de gobierno sólo que a costa de agravar una fractura irreversible. En cuanto a Artur, ha conseguido llevar a la nación catalana al borde mismo del océano, lista para emprender la travesía, sólo que sin barcos, sin botes, sin remos y sin él.

Frente a los ingleses, que torearon con elegancia el miura de la independencia escocesa para devolver viva la vaca a los corrales británicos durante unas cuantas décadas más, Artur y Mariano han preferido ordeñar una corrida del bombero torero, que es un espectáculo cómico y lastimoso donde alguien puede hacerse mucha pupa y el público nunca sabe si reír o llorar. Ha sido todo un papelón, uno de esos pollos de restaurante donde una pareja escenifica sus agravios sólo para dar a los demás comensales una lección gratis de buenos modales y que además apunten el sitio donde no deben volver a comer. La política es, entre otras cosas, el arte de lavar los trapos sucios en casa, aunque el diálogo se complica mucho cuando la pareja no se pone de acuerdo no ya en de quién es la casa, sino de qué casa hablamos, cuáles son los trapos y donde está la suciedad. Mariano y Artur podían habernos ahorrado el bochorno y dramatizado su desavenencia en la intimidad, pero entonces no hubieran disfrutado tanto y nosotros tampoco. El gran José Luis Alvite escribió que él se había casado dos veces, una por la iglesia y otra por lo civil;  si lo hiciera una tercera, añadía, sería por lo penal. En ello estamos.

viernes, 7 de noviembre de 2014

España, subcampeona de la sisa - Ánxel Vence

España, subcampeona de la sisa - Ánxel Vence

Sabíamos ya que España es líder en la especialidad olímpica del robo a gran escala que suelen perpetrar políticos, jefes de cajas de ahorros, beneficiarios de tarjetas negras y gente así. Ahora se ha sabido que también en el ramo minorista del hurto los españoles ocupamos el segundo lugar de Europa y el quinto del mundo por nuestra habilidad a la hora de sisar cosas en los comercios.
Da fe de esta afición a cambiar las cosas de sitio -tan hispana como El Dioni-- una organización llamada Checkpoint Systems que elabora un Barómetro Mundial del Hurto. Hay barómetros para medirlo casi todo: y éste en concreto obedece al propósito de calcular la presión que ejercen los descuideros sobre las cajas registradoras de los comerciantes.
El resultado deja en excelente lugar a España. Los 2.574 millones de euros sustraídos al descuido en las tiendas durante la última temporada 2013-2014 la convierten en subcampeona de Europa de esta disciplina, solo superada en la clasificación por Finlandia. Si la comparación se hace a mayor escala, los españoles obtenemos un honroso quinto puesto en la liga mundial encabezada por México, si bien cumple advertir que la muestra se limita a solo veinticuatro países.
Tales datos podrían llevarnos a la tentación de pensar que el robo es un hábito socializado en este país que fue patria de Luis Candelas; pero quizá no convenga ir tan lejos. Poca comparación puede haber entre el atraco a manos llenas al que se han entregado los mandamases -ya fuesen políticos, tesoreros, extesoreros, parientes reales, alcaldes o príncipes de las finanzas-- y las sustracciones, de importe por lo general módico, perpetradas por una parte residual de la clientela en los comercios.
Dirán tal vez los más pesimistas que lo relevante no es tanto la cantidad que se roba como el hecho mismo de robar. De acuerdo con esta interpretación, la única diferencia entre un caco de postín y un simple descuidero de tienda residiría en que el primero tiene fácil acceso, por su cargo, a una caja llena de billetes. O a una tarjeta de dinero negro con la que pagarse de balde todos los vicios.
En Italia, nación latina y de parecida tradición en este aspecto, no faltan siquiera teóricos que establezcan similitudes entre los gobernantes y quienes los eligen. Sostiene esa aventurada opinión, entre otros, los politólogos Beppe Severgnini y Giuseppe de Rita, quienes afirmaron años atrás que el perfil del italiano medio se asemeja mucho al del entonces imbatible primer ministro Silvio Berlusconi. Coqueto, parlanchín, gesticulante y aficionado por igual al fútbol y las señoras, Il Cavaliere sería una imagen en la que, a modo de espejo, pudieran verse quizá reflejados sus conciudadanos y muchos de sus votantes.
De esto a sugerir que cada pueblo elige al gobierno que más se le parece hay tan solo un paso, aunque tal vez resulte exagerado darlo. En realidad, los españoles han escogido durante las tres últimas décadas a muy distintos gobernantes: y no hay razón alguna para pensar que lo hiciesen bajo la sospecha de que todos ellos se iban a dedicar al abordaje de los caudales públicos, el cohecho o la percepción de comisiones.
Alguna otra explicación habrá sin duda al dato algo perturbador de que, también por la parte de debajo de la escala, España sea subcampeona de Europa en la Liga del Hurto y la Sisa. Igual hay que cargar la culpa a la crisis.

Era una buena frase - Manuel Jabois

Era una buena frase - Manuel Jabois

EL PRIMER día que llegué a Madrid le hice ver a un gran empresario que tenía la sensación agobiante de que en Madrid para sobrevivir hacía falta mucho dinero. Respondió que no, que en Madrid lo que hacía falta no era dinero, sino talento, lo que me dejó aún más hundido. En casa me dio por pensar en la frase. Si la hubiese dicho un pequeño empresario tampoco hubiera pasado nada, pero era una buena frase.
Esta semana un ejecutivo me contó que en una de sus últimas reuniones un responsable presumió de haber aligerado su plantilla. Su éxito fue haber cuadrado los números dejando a la mitad de la gente en paro. Mi amigo ejecutivo pensó: «Eso también lo hago yo». Yo pensé que también, a pesar de no tener talento, y que incluso lo podría hacer un pingüino. Alguien lleva a un pingüino en una caja, lo suelta, el pingüino echa a la mitad de la plantilla y al año la empresa tiene menos pérdidas. O no, depende de cuánto tengan que pagar por el aire acondicionado. Volví a recordar la frase del dinero, que tenía algo de aquélla de Ruano: «No es que en España se folle poco, es que siempre follamos los mismos». Gracias a la observación me hice en todo este tiempo una perspectiva. Por ejemplo que hay un momento de la vida, cuando te rozas con el poder, en que si no quieres ser el pequeño Nicolás tienes que conseguir que lo sea el que está contigo. Y algo más: es verdad que hay poco talento, sobre todo donde debería haber más, que es precisamente donde menos se espera. Hay una repetición casi obsesiva de programas de radio y televisión, y los periódicos se han ido a la red con más de lo mismo pero con toque sabrosón, como si internet fuese el verano. Políticamente en situaciones de crisis, cuando se exige el talento creativo, no ha habido nadie que se atreviese a nada inesperado. Que tuviese, digamos, un golpe que fuese más allá de la ocurrencia. Toda la imaginación que hubo en las cúpulas de poder consistió en abaratar las cosas, empezando por la gente. El mensaje que se instaló rápidamente fue el de volver atrás, a los niveles de 2007, como si después no viniesen los de 2008 y 2009. Hay una cultura empresarial instalada en dos o tres mecanismos rudimentarios que refleja periódicamente la CEOE, y si uno busca en la hemeroteca comprueba que nunca han movido un pie desde los 80: piden lo mismo y de la misma forma.

Todo el talento que tienen los partidos se pone al servicio de la obtención del poder, y como ese talento es nulo, se desarrolla al mismo tiempo otro más oscuro y efectivo que consiste en perder el poder. A veces me parece detectar cierto talento en el robo, pero cuando se hacen públicos los sumarios no hay más que una banda de gángsters sin estilo ni honor entre ellos: sólo chalés, viajes, señoras impresionadas y fotos, muchas fotos. Cuando no hay talento, o cuando se considera que el talento es una virtud artística y que quien lo tiene debe ir corriendo a un cuadro en lugar de a un ministerio, la primera consecuencia es que no hay evolución. El problema del sistema es ése y alcanza la política, los grandes medios y el mundo empresarial. No ha habido evolución, y como no hay evolución llega un momento en que la especie colapsa. Cuando se habla de riesgo se habla de invertir millones que no se tienen en cosas que paga la gente que no las necesita, y cuando se habla de renovación hay cambio de viejos por jóvenes para empujar la misma rueda. Pero no hay ideas, y si las hay se debaten hasta conseguir que parezcan medidas sensatas, o sea antiguas.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El Fabra y la Pantoja, pareja a rayas - David Torres

El Fabra y la Pantoja, pareja a rayas - David Torres

Poseedor de varias plusmarcas mundiales en la lucha contra la ley, Carlos Fabra también ha batido el record de velocidad en concesión de indultos: lo ha pedido antes de que la sentencia se pusiera en marcha y se lo han concedido antes incluso de que lo pidiera. La justicia en España es que va con un poco de retraso: no me refiero sólo a la hora sino al día, a la semana y al mes. La relación del PP con la dama ciega de la balanza siempre ha sido complicada, algo así como un matrimonio bien avenido, que ni follan ni se hablan pero siempre salen juntos en la foto. Es igual que mi amiga Lucía, que tiene un buen amigo al que llama “mi marido” precisamente por eso mismo: porque la lleva en coche a todas partes pero ni se acuestan juntos ni nada de nada.
A Jaume Matas, que le quedan, puestos en fila, un chorro de juicios por delante, también le han concedido el tercer grado, probablemente para ir haciendo sitio a los próximos corruptos populares que están por aterrizar entre rejas. De cumplirse todas las previsiones, según indican las últimas operaciones policiales, las cárceles podrían abarrotarse de alcaldes, banqueros, ex presidentes y políticos profesionales que acabarían por inundar las prisiones y corromper a la población reclusa. Dos operaciones de limpieza más y vamos a tener que soltar a unos cuantas cuadrillas de asesinos, ladrones y yonquis no sólo para hacer sitio sino para que dirijan las principales instituciones del país. Lo cual, avizorando el desgobierno de las últimas décadas, esa larga horda de delincuentes de luxe que va de Roldán a Granados, tampoco va a cambiar mucho las cosas.
Todavía Fabra no ha pisado la prisión y Matas ya tiene un pie fuera: parece que fue ayer, quién lo diría. Es lógico que este curioso método de aplicación del código penal provoque agravios comparativos y que Isabel Pantoja pida un tratamiento especial como asesora sentimental de un alcalde. Además, la célebre tonadillera también ha solicitado un aplazamiento de su ingreso en prisión para cumplir con su gira de conciertos. Como decía mi querido y desaparecido amigo Rafael Martínez-Simancas, la gente iba a volverse loca: “¡Qué bien cantas, condená!”

Si le conceden el aplazamiento a la Pantoja, el juez podría sentar un peligroso precedente, ya que nada impediría a Carlos Fabra solicitar para sí mismo una prórroga que le permita desarrollar su principal actividad artística durante la campaña navideña: “Yo es que esos días trabajo de talismán, señor juez. No lo parece pero todo yo soy una pata de conejo”. La estadística demuestra que los décimos premiados en Castellón y alrededores no se venden con la misma alegría con Fabra que sin Fabra. El calvo de la lotería, que siempre se ha dado un aire a Kung-Fu, ya está pidiendo un relevo a gritos y lo mejor es que le sustituya un tuerto. Lástima que en la cárcel subsista ese decimonónico residuo de la segregación por sexos, porque, en caso de coincidir en la misma prisión, la Pantoja y Fabra serían capaces de montar una pareja artística que iba a incendiar el patio: ella cantando tonadillas y él vendiendo décimos de Navidad.

domingo, 2 de noviembre de 2014

La sopa boba - Juan José Millás

La sopa boba - Juan José Millás

Es tal la sobreabundancia de casos de corrupción que la boñiga no nos permite ver el vómito, o al revés, ahora no caigo. En el Ayuntamiento de Sevilla, por poner un ejemplo de boñiga (o de vómito), han decidido castigar con multas que irán de los 90 a los 750 euros a quienes hurguen en los contenedores de las basuras en busca de comida. Las sanciones son elevadas porque es sabido que quienes se dedican a estos menesteres son personas de clase media alta dispuestas a vivir de la sopa boba. Lo de la sopa boba es un decir: de los contenedores se extraen residuos sólidos tales como cáscaras de naranjas, huesos de pollo previamente roídos por las ratas y papeles de periódicos empapados en esa grasilla tan sabrosa resultante de limpiar la sartén. Hay pobres que se alimentan de estas hojas de la prensa, ricas en proteínas, sin darse cuenta de que, al tiempo de ingerir el aceite quemado, se tragan también la noticia de los 750 euros de multa. La sociedad actual se divide entre quienes leemos el periódico y quienes se lo comen. Tanto a los unos como a los otros nos hacen comulgar a diario con ruedas de molino.

El Ayuntamiento de Sevilla arguye en favor de su tesis que las basuras son un bien público. Sustraerlas, por tanto, aunque sea para saciar el hambre, equivale, no sé, a apropiarse de un banco del mobiliario urbano o de la bombilla de una farola. Un bien público, pues, quizás un negocio. Ignoramos quién tiene la concesión de la recogida de basuras en esa ciudad, pero nos acordamos de que en las películas de gánsteres ("Los Soprano", por poner un verbi gratia) la gestión de residuos constituye un monopolio de las mafias. Los guionistas de las series tienen mucha imaginación, pero a ninguno se le ha ocurrido que a un mendigo más pobre que a una rata se le pudieran meter 750 euros del ala por disputarle a un roedor el cartílago de un filete de pavo: la maldita realidad, que siempre lleva dos pasos de ventaja a las imaginaciones más calenturientas. La noticia, en fin, resulta tan delirante, tan asquerosa, tan sumamente corrupta, que uno la ha tenido que leer varias veces antes de escribir estas líneas, por si la hubiera soñado. Pero no, es tan cierta como el resto de los casos de corrupción que nos asuelan.

Casas - Manuel Hidalgo

Casas - Manuel Hidalgo

SE PODRÍA hacer una foto cenital de la corrupción en España, una foto del territorio español desde las alturas, en la que se pudieran señalar las casas de los corruptos. Y ése sería el cuadro visual y sinóptico de la corrupción, no tan vagamente relacionado con la burbuja inmobiliaria.
A los corruptos los detienen en su casa, por lo general, y esa casa no es un piso o un pisazo urbano, sino, eso, una casa de varias plantas en la periferia acomodada de ciudades y pueblos. Se ve que el corrupto quiere casa -casoplón o casa mediocre con apariencia de suntuosa-, pues ése es el objeto primordial de su deseo, un castillete que confirma su acceso a un estatuto superior. Superior al de su padre.
La casa del padre (poeta Gabriel Aresti) es un elemento esencial de la cultura y la mentalidad vascas, pero, metáfora del país, representa la conservación y el respeto por el legado del trabajo y de la tradición paternos: el caserío, y su tierra, y su ganado, y su huerta.
Esto que vivimos con las casas de los corruptos es otra cosa. Nunca volveré a ser pobre, como mi padre agricultor, obrero o pueblerino, tendré otra cosa, otra casa. Otra casa que significará que nunca más volveré a pasar hambre -como dijo aquélla de la película-, que habré progresado, pero no fruto del estudio, ejerciendo como médico, biólogo, ingeniero o abogado -aspiración, con ayuda de becas, de la gente de mi generación-, sino con la trampa que se derive de mi dedicación fingida y pronta al partido y sus ideales -que me la soplan-, a las concejalías, vocalías y asesorías que me permitirán, no conservar la casa de mi padre, sino tener otra con balaustrada, jacuzzi, garaje, piscina, césped y enano de alabastro en el jardín. Y ese objetivo lo conseguiré dejando atrás la sopa y el filete honrados de mi madre, y entrando en el carrusel del restaurante de cinco tenedores, el club nocturno, la tienda de gourmet, los viajes a Cancún y las señoritas de pago, putas mayormente.
¡Qué cambio! Qué cambiazo desde los tiempos en que mejorar era acceder honradamente a un nivel de vida mejor, estudiando, trabajando y cumpliendo con ideales, para que los padres sacrificados se sintieran orgullosos del esfuerzo y la nación mejorara, y estos otros en que mejorar es traicionar la honradez y principios -todos, de cualquier signo- de padres y abuelos, e instrumentalizar los mecanismos de un partido concebido como carrera para medrar y flotar en la abundancia hortera.

Y ahí está la casa, la casa que habrá que dar cuando la detención, el embargo y la fianza. ¡Es patético!